martes, 24 de mayo de 2016

NO HAGAS ESPERAR A JESÚS


Seguir a Jesús exige entrega, compromiso, perseverancia y sobre todo, fidelidad… el camino hacia Jesús es el camino de la fe y de la confianza. Este camino hay que recorrerlo con la seguridad de que, aunque Él envíe pruebas amargas, su Voluntad ha planeado solo lo mejor para nosotros… Podemos tener la certeza de que Jesús, por encima de todo, quiere nuestra salvación.
Para seguir a Jesús necesitamos transformar nuestras actitudes, convertirnos… Conversión, contrario a la idea de algunos, no significa creer en Dios, “También los demonios lo creen y tiemblan”, nos dice Santiago (2, 19). Conversión significa volver el corazón a Dios y poner todo nuestro empeño para vivir como Él espera que vivamos. Seguir a Jesús es amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todas nuestras fuerzas… es hacernos sus testigos, y como los Apóstoles, llevarlo a quienes aún no le conocen.

Hace unos días conversaba con un amigo muy querido sobre la necesidad de testimonios en nuestra Iglesia. Decía mi amigo que algo debíamos reconocer de nuestros hermanos protestantes, con solo una chispa del Espíritu Santo, se afanan por difundir la Palabra de Dios: viven evangelizando. Sin embargo, nosotros los católicos, con toda la llama, no somos capaces siquiera de reavivar el fuego en nuestros corazones.
La falta de testimonios no representa una falta de conversiones, más bien señala el miedo a mostrar públicamente lo que se siente profundamente en el corazón. 
Durante este último año he visto con alegría y admiración como mi esposa emprendió su viaje de descubrimiento al catolicismo. Nacida luterana y criada en la iglesia Asamblea de Dios, sentía que le faltaba “algo”. Ella nunca se apartó de Dios, sino que se dejó guiar por Él en una búsqueda de muchos años y que finalmente la trajo a las puertas de la única Iglesia fundada por Cristo sobre Pedro y los Apóstoles: la Iglesia Católica. Lo más hermoso es que María Santísima es quien le ha ayudado a comprender el inmenso amor que Dios le tiene… ¡La Virgen María siempre nos guía hacia Jesús!

Como en toda religión, hay católicos que nunca se han preocupado por conocer sobre la riqueza teológica de su Iglesia y algunos se han dejado seducir por las promesas de una salvación fácil y colectiva. Son estos quienes luego reclaman conocer nuestra Fe y difunden errores que laceran nuestra Iglesia.
Como católicos, necesitamos abrirnos a Jesús y convertirnos en sus testigos… Jesús nos llama a la santidad cuando nos dice, “Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mateo 5, 48)… Aspiremos a la santidad y demos testimonio de su amor con nuestras palabras… con nuestras actitudes… y con nuestras acciones… Demos testimonio en nuestras familias… a nuestros amigos… y en nuestros trabajos… Veremos nuestra vida transformarse con la fuerza del Espíritu Santo…

Puedes estar seguro que Jesús también se ha fijado en ti y te está llamando en este momento… no importa quien seas… no importa tu edad… no importa tu condición de salud o enfermedad… si eres justo o pecador… Él te llama ahora, como lo ha hecho cada día de tu vida… Solamente espera por ti…


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