domingo, 26 de marzo de 2017

¡¡EL GRAN PECADO!!


Dice el Papa Francisco comentando este evangelio: “Mientras que el ciego se acerca gradualmente a la luz, los doctores de la ley, al contrario, se hunden cada vez más en su ceguera interior. Cerrados en su presunción, creen tener ya la luz; por ello no se abren a la verdad de Jesús. Hacen todo lo posible por negar la evidencia.”

El problema de los fariseos es que creen tener ya la luz total, creen que ya no les hace falta nada más, que ya van bien, que ya están cumpliendo, y, por tanto, no están abiertos a avanzar, a hacer camino, a dejarse interpelar por lo que escuchan o ven.

El problema de los fariseos es nuestro problema, que nos creemos tener ya la luz total, creemos que ya no nos hace falta nada más, que ya vamos bien, que ya estamos cumpliendo, y, por tanto, no estamos abiertos a avanzar, a hacer camino, a dejarnos interpelar por lo que sentimos o vemos.

Dice el Papa Benedicto, comentando este evangelio: “Queridos hermanos, dejémonos curar por Jesús, que puede y quiere darnos la luz de Dios. Confesemos nuestra ceguera, nuestra miopía y, sobre todo, lo que la Biblia llama el “gran pecado” (cf. Sal 19, 14): el orgullo.”
El problema es el orgullo, la soberbia, el fariseo que llevamos dentro y que nos dice que nosotros ya somos buenos, que no somos como los demás, que ya estamos bien, que ya tenemos la luz...

He estado de Ejercicios Espirituales, y gracias a Dios, Jesús me ha mostrado aspectos de mi vida en los que estoy lejos de Dios. El Señor, dentro de una experiencia de amor, me ha mostrado maneras de ser que me dificultan ser discípulo suyo... ¡¡Y que te muestre esto, es fantástico, porque te lleva a la apertura a Él!!

Dice Jesús: “Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste”, ¿cuál es el origen de su problema? ¡¡El problema es creer que tienes la luz!! El problema es el orgullo, la soberbia, la autosuficiencia, es el “yo ya sé”... Sacamos a Jesús del pedestal y nos ponemos nosotros (sal de aquí, que ya me pongo yo).

El gran riesgo es acabar encerrando a Dios dentro de  nuestra realidad sin redimir. Y, entonces, somos nosotros los que damos forma y contenido a la revelación de Dios.

Entonces, palabras como “conversión” “seguimiento” “hacer la voluntad de Dios”, “palabra de Dios”, “evangelizador”, resultan vacías...

Dice el Papa Francisco, hoy va de Papas , en el documento con el cual cierra el año de la misericordia, “Miseria et misericordia” dice: “por nuestra miseria entra su misericordia”. ¡¡Qué bonito!! Por el “agujero” de nuestra miseria entra su misericordia. Si no reconocemos nuestra pequeñez, nuestra miseria, Dios no puede entrar.

Dejemos a los fariseos y pongamos el foco en el ciego. Como la Samaritana, el ciego de nacimiento hace un proceso de fe, y lo hace dialogando con Jesús. Nuestra fe avanza en el diálogo con Jesús.

El ciego empieza hablando de Jesús como “Ese hombre”, más adelante dirá: “Que es un profeta”, y finalmente, acaba confesando su fe en el Hijo del hombre y adora a Jesús. Es el proceso que de una manera o de otra, tendríamos que hacer todos nosotros:
.           Reconocemos a Jesús como un gran hombre, excepcional por su vida y su mensaje.
.           Lo descubrimos como profeta, que habla y actúa en nombre de Dios.
.           Lo confesamos como Hijo de Dios cuando lo dejamos entrar en nuestra vida. Y nos relacionamos con Él, y tenemos con Él un trato de amistad.

Hace poco, en el despacho tuve una conversación curiosa: una persona ya un poco mayor, me dijo que creía mucho en Dios y yo le pregunté: pero, ¿amas a Jesús? Se quedó muda... Dios teórico... donde aún yendo a misa no ha entrado en el corazón...

Cuando éramos pequeños y nos educaron cristianamente, nos vinieron a decir: “has de ir a misa, has de seguir unos mandamientos, una moral, y, así eres cristiano”. Pero, esto, en muchos casos, no funciona, porque falta lo que da solidez a todo esto, que es el encuentro personal con Jesucristo.

¿De pequeños de qué os hablaban de cumplir o de encontrarse con Cristo? A mí, de cumplir.


Desde nuestra ceguera acerquémonos a Jesús... 

Francesc Jordana




sábado, 25 de marzo de 2017

SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR


Al sexto mes envió Dios el ángel San Gabriel a un pueblo de Galilea, llamado Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. La virgen se llamaba María. Cuando entró le dijo <<Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.>> Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba que significaría aquel saludo.
El ángel le dijo: <<No temas, María, por que has hallado gracía delante de Dios; vas a concebir en tu seno y a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, le llamarán hijo Altísiy el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.>>  María respondió al ángel: <<¿Cómo será esto posible, si no conozco varón?<< El ángel le respondió:<<El espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que va a nacer será santo  y le llamarán Hijo de Dios. Mira,también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y ya está en el sexto mes la que era considerada estéril, porque no hay nada imposible para Dios.>> Dijo María: <<He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.>> Y el ángel la dejó y se fue.

Lucas 1, 26-38






domingo, 19 de marzo de 2017

SI HACEMOS SIEMPRE LO MISMO,CONTINUAREMOS SIEMPRE EN EL MISMO LUGAR....


Como decía la respuesta del salmo: “Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón””. Qué belleza tiene la Palabra de Dios, qué fácil rezar con textos tan sencillos y tan profundos a la vez.

Ojala que escucháramos su voz y nos tomáramos seriamente la Cuaresma. Ojalá que no endureceríamos  nuestros corazones y acogiéramos la llamada de Dios a la conversión, la llamada de Dios Padre a escuchar su Hijo. Ojalá que tengamos fijadas las prácticas cuaresmales, para que todo esto sea posible... Si hacemos siempre lo mismo, continuaremos siempre en el mismo lugar...

Jesús le contestó: - “Si conocieras el don de Dios”. Dice San Agustín: “¿Podría encontrarse algo más suave y más bondadoso que esta exhortación? Si conocieras el don de Dios.” Jesús te lo dice a ti y a mí... “si supieras qué es lo que te quiero dar…”. Entonces, quizás, tendríamos otra actitud: escucharíamos su voz, no tendríamos los corazones endurecidos...

He participado en unas conferencias, con un grandísimo éxito de participación, este miércoles y jueves realizadas por James Mallon, un sacerdote canadiense.

Algunas expresiones de su libro o de su conferencia describiendo lo que nos encontramos en los bancos de las iglesias:

.    “Tenemos un modelo pastoral para dar de comer a gente que no tienen hambre y los que tienen hambre se frustran”

.    “La verdad incómoda para nosotros como pastores,..., es que una gran parte de nuestra gente nunca ha conocido a Jesús personalmente y, por lo tanto, no tienen sed de él”.

.    “Debemos atravesar las invisibles corazas que llevan muchos de los que se sientan en nuestros bancos.”

.  “El hecho de que tantísimos católicos estén completamente convencidos de que no les falta nada demuestra que la experiencia semanal de la fe y la religión actúa como una vacuna contra lo que Dios quiere darles”.

¿Qué denotan todas estas expresiones? Denotan que muchos de vosotros no habéis conocido lo que Dios quiere daros. Denotan que muchos de vosotros no tenéis esta sed de la que habla hoy Jesús. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica (punto 2560) que “la oración, …, es el encuentro de la sed de Dios y de sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él”. ¿¿Tenemos sed de Dios?? ¿O ya estamos bien como estamos, y vamos haciendo? Si nos falta la sed, ya ni nos acercamos al pozo, donde nos espera Jesús para establecer un diálogo con nosotros.


Miremos toda la escena: la mujer se encuentra con Jesús, Jesús da el primer paso, establecen un diálogo en el cual la mujer va cambiando. Va cambiando porque vemos como la Samaritana en su diálogo con Jesús va haciendo un camino de descubrimiento de Jesús: empieza diciendo a Jesús “tú, un judío”, después le dice “Señor”, después “profeta”, y, finalmente “mesías”. ¿Cómo ha hecho este proceso? Por el diálogo con Jesús. La mujer marcha entusiasmada. Vuelve al pueblo y a explicar el descubrimiento, y, salen los samaritanos a descubrir a Jesús.

¡¡Descubrir a Jesús es comunicarlo!! ¡¡Y, esto no pasa sólo en esta escena sino, en todas las del evangelio!! ¡¡Si no lo comunicamos, podemos dudar de que lo hayamos descubierto!!

Dice el libro de James Mallon: “Tenemos que trabajar para crear espacios en los que la gente llegue a conocer a Cristo como el Señor viviente”. Esto son los Ejercicios Espirituales Un espacio para descubrirlo vivo. Un espacio para descubrir la grandeza del don, de su promesa, ¡nos quedaremos alucinados cuando lo descubramos!... Un espacio donde saciar nuestra sed. Recuerdo: el próximo fin de semana tenemos los Ejercicios Espirituales parroquiales.


La transformación de la mujer, la llevó a dejar su cántaro. Dice el Papa Francisco, comentando este evangelio: “En este Evangelio hallamos también nosotros el estímulo para «dejar nuestro cántaro», símbolo de todo lo que aparentemente es importante, pero que pierde valor ante el «amor de Dios». ¡Todos tenemos uno o más de uno! Yo os pregunto a vosotros, también a mí: ¿cuál es tu cántaro interior, ese que te pesa, el que te aleja de Dios? (¡pensémoslo!) Dejémoslo un poco aparte y con el corazón escuchemos la voz de Jesús, que nos ofrece otra agua, otra agua que nos acerca al Señor. … todo encuentro con Jesús nos cambia la vida, y también todo encuentro con Jesús nos llena de alegría, esa alegría que viene de dentro. ... cuando tenemos el valor de dejar aparte nuestro cántaro.” Amén

Francesc Jordana






sábado, 18 de marzo de 2017

UNA DE LAS DEVOCIONES MÁS PROVECHOSAS DE LA PIEDAD CRISTIANA



A través de la repetición de las Avemarías nos adentramos en los Misterios de la vida de Cristo y aprendemos a mirar el acontecimiento salvífico desde el Corazón Inmaculado de María. Escuchemos lo que Benedicto XVI nos dice sobre esta hermosa devoción,

1. “El santo rosario no es una práctica piadosa del pasado, como oración de otros tiempos en los que se podría pensar con nostalgia. Al contrario, el rosario está experimentando una nueva primavera”.

2. “El rosario es uno de los signos más elocuentes del amor que las generaciones jóvenes sienten por Jesús y por su Madre, María”.

3. “En el mundo actual tan dispersivo, esta oración –el rosario– ayuda a poner a Cristo en el centro como hacía la Virgen, que meditaba en su corazón todo lo que se decía de su Hijo, y también lo que Él hacía y decía”.

4. “Cuando se reza el rosario, se reviven los momentos más importantes y significativos de la historia de la salvación; se recorren las diversas etapas de la misión de Cristo”.

5. “Con María, el corazón se orienta hacia el misterio de Jesús. Se pone a Cristo en el centro de nuestra vida, de nuestro tiempo, de nuestras ciudades, mediante la contemplación y la meditación de sus santos misterios de gozo, de luz, de dolor y de gloria”.

6. “Que María nos ayude a acoger en nosotros la gracia que procede de los misterios del rosario para que, a través de nosotros, pueda difundirse en la sociedad, a partir de las relaciones diarias, y purificarla de las numerosas fuerzas negativas, abriéndola a la novedad de Dios”.

7. “Cuando se reza el rosario de modo auténtico, no mecánico o superficial sino profundo, trae paz y reconciliación. Encierra en sí la fuerza sanadora del Nombre Santísimo de Jesús, invocado con fe y con amor en el centro de cada Avemaría”.

8. “El rosario, cuando no es mecánica repetición de formas tradicionales, es una meditación bíblica que nos hace recorrer los acontecimientos de la vida de la Señor en compañía de la Santísima Virgen María, conservándolos, como Ella, en nuestro corazón”.

9. “Ahora, que finaliza el mes de mayo, no debe cesar esta buena costumbre, es más debe proseguir todavía más con mayor compromiso de manera que, en la escuela de María, la lámpara de la fe brille cada vez más en el corazón de los cristianos y en sus casas”.


10. “(En el rezo del rosario), os encomiendo las intenciones más urgentes de mi ministerio, las necesidades de la Iglesia, los grandes problemas de la humanidad: la paz en el mundo, la unidad de los cristianos, el diálogo entre las culturas”.

BENEDICTO XVI



NUESTROS EJERCICIOS....TUS EJERCICIOS....SUS EJERCICIOS


martes, 14 de marzo de 2017

EL AMOR MÁS GRANDE; MI SECRETO ES MUY SENCILLO: LA ORACIÓN (Teresa de Calcuta)




«El que se humilla será enaltecido» (Mt 23,12)

No creo que haya nadie que necesite tanto de la ayuda y gracia de Dios como yo. A veces me siento impotente y débil. Creo que por eso Dios me utiliza. Puesto que no puedo fiarme de mis fuerzas, me fío de Él las veinticuatro horas del día. Y si el día tuviera más horas más necesitaría su ayuda y la gracia. Todos debemos aferrarnos de Dios a través de la oración. Mi secreto es muy sencillo: La oración. Mediante la oración me uno en el amor con Cristo. Comprendo que orarle es amarlo...

La gente está hambrienta de la palabra de Dios para que les dé paz, unidad y alegría. Pero no se puede dar lo que no se tiene, por lo que es necesario intensificar la vida de oración.

Sé sincero en tus oraciones. La sinceridad es humildad y ésta solo se consigue aceptando las humillaciones. Todo lo que se ha dicho y hemos leído sobre la humildad no es suficiente para enseñarnos la humildad. La humildad solo se aprende aceptando las humillaciones, a las que nos enfrentamos durante toda la vida. Y la mayor de ellas es saber que uno no es nada. Este conocimiento se adquiere cuando uno se enfrenta a Dios en la oración. Por lo general, una profunda y ferviente mirada a Cristo es la mejor oración: yo le miro y Él me mira. Y en el momento en que te encuentras con Él cara a cara adviertes sin poderlo evitar que no eres nada, que no tienes nada.

Madre Teresa de Calcuta




domingo, 12 de marzo de 2017

TESTIMONIOS Ejercicios espirituales DIOCESANOS para chicos



- He vivido un año con mucha presión (a causa de las asignaturas). Me quede con la fe, pero había perdido la ilusión. En estos ejercicios, he recibido fuerza para tirar adelante. Hasta ahora, he querido cargar todo el peso sobre mis hombros y combatir yo. He aprendido ahora a dejarme en manos de Dios. A menudo queremos tomar y no recibir. Me doy cuenta de la soberbia que tengo dentro y quiero cambiar.

- A veces, queremos experiencias espirituales donde no tocamos tierra. Quizás es bueno para gente más joven. Cuando somos más adultos, no tenemos que acostumbrarnos a esto, porque la realidad es otra.

- el año pasado, el retiro fue la experiencia más grande que tuve de Dios. Luego viene la rutina. Quiero cambiar. Yo y Dios me tiene que ser cosa familiar. El retiro me ayudará en esto.



- Me ayudó estar acompañado de 13 tíos haciendo Ejercicios. He venido agitado. He encontrado bien los Ejercicios Ignacianos. Me ha gustado los temas de las charlas. Hubo tiempos para encontrarse con Dios. Aprecié mucho la vigilia, ya que me convertí en una Adoración al Santísimo.

- Son mis terceros Ejercicios. Los primeros fueron una experiencia de Dios, los segundos me ayudaron para seguir en la parroquia. Los años en que he ido a Ejercicios fueron años muy positivos. Ahora me llevo ideas apuntadas para ir practicando. El Espíritu Santo hará el resto.



- Hice unos Ejercicios de una semana, hace tiempo, en la cueva de Manresa. Y pensé: en estos Ejercicios de dos días, no haremos nada. Pero cada hora era muy intensa. Repasé todo lo que ha pasado en 2 días y veo que en las últimas horas de oración, vi con claridad cosas que me pasaban, y recibí una gran paz. El Espíritu Santo ha llegado donde no podía llegar yo.

- Estoy muy contento. Los Ejercicios me han ayudado mucho. Fue un Encuentro, una experiencia de Dios. Ayer, la vigilia fue un subidón.

- Etoy muy contento. Son mis primeros Ejercicios. Fueron profundos. Me voy con trabajo por hacer, puntos que mejorar. No ha terminado la experiencia, ahora empieza.



- El Mossén me ha sorprendido. Ha sido muy bien: las charlas, la oración, y sobre todo la charla de las Banderas. Me he dado cuenta de lo que necesitaba. Me he dado más cuenta que Cristo vive en mí.

- He vivido estos Ejercicios muy intensamente. Tenía una relación con Dios superficial. He profundizado mucho. Estaba contento de estar con más gente que hacía la misma experiencia. Las charlas son un instrumento indispensable. Me han ido muy bien. No se me ha hecho pesado a ningún momento,.

- Estoy muy contento. Cada año es diferente. Hacer los Ejercicios cada año va bien. Este año, fueron una invitación a no ser mediocre. Tener un proyecto de vida. Mi vida hubiera sido muy diferente sin Jesús. Todo hubiera cambiado: amigos, novia. Me ha ayudado mucho las charlas: tener 2 o 3 ideas, y luego Dios ayuda. No encontré ninguna sesión larga


 - vine desconcentrado por la muerte de un familiar. Las charlas me han ido muy bien. Las citas me ayudaban cuando se me acababa la oración.


- Los Ejercicios me ayudan cada año. San Ignacio hace un repaso de todo. Me han gustado más los de este año en que tuvimos más tiempo de meditación. El formato esta bien. El tema del Espíritu Santo es muy importante. La buena comida y los hermosos cantos ayudaron también.