YO, OS ESCOJO ¡OH MARÍA!


Os saludo , pues, ¡Oh María Inmculada!
Tabernáculo viviente de la Divinidad, en dónde la 
sabiduría eterna escondida quiere ser adorada por los
ángeles y los hombres; os saludo, ¡oh Reina del cielo y
de la tierra! a cuyo imperio está sometido todo cuanto
está debajo de Dios.
Os saludo, ¡oh refugio seguro de los pecadores!
cuya misericordia no falta a nadie;
escuchad los deseos que tengo de la divina Sabiduría
y recibid, para ello los votos y las ofertas que 
mi bajeza os presenta.






Yo, pecador infiel, renuevo y ratifico hoy en vuestras manos
los votos de mi bautismo. Renuncio para siempre a Satanás,
a sus pompas y a sus obras, y me entrego enteramente a
Jesucristo, Sabiduría encarnada, para llevar mi cruz tras El, 
todos los días de mi vida; y a fin de que le sea más fiel de lo 
que le he sido hasta ahora, os escojo hoy ¡oh María!, en 
presencia de toda la corte celestial, por mi Madre y Señora;
os entrego y consagro en calidad de esclavo, mi cuerpo y mi
alma, mis bienes interiores y exteriores, y aun el valor de mis
buenas acciones pasadas, presentes y futuras, otorgándoos 
entero y pleno derecho de mí y de todo lo que me pertenece, 
sin excepción, a vuestro agrado, a la mayor gloria de Dios en
el tiempo y en la eternidad.

S. Luis María Grignion de Montfort





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