lunes, 27 de junio de 2016

MUCHOS LOS LLAMADOS, POCOS LOS ESCOGIDOS




Dios es quien por sus designios de amor y misericordia llama entre los cristianos, personas para seguirle más de cerca viviendo la misma vida que vivió Él al venir al mundo.
Los religiosos representan y reviven la vida de Jesús mediante los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. Se entregan enteramente a Dios y a los hombres por medio de los votos religiosos, y tratan de ir configurándose con Cristo o bien, se dejan configurar con Él. Por eso, la vida religiosa es un don especial y esencial para la Iglesia. 
El Bto. Juan Pablo II afirmó que “sin la vida consagrada, la Iglesia ya no sería de verdad ella misma.” los consagrados son llamados a contribuir en la labor apostólica de la Iglesia, sin embargo, “el valor de su ser religioso es todavía mayor”. De ahí la necesidad de este estilo de vida en la Iglesia que nunca se extinguirá, aunque aparentemente parece desaparecer.
Que María, modelo perfecto de toda la vida consagrada interceda por todos los religiosos, para que viviendo las exigencias que comporta esta vida, sean otros cristos en el mundo que lleven la vida y la luz a todos.




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