domingo, 17 de abril de 2016

T.P. IV DOMINGO (Francesc Jordana)

Queridos hermanos y hermanos,

En el IV domingo de Pascua, siempre contemplamos la figura del “Buen pastor”. Parece que la Iglesia nos quiera decir: “Jesús ha resucitado, está sentado a la derecha del Padre, pero,... continúa presente entre nosotros como Buen Pastor.”
Cómo no quedar seducidos por la belleza de un Dios que se presenta a sí mismo con la imagen del Buen Pastor. El logo de este Año Santo de la Misericordia, es la figura del buen pastor, y quisiera explicar el logo, porque nos ayuda a profundizar la figura del buen pastor y el sentido del año santo de la misericordia.

El logo es obra del sacerdote jesuita P. Marko I. Rupnik, y es un pequeño compendio teológico sobre la misericordia. 

El logo muestra al Jesucristo que se carga sobre su espalda, el hombre extraviado, el hombre perdido a causa del pecado, nosotros somos este hombre perdido...

Recupera así una imagen muy de la iglesia primitiva y de toda la historia de la Iglesia que es la imagen del Buen Pastor. Una imagen muy misericordiosa...
El Buen Pastor que, como nos dice hoy el evangelio y la segunda lectura;

.  conoce sus ovejas
.  les da la vida eterna
.  las protege con su presencia
.  no pasarán hambre
.  no pasarán sed
.  las guiará
.  y las conducirá a las fuentes de donde mana el agua de la          vida

Cuando rezamos, pienso que es bueno hacernos presentes todas estas dimensiones del Buen Pastor.

El Buen Pastor, Jesús, aparece representado con las cinco llagas, que nos recuerdan su pasión y muerte. Nos recuerdan, por tanto, su amor hasta el extremo, hasta  darlo todo, hasta quedar extenuado, hasta no poder dar nada más. Un amor, una misericordia, que lo hemos de vivir, dirigido a cada uno de nosotros… Somos el que el lleva encima de sus hombros …

Los rostros de Jesús y del hombre (que representa la humanidad) se están tocando y comparten un mismo ojo. Esto nos habla de dos misterios; el misterio de la encarnación. Dios en Jesús “ha tocado” (“ha asumido”)  nuestra carne, se ha hecho uno de nosotros y mira como nosotros. Cuánta misericordia descubrimos en este gesto, en este abajamiento... Y el otro misterio, es el de  nuestra divinización; nosotros, la Humanidad, por Cristo, en contacto con Cristo (sacramentos, Palabra) participamos de Dios y aprendemos a mirar como Dios.

La conjunción de los rostros y de los ojos, también es signo del encuentro personal entre Cristo y cada uno de nosotros.

La imagen está dentro de lo que se llama una “mandorla”, que tiene forma de almendra. Es una figura importante en la iconografía de la edad antigua y media, que evoca la presencia de las dos naturalezas de Cristo, la humana y la divina.

Los tres óvalos concéntricos de color, progresivamente, más claro, sugieren a Cristo que saca al hombre fuera de la noche del pecado y la muerte. Es un Buen Pastor resucitado, las llagas nos lo recuerdan, que como vencedor del pecado y de la muerte, comunica a la humanidad su victoria. Nos saca de la oscuridad!!

Por otro lado, el color negro donde Jesús tiene puestos los pies sugiere el misterio de Dios, el misterio de este amor que no somos capaces ni de imaginar...


El Buen pastor está como en movimiento. Para hacer evidente que continúa hoy actuando en nosotros. Contemplemos y pidamos al Buen Pastor que nos guie y nos bendiga.

FRANCESC JORDANA




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