jueves, 30 de junio de 2016

VOCACIÓN


«La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador» (GS 19,1).





miércoles, 29 de junio de 2016

SEÑOR, ENSÉÑAME TU CAMINO, MI CAMINO


Para comenzar, tienes que saber no “si” Dios te llama, sino cómo te llama. Dios siempre llama, a cada uno por un camino específico, que, según sus capacidades, talentos e inclinaciones, es el lugar donde se va a realizar como persona y va a alcanzar la felicidad que es estar con Dios. Como la vocación es una llamada a entrar en relación, la clave fundamental para entender la llamada es haber tenido un encuentro personal con Cristo. El sentirse alcanzado por Cristo es lo que enseña a responder en fidelidad a lo que Dios nos está pidiendo.
Hay varias manifestaciones de la llamada de Dios, que empiezan por el deseo de seguir a Cristo, servir a la iglesia y construir el reino de Dios. Este deseo es la garantía de que, si lo sientes, estarás disponible para hacer lo que Dios quiera.
Otro elemento clave es el reconocer que la llamada es gratuita y se te hace por amor. No es fruto de tus merecimientos ni esfuerzos. Simplemente Cristo, que te ama, te quiere cerca de Él y te invita a ser su compañero en la misión.

Al discernir, entonces, por qué camino te está llamando Dios, tendrás que ver qué cualidades tienes. Una medida de tu capacidad de compromiso es la estabilidad psico-afectiva: es decir, una objetividad para enfocar los acontecimientos de tu alrededor, constancia en tus compromisos de estudio o profesionales, y serenidad ante la vida. Es decir, una de las primeras cosas en el discernimiento es conocerse a uno mismo. El mantener decisiones a pesar de las dificultades, el saber lidiar con las frustraciones normales que trae la vida, el enfrentar e integrar las propias limitaciones son también actitudes y capacidades fundamentales.

Y esto también implica el tener un enfoque positivo de tu propia sexualidad, tanto si te sientes llamado al matrimonio, como a la vida religiosa, o a mantenerte soltero.
Asimismo, el enfocar la vida como servicio al Reino y a los demás más que como ganancia personal es elemento importante en toda vocación cristiana.
Para cualquier vocación, necesitas el acompañamiento, la guía y la orientación de personas que te conocen y te quieren bien y tienen una cierta experiencia en la vida espiritual.



El entrar en organizaciones, grupos y proyectos de servicio a los demás te va dando también la medida de hasta qué punto puedes colaborar con otros, entregarte en servicio y vivir un cierto tipo de vida. Dios te llama, pero te llama con lo que tienes y eres para que lo puedas desarrollar para ser feliz. 

¿Te conoces bien? ¿Has sentido alguna vez en tu interior una atracción hacia Cristo y hacia el trabajo por el reino? ¿De qué maneras crees que podrías seguir esa llamada? ¿Qué estás haciendo para discernir por qué caminos te llama Dios?


Dame fuerzas, despeja mis dudas, se radical conmigo Señor,
confío en Ti, hágase Tu voluntad, no la mía.






 


martes, 28 de junio de 2016

PUREZA DE CORAZÓN



El Señor dijo: “Bienaventurados los puros de corazón porque ellos verán a Dios” ….. “La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo aprovecha la luz; si es malo, el cuerpo anda ciego” (Mt. 5:8; 6:22)

Se puede decir entonces que la limpieza de corazón es la limpieza del ojo con el que miramos a Dios. Pero a veces, aún cuando el ojo esté bastante limpio es difícil impedir que le entren motas de polvo, polvo que procede de las cosas o actitudes que acompañan incluso a las buenas obras, como por ejemplo las alabanzas y elogios.

Si los que están a tu alrededor no te alaban cuando haces algo correctamente, entonces ellos están errando. Pero si te ensalzan, de hecho te están poniendo en peligro. La única forma de que tú evites ese peligro es sólo si actúas con un corazón puro, si cuando haces buenas obras no las haces con el único propósito de que te feliciten, de que te adulen.

Debes vivir haciendo el bien aunque nadie te elogie por ello.

El corazón puro no actúa bien para que otros le aplaudan. Porque si lo único que tiene en mente cuando hace el bien es que le alaben, entonces podría tener la inclinación de falsificar la bondad. Quienes falsifican la bondad no tienen un corazón puro, lo que tienen es un “corazón doble”.

Solamente la persona que está por encima de las alabanzas y lisonjas de otros tiene un “ojo limpio”, es decir un corazón puro. Es la persona que vive mirando sólo en una dirección: a Dios; la que actúa esforzándose por complacer solamente a Dios. Cuanto más pura es la conciencia de una persona menos desea que los demás la elogien.

Jesús nos advirtió: “Tengan cuidado de no hacer el bien delante de la gente para que les vean, de lo contrario el Padre Celestial no les dará ningún premio”. (Mt. 6:1)

Eso no quiere decir que vayas a perder el premio si los demás, de alguna manera, te ven haciendo el bien. Lo que quiere decir es que lo perderás si vives pensando y actuando con la única intención de que los demás te vean.

Jesús nos enseñó que debemos estar en guardia para no buscar que los demás nos alaben en premio a nuestras obras.

Fuente: Corazones.org




lunes, 27 de junio de 2016

MUCHOS LOS LLAMADOS, POCOS LOS ESCOGIDOS




Dios es quien por sus designios de amor y misericordia llama entre los cristianos, personas para seguirle más de cerca viviendo la misma vida que vivió Él al venir al mundo.
Los religiosos representan y reviven la vida de Jesús mediante los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia. Se entregan enteramente a Dios y a los hombres por medio de los votos religiosos, y tratan de ir configurándose con Cristo o bien, se dejan configurar con Él. Por eso, la vida religiosa es un don especial y esencial para la Iglesia. 
El Bto. Juan Pablo II afirmó que “sin la vida consagrada, la Iglesia ya no sería de verdad ella misma.” los consagrados son llamados a contribuir en la labor apostólica de la Iglesia, sin embargo, “el valor de su ser religioso es todavía mayor”. De ahí la necesidad de este estilo de vida en la Iglesia que nunca se extinguirá, aunque aparentemente parece desaparecer.
Que María, modelo perfecto de toda la vida consagrada interceda por todos los religiosos, para que viviendo las exigencias que comporta esta vida, sean otros cristos en el mundo que lleven la vida y la luz a todos.




domingo, 26 de junio de 2016

¿Y TU, CÓMO ME SIGUES?


Queridos hermanos y hermanas,

¡Yo no sé si os pasa! Pero, a veces, leyendo el evangelio Jesús me descoloca. Dice unas cosas que te quedas un poco asombrado. Como hoy. Y hoy lo hace hablando de un tema que nos toca a todos de cerca: el seguimiento. Hoy la manera de expresarse de Jesús es provocativa y descolocadora. Y no lo hace porque sí, para provocar y ya está, sino que en la provocación hay un mensaje.

Hoy contemplamos como Jesús llama a dos a seguirlo: “Sígueme”. Los dos dan respuestas razonables. Uno, tiene el padre muy enfermo y le pide de posponer el seguimiento hasta que entierre a su padre. El otro, le pide que le deje ir a despedirse de su familia antes de seguirle. ¿Son dos respuestas, objeciones, razonables? Pienso que sí.

Entonces, ¿por qué Jesús responde de aquella manera? (“Deja que los muertos entierren a sus muertos... El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”). Sus respuestas vienen a decir: “¡olvídate del padre, olvídate de la familia, i seguidme!”. ¿Por qué se expresa así?

Habla provocando, pero en la provocación hay un mensaje: Jesús quiere manifestar la radicalidad de la llamada y del seguimiento. Nada puede pasar por encima de la llamada y el seguimiento a Jesús. Cosa que nos remite al primer mandamiento de la ley de Dios: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.



Seguir a Jesús por encima de todo, dos ejemplos: ¡Seguir a Jesús sobre todas las cosas, también de la familia! “El domingo viene familia a comer, ya no vamos a misa.” ¡Mal! Porque, entonces, Jesús no está por encima de todo.

Segundo ejemplo: “Los inmigrantes no me caen bien”. ¡Mal! A los inmigrantes no los hemos de respetar,... ¡¡los hemos de amar!! sean de donde sean. Si no lo hacemos así estamos poniendo nuestra sensibilidad personal por encima del mensaje de Jesús. ¡Mal! Porque, entonces, Jesús no está en el centro de todo.

Parece que a través del texto, Jesús, por un lado, nos pregunte ¿y tú, cómo me sigues?, y, por otro lado, parece que Jesús nos invite a un seguimiento más intenso de su persona.

¿Y tú, cómo me sigues? Preguntémonos. ¿Qué quiere decir seguir a Jesús?, ¿quiere decir ir a misa?, ¿quiere decir rezar tres minutos antes de ir a la cama?, ¿quiere decir no hacer mal a nadie? ¿Qué quiere decir seguir a Jesús? Imagino que hay muchas respuestas. Yo doy la mía, seguir a Jesús es desear ser como Él, desear vivir como Él, es desear amar como Él, pensar como Él, actuar como Él, sentir como Él, compadecerse como Él, que su misión llegue a ser la nuestra. Estos deseos nos llevan a establecer una relación personal con Jesús, y, por tanto, a concretar unos medios para vivir esta relación que nos transforma. Nos hace falta, a mí, el primero, seguir haciendo camino en el seguimiento de Jesús. ¡Que cada día lo sigamos mejor!

A veces, puede parecer que quien se toma seriamente el seguimiento de Jesús, es menos libre que los demás. “Es que si obedezco a Dios no soy libre”. “Es que si he de ir a misa no soy libre”. Cuando los padres, o los abuelos, hacen una cosa buena a favor de los hijos o nietos, ¿son menos libres? ¿están perdiendo la libertad? Si entendemos tener libertad como hacer lo que me da la gana, quizás, sí. Ya lo dice San Pablo: “Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche la carne”. Pero, si entendemos la libertad como la capacidad de hacer el bien, como hace San Pablo a continuación. Entonces, hacer una cosa a favor de los hijos o nietos, o ir a misa, te hace más libre, porque estás haciendo crecer tu capacidad de hacer el bien. San Pablo: “Hermanos: Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado”.

La libertad es la capacidad de hacer el bien, la capacidad de amar. Por tanto, el camino del seguidor de Cristo, es el camino de la verdadera libertad. En Cristo encontramos la auténtica libertad. Jesús nos regala la libertad.


Cuánta sabiduría en las palabras de San Pablo. La libertad no es hacer lo que me viene de gusto, sino, servir a los demás por amor. Y esta libertad, la vamos adquiriendo en el seguimiento de Jesús...

Francesc Jordana



sábado, 25 de junio de 2016

VIRGEN FIEL, PODEROSA Y CLEMENTE (ORACIÓN DE JUAN PABLO II A LA VIRGEN)




¡Oh Virgen naciente, esperanza y aurora de la salvación para todo el mundo!, vuelve benigna tu mirada maternal hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias.

¡ Oh Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir, conservar y meditar la Palabra de Dios!, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro preciado transmitido por nuestros padres.

¡Oh Virgen poderosa, que con tu pie aplastas la cabeza de la serpiente tentadora!, haz que cumplamos, día tras día, nuestras promesas bautismales, con las que hemos renunciado a Satanás, a sus obras y seducciones, y sepamos dar al mundo un gozoso testimonio de esperanza cristiana.

¡ Oh Virgen clemente, que siempre has abierto tu corazón maternal a las invocaciones de la humanidad, a veces lacerada por el desamor y hasta, desgraciadamente, por el odio y la guerra! enséñanos a crecer, todos juntos, según las enseñanzas de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del único Padre celestial. Amén.

Juan Pablo II


viernes, 24 de junio de 2016

EL ÚLTIMO PELDAÑO




En el camino del cristiano «no hay lugar para el odio»: si como «hijos», los creyentes quieren «parecerse al Padre», no deben limitarse a la simple «letra de la ley», sino vivir cada día el «mandamiento del amor». Hasta llegar «a rezar por los enemigos»: es decir, hasta «el último peldaño» que es necesario subir para sanar el «corazón herido por el pecado». Así, Papa Francisco, en la misa celebrada en Santa Marta el martes 14 de junio, subrayó cómo Jesús, cambiando la idea de «prójimo», haya venido para llevar la ley a la «plenitud». Jesús, efectivamente —dijo— «vino, no para abolir la ley», por culpa de la cual le habían acusado sus enemigos, sino para llevarla a la «plenitud».
En aquella época, efectivamente, los doctores de la ley daban «una explicación demasiado teórica, casuística». De hecho, explicó el Pontífice, era una visión «en la cual no existía el corazón propio de la ley, que es el amor » dado por Dios «a nosotros». En el centro ya no estaba aquello que en el Antiguo Testamento era el «mandamiento más grande» —es decir, «amar a Dios, con todo el corazón, con todas tus fuerzas, con todo el alma, y al prójimo como a tí mismo»— sino una casuística que sólo buscaba entender: « ¿Pero se puede hacer esto?; ¿hasta qué punto se puede hacer esto?; ¿y si no se puede?».
Jesús, entonces, «partiendo de los mandamientos», intenta recuperar «el sentido verdadero de la ley para llevarlo a su plenitud». Así por ejemplo, respecto al quinto mandamiento recuerda: «Se ha dicho, no matarás. ¡Es verdad!, pero si tú insultas a tu hermano, estás matando». Es decir, explica que «hay tantas formas, tantas maneras de matar». Así «va afinando la ley». Y además: «Si tu hermano te pide el vestido, ¡dale también la túnica!». Y si te pide que le acompañes un kilómetro, ¡camina dos con él!». Jesús, comentó el Papa, pide siempre algo «más generoso», porque «el amor es más generoso que la letra, que la letra de la ley». Este «trabajo» de perfeccionamiento no sirve sólo «para cumplir la ley, sino que es un trabajo de sanación del corazón». En los pasajes evangélicos en los cuales Jesús lleva adelante esta explicación de los mandamientos, dijo Francisco, «hay un camino de sanación de un corazón herido por el pecado original». Y es un camino propuesto a todos, porque «todos nosotros tenemos el corazón herido por el pecado, todos». Y ya que Jesús recomienda ser «perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial», para «asemejar al Padre», para ser verdaderos «hijos», tenemos que seguir justo «este camino de sanación».
Retomando el pasaje evangélico propuesto por la liturgia, tomado del Evangelio de Mateo (5, 43-48) —en el cual Jesús recuerda: «habéis oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo», y añade: «Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos» —el Papa subrayó que en este camino «no hay lugar para el odio». El listón se sube cada vez más: Jesús primero «nos lleva a dar más a nuestros hermanos, a nuestros amigos», y ahora también a «nuestros enemigos». En efecto, «el último peldaño de esta escalera» hacia la sanación lleva consigo la recomendación: «Rezad por aquellos que os persiguen».


Un mandamiento —«rezar por los enemigos»— que nos puede desorientar, porque a nosotros, «por la herida que todos tenemos en el corazón», nos sale natural desear «algo un poco feo» a un enemigo que, por ejemplo, habla mal de nosotros. En cambio «Jesús dice: “¡No, no!”, Reza por él y haz penitencia por él”».
En ese sentido el Pontífice narró cómo cuando era un muchacho oía hablar «de uno de los grandes dictadores que había en el mundo de la posguerra», del cual se decía: «¡Que Dios se lo lleve al infierno lo antes posible!». Si del corazón salía de manera inmediata este sentimiento, el mandamiento nuevo sin embargo pedía: «rezad por él». Claro, añadió Francisco, «es más fácil rezar por alguien que está lejos, por un dictador lejano, que rezar por el que me ha hecho algo feo, feo, feo». Sin embargo, esto es precisamente lo que «nos pide Jesús».
Podríamos preguntar: «¿Pero por qué, Señor, tanta generosidad?». La respuesta la da Jesús precisamente en el pasaje evangélico: para ser «hijos del Padre vuestro que está en los cielos». Si así «hace el Padre», así estamos llamados a hacer para ser «hijos». Esta «sanación del corazón», nos hace más hijos. Y ¿qué hace el Padre?, «hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos», porque «es el Padre de todos».
Otra objeción: ¿Pero Dios es padre también «de ese delincuente, de ese dictador?». La respuesta está clara: «¡Sí, es padre!, ¡como es padre mío!, Él no reniega nunca su paternidad». Y si queremos «semejarnos» a Él, debemos ir «por esta senda». Efectivamente Jesús concluye el discurso diciendo: «Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial». Es decir, el Pontífice explicó, que se nos propone «un camino que no tiene fin», porque «todos los días debemos hacer algo similar».

Al respecto Francisco propuso a todos «una cosa práctica», es decir, preguntarse: «¿Yo rezo por mis enemigos o les deseo algo malo?». Bastan «cinco minutos, no más» para preguntarse: «¿Quiénes son mis enemigos o los que me han hecho el mal o que yo no amo o con los cuales existe una brecha?; ¿quiénes son?; ¿rezo por ellos? ». Que cada uno, añadió el Papa, «dé una respuesta». Y concluyó: «Que el Señor nos dé la gracia» de «rezar por los enemigos; rezar por aquellos que nos quieren mal, que no nos quieren; rezar por los que nos hacen el mal, que nos persiguen», con «nombre y apellidos». Y veremos que esta oración dará dos frutos: a nuestro enemigo «le hará mejorar, porque la oración es potente», y a nosotros «nos hará más hijos del Padre».

Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española



jueves, 23 de junio de 2016

SI SUFRIMOS, CON EL TAMBIÉN REINAREMOS

Si hay una lección que podemos aprender de la Pasión, es que Jesucristo sabe cómo aguantar una bofetada y más. Cuando le arrebataron sus ropas y lo vistieron con una garra púrpura sucia no se dejó caer con el primer golpe, aguanto eso y muchas horas más de vejaciones. 

Continua a nuestro lado, cumpliendo con su promesa de que estaría con nosotros y con su Iglesia «hasta la consumación del siglo» (Mateo 28, 20).


Los fieles de los últimos tiempos están llamados a acompañar a Jesucristo en su tabernáculo, imitando a la Santísima Virgen y a san Juan que permanecieron al pie de la cruz en medio del desorden y el sacrilegio. Su ejemplo es una pauta para todos los verdaderos apóstoles de los últimos tiempos. Nuestra vocación como cristianos es caminar con Él y en Él y compartir su cruz, para así poder compartir algún día en su resurrección, según san Pablo: «Si sufrimos, con Él también reinaremos» (2 Timoteo 2, 12). Que sea este, entonces, nuestro justo propósito, conscientes de que este camino real de la cruz nos llevará directamente al Reino de los Cielos.


miércoles, 22 de junio de 2016

LA PEREGRINACIÓN COMO TIEMPO DE VERIFICACIÓN DE FE


Ciertamente el Camino nace por una meta, nace por la llamada que significa la tumba del Apóstol. No tiene su fin en sí mismo, no puede decirse: la meta es el camino. Aunque sea un símbolo de la vida humana y cristiana, valorar solamente el camino, sería contradecirse, dejar de buscar a Dios y quedarse sólo en sí mismo.
Por el contrario, para quien quiere llegar al sepulcro de Santiago, la experiencia de la peregrinación, el tiempo del camino, prepara la reconciliación y la renovación de la vida, contribuye a dar certeza y claridad a la fe.
El peregrino parte para hacer un camino en primera persona, confiado en el fondo en Dios. Deja su casa y sus propiedades; descubre que todas las cosas pueden ser superfluas, que lo importante es cada uno, su verdadero ser. La experiencia del peregrino es la de quien deja preocupaciones y afanes, para descubrir la única cosa que importa y que lleva consigo: su propio yo. Pues, ¿de qué le vale al hombre poseer el mundo entero si se pierde a sí mismo?
La relación con la naturaleza y con los hombres se hace también más verdadera para quien camina en el Señor.
El peregrino tiene una experiencia auténtica del tiempo: se levanta antes de que haya salido el sol; ve amanecer; hace silencio por la mañana para levantar la mirada a la Presencia de Dios mientras empieza de nuevo su vida; va viendo cómo cambia el color de las cosas a medida que avanza el día; vive intensamente cada momento; reposa en una iglesia, en una sombra; vive sin reloj, sin calcular el tiempo. Lo importante no es lo pasajero, sino lo eterno. Cada día pasa, pero el tiempo recibe la huella de lo eterno. Permanece viva en él la esperanza de alcanzar la meta movido por el deseo del Destino. Comprueba que lo importante es descubrir el sentido de la existencia, frente al cual se renueva a cada instante la necesidad de la conversión” (Eugenio Romero Pose).

El peregrino puede hacer igualmente la experiencia del encuentro con los hermanos, fieles y testigos del mismo Señor, que han dado forma en la historia a todo un camino de caridad y de cultura, en que se expresa la vivencia cristiana, construyendo y edificando hospitales y albergues, puentes, iglesias y monasterios. ¡Qué importante resulta encontrar los templos abiertos, poder compartir lo vivido con la comunidad cristiana del lugar! En el camino es posible reconocer la participación en una común dignidad de hijos de Dios y en un común destino.


martes, 21 de junio de 2016

CELEBRAMOS NUESTRO RETIRO PARA FAMILIAS



El pasado domingo celebramos el retiro para familias, dirigido por el Padre Pereda (CPCR), después de su visita y reunión con el Papa Francisco.


El Padre Pereda dio una meditación y luego de confesar durante un tiempo libre, dio una conferencia sobre "amoris laetitia". 



Después de la comida Judith Serra explicó cómo sintió que el Señor la llamaba y explico su ingreso en las Hermanas del Pinar el 25 de este mes de junio. Su padre trajo un cava para celebrarlo.





La Hna. M Rafael dirigió el rosario en los jardines



Tomamos una foto cerca de la  Virgen: Judith está debajo de su Manto.



                        Juanjo y Nuria dieron un testimonio de familia



                Merienda en nuestro jardines con los niños jugando.




Cantando en el jardín


Al final celebramos la Eucaristía oficiada por el Padre Pereda dando por terminada la jornada. Agradecemos de todo corazón la asistencia a todos los participantes en el retiro. 






domingo, 19 de junio de 2016

YO, YO, YO Y DESPUÉS.......YO!!

Queridos hermanos y hermanas,

Con exigencias como las que hoy nos hace Jesús para seguirlo “que se niegue a sí mismo”, “cargue con su cruz cada día” y “pierda su vida por mi causa”, parece mentira que aún haya cristianos.


En la película “La última cima”, se exponían los cuatro mandamientos del mundo moderno:
1º Tú a lo tuyo. Si una persona te sirve para algo, utilízala y si no, pasa de ella.
2º Aparenta más de lo que eres.
3º Compra cosas, muchas cosas, bonitas y caras, cuantas más mejor.
4º Date prisa en disfrutar que la vida son dos días.

En un mundo guiado por estos “principios” parece mentira que Jesús aún tenga seguidores, cuando para seguirlo nos pide “que se niegue a sí mismo”, “cargue con su cruz cada día” y “pierda su vida por mi causa”. Vamos a valorar un poco estas tres propuestas, con el deseo de entenderlas y de descubrir cómo en ellas está escondida la vida verdadera:

El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo”. ¿Qué hemos de negar en nosotros? Formando parte de nosotros hay una tendencia negativa, la madre de muchos males. Es la tendencia al yo, yo, yo, y después yo. La tendencia a mirar para mí, olvidando a los demás. Esta tendencia está en nuestro ADN, es el pecado original. El otro no es importante, no es digno, no vale como yo. Es una tendencia fuertísima, constante en nosotros. En nosotros descubrimos esta tendencia oscura. Muchas películas; La guerra de las galaxias, El Señor de los anillos, El árbol de la vida,..., han hablado de esta lucha que hay en uno mismo entre el mal (buscarse uno mismo) y el bien (buscar el bien de los demás).

Negarse uno mismo es negar esta tendencia al yo, yo, yo, y después yo. Si la negamos, ¡encontraremos la vida! Os propongo que miremos nuestra vida en la oración, que la miremos como la mira Dios, que miremos  nuestros comportamientos, y, quizás, descubriremos que hay más tendencia al yo de la que nos pensamos. Es una propuesta...

“El que quiera seguirme..., cargue con su cruz cada día y se venga conmigo”. La cruz no nos gusta, queremos huir de ella, la rechazamos. Queremos vivir cómodamente, que todo nos vaya bien, que nada no entorpezca nuestros planes personales,... En el fondo, vuelve a aparecer la tendencia al yo, yo, yo... No nos gusta la cruz porque nos desinstala del yo acomodado... La cruz muchas veces es el otro que nos reclama, los abuelos, los padres, los hijos, el amigo. ¿Qué cruces estamos rechazando? Si miramos nuestra vida, quizás, descubriremos cruces rechazadas... para mantener nuestra comodidad.



En cambio, Jesús te pide acoger la cruz. ¿Qué es la cruz? Es el signo de la donación total a favor de los demás. Ante la fuerte tendencia al yo, yo, yo, y después yo, Jesús nos dice que es necesario acoger aquellos hechos de vida que te llevan a darte a los demás... Si acoges la cruz, encontrarás la vida que tanto deseas. ¡Y no es difícil! Jesús te dará fuerzas para llevarla, con alegría, y te ayudará a descubrir su sentido más profundo.

¿Ante las cruces de nuestra vida... cómo hacemos jugar a Jesús?, ¿cómo entra Jesús en aquel hecho de vida?

“Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará”. Esto pide poner a Jesús en el centro de nuestra vida. ¡Perder por Él la vida, darle nuestra vida! Él, el eje central. Que la misión de Jesús llegue a ser nuestra misión. Que todo será vivido desde Él. Si lo hacemos nos encontraremos con un Jesús que nos dice que Él ¡¡es la vida!! la verdadera, la auténtica.

Acabo ya, todo esto parece muy exigente, muy elevado, muy difícil... Pienso que no lo es... Si tenemos presente la primera parte del evangelio de hoy, el que nos habla de la identidad de Jesús como “Mesías, el Ungido de Dios”.


Jesús ha sido muy pedagógico: Primero, nos presenta  su identidad, y, después, cómo lo hemos de seguir. Porque sólo después de saber quién es, ¡¡querremos seguirlo!! Y sólo después de entender quién es, ¡¡sabremos que nos dará su gracia para seguirlo!! Amén.

Francesc Jordana






sábado, 18 de junio de 2016

MARÍA EN LOS EVANGELIOS



La Virgen María nació en Nazaret. Sus padres fueron según la tradición, San Joaquín y Santa Ana. María era de familia sacerdotal, descendiente de Aarón; ya que Isabel, madre de Juan y esposa del sacerdote Zacarías, era su prima (Lc 1,5; 1,36). María y José eran de modestas condiciones económicas, pero ricos en santidad y virtud cumplidores de la Ley como lo prueba el Evangelio según San Lucas (Lc.1,22-24).

De acuerdo a la tradición María, siendo niña fue ofrecida al Templo para ser educada, iniciada y formada en el culto, bajo la guía de mujeres virtuosas que vivían en edificios adyacentes, quiénes a su vez tenían a su cargo el arreglo y cuidado del Templo y se dedicaban a la oración. Estas mujeres al servicio del Templo han sido parte de una larga tradición que se remonta a los tiempos de Moisés (Ex 38, 8) y aún continuaba en el tiempo de la llegada de Cristo (Lc 2, 36).

Según la tradición y costumbres hebreas, a la edad de 14 años fue dada por esposa a José. Sin embargo, María continuó viviendo en su casa paterna hasta que transcurriera el año, tiempo prudencial - según la costumbre hebrea - entre el casamiento y la entrada a la casa. Su prometido José, era de la tribu de David (Lc 1,27). Él era carpintero de oficio y vivía en Nazaret (Mt. 13,55) lugar donde la Virgen recibe el anuncio del ángel.(Lc. 1,26)


El ángel la saluda "Alégrate, llena de gracia" (Lc 1, 26) y le anuncia que será la madre del Mesías, del Hijo de Dios.

María es consciente de lo que le espera, gracias a su profundo conocimiento de los Sagradas Escrituras, y sabe también los sufrimientos que padecerá el Mesías, el Salvador (Is. 53).

Tras el anuncio del ángel, María acude presurosa a la casa de su prima Isabel, que estaba en los últimos tres meses de embarazo, donde permanece solícita hasta el nacimiento de Juan el Bautista. Isabel residía en Ain Karim, Judea, que dista unos 150 Km de Nazaret, en Galilea. A su llegada, Isabel la saluda con estas emotivas palabras: "Madre de mi Señor" y la alaba por su fe "Dichosa tú por haber creído" (Lc 1,43).

María no logra contener su gozo y prorrumpe a Dios con el cántico: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, y se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador..." (Lc.1,46-55).

Cuando María vuelve a Nazareth se tiene que enfrentar con la dolorosa experiencia de la duda de José. Debido a su maternidad, éste la repudia en secreto y piensa en abandonarla. María sufre y calla, y espera a que Dios venga en su ayuda. En efecto, un ángel disipa en un sueño los temores de José, quien presuroso adelanta la ceremonia de la fiesta de entrada en la casa del esposo.(Mt 1,18-25)


Un edicto de Cesar Augusto que ordenaba el censo (Lc. 2,1) obliga a los dos esposos a ir a la ciudad de origen de la dinastía de David, a Belén de Judá. El viaje es fatigoso, por las arduaes condiciones del camino y por el hecho de estar próximo el alumbramiento de la Virgen.

En Belén, los esposos no encuentran lugar para alojarse. María da a luz a su Hijo primogénito en un pesebre, en el campo en Belén (Lc 2, 7), y algunos pastores acuden para adorar al Niño Jesús recién nacido (Lc 2, 8-19).

Llegado el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, María y José llevan a Jesús al templo para ofrecer su primogénito al Señor. En el templo encuentran a Simeón, quien anuncia a María "que una espada le traspasará el alma".(Lc. 2,22-38)

Posteriormente, llegan los Magos de Oriente (Mt 2, 1-12) que buscan al "Rey de los judíos" recién nacido. Al oír esto Herodes se llena de espanto. Cuando Los Magos encuentran al Niño, le ofrecen sus regalos, aliviando la situación de la Sagrada Familia. Los Magos se marchan y el Angel del Señor se aparece en sueños a José,indicándole que huya con la familia a Egipto, por que Herodes busca al Niño para matarlo (Mt. 2,13-16). El viaje es de 500 Km, y tienen que atravesar el desierto. En Egipto, Jesús, María y José pasan por la penosa experiencia de llevar una vida nómada y de prófugos. (Mt. 2,14).

Muerto Herodes, la Sagrada Familia se establece en Nazaret (Mt 2, 13) llevando una vida pobre, laboriosa y devota. Hallamos de nuevo a Jesús en el templo a la edad de 12 años, en el episodio de su extravío y hallazgo. En aquel hecho, Jesús manifiesta su deseo de "servir a la casa de mi Padre" (Lc 2, 41).

No se han descritos otros episodios. Es de presumir que transcurren otros 20 años de trabajo. Después, Jesús deja a su madre, ya viuda, y empieza su misión de predicador. Encontramos después a María en las bodas de Caná, donde obtiene de Jesús su primer milagro en favor de los esposos (Jn 2,1). María de vez en cuando veía a Jesús (Mt 12, 46), y lo seguía en sus peregrinaciones apostólicas (Jn 2,12. Lc 8,3).

Seguramente, durante la pasión de Jesús, María siguió de cerca la conspiración del Sanedrín, los acontecimientos del Jueves Santo por la noche y la condena a muerte de Jesús, su flagelación y crucifixión. María está debajo de la cruz del Hijo moribundo, quien le dirige las últimas palabras para encomendarla a su discípulo predilecto, y a él entregarle a María como Madre (Jn 19, 25). Así fue como María dio comienzo a su maternidad espiritual.


Después de la Ascensión de Jesús, María y los discípulos, reunidos en oración común, esperan la venida del Espíritu Santo. De esta forma, María es el centro de la vida de la Iglesia naciente.(Hech 1, 14)


La tradición nos dice que María siguió con el apóstol Juan y, transcurrido el tiempo, se adormeció en el Señor y fue asunta al Cielo.[1]


viernes, 17 de junio de 2016

.........LA DESTRUCCIÓN DE LA CREACIÓN??


¿ Irrelevante el tratar el tema de la destrucción de la Creación?
El mundo celebra el sábado 18 de junio, el aniversario de la encíclica LAUDATO SI (Alabado Seas)
Encíclica capital, que ha podido pasar muy desapercibida, y no afectar en absoluto la vida de la mayoría de los cristianos. En efecto, choca bastante la indiferencia con la que ha sido recibida, incluso por muchos fervientes católicos, comprometidos ardientemente en pastoral. Como si el cuidado y defensa urgente a que nos llama el Papa, de la Casa Común que el Creador y Padre nuestro ha preparado y regalado con tanto esmero al hombre, y que estamos destruyendo a grandes pasos, pudiera ser optativo y no una profunda obligación moral. Como si todo lo que se refiriera a la sensibilidad con las criaturas fuera exclusivamente de la espiritualidad franciscana, o de los partidos ecologistas, y no una espiritualidad común y necesaria para gloria de nuestro Dios.
A un año de la aparición de dicha encíclica podemos preguntarnos si nos han interpelado  cada una de las propuestas y recomendaciones que nos hace el papa Francisco en ella.
Desde las cosas más pequeñas que cada persona puede implementar, como el cuidado del agua en la casa y en la comunidad, hasta la implementación de políticas públicas por parte de nuestros gobiernos para impedir la deforestación o la contaminación del medio ambiente; pasando por la urgente necesidad de cambiar nuestros modos de vida, de consumo y de producción”.

Al cumplirse un año de su publicación, se han organizado muchísimas actividades en diversas partes del mundo: Conferencias, paneles, mesas de debate, charlas, celebraciones religiosas, diálogos con científicos, presentaciones artísticas, difusión de videos, programas de radio; pero también, actos y gestos prácticos y simbólicos como jornadas de limpieza, siembra de árboles, acciones de reciclaje, cuidado de los parques, etc.
No es para menos: por primera vez en su historia, la Iglesia Católica emitía, hace un año, una carta pastoral dedicada exclusivamente al cuidado de la hermana y madre tierra.
Con tantos retos a los que se afrontan los cristianos en esta sociedad ¿es este un tema tan importante para ser tratado con tanta fuerza en un documento del Magisterio? La degradación voraginosa que sufre la amada tierra en estos últimos decenios no nos puede dejar indiferentes.
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra proclamamos como primer artículo de nuestra fe. ¿Y consideramos irrelevante el tratar del tema de la destrucción de la obra creadora cuya víctima principal es el mismo hombre?  Sacudámonos las escamas de nuestra mirada. ¿Podemos quedarnos con conciencia tranquila en la indiferencia?
El Papa Francisco habla con mucha claridad de la importancia de tomar medidas urgentes para no quedarnos sin nuestra Casa Común: “Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto»”
El papa Francisco señala también con mucha claridad, que no se trata de aplicar medidas aisladas o meramente “ambientalistas”, dado que el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos: “Dada la magnitud de los cambios, ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí y con los sistemas sociales. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental. Las líneas para la solución requieren una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza” (LS 134).
“Necesitamos una solidaridad universal nueva. Como dijeron los Obispos de Sudáfrica, « se necesitan los talentos y la implicación de todos para reparar el daño causado por el abuso humano a la creación de Dios ».Todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades” (LS 14).
Todo acto, por pequeño que parezca, es grande. Son las gotas de agua que llenan los océanos. Si los cristianos nos ponemos las pilas, cada uno en su vida cotidiana, con gestos concretos que nos desligan de la esclavitud que nos impone nuestra sociedad de consumo, no sólo ganaremos en libertad, sino también salvaremos algo del inmenso regalo que nos dejó nuestro Padre del cielo.


En este primer aniversario de la encíclica, os animamos a seguir profundizando y difundiendo el contenido de “Laudato Si”. Si aún no la has leído aquí te ofrecemos uno de los links con el texto completo de la encíclica: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html
También la pueden descargar en una versión radio-teatralizada en la que podremos escuchar a San Francisco de Asís, al Papa Francisco y muchas voces humanas y de la naturaleza ayudándonos a entender la necesidad y la urgencia del cuidado de nuestra Casa Común: https://gloria.tv/video/rvfT11em12rh2Pc2LJd2sS7Q5
Y por si necesitáis sensibilizaros mejor a este tema, os recomiendo que toméis un tiempo para ver el magnífico documental Home, un magnífico documental que muestra la historia del planeta Tierra desde sus inicios hasta el presente. En la película se pueden ver secuencias de imágenes de todo el mundo, en las cuales se puede apreciar cómo las actividades humanas se han convertido en una amenaza el planeta. https://www.youtube.com/watch?v=zlAuLCltaV8

Hna Mª Lourdes, cpcr





miércoles, 15 de junio de 2016

ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL P.FRANCISCO DE PAULA VALLET, NUESTRO PADRE FUNDADOR



El día 14 de junio del 1883, a las 9,30 hs. nacía en Barcelona (España), Francisco Rafael Luis, en el seno de una familia cristiana, y acomodada. Era Francisco el tercero de diez hermanos. Hizo sus estudios primarios en un colegio dirigido por los Hermanos de la Escuela Cristiana. Y los secundarios, con los Padres Jesuitas.


Paco, como lo llamaban, era bastante revoltoso y no muy aplicado ni constante en los estudios. Pero salía airoso en las pruebas, porque era inteligente. Desde niño se mostró alegre, inquieto, comunicativo y piadoso. Con el tiempo se fue haciendo su religiosidad más profunda. Inteligente, dotado de gran sensibilidad, era el hombre que se aficionaba a
 todo lo hermoso.
Todas las bellas artes lo atraían.
Estaba dotado para la poesía y la literatura. Escribía y componía poemas.
También para la escultura y arquitectura.
La música le apasionaba y le encantaba componer sin haberse formado para ello.
Con el tiempo, como era un hombre recto, amigo de la verdad, de gran corazón, generoso e inteligente, pondría todas estas cualidades al servicio de cosas más profundas y serias, en las que se vería envuelto.

1903 a 1906 - Período de estudiante de ingeniería. Por cierto difícil. Manifestaciones, huelgas y protestas, de todos contra todos, surgían por doquier. Paco, al igual que tantos jóvenes estudiantes con el deseo de “renovar todo”, se ve envuelto en las corrientes filosóficas, literarias y políticas de la época… Y entra en una crisis de fe. Buscaba llenar su corazón con cosas que luego lo frustraban y lo dejaban vacío e insatisfecho. No era feliz en medio de aquella vida agitada y halagadora.
Desengañado, en todos los terrenos, siente en él una imperiosa necesidad de soledad y silencio, de atracción por la contemplación u oración. El mismo llega a decir: “sin conocer los ejercicios espirituales cerrados, de los que nunca había oído hablar…, llegué casi a inventarlos”.

1907 - 25 de febrero. Comenzaba los Ejercicios Espirituales en la Santa Cueva de Manresa, donde siglos antes, tuviera San Ignacio de Loyola la experiencia espiritual que dejó plasmada en el libro de los Ejercicios. Y sucedió algo maravilloso: su conversión. Él mismo lo expresa así: “Y en aquella cueva, santificada por un héroe, me dieron muerte. Una muerte dolorosa, pero a partir de la cual mi fe resucitó. Los Ejercicios me habían resucitado a la vida del espíritu. Admirado veía Pentecostés perdurar sobre la tierra. Y allí, en mi retiro de silencio, soledad y oración, escuché el llamado de Dios. Ayudado por su gracia le consagré mi vida en el servicio a mis hermanos los hermanos”. ¿Cómo hacer?
1907 - 5 de julio. A los veinticuatro años de edad entra en la Compañía de Jesús, sacrificando su carrera de ingeniero y todo un hermoso porvenir humano, para iniciar la vida religiosa en el Noviciado que los Padres Jesuitas tienen en Gandía, Valencia.
Siendo estudiante, su celo apostólico y su deseo de difundir los Ejercicios lo llevan a organizar retiros cerrados que eran predicados por los Padres Jesuitas y a invitar a muchos hombres para que hagan esta experiencia.

 1920 - El día 26 de julio fue ordenado sacerdote y el día 31 de ese mismo mes cantaba su primera misa en la fiesta de San Ignacio. Coronaba así trece años, marcados por graves enfermedades y por el duro trabajo de sus estudios. Su conversión había tenido lugar en los Ejercicios Espirituales y con ese medio de santificación y apostolado penetraría en toda la región de Cataluña.

1923 - El 25 de febrero predicó la primera tanda de Ejercicios en Cervera. A partir de esa fecha, durante cinco años dirigirá las CAMPAÑAS DE RETIROS ESPIRITUALES y la OBRA DE LOS EJERCICIOS ESPERITUALES PARROQUIALES en Cataluña.
Se utilizaron 23 casas
Se dieron 27 campañas
Con un total de 153 retiros y 12.600 ejercitantes
Por su gran celo apostólico, durante ese tiempo, fue absorbido por todos. No le dejaban tiempo para descansar. Su salud se resiente y sus superiores se dieron cuenta de su agotamiento y le impusieron un prolongado tiempo de reposo en Veruela, provincia de Zaragoza. Y es en este lugar donde recibe de Dios la inspiración de fundar la Congregación de los Cooperadores Parroquiales.

1928 - El 3 de mayo dejaba la Compañía de Jesús a quien amaba como a su Madre, para iniciar la nueva fundación. Con gran dolor dio este paso ya que siempre había soñado vivir y morir como Jesuita. Sin embargo debía responder a una nueva vocación y ser fiel al Carisma que Dios le inspiraba y ponía en sus manos de Padre y Apóstol.

1929 - Estando en Roma, entra en contacto con Monseñor Fernando Damiani, Vicario General de la Diócesis de Salto, y providencialmente es incardinado en ésta diócesis de Uruguay. 


El 5 de junio de 1929, el Padre Vallet y sus primeros compañeros partían de Barcelona rumbo a Salto. Apenas llegó, buscó ganarse la estima de todos, y es así que la gente le ayudó a comprar una quinta en las afueras de la ciudad para transformarla en Casa de Ejercicios y que puso bajo el patrocinio de San José. Para el 15 de septiembre del mismo año, a menos de tres meses de su llegada, en la fiesta de la Santísima Virgen de los Dolores, predicó la primera tanda a los hombres de esta ciudad.
En este país de Uruguay desplegó una labor incansable, de un titán, ya que prácticamente estaba sólo y enfermo. Sus superiores eclesiásticos le aconsejan en 1932 regresar a Europa en busca de nuevos horizontes para la fundación.

1934 - Apoyado por un Obispo francés, Monseñor Pic, se instaló en Francia. Comenzó así el desarrollo de la Obra de los Ejercicios por el sureste de ese país.

1943 - Su vocación de Fundador se vio enriquecida con una nueva familia religiosa. A partir del 31 de octubre de 1943, los  Cooperadores Parroquiales tienen una Congregación hermana: las COOPERATRICES PARROQUIALES DE CRISTO REY.


Pasó luego a España, y se instaló en Pozuelo de Alarcón, Madrid, donde continuó gastando sus fuerzas con su gran celo apostólico. Allí aprovechó una nueva herramienta de evangelización, la radio, y dio una serie de Conferencias. Predicó en las principales parroquias de Madrid. Rápidamente es conocido y apreciado por muchos.

1947 - El intenso apostolado que desplegó en España fue consumiendo las pocas energías que le quedaban. El día 13 de agosto de 1947 murió predicando una tanda de Ejercicios Espirituales a los Padres Escolapios en Madrid. Murió en la brecha y como lo había deseado siempre, de pie, al servicio de los Ejercicios Espirituales para el bien de los hombres, y renovación espiritual de las Parroquias.

                       
La vida terrena del P. Vallet terminó así, pero no terminó todo con ello. Su vida y su Obra continúan en el tiempo, la misión que Dios le confió se prolonga a través de las Congregaciones de los Cooperadores y Cooperatrices Parroquiales. A través de sus miembros débiles y limitados, pero elegidos y llamados por Dios, se va realizando el proyecto divino iniciado por el P. Vallet en Europa y América.
Actualmente las Casas de nuestros Institutos se encuentran distribuidas en seis países: Francia, España, Suiza, Argentina, Uruguay y R.D.Congo (África).