domingo, 23 de julio de 2017

¡¡NOS HA PASADO A TODOS!!


Hay un himno litúrgico del tiempo ordinario donde va narrando parte del evangelio de hoy, y después de cada estrofa dice: “Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

¡Qué rápidos somos para juzgar! ¡Para poner etiquetas! ¡A partir de una impresión superficial, hacernos un juicio!... Y cuantas veces nos ha pasado que conocemos un poco a la persona, y ¡¡nada a ver con lo que de entrada nos había parecido!! ¡¡Nos ha pasado a todos!!

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

La parábola del trigo y la cizaña, es una parábola de juicio. Sorprende la respuesta del amo del sembrado a los criados cuando ellos hablaban de separar el trigo (aquello que es bueno) de la cizaña (aquello que es malo): “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo”. ¡¡Gran lección!! No nos toca a nosotros separar, juzgar, decidir quien es bueno y quien es malo... En cambio, nosotros a la primera de cambio: juicio y sentencia.

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.
Pongo un ejemplo de los campamentos, no es positivo, ¡qué vamos a hacer!...

Mn. Albert, mi sustituto vino el viernes a los campamentos. Se lo pedí, y todo teniendo un día complicadito quiso hacer el esfuerzo... Hizo una hora y media de coche de ir, y una hora y media de coche para volver, total tres horas,  para estar con nosotros dos horas y media. ¡Casi nada! A media tarde, dos adolescentes me dicen: “Mn. Albert no nos ha gustado mucho”.

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

¡Qué rápidos somos para juzgar! ¡Para poner etiquetas! ¡A partir de una impresión superficial, hacernos un juicio!... Comentario que no tenía ningún fundamento: Mn. Albert había estado cercano, amable, atento, cariñoso, etc.... ¡Muy bien, en el poco contacto que hubo! Por circunstancias hubo muy poco.

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

Segunda y última idea: Siempre me ha gustado de una manera especial la parábola de la levadura que fermenta toda la pasta. Una cosa pequeña que hace mucho, que transforma aquello que la envuelve, que es mucho más grande.
Otro ejemplo de los campamentos, este positivo, casi todo lo que pasa en los campamentos es muy positivo. Hemos tenido con nosotros, estos días, a dos hermanos de Zaragoza, de familia cristiana y escuela cristiana, gente de mucha fe, de una fe vivida, encarnada en la propia vida, que se explica cuando es interrogada a partir del testimonio de vida y no de las teorías... Estos dos chicos han hecho mucho bien a unos cuantos de nuestros jóvenes... Estos chicos han sido fermento en medio de la pasta, y han generado cambios alrededor suyo...

Y lo han hecho con sencillez y naturalidad, en conversaciones, casi siempre de noche, en las reuniones de grupos, para hablar de temas, en el tú a tú personal...

Pienso que si nos lo pensamos un poco no es tan difícil ser levadura... Hace falta pensar un poco y hacer el paso: pongo algunos ejemplos que he vivido:
Conozco gente que ha cambiado de vida por una película, tenemos el Espacio Valores, lleno de películas con valores...
Conozco gente que ha cambiado de vida por repetir, sin fe, una frase antes de ir a la cama, “Si existes Dios, dame fe”.
Este sábado he recibido un WhatsApp donde una persona me decía que el libro que le había dejado le había cambiado la vida.
Conozco gente que ha cambiado de vida ante una pregunta que le dejas caer: “Si tanto amas a Dios: ¿por qué no vives sus enseñanzas?

Pienso que si nos lo pensamos un poco no es tan difícil ser levadura... Hace falta pensar un poco y hacer el paso. ¡Son pequeñas semillas, que el Señor puede hacer crecer! Amén.

Francesc Jordana











sábado, 22 de julio de 2017

CON RAZÓN....



Si, con razón, se nos presenta a María vestida de sol, por cuanto penetró en el abismo profundísimo de la divina sabiduría, más allá de lo que se puede pensar, de suerte que, en cuanto lo permite la condición de simple criatura, sin llegar a la unión personal, parece estar sumergida totalmente en aquella inaccesible  luz, en aquel fuego que purificó los labios del profeta Isaías, y en el cual se abrazan los serafines (...). Muy blanco es en verdad y también muy cálido el vestido de esta mujer, por quien todas las cosas se ven tan excelentemente iluminadas, que no es lícito sospechar en ella nada, no digo tenebroso, pero ni siquiera en modo alguno oscuro o menos lúcido, ni tampoco algo que sea tibio o no lleno de fervor.

San Bernardo




domingo, 16 de julio de 2017

FELICES...NOS HA TOCADO EL MEJOR PREMIO!!



Jesús nos dice hoy a nosotros: “A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino...”. Somos los más afortunados del mundo... Hemos recibido un don, una gracia de Dios, y no hay nada igual... Jesús remarca la idea, un poco más adelante “¡Dichosos vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen!”.

“Dichosos vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen”. Si vivimos bien nuestra fe, de una manera habitual, tendríamos que sentirnos felices de ver lo que vemos, y de oír lo que oímos... ¡¡Felices!!

¡Felices de participar de la celebración eucarística! ¡Felices al cantar! ¡Felices al escuchar la palabra! ¡Felices al ver el milagro más grande, el pan y el vino convertidos en el cuerpo y sangre de Cristo! ¡Felices al entrar en comunión con su persona! ¿Es ésta  nuestra vivencia?

Quizás no en cada celebración y en cada momento, podremos vivir esta felicidad, pero, sí que ha de estar todo ungido de un sentimiento de ser afortunado, de haber recibido el don más grande que había. Nos ha tocado el mejor premio. No hay nada que lo supere... Ni dinero, ni status, ni belleza,... nada se acerca al don recibido. ¿Es así o no es así...?

Si no es así quiere decir que no hemos entendido la entraña del cristianismo, no hemos entendido la Buena Nueva de Jesús, y lo hemos reducido a un culto vacío, como hacían los fariseos.

Si es así, de una manera habitual tendría que salir de  nuestros labios una oración de alabanza y de acción de gracias: “Que grande eres Señor Dios mío,... qué grande es tu sabiduría,... qué bien haces todas las cosas... gracias por Jesucristo, gracias por la fe, gracias por este tesoro que es tu palabra, gracias porque te podemos ver y te podemos sentir...” ¡¡De un corazón feliz brota la oración de alabanza y de acción de gracias!!

Y la promesa de Jesús: “Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra”. Éste es el dinamismo que Dios quiere para nosotros, ¡¡siempre creciendo!! , ¡¡siempre avanzando!! ¡Siempre creciendo y avanzando, porque Él siempre va bendiciendo! , ¡Santificando!
Como dice el salmo: "Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el hombre que se refugia en Él".

I la segunda y última idea... Este sembrador no tiene puntería. Sale a sembrar y una parte cae al borde del camino, otra, en terreno pedregoso, otra, en tierra poco profunda, y otra, entre las zarzas. ¡Qué mala puntería! Tan mala puntería parece que tenga una intencionalidad...

Toda tierra, buena o mala, ha de recibir la semilla. Toda persona buena o no tan buena, más abierta o más cerrada, ha de recibir la semilla que es la palabra.

¿Dónde plantamos semillas? ¿Sólo donde encontramos tierra buena? ¡No, éste no, que es imposible que crea! No es ésta la actitud del maestro. Nosotros hemos de plantar semillas en todas las tierras... no sólo en la buena...

La semilla tiene mucha fuerza, va acompañada de la acción de Dios. ¡Hemos visto en la parábola que en todas las tierras es capaz de nacer! ¡De abrirse paso! Si después de plantar semillas, acompañamos este nacer, podremos facilitar su desarrollo.

¿Cómo acompañamos? Hacer que entiendan la semilla, la palabra. Hacer que arraigue en ellos. Protegerlos de la seducción del mundo... ¡Ésta es nuestra tarea! Amén...


Francesc Jordana








sábado, 15 de julio de 2017

A ELLA....




A Ella …
…que supo ver con los ojos del corazón lo que Dios le pedía, y que sabe comprender nuestras palabras y gestos para presentárselas al Señor con una sonrisa cómplice de la que se sabe Mediadora de todas las gracias, le invocamos diciendo:

Oh Virgen santísima,

Madre de Dios,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
míranos clemente en esta hora.
Virgo fidélis, Virgen fiel, 
ruega por nosotros.
Enséñanos a creer como has creído tu. 
Haz que nuestra fe
en Dios, en Cristo, en la Iglesia, 
sea siempre límpida, serena, valiente, fuerte, generosa.
Mater amábilis, Madre digna de amor. 
Mater pulchrae dilectiónis, Madre del Amor Hermoso, 
¡ruega por nosotros!
Enséñanos a amar a Dios y a nuestros hermanos 
como les amaste tú;
haz que nuestro amor a los demás 
sea siempre paciente, benigno, respetuoso.
Causa nostrae laetítiae, causa de nuestra alegría, 
¡ruega por nosotros!
Enséñanos a saber captar, en la fe, 
la paradoja de la alegría cristiana, 
que nace y florece en el dolor, 
en la renuncia, 
en la unión con tu Hijo crucificado:
¡haz que nuestra alegría 
sea siempre auténtica y plena 
para podérsela comunicar a todos! 
Amén.



(Juan Pablo II)



miércoles, 12 de julio de 2017

INCOMUNICACIÓN?? NO, GRACIAS




Allí donde hay hombres aparecen pronto las tensiones, los malentendidos, las envidias, los roces…; todo esto crea barreras entre nosotros. No es posible llevar una vida espiritual intensa y seguir manteniendo esas barreras de incomunicación con el prójimo. Si hay algo claro en el Evangelio es que el camino hacia Dios y el camino hacia el próximo no son caminos distintos, ni siquiera paralelos, sino el mismo y único camino, y por lo tanto, si ponemos una barrera al prójimo estamos también poniendo una barrera a Dios.




lunes, 10 de julio de 2017

LA MADUREZ DEL CRISTIANO



El cristiano maduro es una persona positiva, que intenta siempre tender puentes, remediar situaciones difíciles, mirar hacia adelante: … “todo lo cree, todo lo disculpa, todo lo espera”, como dice san Pablo.

 El cristiano maduro no conoce la depresión, el desaliento, el mal humor, la tristeza, la desconfianza, ni siquiera la animadversión.

 Y esto sólo se consigue a través de las dificultades, la conflictividad, haciendo frente al egoísmo, a las disensiones, envidias, etc. La madurez es la fruta madura de la fe, del amor, de la esperanza, y de hacer en cada momento y en cada situación lo que agrada a Dios.





domingo, 9 de julio de 2017

QUIERES RENOVARTE?? DESCANSA....EN ÉL!!


“Venid a mí”, dice Jesús “Venid a mí”. Es una invitación que se dirige a nosotros... Si dice “Venid conmigo” parece que te invite a seguirle, a acompañarle. Pero, hoy, te dice “Venid a mí”, parece que te invite a abrazarlo, a entrar en comunión con Él, a unirte a Él...

¡Qué llamada más bonita! Que vuelva a mostrar el tú a tú personal que Jesús quiere establecer con nosotros...

Jesús no es un líder lejano, preocupado en la organización y en la institución, sino, pendiente de las personas, de cada una, y desde las personas construye la organización... Qué gran enseñanza...

Reafirma esta idea lo que dice después... “Venid a mi... yo os haré descansar”. No te está llamando a cambiar el mundo, ni a hacer el bien, ni a amar, ni perdonar. Hoy te está llamando a reposar en Él, a descansar en Él, a coger fuerzas en Él, a entrar en comunión con su persona...

¡Qué llamada más curiosa! ¿¿La vivimos...?? ¿¿Hemos ido a Él?? ¿¿Hemos reposado en Él...?? La oración como un espacio de reposo... ¿¿Vivimos la oración como un espacio de reposo??
Ya lo he explicado alguna vez. Lo vuelvo a hacer. Recuerdo que en una jornada de puertas abiertas del seminario, el seminarista que enseñaba la capilla decía... “Aquí venimos a descansar en el Señor”.  De este evangelio de hoy, debía sacar la idea...

Estamos cansados, agobiados, desesperanzados, y si vamos a Él (“Venid a mí”) entonces, descansamos, reposamos,... y podremos coger su yugo...

¿Y cuál es su yugo? La ley del amor. Amar siempre que puedas. Nunca devolver mal con mal. Que la única respuesta sea la caridad, que toda respuesta nazca de la caridad...

Esperar a responder es una arma muy buena, muy eficaz:

Recibo un e-mail desagradable, difiero la respuesta para poder responder desde la caridad...

Recibo en WhatsApp poco respetuoso, dilato la respuesta, hasta que encuentre caridad para hacerlo...

Me dicen una inconveniencia, no salto y la devuelvo multiplicada por dos, miro de callar, y, cuando pueda responder con caridad lo haré...
Sentía el otro día una frase bonita: “Si la venganza es un plato que se sirve frío,... yo ya no tengo hambre”.

Todo esto no es posible, si no descansamos con Él, si no reposamos con Él... porque de Él mana el amor. Del corazón de Jesús mana el amor que nos hace en todos estos casos responder desde la caridad... ¡¡Él es la fuente del amor!! Y de aquel que se acerca a Jesús manarán fuentes de agua viva, que quiere decir que podrá amar, responder desde el amor... Dice Jesús: “…el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”...

Primero, nos ha llamado a estar con Él, y después, nos ha hablado del yugo que hemos de llevar... Es preciso primero hacer una cosa para poder después hacer la otra... No podremos llevar este yugo suave y agradable, no podremos amar, si no estamos con Él...

El yugo es suave, una carga ligera... Amar, nunca es pesado. Amar, nunca es áspero. Amar es elixir de la buena vida. Puede no ser fácil... pero, es lo que nos hará vivir la vida en plenitud...

Que la comunión con Jesucristo, que este ir a Él, que es la eucaristía nos haga más capaces de amar siempre...  

Francesc Jordana