domingo, 21 de mayo de 2017

"YA SÍ, PERO, AÚN NO" ...



Hace unos días, tuve una discusión teológica con los sacerdotes de mi grupo de revisión de vida. Les  planteé, que para mí, en la Vigilia Pascual faltaba una lectura. ¡¡Hacemos 9!! Pues, para mí, ¡aún falta una! Falta la lectura de la caída de Adán y Eva. Porque allí empieza todo el problema, y, este problema encontrará la solución gracias a la promesa que hoy hace Jesús: “Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad”. La caída de Adán encontrará su ”solución” en la donación del Espíritu Santo por parte del Padre y el Hijo. Me explico:

En el Génesis, Dios dice a Adán y Eva: “Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, ciertamente morirás”.

Adán y Eva comieron del árbol, pero, hay una cosa que Dios dijo que no pasó… ¿qué es? No murieron... ¿Dios  mintió? ¿Qué pasa aquí?
 No se refiere a la muerte física. Se refiere a una muerte interior...
Matas a Dios en tu interior.
Matas tu ser más profundo.
El hombre expulsa a Dios de su interior.
Dios ha de marchar del interior del hombre ¿por qué? porque el hombre se ha querido convertir él en Dios. Él es su propio dios.

Cuando veas tristeza en las personas que te rodean, vidas sin sentido, sin ilusión, sin esperanza, siempre con mal rollo... tened una visión teológica: es porque viven en su carne el pecado de Adán... han matado a Dios en su interior... lo han expulsado... ¡¡ellos son dios!!

Y, ojo, que esto que le pasa a Adán y Eva, de vez en cuando, ¡¡nos pasa a todos!!: Todos queremos ser dioses, ser nuestro propio dios: ser nosotros los que decimos qué está bien y qué está mal. Hacer nosotros la ley. No obedecer a Dios. Decidir al margen de Dios, al margen de las enseñanzas de la Iglesia, al margen del magisterio. También nosotros, a veces, expulsamos a Dios, para hacer la nuestra... y cada uno tiene claro cuando lo está haciendo...

Adán y Eva, nuestros primeros padres, expulsaron a Dios de su interior... y la gran pregunta... ¿quién solucionará todo esto? Jesús, ¿cómo? Comunicándonos su espíritu. En Pentecostés, Dios vuelve a entrar en nuestro interior.
Fijaros qué bonito, qué genial: el pecado de Adán y Eva expulsa a Dios de nuestro interior, y Jesús nos promete el Espíritu Santo, por el cual ¡¡Dios volverá a habitar en nuestro interior!! ¡¡Genial!! ¡Y la promesa se cumple el día de Pentecostés! Y se cierra el círculo, y queda la salvación inaugurada.

Jesús, Dios, nos ha comunicado su Espíritu. ¡¡El Espíritu de Jesús habita en nosotros!! ¡¡Estamos habitados por Dios!! ¡¡Dios está en nosotros!! ¡¡Qué locura!! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz?

Y si habita Dios en nosotros, ¿¿no os parece que  nuestra vida tendría que ser muy diferente??

Nos hace falta contemplar, reflexionar, rezar, esta realidad. Lo decía hace unas semanas. La vida cristiana es un “ya sí, pero, aún no”. “Ya sí”: que Dios habita en nosotros. “Pero, aún no”: porque es una realidad poco vivida, interiorizada, que no afecta a  nuestra vida... “ya sí, pero, aún no”...

Pongamos medios para eliminar “el todavía no”, y que  ¡¡nuestra vida sea una manifestación del Dios que nos habita!! Amén.

Francesc Jordana










sábado, 20 de mayo de 2017

LA VERGE DELS DOLORS A LA SEVE REPISA






Posada en una repisa
amb un caire dolorós
està la Verge María,
travessada en el seu cor.

Amb les mans ens mostra encara
els motius del seu dolor;
el llençol, els claus i espines,
que li han tret al Salvador.

Una llum dolça la guarda,
i fa més encisador
el racó d'aquella imatge,
allunyadeta de tots.

No sempre hi està soleta, 
perquè son molts els devots
de la Verge adolorida!
Hi ha moltes penes al mon!

Una velleta hi va sempre,
amagant-se tant com pot,
doncs en té tantes de llàgrimes
que li vessen de son cor!

Es tant gran la fontanella
de tristeses i records,
que a ningú més que a la Verge
ho explica ben bé del tot!

No sols per mi,  dolça Verge,
no sols per mi, Verge, no;
avui porto a flor de llavis
un altre més gran dolor.
Si són grans les meves penes,
més ho són vostres Dolors!
Vós amb Jesús molt sufríreu,
no ho sabrem mai en el món,
Vós sufríreu per nosaltres,
sofríreu pels pecadors!

El meu rastrell de sofrences
que us contava cada jorn,
no us el diré mai més, Mare,
no us els contaré mai més, no:
els pecats tant grans dels homes
són els vostres grans dolors;
des d'ara la meva pena
serà veure-us sofrir a Vós!


Manuel Esqué Montseny,   C.M.F.









viernes, 19 de mayo de 2017

A VUELTAS CON EL PERDÓN



"Quizás por mucho tiempo nos hemos olvidado de indicar y de vivir la vía de la misericordia. Por un lado, la tentación de pretender siempre y sólo justicia ha hecho olvidar que esta es el primer paso, necesario e indispensable; pero la Iglesia necesita ir más lejos para conseguir una meta más alta y más significativa. Por otra parte, es triste constatar como la experiencia del perdón en nuestra cultura se desvanece cada vez más. (...) Ha llegado nuevamente para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de devolver a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y de las dificultades de nuestros hermanos. El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el coraje para mirar el futuro con esperanza. "

Papa Francisco   
Misericordiae Vulture (10)




martes, 16 de mayo de 2017

DIFICULTADES?? GRACIAS SEÑOR





A veces el Señor permite dificultades en nuestra vida para que nos demos cuenta hasta que punto lo necesitamos, salimos de las pruebas con una nueva apreciación de la gracia de Dios, capaces de comprender y ayudar a los demás. El Señor sabe que si vemos el lado positivo de nuestras penas, estas enriquecerán nuestra vida.


¿Quién nos separará del amor de Cristo[a]? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito:
“Por causa tuya somos puestos a muerte todo el dia;
somos considerados como ovejas para el matadero.”
Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó.

Romanos 8: 35-37


Mensaje Cristiano





domingo, 14 de mayo de 2017

QUE NO TIEMBLE VUESTRO CORAZÓN


Quisiera empezar presentando dos contrastes. El primer contraste; por un lado, las palabras de Antoni Puigverd, periodista de La Vanguardia, tertuliano de RAC 1, que pronunció en una conferencia titulada “La situación del cristianismo en Catalunya” y, por otro, el evangelio de hoy.

La conferencia empieza con estas palabras: Dios ha desaparecido del mapa. Finalmente, la predicción de Nietzsche ha tomado cuerpo en Cataluña: Dios ha muerto. Ha muerto tan intensamente que los jóvenes ya no tienen ni tan siquiera noticia. Dios ha muerto y se pierde hasta el recuerdo. Dios se está volatilizando.”

Ante esto, las palabras de Jesús en el evangelio: “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”.

Segundo contraste: Dice el periodista: “Cataluña es el país más laicizado del mundo. Hay estudios sociológicos que describen Cataluña como la zona de Europa donde la práctica religiosa es más baja. Y como que Europa es la zona más laicizada del planeta, la conclusión es clara. Cataluña es campeona mundial de laicidad.”
Ante esto, las palabras de Jesús en el evangelio: “Creed en Dios y creed también en mí”.

¡¡Contrastes dolorosos!! ¡¡Que nos interpelen, que nos cuestionen!! Tenemos parte de culpa. Seguro. Yo el primero.

¿¿Y qué hemos de hacer?? Tantas cosas hemos de hacer... Yo propongo una: ¡¡ser auténticos!! Él está con nosotros en cada instante. ¡¡Seamos en cada instante auténticos!!

¡¡Porque el anhelo de Dios está en las personas!! Hace unos días empezaba la última charla con los padres de catequesis con una canción “feel” de Robbie Williams, subtitulada. Es una canción que es casi, casi, una plegaria. Durante la canción va repitiendo: “Sólo quiero sentir amor verdadero” (cinco veces). Empieza y acaba la canción diciendo: “ven y toma mi mano”… (gesto) y en alguna estrofa habla de Dios. Pero, al final, hay una expresión poética, fuertísima, ¡¡que habla de este anhelo de Dios que hay en todos!! , dice: “Hay un hueco en mi alma. Puedes verlo en mi rostro. Es un lugar verdaderamente enorme.”

¡¡El hueco!! ¡¡El anhelo existe!! ¡¡En todos!! Dios nos ha hecho de tal manera que sólo Él nos puede llenar. ¡Sólo Él! ¡¡El corazón de todos le está esperando!! ¡¡Seamos auténticos!! ¡Aportemos valores!, alegría, consuelo, esperanza, fortaleza moral, y el coraje de una minoría crítica. ¡¡Enseñemos qué es amar!!

¿Cómo ser auténticos? ¿Cómo hacer todo esto a partir del evangelio de hoy? Dos modos: 1) En diferentes momentos aparecen las palabras “conocer” (cuatro veces), “ver” (tres veces) y, “creer” (seis veces), que no se pueden entender en un sentido teórico o físico, sino, que expresan una experiencia de vida... que nace de la intimidad con el Señor. La autenticidad pasa por la intimidad con el Señor.

2) Me gusta orar con frases cortas del evangelio. Irlas repitiendo, repitiendo, interiorizando, dialogando... ¡Hoy hay dos fantásticas para hacerlo! 

“Que no tiemble vuestro corazón”. Que tu corazón, Francesc, no tiemble... Lo repito, una vez, y otra, va calando, va entrando... Os aseguro que el corazón se serena. Tantas veces que no tenemos paz...

La otra frase es: “Creedme, confiad en mi ”... lo repites, una vez, dos, tres, y a la tercera, empiezas a detectar ámbitos, no estás confiando... y empiezas a hablar con Él, y, ¡¡siempre gana!! Y os aseguro que crece nuestra confianza en Él.

Fijaros qué acaba Jesús diciendo al final: “Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores”. De la intimidad con el Señor nacerá nuestra atenticidad que nos llevarà a hacer las obras que el quiere darnos ...

Francesc Jordana









sábado, 13 de mayo de 2017

MARÍA, NUESTRA ESPERANZA



La Esperanza que nos comunica María, es un ofrecimiento a la humanidad en su conjunto y a cada uno de sus hijos en particular.

Ella como Arca de la Salvación, en su Corazón de Madre, puede albergar a todos los hombres y la invitación llena de amor la hace a todos. Pero puede ocurrir que a pesar de los esfuerzos evangelizadores, muchos no quieran entrar en esa Arca; sin embargo, para quienes ingresen, María será garantía segura de salvación y el camino más corto hacia la santidad. Por eso nos invita a consagrarle nuestras vidas.
En efecto, Ella tiene suficiente poder como para arrasar con toda forma de maldad; aunque las fuerzas de las tinieblas, atenten contra sus hijos, tratando de asfixiarlos, en todos los intentos de encausar sus vidas hacia el destino eterno, nada podrá contra el hijo Consagrado al Corazón de su Madre.

Este es el triunfo de María: Lograr que sus hijos se salven, cuando son invadidos y seducidos por todas partes, hacer posible para ellos la santidad en grado heroico. El espíritu del mundo, pone en ridículo lo sagrado, atentando contra los valores trascendentes y ofreciendo en cambio al hombre, la única posibilidad de saciedad en el poder, el materialismo y la sensualidad. El Consagrado padecerá realmente la experiencia de la tentación; si Jesús fue tentado en el desierto, el adversario también utilizará la tentación para desorientar la vida del creyente y de ser posible someterlo a la esclavitud del pecado. El triunfo de María, consistirá entonces en la segura esperanza, del encuentro de los hijos con el Hijo, en su Sagrado Corazón. Ella se convierte en segura protección, de quienes se le entregaron incondicionalmente.

Devocionario Católico





viernes, 12 de mayo de 2017

LAS TRES SON FEMENINAS, LAS TRES SON MADRES, LAS TRES DAN VIDA.


Es ya inminente mi peregrinación al Santuario de Fátima, donde hace cien años se apareció la Virgen a los tres pastorcillos. El encuentro con la Virgen fue una experiencia de gracia que les hizo enamorarse de Jesús. Como tierna y buena Maestra, María introduce a los pequeños videntes en el íntimo conocimiento del amor trinitario y les lleva a saborear a Dios como la realidad más bonita de la existencia humana. No puedo no desear lo mismo a todos vosotros, queridos amigos. Más allá de cualquier otro objetivo que os haya traído a Roma y aquí os entretenga, que siempre esté esto: conocer y amar a Cristo —como diría el apóstol Pablo— intentando adaptarse cada vez más a Él hasta el don total de sí mismo.

La relación con la Virgen nos ayuda a tener una buena relación con la Iglesia: ambas son Madres. Vosotros conocéis, al respecto, el comentario de san Isaac, el abad de la Stella: lo que se puede decir de María se puede decir de la Iglesia y también de nuestra alma. Las tres son femeninas, las tres son Madres, las tres dan la vida. Es necesario por ello cultivar la relación filial con la Virgen, porque, si esto falta, hay algo de huérfano en el corazón. Un sacerdote que se olvida de la Madre, y sobre todo en los momentos de dificultad, le falta algo. Es como si fuese huérfano, mientras en realidad ¡no lo es! Se ha olvidado de su madre. Pero en los momentos difíciles el niño va hacia su madre, siempre. Y la Palabra de Dios nos enseña a ser como niños que empiezan a comer en los brazos de su madre (cf Salmo 131, 2).

Rezo a la Virgen de Fátima para que os enseñe a creer, adorar, esperar y amar como los beatos Francisco y Jacinta y la sierva de Dios Lucía.

Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí.

Francisco (8 Mayo 2017)





domingo, 7 de mayo de 2017

ES DIOS TU ASPIRINA??....... EL BUEN PASTOR??



Si Dios no te quita los problemas, ¿tiene sentido creer?
Si Dios no te quita las dificultades, ¿tiene sentido creer?
Si Dios no te quita la vejez y sus limitaciones, ¿tiene sentido creer?
Si Dios no te quita los dolores, ni la enfermedad, ¿tiene sentido creer?

Habrá quien diga no. Porque cree en un Dios solucionaproblemas. Dios sería como la aspirina. Sólo piensas en ella cuando tienes dolor de cabeza. Sólo pienso en Dios cuando tengo problemas. Me soluciona el problema, me olvido de Él, como de la aspirina.

Si nuestro Dios fuera un Dios solucionador de problemas, pienso que todos podríamos hacerle muchas reclamaciones... ¡¡no lo ha hecho demasiado bien!! 

Jesús no prometió un camino de rosas para quien lo siguiera, más bien nos hablaba de coger nuestras cruces y seguirlo. Y recordemos la última frase de Jesús en el evangelio de Mateo: “Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo”. ¡¡Él está!! , ¡¡Día tras día!!
Y, el evangelio de hoy, da una vuelta más a este planteamiento... pero, antes una pregunta...

¿Cómo nos imaginamos a Jesús resucitado? ¿Qué imagen tienes de Cristo Resucitado?... un hombre que brilla, un hombre con vestidos muy blancos, que está con los brazos hacia arriba... (Así sale en las imágenes del Apostolado Litúrgico).

Para mí, el mejor icono de Cristo resucitado, es la del Buen Pastor. Y no lo debe ser sólo para mí, porque en los tres ciclos litúrgicos, A, B, C, (ahora estamos en el A), el IV Domingo de Pascua es el que tradicionalmente se le dice el Domingo del Buen Pastor.

¿Con esto qué nos está diciendo la liturgia? ¿Qué nos está diciendo la Iglesia? Nos está diciendo: Jesús ha resucitado y, ¡¡atención!!: ahora hace camino contigo, camina contigo, como el pastor camina con las ovejas. Este estar con nosotros día tras día... se concreta, se visualiza, con  la imagen del Buen Pastor.

Los primeros siglos no encontramos representaciones de Jesús crucificado, ¡era un escándalo tan grande! En cambio la representación más habitual es la del Buen Pastor.
Y ahora enlazo con la idea con la que comenzaba. Dios no nos quita los problemas, ni las enfermedades, ni las dificultades, pero, hace camino con nosotros, nos guía, nos cura cuando nos hacemos daño, nos va a buscar cuando nos perdemos...

Fijaros qué decíamos en el salmo: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo…”. El Buen Pastor no nos evita los barrancos tenebrosos, pero, sí que nos  acompaña “…porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan”.

Descubrir este Buen Pastor es toda una tarea, y, como siempre, el poder hacerlo pasa por mantener una relación personal con Él, relación de doble dirección. “...el pastor... las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera,... camina delante de ellas”. “... las ovejas lo siguen, porque conocen su voz…”. Él conoce, lo conocen. Él va delante, lo siguen. ¡¡Apunta a relación personal!

Y este Buen Pastor, en el fondo, en el fondo ¿qué quiere? Lo dice en la última frase de este evangelio: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”. Jesús viene para darnos vida, vida en abundancia, comunicada generosamente. Una de las frases que más repito de todo el evangelio es ésta. Me parece como una declaración de intenciones, para quitar dudas, pesares, ¡mediocridades! “Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante”.

Y para que quede claro, nos da una sugerente imagen de Él: “Yo soy la puerta de las ovejas”, y, después habla de ¡¡salvación!! Jesús es una puerta para acceder a la vida, a la salvación. ¡¡Una vida y una salvación abundante!!


¡¡Yo soy la puerta!! Pero, como toda puerta, ¡¡es preciso que nosotros la abramos!! ¡Y entremos en Él!

Francesc Jordana




sábado, 6 de mayo de 2017

CONSERVEU EN MI UN COR D'INFANT


Santa Maria, Mare de Déu, conserveu en mi un cor d'infant, pur i transparent com una font d'aigua.

Feu que el meu cor sigui senzill, que no tasti la tristesa; un cor a punt de donar-se, tendre i compassiu, un cor fidel i generós, que no oblidi cap bé i que no guardi rancúnia de cap mal, doneu-me un cor dolç i humil, que estimi sense esperar ser correspost, joiós de veure's emmirallat en el cor del vostre diví Fill.

Un cor gran i ple de tendresa, que no es tanqui davant de cap ingratitud, que no el fereixi cap indiferència, ple del neguit per la glòria de Jesucrist i ferit pel seu amor amb una ferida que no guareixi fins al cel.


Goigs i devocions populars








viernes, 5 de mayo de 2017

DESMONTANDO MITOS....... Y TRANQUILO ¡¡ MARCA LA X ¡¡


Un año más, los ciudadanos estamos citados a realizar la Declaración de la Renta. Toca, por lo tanto, ver, escuchar y leer sobre la (¿conocida?) casilla de la X a favor de la Iglesia: una opción que cada contribuyente puede seleccionar libremente para destinar el 0,7% de la cuota íntegra a la Iglesia Católica. Y remarcamos lo de ¿conocida? por el desconocimiento generalizado entre parte de la ciudadanía que desemboca, pues, en la vigencia de algunos mitos.

Marcar con una 'X' la casilla de la Iglesia Católica es...
Atender a cinco millones de personas con diferentes necesidades en más de 9.000 centros sociales y asistenciales de la Iglesia.

Ha llegado el momento de desmontarlos ante la opinión pública. Estas son cinco de las (falsas) creencias sobre la Iglesia Católica y los datos que lo demuestran.

MITO 1.  El Estado paga cada año miles de millones de euros a la Iglesia Católica
Tanto como 11.000 millones de euros, según algunas voces. Otras opinan que la cantidad percibida es mayor. O menor. La verdad es esa: no existe una cifra única, porque cada año varía, si bien la media anual ronda los 250 millones de euros. La parte incierta en este baile de números es el quién, porque el Estado no es la parte que asigna el dinero a la Iglesia Católica. Son los contribuyentes. En otras palabras, los ciudadanos.

La Iglesia no recibe ninguna asignación en los Presupuestos Generales del Estado desde 2007. Ese año, ambas partes acordaron que la Santa Sede percibiría anualmente el 0,7% de los impuestos de los contribuyentes que de manera voluntaria marcan la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta. Es por esto que la cantidad fluctúa en función del año y la coyuntura económica del momento. En época de crisis, la asignación total correspondiente a ese 0,7% era, por tanto, inferior a cuando la economía ha vivido una mejoría.

Otras confesiones religiosas sí que cuentan con una asignación directa por parte del Estado, a través de la Fundación Pluralismo y Convivencia. En este sentido, la Iglesia Católica se ha mostrado partidaria de ampliar el número de casillas en la Declaración de la Renta dirigidas a aportar dinero de forma voluntaria a otras confesiones religiosas.

Marcar con una 'X' la casilla de la Iglesia Católica es...
Proteger el patrimonio cultural e inmaterial de la Iglesia. Todos los bienes, fiestas y celebraciones generan una riqueza de 32.520 millones de euros y 225.000 empleos totales.

 MITO 2.  Pero, ¿y los colegios concertados o la atención religiosa en hospitales o cárceles?
La Constitución Española así lo estipula: los padres tienen derecho a elegir la educación de sus hijos conforme a sus convicciones. Los colegios reciben una dotación económica por el hecho de ser una institución educativa, no eclesiástica. La Iglesia no percibe dinero. Sí los colegios, que obtienen una cantidad por cada plaza que se oferta porque ofrecen a la sociedad una propuesta educativa libre. Lo mismo ocurre con otros centros educativos que profesan otros ideales religiosos.

Sanidad, conservación del patrimonio o ayuda a las personas más desfavorecidas. Las instituciones que conforman la Iglesia Católica perciben una dotación económica por el servicio que prestan, y no por su carácter confesional. Esto explica la asignación de dinero a los colegios concertados, y también a la atención religiosa en hospitales o cárceles.

Existe el pensamiento, erróneo, de considerar la presencia de capellanes en los centros hospitalarios un privilegio. ¿Por qué? Cualquier persona enferma tiene derecho a ser atendida religiosamente, independientemente de la confesión, y por tanto el Estado está obligado a proteger ese derecho. La percepción de una mayor presencia de capellanes en hospitales responde a una situación muy simple: el catolicismo es la confesión más numerosa de España. Este derecho a la atención de las personas es el mismo en las cárceles o en el ejército.

Marcar con una 'X' la casilla de la Iglesia Católica es...
Contribuir al desarrollo de la educación y el conocimiento a través de 2.600 centros católicos que forman a un millón y medio de alumnos, y de los centros que imparten libremente la asignatura de religión a 3,5 millones de jóvenes.

MITO 3.  Solo el 2% del dinero de la Iglesia va a parar a Cáritas
Otro mito. Tan incorrecto es el porcentaje como el concepto, porque Cáritas y la Iglesia son lo mismo. En términos generales, el 65% del dinero de Cáritas procede de la Iglesia, a través de las parroquias, donativos o suscripciones. Una cantidad que la institución declara en la Memoria Económica de Cáritas como ‘Fondos Privados’, para diferenciarlos de los ‘Fondos Públicos’. Por tanto, Cáritas es una labor de la Iglesia.

Otro punto que genera dudas es la asignación de dinero a Cáritas al marcar la casilla de ‘Fines Sociales’ en la Declaración de la Renta. Muy sencillo: únicamente se destina a los proyectos que Cáritas presenta, reconocidos por el Estado por su contribución al bien de la sociedad, y no a la estructura general de la organización. En este caso son los propios miembros de la Iglesia Católica y los voluntarios quienes costean tanto la estructura como las atenciones parroquiales. Una labor, en su gran mayoría altruista, que beneficia a más de cinco millones de personas.

Marcar con una 'X' la casilla de la Iglesia Católica es...
Colaborar con el desarrollo y promoción de los pueblos y ayudar a la primera evangelización. Más de 13.000 misioneros españoles participan en 266 proyectos en 128 países.

MITO 4.  La Iglesia es una privilegiada: no paga el IBI
La institución eclesiástica está sometida al régimen fiscal general. En otras palabras, no goza de ningún privilegio ni trato único. La totalidad de las entidades sin ánimo de lucro en España se rigen bajo el mismo régimen, como las fundaciones, asociaciones de utilidad pública y otras confesiones religiosas. No hay, pues, una condición especial para la Iglesia.

Es cierto. La Iglesia Católica no paga el Impuesto de Bienes Inmuebles. Ni las muchas federaciones deportivas que hay en España. Tampoco los partidos políticos, ni sindicatos. El Museo del Prado, la Cruz Roja no lo pagan. Y, claro está, ninguna otra comunidad religiosa. Esta exención está regulada por la Ley de Mecenazgo (Ley 49/2002) y supone un incentivo a todas aquellas instituciones y organizaciones que desarrollan una labor beneficiosa para la sociedad.

Marcar con una 'X' la casilla de la Iglesia Católica es...
Atender a 200.000 personas enfermas en domicilios y hospitales, y acompañar a miles de personas con el mantenimiento de más de 23.000 parroquias, 800 monasterios y 12.000 asociaciones de fieles.

MITO 5.  El dinero de la Declaración de la Renta se lo llevan los sacerdotes
Entre otras muchas personas y labores de la Iglesia para el bien individual de las personas y el bien común de la sociedad. La cantidad resultante del 0,7% de la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta se destina al sostenimiento de la institución y de las diferentes actividades que la configuran: celebrativa, pastoral, educativa, cultural, asistencial y evangelizadora. En términos globales, el número de declaraciones con asignación a la Iglesia en 2016 fue de casi nueve millones, lo que supone cerca del 35% del total.

La cantidad percibida anualmente la distribuye la Conferencia Episcopal entre las 69 diócesis españolas de una manera justa, de modo que las sedes con menos posibilidades reciben más dinero para su sostenimiento. Aproximadamente el 25% de sus recursos económicos provienen de la asignación libre de los contribuyentes en su Declaración de la Renta, mientras que el 75% restante procede de donaciones y colectas.

En cuanto a la dedicación de los recursos económicos, cada diócesis funciona como una familia, de ahí que cada una de ellas distribuye los ingresos y gastos de manera diferente. Con un punto de unión: el mayor porcentaje de los ingresos se destina a actividades asistenciales y pastorales.

Marcar con una 'X' la casilla de la Iglesia Católica es...

Acompañar a las diez millones de personas que asisten a misa regularmente y ayudar a la labor litúrgica de la Iglesia. Las celebraciones religiosas aportan cinco mil millones de euros al año.

Fuente: La Vanguardia (Desmontando mitos)
http://www.lavanguardia.com/lv/monograficos/desmontando-mitos-iglesia-catolica/




miércoles, 3 de mayo de 2017

SUCEDIÓ UN 3 DE MAYO DE 1928


El 3 de mayo es un aniversario importante de las 2 congregaciones de los Cooperadores y Cooperatrices Parroquiales de Cristo rey. Este día, salió el Padre Francisco de Paula Vallet de los jesuitas para fundar los Cooperadores.
El Padre Vallet se había convirtido realizando los Ejercicios Espirituales en febrero de 1907 en la Santa Cueva de Manresa. En estos Ejercicios, recobró su libertad de hijo de Dios, descubrió la verdad, recuperó la esperanza, la paz, y pudo de nuevo amar.  Al terminar, en la capilla del Rapto de San Ignacio, tomó el propósito de consagrar toda su vida a la propagación de los Ejercicios.  En julio de 1907, ingresa en el noviciado de la Compañía de Jesús.

Durante sus años de formación, desarrolla un plan de renovación social mediante los Ejercicios Espirituales y organiza series de tandas en Gandía. Ya sacerdote, el Provincial le destina a los ministerios y lo nombra  director de la casa de Ejercicios de Manresa, en julio de1922.  Mas tarde, en 1923, relevado de la administración de la casa, el Padre inicia la Obra de Ejercicios Parroquiales. Empezó por Cervera en febrero. Luego seguirá en otros pueblos y ciudades de varias diócesis. En 5 años, se darán 225 tandas de Ejercicios con 12.645 ejercitantes (Barcelona 4.202, Solsona 2.869, Gerona 1.743, Tarragona 1214, Vic 1.175, Urgell 894. Lérida 518).  La perseverancia está organizada en cada parroquia.
En mayo de 1927, el P. Vallet recibe la orden de retirarse a la Casa de Estudios que la Compañía tiene en Veruela. Allí, el 3 de junio, mientras está en oración ante el Sagrario, oye en lo íntimo de su ser unas palabras “fundarás una Congregación religiosa, para extender la Obra de Ejercicios Parroquiales por toda la tierra, y saldrá”. El Padre Vallet será fiel a esta orden durante toda su vida.
Intentará fundar esta congregación siendo jesuita. 

Redactó con el Dr Guardiet, párroco de Rubí un proyecto de una nueva Congregación de sacerdotes llamados “cooperadores Parroquiales”. El Dr Guardiet sería el iniciador de estos Cooperadores: sacerdotes dedicados a sostener y a propagar la Obra de Ejercicios Parroquiales.  No pudo ser. Los Superiores se opusieron a este proyecto. 


El Padre Vallet creyó entonces que el único camino para cumplir con su misión de fundar una nueva Congregación religiosa era el de pedir humildemente dispensa de los votos. El Padre las obtuvo y cesó de ser jesuita el 3 de mayo de 1928.
Unos jóvenes pronto le acompañaron… Dos de estos primeros compañeros perseveraron: el Hermano Miguel Soler y el Padre Juan Terradas. El Padre fue a Uruguay (1929-1932)  y luego a Francia (1933-1945) y por fin a Madrid (1945-1947).  Adonde fue, sembró la Obra de Ejercicios Parroquiales, cumpliendo así con su misión.
El Padre permaneció como único sacerdote del instituto hasta 1934 cuando, en Francia, se le unió, después de el, el primer sacerdote: el Padre Víctor Sarat. 

El Dr Guardiet fue más de una ocasión a Francia para ayudar al Padre en la predicación de los Ejercicios organizados para catalanes.



El octubre de 1943, empezará a su vez la Congregación de las Cooperatrices Parroquiales de Cristo rey, también al servicio de la Obra de Ejercicios Parroquiales.


         Actualmente, los Cooperadores están en España, Francia, Uruguay, Argentina y Congo.



martes, 2 de mayo de 2017

DOÑA ANITA LA MAL PENSADA


Doña Anita era una octogenaria viuda que vivía en Padrón (La Coruña) allá por los años setenta. Tuvo la desgracia de enviudar a los dos meses de casada; pues su marido, su Pepe -como ella le llamaba-, murió en la guerra de Cuba siendo cabo primero.
De él sólo le quedó una preciosa fotografía, ya amarillenta, unas viejas sábanas de seda, que sólo se usaron cuatro noches, y una pensión del ejército, que con las últimas subidas llegaba a las 15.426 pesetas (unos 93 euros de ahora).
Con este fabuloso sueldo vivió doña Anita la gran mayor parte de su vida. Algunos cuentan que, como sabía coser, se ganaba también algunos dinerillos arreglando pantalones y cosiendo vestidos a las mujeres del pueblo. Sea lo que fuere, doña Anita se las tenía que arreglar con bastante menos de lo necesario para vivir dignamente. A pesar de su estrechez, siempre guardaba 100 pesetas para celebrarle cada día 25 del mes una Misa por el eterno descanso de su difunto marido.
El primer día del mes, como era su costumbre, fue muy temprano al banco a cobrar la pensión. Antonio el cajero, le dijo que se le habían acabado los billetes pequeños, por lo que tendría que esperar a que llegara el furgón con billetes a eso de las once o cobrar en billetes grandes. Ella respondió que le daba lo mismo. Así que Antonio le dio el importe de su pensión en billetes grandes: tres de 5.000 pesetas y el resto en monedas.
A doña Anita le alegró tener en las manos aquellos billetes nuevos que acababan de salir. Se hacía la ilusión que le había tocado un premio de la lotería, de la Navidad recién acabada; pero al mismo tiempo se llenó de temor ante el peligro de perderlos, por lo que pensó pedirle a don Evaristo el boticario, antiguo compañero de su marido en la guerra de Cuba, que se los cambiara.
Del banco se fue a la Iglesia para escuchar Misa de 10, como solía hacer todos los días. Acabada la Misa fue a la botica para pedirle al boticario que le cambiara los billetes, pero don Evaristo no estaba, por lo que se tuvo que ir a la casa con los billetes de 5.000 pesetas.
La mañana siguiente fue a la Iglesia de Santiago para escuchar Misa de 10 como siempre. Terminadas sus oraciones a San José y al resto de los santos que había en la Iglesia, fue al mercado a hacer la compra del día. Cuál fue su sorpresa, cuando al ir a pagar las verduras, descubrió que sus flamantes billetes de cinco mil habían desaparecido.
Doña Anita revolvió y volvió del revés su bolso. ¡Pero nada! Hizo cinco veces el camino que iba del mercado al banco, a la Iglesia y a su casa. ¡Sus billetes se habían esfumado! Buscó debajo de todos los bancos del templo, removió los muebles de su casa; incluso le rezó a San Antonio, patrono de las cosas perdidas. ¡Y nada! La angustia se hizo dueña de su corazón.
¿Cómo podría vivir ahora los treinta horribles e interminables días del mes sin un céntimo? Nadie le podía ayudar pues todas las personas que conocía en este mundo estaban ya en el otro. Así que, con lágrimas de desesperación se volvió a su casa.
Doña Anita vivía en el piso tercero de un edificio de seis plantas que construyó por los años 60 un antiguo alcalde con un dinero –según cuentan las malas lenguas – que había conseguido en no sé qué negocio de contrabando. Una vez que llegó a la casa, dejó en la mesa del comedor lo que llevaba en las manos, recuperó el resuello, y ya con algo más de serenidad, se dispuso a contar todas sus pertenencias y comprobar qué podía llevar a la casa de empeño para poder salir adelante siquiera unos días.
No le quedaba nada de valor por vender… salvo, las sábanas de seda viejísimas, un viejo reloj de cuco, una máquina de coser Singer y un viejo medallón que había pertenecido a su madre. ¡Pero vender eso sería como venderse a sí misma y quedarse sin ningún recuerdo y sin ningún medio con el que conseguir algo de dinero extra!
Malcomió aquel día los restos que encontró en la despensa. Esa noche se acostó temprano, pensando que el día siguiente sería mejor; pero le fue casi imposible conciliar el sueño. Oyó tocar el reloj del comedor a las diez, a las once…La verdad es que si apenas durmió en esa larguísima noche.
  • ¡Eso es! -pensó entre dos angustiados sueños-. ¡Los billetes los perdí en el ascensor!
Se levantó temblando y, con un abrigo encima del camisón, salió a la escalera. ¡Pero ni en el ascensor ni en la escalera había nada! Regresó a su lecho sintiéndose como una condenada a muerte.
A la mañana siguiente, cuando salió a Misa – Dios era lo único que le quedaba-, pegó en la cabina del ascensor una tarjetita en la que anunciaba que, si alguien había encontrado 15.000 pesetas en tres billetes de cinco mil, hiciera el favor de devolvérselos a doña Anita Carballo (planta 3ª).
Conforme iba llegando a la Iglesia, le pareció que los demonios se le metían dentro. Con un corazón más tranquilo, pero con una mente más confusa, se puso el velo negro al entrar al templo, tomó agua bendita y se fue al segundo banco de la izquierda como solía hacer.
Aquella Misa fue la más angustiosa en la vida de doña Anita. Cuando el sacerdote comenzó a rezar el “Yo confieso”, se acordó de que ayer, en una de sus idas y venidas, se había cruzado en la escalera con la otra viuda del cuarto -a la que los vecinos llamaban, para distinguirla de ella, la viuda alegre, y no sin motivos- y había comprobado que acababa de estrenar un precioso bolso de cuero. En ese momento pensó:
  • ¡Ahí estaban fundidos mis dineros! ¡Estaba claro como la luz del día!
Mientras el sacerdote leía el Evangelio, doña Anita recordó que las dos chicas del quinto -esas golfas que volvían todas las noches a las tantas, Dios sabe de dónde-, habían llegado ayer mucho más tarde de lo ordinario. Ella tembló ante el pensamiento de lo que aquellas dos perdidas habrían podido hacer con su dinero.
Cuando el sacerdote recitó el ofertorio vino al pensamiento de doña Anita su vecino del segundo, el carnicero. Un comunista malcarado, que ayer la miró al cruzarse con ella en la escalera, con una mirada aviesa y repulsiva.
  • ¡Dios santo! ¿En qué habrá podido invertir el comunista mi dinero?
En la consagración fue don Fernando, el del primero, -ése que decían que vivía con una mujer que no era la suya- la víctima de las sospechas de doña Anita.
Y como la Misa aún duró diez minutos, al final fueron todos los vecinos, uno a uno, los seguros “apropiadores” de la sangre de nuestra viuda.
De vuelta ya en casa, aunque un poco triste porque no había comulgado ese día por sus malos pensamientos, cuando entró en su piso se le cayó el misal, y de él salieron algunas estampas y los billetes que había perdido. Lo primero que le vino a la mente fue pedirle perdón a Dios por haber pensado mal de todos sus vecinos. Acto seguido, se dijo a sí misma tonta y descuidada siete veces seguidas.
Ya más tranquila, cuando se disponía a salir jubilosa al mercado para hacer la compra, alguien llamó a su puerta. Era la viuda del cuarto, que, miren ustedes, había encontrado los billetes en el ascensor ¡tres!
Doña Anita le dio las gracias, le pidió disculpas, y le dijo que ya los había encontrado; que esos billetes serían de otra persona que los habría perdido. Estaba la viuda alegre saliendo cuando llamaron a la puerta las dos chicas del quinto, las “golfas”, diciendo que habían encontrado en la escalera los billetes. Luego fue el carnicero, y éste había encontrado no tres de cinco mil, sino quince billetes de mil nuevecitos y juntos. Después subió don Fernando repitiendo una historia parecida. Hay que ver qué casualidades ¡todos habían encontrado billetes ese día en la casa!
Mientras doña Anita lloraba por haber sido una malpensada, se dio cuenta de que el mundo era hermoso y la gente no era tan mala, y que era ella quien estropeaba el mundo con sus sucios pensamientos.



lunes, 1 de mayo de 2017

MARÍA Y LA GRANDEZA DE LO PEQUEÑO



Seguro que hemos oído muchas veces que María es nuestra Madre, pero quizá no hemos reflexionado suficientemente sobre el significado de esa expresión.
Jesús, en la cruz, en el extremo de su agonía, le dijo a María: “Madre, he ahí a tu Hijo”. Se refería a San Juan Evangelista, pero con él iba incluida toda la humanidad. ¿Cómo se sintió María al oír esas palabras mientras veía agonizar a su hijo infinitamente amado, Nuestro Señor Jesucristo? Seguimos aquí las reflexiones del P. Ildefonso Rodríguez, rector en los años 40 del Santuario Nacional de la Gran Promesa de Valladolid, España, en su excelente libro Meditaciones sobre la Santísima Virgen.
Seguramente esa frase de Jesús le causó un nuevo y agudo dolor por si fuera poco lo que ya estaba sufriendo. Juan era un discípulo fiel y leal, pero no era obviamente el Maestro, Jesucristo. Vio que junto a Juan se le daba por hijos a toda la humanidad, llena de individuos cobardes y egoístas. Sin duda por un momento se debió sentir profundamente humillada ante ese intercambio de hijos tan triste para Ella.
Pero era la voluntad de Dios y ni por un instante dudó en aceptarla. Llena de amor hacia nosotros, la perspectiva de saber que en el futuro muchos seres humanos salvarían sus almas, reconociendo y honrando el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo, debió ser su único consuelo en el terrible momento de ver morir a su Hijo.
Tengamos siempre presente que nunca estamos solos porque en María tenemos una Madre que siempre vela por nosotros y que sólo quiere que le devolvamos una parte del inmenso amor que siente por nosotros. Hagámoslo y Ella vendrá a nuestro auxilio en el momento de la muerte, cuando todos nos hayan abandonado.
San Luis María Grignon de Monfort, autor de la clásica obra el Tratado de la verdadera devoción, nos proporciona una importante clave en el amor a María. Que nos acordemos de ofrecer a María todo lo que hagamos, incluso las cosas más pequeñas. Esto tendrá un extraordinario valor.
Nuestras obras ciertamente valen bien poco porque tenemos una fuerte inclinación al pecado y la mayoría de las veces no tienen la suficiente rectitud de intención. Sin embargo, si esas pobres obras, se las presentamos a través de María, que no tiene mácula de pecado, Ella se las presentará a Dios y le serán mucho más gratas en virtud del gran amor que tiene Dios a María, su criatura predilecta. María es llamada abogada y refugio de los pecadores.
De la misma forma que tener audiencia con un rey es algo muy difícil pero en cambio si somos amigos de la reina todo es mucho más fácil.
Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado.
Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.
Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.
Grandeza de lo pequeño
Este es uno de los engaños más funestos de la vida espiritual, nos explica el padre Rodríguez Villar Despreciar algunas cosas y no darles importancia porque las creemos pequeñas. Pensamos que no valen para nada ¡Qué bien explota este engaño el demonio!
Todos los santos deben su grandeza a un conjunto de pequeñeces que ellos supieron admirablemente aprovechar. Al contrario todas las grandes caídas han tenido su origen en cosas pequeñas e insignificantes que pasaban inadvertidas al principio. Pero esta comprobado y es de fe que “el que desprecia lo pequeño, poco a poco caerá”.
Será este conjunto de pequeñeces el que labrará nuestra felicidad o nuestra ruina para siempre. La realidad es que no tendremos ocasiones abundantes ni ánimos o fuerzas para acometer empresas grandes, heroicas, hazañas estupendas. Pero no precisamente en los hechos extraordinarios sino en la fidelidad y exactitud de nuestros pequeños deberes diarios está nuestra perfección.
La fidelidad en lo poco será la causa, algún día, de la posesión sobre lo mucho. Cristo en el Evangelio dice “Porque fuiste fiel en lo poco (o sea en lo pequeño, en lo que al parecer no tenía importancia) Yo te constituiré sobre lo mucho”. Por eso debemos estar convencidos de que no se puede llamar pequeño a nada de lo que tenga relación con nuestra alma, con nuestra salvación y santificación.
La vida de María es un conjunto de pequeñeces, acompañadas a veces de cosas grandes y heroicas en sumo grado. Guisar, coser, barrer, fregar, limpiar, estar siempre dispuesta para cuidar a Jesús y a San José. Con ello se hizo tan grande y tan santa. San Juan Berchmans decía que la mayor penitencia es la vida común.
También es esencial comprender que Dios normalmente sólo nos pedirá las cosas pequeñas de cada día. Tenemos que tomar la resolución de complacer a Dios todos los días cumpliendo exactamente esa su santísima voluntad.
Para Dios todo es pequeño. Las acciones más grandes y llamativas de los hombres no valen delante de él más que las pequeñas y vulgares.

Para Dios todo son juegos de niños en su presencia; la ambición humana que motiva grandes batallas, imperios que se conquistaron, inventos que se descubrieron, fama y honores para algunas personas, obras de arte mundanas o hazañas deportivas… Todo eso para Él es igual que nada. Lo que vale es el corazón y la intención con la que hacemos nuestros actos, la manera como los ejecutamos y el fin que perseguimos. Aunque sean cosas muy pequeñas que además tienen el mérito de no perderse en vanidad o vanagloria como fácilmente puede ocurrir con los actos de brillo y relumbrón.

Rafael María Molina Sánchez  (Adelante la fe)