jueves, 21 de abril de 2016

VEN A MI



Dime te ruego, ¿cuál es la causa que impide al Espíritu Santo cumplir su obra entera en mi alma? Tu me dices que el primer impedimento  es la malicia, otro la propia voluntad por la que queremos servirte, pero a nuestro modo.

Queremos, si, tu Espíritu, pero lo queremos como nos gusta y en cuanto nos gusta, haciéndonos incapaces de recibirlo.

Otras veces el impedimento es la tibieza; y creemos servirte, y no advertimos que nos servimos a nosotros mismos. Y tu, Señor, quieres ser servido sin amor propio, con sinceridad y humildad. Por eso tu Espíritu no mora sino en el alma que vive en el centro de su humildad.

Pero, querría saber lo que puedo hacer contra estos impedimentos, pues ¿que me valdría conocerlos si no los remedio? El remedio contra la malicia es la intención sencilla y recta;  el remedio contra la voluntad propia es una voluntad muerta que no quiera sino lo que Tu quieres; el remedio contra la tibieza es el fervor de la caridad como el fuego penetra los corazones y abrasa toda tibieza.


                                           Santa María Magdalena de Pazzi  (abril 1566- mayo 1607)






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