miércoles, 29 de junio de 2016

SEÑOR, ENSÉÑAME TU CAMINO, MI CAMINO


Para comenzar, tienes que saber no “si” Dios te llama, sino cómo te llama. Dios siempre llama, a cada uno por un camino específico, que, según sus capacidades, talentos e inclinaciones, es el lugar donde se va a realizar como persona y va a alcanzar la felicidad que es estar con Dios. Como la vocación es una llamada a entrar en relación, la clave fundamental para entender la llamada es haber tenido un encuentro personal con Cristo. El sentirse alcanzado por Cristo es lo que enseña a responder en fidelidad a lo que Dios nos está pidiendo.
Hay varias manifestaciones de la llamada de Dios, que empiezan por el deseo de seguir a Cristo, servir a la iglesia y construir el reino de Dios. Este deseo es la garantía de que, si lo sientes, estarás disponible para hacer lo que Dios quiera.
Otro elemento clave es el reconocer que la llamada es gratuita y se te hace por amor. No es fruto de tus merecimientos ni esfuerzos. Simplemente Cristo, que te ama, te quiere cerca de Él y te invita a ser su compañero en la misión.

Al discernir, entonces, por qué camino te está llamando Dios, tendrás que ver qué cualidades tienes. Una medida de tu capacidad de compromiso es la estabilidad psico-afectiva: es decir, una objetividad para enfocar los acontecimientos de tu alrededor, constancia en tus compromisos de estudio o profesionales, y serenidad ante la vida. Es decir, una de las primeras cosas en el discernimiento es conocerse a uno mismo. El mantener decisiones a pesar de las dificultades, el saber lidiar con las frustraciones normales que trae la vida, el enfrentar e integrar las propias limitaciones son también actitudes y capacidades fundamentales.

Y esto también implica el tener un enfoque positivo de tu propia sexualidad, tanto si te sientes llamado al matrimonio, como a la vida religiosa, o a mantenerte soltero.
Asimismo, el enfocar la vida como servicio al Reino y a los demás más que como ganancia personal es elemento importante en toda vocación cristiana.
Para cualquier vocación, necesitas el acompañamiento, la guía y la orientación de personas que te conocen y te quieren bien y tienen una cierta experiencia en la vida espiritual.



El entrar en organizaciones, grupos y proyectos de servicio a los demás te va dando también la medida de hasta qué punto puedes colaborar con otros, entregarte en servicio y vivir un cierto tipo de vida. Dios te llama, pero te llama con lo que tienes y eres para que lo puedas desarrollar para ser feliz. 

¿Te conoces bien? ¿Has sentido alguna vez en tu interior una atracción hacia Cristo y hacia el trabajo por el reino? ¿De qué maneras crees que podrías seguir esa llamada? ¿Qué estás haciendo para discernir por qué caminos te llama Dios?


Dame fuerzas, despeja mis dudas, se radical conmigo Señor,
confío en Ti, hágase Tu voluntad, no la mía.






 


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