lunes, 2 de mayo de 2016

MES DE MAYO CON MARÍA



1.Con María nos tenemos que alegrar por lo qué creemos y en quién creemos. La fe produce siempre ánimo, entusiasmo y valentía. La consagración, desde nuestro Bautismo, nos une a Cristo. Sus frutos son impresionantes.

2.Con María estamos llamados a la fidelidad. Acostumbrados a una realidad donde se quebrantan constantemente compromisos adquiridos, nuestra consagración por la fe, nos exige –de la mano de María- ser fieles a Cristo como Él mismo lo es con nosotros.

3.Con María, como tocados por la Unción del Bautismo, estamos empujados a testimoniar, anunciar a Cristo. Luego, como segundo paso, acompañar. Hoy, porque andamos escasos del factor tiempo es más fácil anunciar, predicar que acompañar. María, en ese sentido, se hizo compañera de Cristo con todas las consecuencias.

4.Con María, en mayo, asumimos un gran reto: el Evangelio es la norma de nuestra vida. ¿Qué ocurre? No siempre es así. A veces corremos el riesgo de llevar una fe saltamontes. Vamos de salto en salto y acogiendo de la Palabra lo que nos conviene y ocultando aquello que nos interpela.

5.Con María, en el Año de la Vida Consagrada, de Teresa de Jesús o de San Juan Bosco, se nos invita a la confianza. Ella, María, supo mantener siempre las antenas de su existencia hacia la Gracia. La desconfianza es fruto de la debilidad espiritual. 

6.Con María estamos convocados a despertar en el crecimiento de nuestra fe. Ella, María, fue una mujer sencilla pero lúcida en planteamientos. No buscó justificaciones ni razonamientos institucionales. Ella, simplemente, estuvo despierta para que nada ni nadie le distrajera de lo fundamental: colaborar en la misión de Jesús.

7.Con María entendemos que, la belleza suprema, es precisamente revestirnos de Dios. Hoy el mundo promociona el valor de la estética superficial. ¿Es la persona más feliz cuando se somete, una y otra vez, a operaciones externas pero no interviene en la raíz profunda de sus entrañas? María nos enseña una cosmética cristiana: las bienaventuranzas. 

8.Con María recuperamos el consuelo como una de las características de nuestro ser cristiano. Ella, en Belén, recibió a Jesús pequeño. En los caminos de su niñez y adolescencia le acompañó y, en el momento cumbre de la cruz, fue su único consuelo en compañía del discípulo amado. ¿Somos consuelo y cercanía en las situaciones de tantas cruces que nos rodean?

9.Con María, en este mes de mayo y en este tiempo de Pascua, podemos ser reflejo o ausencia de Dios. María, en el culto que le ofrecemos, nos recuerda que no es diosa (aunque está junto a Dios), que no es redentora (aunque vivió muy de cerca las horas de la redención), que no merece nuestra adoración (aunque la veneramos como Madre). El reto de nuestro cristianismo, hoy y aquí, es ser reflejo de lo que decimos llevar dentro. ¿O somos un espejo que sólo destella nuestra imagen personal?

10.Con María, y consagrados por el Bautismos, estamos tocados por la generosidad y el desprendimiento. Jesús, teniéndolo todo, lo dio todo. Es fácil despojarnos de las cosas pero, las personas, a veces necesitan nuestro calor, nuestra palabra, nuestro tiempo o nuestro consejo. Es más fácil desprenderse de un euro que de una hora de dedicación a alguien. La vida de la Virgen fue una constante y permanente dedicación.

11.Con María damos gracias a Dios porque, ha sido Él, quien nos ha llamado. Cuando a alguien se le llama, responde, sale, se desinstala del lugar donde habitaba (aunque sea momentáneamente), está en permanente éxodo (Papa Francisco). María se descentró de lo suyo para con un “sí” centrarse en las cosas de Dios.

12.Con María Virgen, en este mes de mayo, recuperamos elementos esenciales y fructíferos para nuestra fe: la contemplación, la acción de gracias, peregrinación a un santuario, la visita al Santísimo, el rezo del rosario, el ejercicio de las flores (cada día un buen propósito), la obra de caridad, la misa de cada día, la oración personal y comunitaria, el valor sagrado del domingo. Que Ella nos haga vivir, aún con más ímpetu, los días santos de la Pascua.

¡FELIZ MES DE MAYO CON MARÍA VIRGEN!

Javier Leoz.

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