viernes, 17 de junio de 2016

.........LA DESTRUCCIÓN DE LA CREACIÓN??


¿ Irrelevante el tratar el tema de la destrucción de la Creación?
El mundo celebra el sábado 18 de junio, el aniversario de la encíclica LAUDATO SI (Alabado Seas)
Encíclica capital, que ha podido pasar muy desapercibida, y no afectar en absoluto la vida de la mayoría de los cristianos. En efecto, choca bastante la indiferencia con la que ha sido recibida, incluso por muchos fervientes católicos, comprometidos ardientemente en pastoral. Como si el cuidado y defensa urgente a que nos llama el Papa, de la Casa Común que el Creador y Padre nuestro ha preparado y regalado con tanto esmero al hombre, y que estamos destruyendo a grandes pasos, pudiera ser optativo y no una profunda obligación moral. Como si todo lo que se refiriera a la sensibilidad con las criaturas fuera exclusivamente de la espiritualidad franciscana, o de los partidos ecologistas, y no una espiritualidad común y necesaria para gloria de nuestro Dios.
A un año de la aparición de dicha encíclica podemos preguntarnos si nos han interpelado  cada una de las propuestas y recomendaciones que nos hace el papa Francisco en ella.
Desde las cosas más pequeñas que cada persona puede implementar, como el cuidado del agua en la casa y en la comunidad, hasta la implementación de políticas públicas por parte de nuestros gobiernos para impedir la deforestación o la contaminación del medio ambiente; pasando por la urgente necesidad de cambiar nuestros modos de vida, de consumo y de producción”.

Al cumplirse un año de su publicación, se han organizado muchísimas actividades en diversas partes del mundo: Conferencias, paneles, mesas de debate, charlas, celebraciones religiosas, diálogos con científicos, presentaciones artísticas, difusión de videos, programas de radio; pero también, actos y gestos prácticos y simbólicos como jornadas de limpieza, siembra de árboles, acciones de reciclaje, cuidado de los parques, etc.
No es para menos: por primera vez en su historia, la Iglesia Católica emitía, hace un año, una carta pastoral dedicada exclusivamente al cuidado de la hermana y madre tierra.
Con tantos retos a los que se afrontan los cristianos en esta sociedad ¿es este un tema tan importante para ser tratado con tanta fuerza en un documento del Magisterio? La degradación voraginosa que sufre la amada tierra en estos últimos decenios no nos puede dejar indiferentes.
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra proclamamos como primer artículo de nuestra fe. ¿Y consideramos irrelevante el tratar del tema de la destrucción de la obra creadora cuya víctima principal es el mismo hombre?  Sacudámonos las escamas de nuestra mirada. ¿Podemos quedarnos con conciencia tranquila en la indiferencia?
El Papa Francisco habla con mucha claridad de la importancia de tomar medidas urgentes para no quedarnos sin nuestra Casa Común: “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto»”
El papa Francisco señala también con mucha claridad, que no se trata de aplicar medidas aisladas o meramente “ambientalistas”, dado que el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos: “Dada la magnitud de los cambios, ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza” (LS 134).
“Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, « se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios ».Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades” (LS 14).
Todo acto, por pequeño que parezca, es grande. Son las gotas de agua que llenan los océanos. Si los cristianos nos ponemos las pilas, cada uno en su vida cotidiana, con gestos concretos que nos desligan de la esclavitud que nos impone nuestra sociedad de consumo, no sólo ganaremos en libertad, sino también salvaremos algo del inmenso regalo que nos dejó nuestro Padre del cielo.


En este primer aniversario de la encíclica, os animamos a seguir profundizando y difundiendo el contenido de “Laudato Si”. Si aún no la has leído aquí te ofrecemos uno de los links con el texto completo de la encíclica: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html
También la pueden descargar en una versión radio-teatralizada en la que podremos escuchar a San Francisco de Asís, al Papa Francisco y muchas voces humanas y de la naturaleza ayudándonos a entender la necesidad y la urgencia del cuidado de nuestra Casa Común: https://gloria.tv/video/rvfT11em12rh2Pc2LJd2sS7Q5
Y por si necesitáis sensibilizaros mejor a este tema, os recomiendo que toméis un tiempo para ver el magnífico documental Home, un magnífico documental que muestra la historia del planeta Tierra desde sus inicios hasta el presente. En la película se pueden ver secuencias de imágenes de todo el mundo, en las cuales se puede apreciar cómo las actividades humanas se han convertido en una amenaza el planeta. https://www.youtube.com/watch?v=zlAuLCltaV8

Hna Mª Lourdes, cpcr





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