viernes, 30 de junio de 2017

SAN PEDRO Y SAN PABLO (FRANCISCO)





Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Los Padres de la Iglesia amaban comparar a los santos Apóstoles Pedro y Pablo con dos columnas, sobre las cuales se apoya la construcción visible de la Iglesia. Ambos han confirmado con su propia sangre el testimonio dado a Cristo con la predicación y el servicio a la naciente comunidad cristiana. Este testimonio es puesto en evidencia en las Lecturas bíblicas de la liturgia hodierna, Lecturas que indican el motivo por el cual su fe, confesada y anunciada, ha sido luego coronada con la prueba suprema del martirio.
El Libro de los Hechos de los Apóstoles (Cfr. 12,1-11) narra el evento de la reclusión y de la consiguiente liberación de Pedro. Él experimentó el rechazo al Evangelio ya en Jerusalén, donde había sido encerrado en la prisión por el rey Herodes, «su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo» (v. 4). Pero fue salvado de modo milagroso y así pudo llevar a termine su misión evangelizadora, primero en la Tierra Santa y después en Roma, poniendo todas sus energías al servicio de la comunidad cristiana.
También Pablo ha experimentado hostilidad de las cuales ha sido liberado por el Señor. Enviado por el Resucitado en muchas ciudades con poblaciones paganas, él encontró fuertes resistencias sea de parte de sus correligionarios que de parte de las autoridades civiles. Escribiendo al discípulo Timoteo, reflexiona sobre su propia vida y sobre su propio recorrido misionero, como también sobre las persecuciones sufridas a causa del Evangelio.
Estas dos “liberaciones”, de Pedro y de Pablo, revelan el camino común de los dos Apóstoles, los cuales fueron enviados por Jesús a anunciar el Evangelio en ambientes difíciles y en ciertos casos hostiles. Ambos, con sus acontecimientos personales y eclesiales, demuestran y nos dicen a nosotros, hoy, que el Señor está siempre a nuestro lado, camina con nosotros, no nos abandona jamás. Especialmente en el momento de la prueba, Dios nos extiende la mano, viene en nuestra ayuda y nos libera de las amenazas de los enemigos. Pero recordémonos que nuestro verdadero enemigo es el pecado, y el Maligno que nos empuja a ello. Cuando nos reconciliamos con Dios, especialmente en el Sacramento de la Penitencia, recibiendo la gracia del perdón, somos liberados de los vínculos del mal y aliviados del peso de nuestros errores. Así podemos continuar nuestro recorrido de gozosos anunciadores y testigos del Evangelio, demostrando que nosotros en primer lugar hemos recibido misericordia.
A la Virgen María, Reina de los Apóstoles, dirigimos nuestra oración, que hoy es sobre todo por la Iglesia que vive en Roma y para esta ciudad, de los cuales Pedro y Pablo son sus patronos. Ellos le obtengan el bienestar espiritual y material. La bondad y la gracia del Señor sostengan a todo el pueblo romano, para que viva en fraternidad y concordia, haciendo resplandecer la fe cristiana, testimoniado con intrépido ardor por los santos Apóstoles Pedro y Pablo.

29 de junio de 2017.- (Radio Vaticano / Camino Católico)







miércoles, 28 de junio de 2017

PURIFICACIÓN ACTIVA - PURIFICACIÓN PASIVA




La verdadera libertad consiste en reproducir en nosotros el espíritu de las bienaventuranzas, es decir, una profunda actitud de despego de lo que poseemos: dinero, éxito, poder, proyectos muy queridos, pretensión de gestionar nuestra propia vida.

  Por esta pretensión de gestionar nuestra propia vida y la de los demás nos hacemos esclavos de cosas, de compromisos, de expectativas y de la imagen que los demás tienen de nosotros.

  Esta libertad se conquista poco a poco: hacen falta años de esfuerzo, (purificación activa) y sobre todo pasar por las tribulaciones de la vida (purificación pasiva).

  Sin la purificación pasiva nunca llegaremos a la libertad total. Por eso es tan importante descubrir la mano purificadora de Dios en nuestra vida: en la oración, en las amistades, sucesos, negocios, enfermedades, cansancio, deserciones, humillaciones. Dios nos purifica a través de los mil acontecimientos de la vida, y nosotros debemos abandonarlos serenamente a su acción. Seguros de que él nos ama y todo lo dispone sabiamente para nuestro bien.





martes, 27 de junio de 2017

"ME SEDUJO SU VALENTÍA"

Xavier Novell, con 43 años, es el obispo más joven de España y uno de los mejor documentados en temas de nueva evangelización y pastoral joven. Pertenece a una generación que no teme al trato con los medios de comunicación.



Usted, antes de ser obispo, como vicario general en Solsona, formó a una gran hornada de laicos evangelizadores.
La impulsamos una serie de curas jóvenes, pero mi predecesor, el obispo Deig, creyó en ello y lo apoyó y hasta se plantó frente a cierto clero reticente. La vitalidad actual en Solsona se debe, sin ningún género de dudas,a esos 13 años de formación de laicos, que se suma al trabajo cotidiano de muchos sacerdotes. Hoy apoyan la pastoral de jóvenes, de niños, las parroquias, etc... Son laicos que rezan la liturgia de las horas, que se reunen en clima de oración, de eucaristía diaria, con retiros en silencio más exigentes que los de muchos curas. Ellos nutren la pastoral de nueva evangelización.

Pero Solsona sigue teniendo sólo un seminarista...Es una pobreza vocacional que dura ya muchos años. Mi esperanza es que tras este trabajo lleguen las vocaciones. Ahora estamos empezando, con humildad, grupos vocacionales de chavales de 12 a 15 años, que es la edad de plantearse el llamado al sacerdocio o la vida religiosa.



En el libro «El obispo Novell» vemos fotos de su época «scout», pero ahora usted dice que el método«scout» no evangeliza.
La Iglesia adaptó el método «scout», con modificaciones, para ayudar a crecer en lo humano y en la fe a jóvenes que eran firmemente católicos. Pero los jóvenes de hoy no lo son, necesitan antes un anuncio e iniciación en la fe. El escultismo, para ser evangelizador hoy, ha de incorporar eso.

–Los sociólogos Putnam y Lim dicen que la práctica religiosa regular aporta bienestar si se hace con amigos. 


Claro, es que eso es la clave de la nueva evangelización: vínculos fraternos, hasta afectuosos, con oración compartida. Eso se ve en los nuevos movimientos. Yo quiero que cada parroquia tenga un núcleo así, de personas que rezan juntas y están contentas por ello. Eso las hace atractivas.

«Me sedujo su valentía»
Noemí Vilaseca es la periodista solsonense que ha escrito
«El obispo Novell» (Ed. Milenio).
«No soy de pisar mucho los templos», dice,
pero «Novell es valiente y eso me sedujo».
En el libro «no hubo ningún tema tabú
y respondió a todas las preguntas».
Junto con el fotógrafo, le siguió
y reflejó su actividad cotidiana.
¿Se confesaría la periodista con el obispo?
«Mmm... es que propone un cristianismo muy exigente», reflexiona Vilaseca


Religión en libertad

domingo, 25 de junio de 2017

Los hombres? Sólo nos ha de preocupar lo que Dios piense de nosotros...




“¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo! ¡No tengáis miedo!” Tres veces ha repetido Jesús hoy la misma expresión...

Pienso que nos hace mucho bien escuchar esta expresión... Todos tenemos nuestras cosas, dificultades, dudas, incertezas,... y escuchar a Jesús diciéndonos “no tengáis miedo” es balsámico... Si lo repites, una vez y otra, y piensas que Jesús te lo dice a ti... Es como una pomada milagrosa sobre nuestras heridas... serena el espíritu y hace poner en Él la confianza...

¿Por qué Jesús les dice esto? Porque les vio, imagino, con cara de desconcertados, temerosos... ¿Por qué este desconcierto?

Para entender bien el evangelio de hoy hace falta situarlo en su contexto. Estamos en el capítulo 10 de Mateo, versículo 26. El capítulo 10 ha empezado con la llamada de los doce, a continuación, el envío a la misión, y, después, les anuncia las persecuciones que sufrirán, y, finalmente, viene el texto de hoy, que es una invitación a la confianza.
Por tanto, el contexto es el de la evangelización. Los discípulos no veían nada claro, esto de la evangelización...

Para ellos era una cosa que no habían hecho nunca, y una cosa que no se hacía en su tiempo, y para la cual no se sentían preparados... de aquí su cara de desconcertados... y que Jesús les diga tres veces... “No tengáis miedo”.

Ahora paso a explicar brevemente las tres afirmaciones donde dice: “no tengáis miedo”.

1. “No tengáis miedo a los hombres. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz...” En la evangelización no podemos tener miedo de los hombres, del qué dirán, del qué pensarán. ¿Cuántas veces nos callamos por miedo? Pues, Jesús nos dice... “No tengáis miedo”... “que no sepan que voy a misa”... “que no sepan que me amo la Iglesia”, “que no sepan que rezo por ellos”... Esto es tener miedo a los hombres...

No podemos tener miedo... Hemos de ser indiferentes a lo que piensen de nosotros. A nosotros, sólo nos ha de preocupar lo que Dios piense de nosotros...

Amar es buscar el bien de los demás. Al evangelizar estamos buscando su bien... estamos amando. Por tanto, evangelizar es amar, y no podemos tener miedo de amar.

Podemos sentir vergüenza de muchas cosas, pero, no de hablar de Cristo y de nuestra fe...

2. “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo...”. Con estas palabras Jesús nos indica la posibilidad de que en la tarea evangelizadora se pierda la vida. Seguramente, a nosotros no nos tocará vivir esto, pero hemos de tener un amor y un deseo de evangelizar equivalente a dar la vida por Jesucristo. El hecho material de morir no se nos pide, pero, sí la entrega equivalente.

Esta expresión “No tengáis miedo a los que matan el cuerpo...”  también nos habla de una evangelización valiente y audaz. Me impresionan muchísimo las palabras de San Pablo, hablando de todo lo que le ha supuesto la evangelización: 

“Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas, una vez fui apedreado, tres veces padecí naufragio, un día y una noche pasé en los abismos; muchas veces en viaje me vi en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi linaje, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre los falsos hermanos, trabajos y fatigas en prolongadas vigilias muchas veces, en hambre y sed, en ayunos frecuentes, en frío y desnudez”.  

3. “No tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones”. Es una llamada a la confianza. A confiar a que Él está con nosotros y vela por nosotros. No nos deja nunca solos, y, menos cuando procuramos evangelizar.  

Hoy el profeta Jeremías nos daba un ejemplo de confianza. Ante la traición de sus propios amigos dice: “El Señor es mi fuerte defensor”. No tiene miedo, ¡sabe que Dios está con él!.

A Él confiemos nuestra causa, evangelicemos desde el firme convencimiento que Él es quien actúa en el corazón de los hombres y mujeres a los que queremos evangelizar. 

Dice el final del evangelio de hoy: “A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos.”


Nos pasa lo mismo que a sus discípulos: era una cosa que no habían hecho nunca, y una cosa que no se hacía en su tiempo, para la cual no se sentían preparados, y Jesús a nosotros como a ellos nos dice... “No tengáis miedo”.


Francesc Jordana



sábado, 24 de junio de 2017

Por qué llevo la Medalla Milagrosa





La Medalla Milagrosa es una especial medalla basada en las visiones místicas de Santa Catalina Labouré en el siglo XIX. Es un objeto de devoción popular y está asociada a muchos milagros y conversiones.
He aquí por qué suelo llevar una:

1) Me recuerda “escuchar a mi madre” todos los días
Como madre de un niño de tres años y medio, he oído la palabra “no” muchas veces.
Yo: “Xavier, ve al baño”.
Xavier: No
Yo: “No me digas no, sólo hazlo”.
Xavier: “¡No!”.
Esto ocurre innumerables veces al día. Como pueden imaginar, esto puede ser extremadamente frustrante. Me pregunto si María se frustra con nosotros.
Hace casi 200 años Nuestra Madre Santa instó a Catalina Labouré a “tener una medalla acuñada con este modelo. Los que la lleven recibirán grandes gracias, sobre todo si lo llevan alrededor de su cuello”. Nuestra Madre Santísima también le dijo a Catalina: “Ahora hay que llevarla a todo el mundo y a todas las personas”. Por casi doscientos años, este mensaje ha estado disponible para nosotros, sin embargo, hasta esta Navidad pasada, todavía no llevaba uno alrededor de mi cuello.
Me pregunto si María se siente frustrada, como cualquier madre lo está cuando los niños no toman su consejo o aceptar su ayuda. Yo sé cómo me siento después de un debate de 30 minutos con un niño de tres años sobre por qué tiene que por lo menos tratar de hacer pis. Doscientos años de “lleva esto, te ayudará”, y que muchos no la escuchen ¡debe ser agotador!
2) Es conocida como la “Medalla Milagrosa” por una razón ¡y me encantan los milagros!
Cuando la medalla surgió por primera vez, se le llamó la medalla de la Inmaculada Concepción. En menos de diez años se hizo conocida como la Medalla Milagrosa debido a las muchas gracias y maravillas que se asociaron rápidamente a su uso. Según una fuente, entre 1930 y 1950, se concedieron más de 750.000 favores registrados solamente en la ciudad de Filadelfia.
Nuestra Madre quiere que le pidamos oraciones. Nuestro Señor quiere que vayamos a Él y le digamos lo que está en nuestra mente y en nuestro corazón. Tener esta medalla en el cuello en todo momento es un recordatorio constante para orar. Y como María prometió, aquellos que la lleven recibirán grandes gracias.
3) Grandes hombres y las mujeres la han llevado puesta y han animado a otros a usarla
Dos individuos particulares me vienen a la mente: San Maximiliano Kolbe y la beata Madre Teresa de Calcuta. Antes de que San Maximiliano valientemente diera su vida por otro hombre, comenzó un movimiento y una organización, conocido como los Caballeros de la Inmaculada. Él hizo que la medalla milagrosa fuera la insignia del grupo y cada miembro llevaba una. Él dijo que era una “bala de plata” contra el mal.
Madre Teresa de Calcuta, conocida por sus obras de caridad en todo el mundo, la llamó “medalla de la caridad”. Ella dijo que la medalla es una señal de que Dios ama a cada individuo en cada momento de nuestras vidas.
4) Es un recordatorio para pedir ayuda
Las imágenes de la medalla fueron diseñadas por la Bendita Madre y dictadas a Santa Catalina Labouré. Nuestra Santísima Madre dijo que los rayos procedentes de algunos de sus dedos demuestran las gracias que Dios da a través de ella a los que las pidan y estén abiertos.
Hay algunos dedos donde no se ve ningún rayo. María dijo que es para demostrar las gracias que no se dan porque no se las pidieron. Es solo otro recordatorio de Mateo 7,7: “Pedid y se os dará”.
5) Es un símbolo de lo que es más importante
Cuando empecé a escribir este artículo, mi foto de perfil de Facebook incluía una bandera de Francia para mostrar mi apoyo y oraciones por aquellos que han sufrido una gran tragedia. Hay una bandera de Estados Unidos colgada en la puerta de nuestra casa para demostrar nuestro patriotismo. A menudo usamos colores para apoyar a los afectados por diferentes enfermedades y cuando estamos animando a nuestro equipo deportivo favorito, nos ponemos una camiseta apropiada. Todas estas cosas tienen cierta importancia en nuestras vidas. ¿Pero que es lo más importante? Para mí, es mi fe. Si los signos y símbolos son importantes para las cosas menores ¿por qué no mostrar mi entusiasmo por la bendición más grande de todas? La fe en Nuestro Señor y el amor de nuestra Madre.

Para Navidad, pedí y recibí una Medalla Milagrosa. Hay de muchos estilos diferentes realizados por muchas empresas y organizaciones diferentes. Busqué mucho en Internet y finalmente encontré un collar de estilo simple que siento que se ajusta a mi personalidad. La uso todos los días. Encuentro consuelo en ella. Estoy muy agradecida por el don de la gracia y la paz que me da.

Amy Brooks 



martes, 20 de junio de 2017

TESTIMONIOS DE LOS EJERCICIOS CELEBRADOS ESTE MES DE JUNIO



Doy gracias por esta tanda. La iba dejando… Luego, me he animado. Y estando aquí, me digo: ¿Pero, cómo no hacerlo cada año?! Estoy muy contento de haber venido. Fue de gran provecho. A través del Padre, el Espíritu Santo nos trasladó en Presencia del Señor.


Hasta la tarde del viernes, no tenía claro si iba a venir. Y me decidí. El Padre nos ha dado una visión que no teníamos de la Escritura, aunque hayamos leído los textos varias veces. Los Ejercicios hacen seguir el camino con nuevos ánimos.


Hace 4 años que no hago Ejercicios. Se arreglaron las cosas y vine. Tenía ganas. Redescubrír mi vocación de padre, de educar a los hijos. Intentaré ver las cosas con más paciencia, pidiendo ayuda al Señor para su educación. Me ayudan los Ejercicios también para mi vocación de esposo y para dar testimonio de Cristo en mi trabajo. Que el Señor me haga vencer el respeto humano para decir una palabra buena a los que Él pone en mi camino. Dos días se me hicieron cortos.


Hace muy poco que estoy en la religión. Salgo de estos Ejercicios con el corazón más cerca de Jesús y sobre todo de la Virgen María.

Va bien hacer un parón. La película de ayer me encantó y ayudó. La meditación de Zaqueo fue preciosa. Cuando me alejo del Señor como Zaqueo, me doy cuenta y quiero volver, voy, intento, y el Señor me llama, por un detalle, una persona. Está aquí. Quiere hacernos felices. Si lo buscamos, Él se manifiesta.


Al final vinieron las familias para la Misa de clausura y los testimonios.
Mª José Manso fue como el Ángel de la tanda, que estaba al servicio de cada uno, para que no le faltase nada.






domingo, 18 de junio de 2017

"La prueba del algodón" de nuestra fe.



Si abrimos la tele y vemos un anuncio de un alimento
que da la vida eterna
que te permite vivir siempre
que te permite resucitar
que hace la vida más autentica
y que hace que Dios esté en ti.
dudaríamos de que este alimento existiera, pensaríamos: se han pasado con la publicidad del producto... Pero, si quien dice todo esto es Jesús y no lo dice en la tele sino, en el evangelio, entonces, ya no podemos dudar... es cien por cien cierto.

Cito ocho frases que Jesús nos dice hoy a nosotros sobre los efectos de comer el pan de la eucaristía: “vivirá para siempre”, “por la vida del mundo”, “tenéis vida en vosotros”, “tiene vida eterna”, yo lo resucitaré en el último día”, “habita en mí y yo en él”, “vivirá por mí”, “vivirá para siempre”.

¡¡Qué pasada la eucaristía!! ¡Qué don! ¡¡Qué regalo! Pero, en este anuncio de Jesús de este producto fantástico, falta una cosa... “este alimento sólo funciona cuando hay una fe activada”.
Es un alimento curioso, sólo te alimenta, sólo provoca todo esto que dice Jesús si crees que es posible, si lo esperas, si tienes fe,...

Los otros alimentos no piden fe, te lo comes y ya está... este alimento pide la fe... y cuanta más fe, más nos alimenta...

Constantemente hemos de hacer nuestra, aquella oración de los discípulos: “¡danos más fe!”. Tenemos poca fe, la fe mueve montañas y yo no veo ninguna montaña que se mueva... La fe hace que cosas imposibles sean posibles, como que Pedro anda sobre  el agua...

Siempre hemos de pedir más fe, y en la solemnidad de hoy, nos hace falta pedir más fe en su presencia...

“La prueba del algodón” de nuestra fe en la presencia de Jesucristo, del Hijo unigénito, en el pan de la eucaristía es una pregunta: ¿Cuántas veces has agradecido su presencia en el pan de la eucaristía? Aquí tienes tu fe...

Cuando crees que te han hecho un gran regalo, lo agradeces... si no crees que hay regalo, no lo agradeces...

Imagínate que llegas a casa y tu marido/mujer/hijos/nietos te regalan un viaje, la vuelta al mundo, un mes dando la vuelta al mundo... qué gran regalo... les das las gracias cuarenta veces...

¿Cuántas veces has agradecido la presencia de Dios, del Señor, en el pan de la eucaristía? Aquí tienes  tu fe...

“Es que se me ha olvidado hacerlo...” ¡No! Es que tienes una fe dormida, una fe no activada en su presencia. Y, por esto, este alimento tan potente no funciona, porque pide la fe. Es condición sine qua non. La fe viva y activada es una condición sin la cual el pan de la eucaristía no produce todo aquello que nos decía Jesús en el evangelio.

¡¡Dios presente en un trocito de pan!! , ¡¡¡qué cosa tan grande!!! Y, a veces, por poca fe, o fe adormecida, vivida con tanta frialdad, como un mero cumplimiento... Venimos a cumplir...

Si queremos un cristianismo más alegre, pidamos fe eucarística.
Si queremos más fuerza para evangelizar, pidamos fe eucarística.
La vida cristiana nace de la eucaristía vivida con fe viva y activada, no en modo stand by.

Siguiendo con el ejemplo del anuncio de la tele... dice San Agustín: “Cuando se come a Cristo, se come la vida”. Buena frase publicitaria... Que el Señor haga crecer en nosotros la fe eucarística.

Francesc Jordana








sábado, 17 de junio de 2017

LA PALABRA DE MARÍA "HÁGASE"


 

Nuestra Señora es,en términos positivos, el buen instrumento que se identifica por completo con la misión recibida. Una vez conocidos los planes de Dios, Santa María los hace cosa propia; no son algo ajeno para Ella. En el cabal desempeño de tales proyectos compromete por entero su entendimiento, su voluntad y sus energías. En ningún momento se nos muestra la Santísima Virgen como una especie de marioneta inerte: ni cuando emprende, vivaz, el viaje a las montañas de Judea para visitar a Isabel; ni cuando, ejerciendo de verdad su papel de Madre, busca y encuentra a Jesús Niño en el templo de Jerusalén; ni cuando provoca el primer milagro del Señor; ni cuando aparece   -sin necesidad de ser convocada- al pie de la Cruz en que muere su hijo...Es ella quien libremente, como al decir, Hágase, pone en juego su personalidad entera para el cumplimiento de la tarea recibida: una tarea que de ningún modo le resulta extraña: los de Dios son los intereses personales de Santa María. No es ya sólo que ninguna mira privada suya dificultase los planes del Señor: es que,además, aquellas miras propias eran exactamente estos planes.

J.M. Perosanz



martes, 13 de junio de 2017

Medjugorje ? ....y al final se dirá algo. (Papa Francisco)



Pregunta hecha al Santo Padre: “… en Fátima hemos visto un gran testimonio de fe popular, junto a usted; la misma que se ve también, por ejemplo, en otros Santuarios marianos como Medjugorje. ¿Qué piensa de esas apariciones ―si han sido apariciones― y del fervor religioso que han suscitado, visto que ha decidido nombrar a un Obispo delegado para los aspectos religiosos?”

Respuesta del Santo Padre “Medjugorje: se formó una comisión presidida por el cardenal Ruini. La hizo Benedicto XVI. Yo, al final de 2013 o al comienzo de 2014, recibí del cardenal Ruini el resultado. Una comisión de buenos teólogos, obispos, cardenales. Buenos, buenos, buenos. La relación-Ruini es muy, muy buena. […]

Sí, principalmente hay que distinguir tres cosas. Sobre las primeras apariciones, cuando [los «videntes»] eran jóvenes, la relación más o menos dice que se ha de continuar investigando. Acerca de las presuntas apariciones actuales, la relación tiene sus dudas. Yo personalmente soy más «malo»: yo prefiero la Virgen madre, nuestra madre, y no la Virgen jefa de la Oficina telegráfica, que todos los días envía un mensaje a tal hora… esta no es la madre de Jesús. Y estas presuntas apariciones no tienen tanto valor. Y esto lo digo como opinión personal. Pero quien piensa que la Virgen diga: «Venid que mañana a tal hora diré un mensaje a aquel vidente»; no. [En la relación-Ruini se] distinguen las dos apariciones. Y tercero, el núcleo verdadero y propio de la relación-Ruini: el hecho espiritual, el hecho pastoral, gente que va allí y se convierte, gente que encuentra a Dios, que cambia de vida… Para esto no hay una barita mágica, y este hecho espiritual-pastoral no se puede negar. Ahora, para ver las cosas con todos estos datos, con las respuestas que me han enviado los teólogos, se ha nombrado a este Obispo ―capaz, muy capaz, porque tiene experiencia― para ver cómo va la parte pastoral. Y al final, se dirá algo.”


CONFERENCIA DE PRENSA DEL SANTO PADRE
DURANTE EL VUELO DE REGRESO A ROMA
Sábado 13 de mayo de 2017





lunes, 12 de junio de 2017

BODA EN NUESTRA CASA!!! ROBERT Y CARME


¡¡Este viernes, tuvimos una boda en casa!!.
La primera de nuestra historia y que nos ha llenado de felicidad.
Los novios hicieron el primer curso Alpha organizado por la Hna Mª Lourdes y,  después de un camino de descubrimiento del Amor de Dios, decidieron casarse. 
Hacía 15 años que vivían juntos, pero ahora quieren caminar juntos con el Señor. Robert, el novio, lo explicó al final de la Boda. 


































Energía universal?....espíritu misterioso?....una fuerza?, "algo tiene que haber..."



Dios no es una cosa vaga y abstracta (como dicen algunos “algo tiene que haber...”) o una energía universal, o un espíritu misterioso, o una fuerza presente en todas las cosas... 

Hoy en día oímos muchas afirmaciones en este sentido, ¡muchas!, en La Contra de La Vanguardia está lleno. Cuando escuchamos a gente que así habla es bueno interrogarles para desenmascarar la debilidad de esta idea, de este pensamiento. Preguntas como:
.    ¿De dónde proviene esta energía/fuerza/espíritu?
.    ¿Cómo se comunica?, ¿de qué depende que uno lo reciba y otro no?
.    ¿Cómo explica el mal?, ¿qué tipos de persona quiere construir?, ¿hay vida después de la muerte...?

Y a ninguna de estas preguntas os podrán contestar. Porque detrás de esta idea hay un pensamiento débil, líquido, sin entidad antropológica y, ni filosófica. No hay casi nada...

A quien nos hable así, le podemos decir... “eh, ¡¡pero, no te has enterado!! Dios se ha revelado. Tenemos clarísimo que Dios no es una energía, o una fuerza o un espíritu misterioso, porque se ha revelado,..., lo hizo durante siglos...”

La primera lectura fue escrita hará unos tres mil quinientos años. ¡¡Tres mil quinientos años!! El libro del Éxodo, fue escrito el año 1450 antes de Cristo. Y, mirad de qué manera tan conmovedora se revela Dios: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad”. Lo hemos oído muchas veces, pero, no podemos dejar de emocionarnos ante un Dios que se revela de esta manera. ¡Admirémonos de la belleza y bondad de su ser!

Y a estos que creen estas cosas un poco extrañas, les podéis acabar diciendo... “Y para que no hubieran dudas de ningún tipo, hubo un momento que Dios nos envió a su Hijo único, para revelarse al “modo humano” y fuera comprensible para nosotros”.

Nos ha dicho Jesús en el evangelio: “Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito”. En él culmina la revelación.

Y nosotros ¿cómo acogemos la revelación que Dios hace de sí mismo? ¿Nos interesa? ¿Nos ocupa? ¿Nos genera vida? ¿Nos da luz? ¿Nos sirve de algo que Dios se revele?
El Dios que nos revela Jesucristo, es un Dios Trinitario. Jesús que se presenta como el Hijo, nos habla del Padre y nos promete el Espíritu Santo.

La Trinidad es comunión de personas. Dios es una “familia” de tres persones que se aman tanto que forman una sola cosa. No se entienden separadamente. Son una con la otra, una por la otra, una en la otra. Sólo se entienden en comunión. Por esto, la oración eucarística acaba con: “Por Él, con Él y en Él, a ti Dios Padre...”

¿Y esto le dice alguna cosa a nuestra vida? El misterio de la Santísima Trinidad, ¿le dice alguna cosa a  nuestra vida? Sí, y tanto. Porque nosotros estamos hechos a imagen y semblanza de Dios. Esto quiere decir que también nosotros somos comunión de personas. Nos hemos de entender a nosotros mismos como seres en relación a los demás, a todos, amigos y enemigos.

No estamos hechos para “poner una cruz al otro”.
No estamos hechos para romper puentes.
No estamos hechos para dejar de hablar con fulanito...
No estamos hechos para vivir por encima de los demás.
No estamos hechos para vivir contra los demás.
Todo esto rompe el plan de Dios. Y aunque no lo parezca va contra nosotros, contra uno mismo.

Somos llamados a ser con los demás, para los demás, y en los demás. ¡¡A ser todos familia!! Éste es el proyecto de Dios para la Humanidad.

¡¡En el cristianismo, cómo cuadra todo!!... Que esta eucaristía nos haga vivir según nuestra identidad de ser personas en comunión, por el otro, con el otro, y en el otro.

Francesc Jordana









sábado, 10 de junio de 2017

HOY HE VISTO A LA VIRGEN



«Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol», dice el vidente de Patmos en el Apocalipsis (12,1), señalando además que ella estaba a punto de dar a luz a un hijo. Después, en el Evangelio, hemos escuchado cómo Jesús le dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,27). Tenemos una Madre, una «Señora muy bella», comentaban entre ellos los videntes de Fátima mientras regresaban a casa, en aquel bendito 13 de mayo de hace cien años. Y, por la noche, Jacinta no pudo contenerse y reveló el secreto a su madre: «Hoy he visto a la Virgen». Habían visto a la Madre del cielo. En la estela de luz que seguían con sus ojos, se posaron los ojos de muchos, pero…estos no la vieron. La Virgen Madre no vino aquí para que nosotros la viéramos: para esto tendremos toda la eternidad, a condición de que vayamos al cielo, por supuesto.
Pero ella, previendo y advirtiéndonos sobre el peligro del infierno al que nos lleva una vida ―a menudo propuesta e impuesta― sin Dios y que profana a Dios en sus criaturas, vino a recordarnos la Luz de Dios que mora en nosotros y nos cubre, porque, como hemos escuchado en la primera lectura, «fue arrebatado su hijo junto a Dios» (Ap 12,5). Y, según las palabras de Lucía, los tres privilegiados se encontraban dentro de la Luz de Dios que la Virgen irradiaba. Ella los rodeaba con el manto de Luz que Dios le había dado. Según el creer y el sentir de muchos peregrinos —por no decir de todos—, Fátima es sobre todo este manto de Luz que nos cubre, tanto aquí como en cualquier otra parte de la tierra, cuando nos refugiamos bajo la protección de la Virgen Madre para pedirle, como enseña la Salve Regina, «muéstranos a Jesús».


Queridos Peregrinos, tenemos una Madre, tenemos una Madre! Aferrándonos a ella como hijos, vivamos de la esperanza que se apoya en Jesús, porque, como hemos escuchado en la segunda lectura, «los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo» (Rm 5,17). Cuando Jesús subió al cielo, llevó junto al Padre celeste a la humanidad ―nuestra humanidad― que había asumido en el seno de la Virgen Madre, y que nunca dejará. Como un ancla, fijemos nuestra esperanza en esa humanidad colocada en el cielo a la derecha del Padre (cf. Ef 2,6). Que esta esperanza sea el impulso de nuestra vida. Una esperanza que nos sostenga siempre, hasta el último suspiro.
Con esta esperanza, nos hemos reunido aquí para dar gracias por las innumerables bendiciones que el Cielo ha derramado en estos cien años, y que han transcurrido bajo el manto de Luz que la Virgen, desde este Portugal rico en esperanza, ha extendido hasta los cuatro ángulos de la tierra. Como un ejemplo para nosotros, tenemos ante los ojos a san Francisco Marto y a santa Jacinta, a quienes la Virgen María introdujo en el mar inmenso de la Luz de Dios, para que lo adoraran. De ahí recibían ellos la fuerza para superar las contrariedades y los sufrimientos. La presencia divina se fue haciendo cada vez más constante en sus vidas, como se manifiesta claramente en la insistente oración por los pecadores y en el deseo permanente de estar junto a «Jesús oculto» en el Sagrario.
En sus Memorias (III, n.6), sor Lucía da la palabra a Jacinta, que había recibido una visión: «¿No ves muchas carreteras, muchos caminos y campos llenos de gente que lloran de hambre por no tener nada para comer? ¿Y el Santo Padre en una iglesia, rezando delante del Inmaculado Corazón de María? ¿Y tanta gente rezando con él?». Gracias por haberme acompañado. No podía dejar de venir aquí para venerar a la Virgen Madre, y para confiarle a sus hijos e hijas. Bajo su manto, no se pierden; de sus brazos vendrá la esperanza y la paz que necesitan y que yo suplico para todos mis hermanos en el bautismo y en la humanidad, en particular para los enfermos y los discapacitados, los encarcelados y los desocupados, los pobres y los abandonados. Queridos hermanos: pidamos a Dios, con la esperanza de que nos escuchen los hombres, y dirijámonos a los hombres, con la certeza de que Dios nos ayuda.
En efecto, él nos ha creado como una esperanza para los demás, una esperanza real y realizable en el estado de vida de cada uno. Al «pedir» y «exigir» de cada uno de nosotros el cumplimiento de los compromisos del propio estado (Carta de sor Lucía, 28 de febrero de 1943), el cielo activa aquí una auténtica y precisa movilización general contra esa indiferencia que nos enfría el corazón y agrava nuestra miopía. No queremos ser una esperanza abortada. La vida sólo puede sobrevivir gracias a la generosidad de otra vida. «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24): lo ha dicho y lo ha hecho el Señor, que siempre nos precede. Cuando pasamos por alguna cruz, él ya ha pasado antes. De este modo, no subimos a la cruz para encontrar a Jesús, sino que ha sido él el que se ha humillado y ha bajado hasta la cruz para encontrarnos a nosotros y, en nosotros, vencer las tinieblas del mal y llevarnos a la luz.

Que, con la protección de María, seamos en el mundo centinelas que sepan contemplar el verdadero rostro de Jesús Salvador, que brilla en la Pascua, y descubramos de nuevo el rostro joven y hermoso de la Iglesia, que resplandece cuando es misionera, acogedora, libre, fiel, pobre de medios y rica de amor. 

SANTA MISA CON EL RITO DE CANONIZACIÓN
DE LOS BEATOS FRANCISCO MARTO Y JACINTA MARTO
HOMILÍA DEL SANTO PADRE
Atrio del Santuario de Fátima
Sábado 13 de mayo de 2017






miércoles, 7 de junio de 2017

Cuando el Espíritu se mueve, ¡ve con Él, sin excusas!



¿Una buena forma de evangelizar a muchos jóvenes a la vez? Colocarte a la entrada de un famoso festival musical con un cartel, algunos regalos y una sonrisa.

Eso es lo que el P. David Jenuwine hizo el último fin de semana de mayo, en BottleRock Napa, un festival musical de tres días, con alrededor de 30 mil asistentes.
En su cartel se podía leer simplemente: “Sacerdote católico. Bendiciones, oraciones, confesiones, respuestas”.
El P. Jenuwine, vicario parroquial en la parroquia San Apolinar en Napa, estado de California, dijo a CNA –agencia en inglés del Grupo ACI–, que estaba buscando formas creativas de acercarse a los jóvenes, cuando se enteró del festival.
El sacerdote dijo que se inspiró en una charla sobre evangelización que dio el P. Mitch Pacwa, de EWTN, algunas semanas atrás.
“Mi ministerio juvenil dijo que bueno, BottleRock es este fin de semana, pero es un caos”, dijo.
“Y yo dije, bien, ¡hagámoslo!”.
El P. Jenuwine se ubicó a un lado del festival, mientras que su equipo de Evangelización en las Calles San Pablo acampó del otro lado. Ellos rezaron por 20 minutos ante el Santísimo Sacramento antes de salir a las calles, “pidiendo por las gracias que necesitamos y para entrar en la zona”, dijo el sacerdote.
Además de las oraciones y las respuestas, ofrecieron rosarios, tarjetas de oración y medallas.
“Esa primera noche regalamos todos los rosarios, todas las tarjetas de oración, todas las medallas milagrosas que teníamos, pero ciertamente encontramos más, así que fuimos otra vez el domingo”, dijo el P. Jenuwine.
Se quedaron en el festival por cerca de cinco horas el sábado y otras dos horas el domingo.

Las respuestas fueron diversas, dijo el sacerdote.
“La mayoría del tiempo hice contacto visual con personas y dije ‘Hola, ¿cómo estás?’”, recordó el sacerdote. “Y algunos estaban como ‘¿es él realmente un sacerdote?’”.
Otros lo saludaron amablemente: “¡Hola Padre! Qué bueno verlo por aquí”.
Algunos fueron más escépticos. Cuando un miembro del equipo San Pablo le entregó el rosario, el que lo recibió preguntó “¿esto viene con una charla?”.
“Hubo un chico que dijo ‘¿para qué están trayendo esto aquí?’”, recordó.
“Y yo dije ‘estamos aquí para decirte que Dios te ama’. Y él dijo ‘yo ya sé eso’. Así que le dije ‘¡bien por ti! Eres uno de los pocos’”.
Otros trataron de evitarlo sacando sus teléfonos y fingiendo estar ocupados.
“Pero aun así, si estaban ignorándonos a propósito entonces hicimos un impacto, porque sabían que estábamos ahí”, dijo el sacerdote.
También hubo algunos que obtuvieron bendiciones el sábado y que volvieron por otras el domingo.
“Había algunas personas saliendo de su Uber y dijeron ‘oye, ¡él está aquí todavía! Padre, nos puede dar una bendición?’”.
“Incluso escuché un par de confesiones”, dijo, aunque a quienes confesó eran personas que ya conocía.
Uno de los miembros de su equipo le tomó una foto junto al cartel en la calle, y el P. Jenuwine lo publicó en Facebook. La fotografía, publicada también en el sitio web Reddit, se convirtió en tendencia.

El P. Jenuwine y su equipo buscan repetir la experiencia de evangelización, pues “creo que hicimos un pequeño chapoteo” y “en un sentido, esto de alguna forma comenzó algo para nosotros”.
El sacerdote destacó que se sorprendieron por “cuán fácil fue”.

“Creo que a menudo nos quedamos atados en la planificación, planificación, planificación. Pero cuando el Espíritu se mueve, ¡ve con Él. Sin excusas”, señaló.

Fuente: Aciprensa