sábado, 31 de marzo de 2012

ROSARIO POR LA PAZ DEL MUNDO


   Esta semana he recibido el siguiente mensaje con mas o menos glosa que me parece importante compartir. Es verdad que la oracion y mas el Rosario a nuestra Madre del cielo pueden transformar y ablandar los corazones, y mas cuando es una oracion que une tantos corazones. 
   Sabemos que el Rosario es una arma poderosa contra el enemigo: una ametralladora de 50 cartuchos : casi nada!!!
   Imaginaos lo que podría pasar si cada católico del mundo rezara el Rosario el mismo día! 

   Tenemos un ejemplo en octubre de 1573, cuando Europa se salvo de la invasión de la flota Turca, al rezar el Rosario todos los Cristianos!


    Así que el Viernes Santo 6 de abril de 2012, vamos a rezar el Rosario por la paz en el mundo y el retorno de los valores morales en nuestras comunidades. Si os es posible por favor rezadlo entre las 12 y las 3 de la tarde.

viernes, 30 de marzo de 2012

¿POR QUÉ LLEVAR LA CRUZ?

    Todos vamos con la cruz a cuestas. Sólo quien no cree podrá afirmar lo contrario. Y afirmándolo y reafirmándolo, no puede sacudirse su propia cruz. Que él quizá llame desgracia o mala suerte. 
   La cruz está indefectiblemente clavada en toda vida humana. Uno nace con ella. Vive y muere con ella, porque nace y vive hasta el último instante -la muerte es prueba suprema- con la fragilidad, la merma y la caducidad en todas la células de su ser; hasta en los entresijos de su existencia. 
   Quien la mira y la lleva con amor, está en el camino de la luz. Así lo ha enseñado y vivido la sabiduría cristiana sin pizca de masoquismo ni rechazo. Hoy sin embargo nos encontramos con el hecho insólito -¿blasfemo?- del rechazo de la cruz. Con despecho, además, y sin respeto. Ni siquiera ese callado respeto que siempre ha merecido la cruz como símbolo central del cristianismo y de la fe en Jesucristo. ¿Por qué, si no, quieren que la cruz desaparezca?
   Muchos se la quieren sacudir de la vida como daño indigno del hombre. Otros quieren arramblar con ella en donde esté: edificios y caminos, en el cuello o en el pecho, en el adorno, en la clase o en el despacho… ¿Por qué esa inquina y esa rabia? En definitiva, ¿por qué molesta? ¿Por qué la llevo o no la llevo? ¿Por qué la rechazo? Ésta es la pregunta que todos estamos obligados a responder. Nosotros lo hacemos desde nuestra fe vigorosa. 
   La cruz es lo que es por el Crucificado Resucitado: Jesús de Nazaret, Hijo de Dios hecho hombre como nosotros y Dios como el Padre y el Espíritu, murió en ella por nosotros y por nuestra salvación: la de todos los humanos sin distinción. Esa verdad nos afecta a todos. Quien no crea, al menos que respete la historia y la fe de millones de fieles que han seguido y siguen a este Crucificado Resucitado en medio de no pocas tribulaciones y no menos gozos.
   La cruz es lo que es por el supremo testimonio de amor, el mayor en cantidad y calidad, de este Crucificado Resucitado: “Me amó y se entregó por mí, afirma san Pablo con rotundidad y certeza de fe. ¿Quién dirá lo contrario?”
   La cruz es lo que es por ser un gesto personal e inigualable: el abrazo de Dios a cada ser humano, de arriba abajo, de oriente a occidente, perdonando e invitando al perdón, reconciliando e invitando a la reconciliación.    
  No es un gesto extraño, altivo y prepotente, sino de cercanía total y de ternura. 
   No impone, ni excluye. 
   No distancia de Dios ni de los otros. 
  No es selectivo, une a todos en el Corazón de Dios Padre, pasando por el Corazón del Dios Hijo. “Cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré a todos hacía mí”, dijo Él mismo.
   La cruz es lo que es porque en el Crucificado están asumidos y restaurados de su negatividad destructiva, por el Amor, todos los pecados, sufrimientos y dolores de la humanidad. Todos sin excepción se pueden ahora vivir sin angustia de muerte;  no tienen la última palabra, es más, pueden ser fecundos y tener un sentido sublime: cada pena, dolor y muerte está lleno de su Presencia amorosa. Ésta los ha vencido. Basta mirar al Crucificado con fe y amor.
   No dejemos de aprender las lecciones que nos enseña el Crucificado muerto en cruz. La Cruz es el libro donde se aprenden las grandes lecciones de la vida, de la muerte y de la eternidad. A los pies de la cruz hay que meditar y orar para aprender a descifrarlo como nos enseñan los santos. Nosotros “solo podemos gloriarnos en la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo”
   ¡Oh cruz bendita! 
Te adoramos. Te besamos. Te abrazamos. 
En ti se encuentra la paz, la fuente de la esperanza y el triunfo del Amor. 
Consigna: por amor y con amor, todos con la cruz.
P. Gregorio Rodríguez, cpcr

jueves, 29 de marzo de 2012

Hacer más brillante la imagen de Dios

   Tampoco esta semana tendremos catequesis del Papa sobre la oracion. No dejemos de rogar por todos aquellos que han acogido con corazon abierto su mensaje en Cuba y en Méjico, y también por todos aquellos que se han mostrado hostiles. 
    Os compartimos un extracto de la ultima catequesis del P. Cantalamesa a la Curia romana el viérnes pasado. Como veréis tiene buenas aplicaciones cuaresmales. 
    "Ven, vuelve a ti y mira; y si todavía no te ves bello, imita al autor de una estatua que debe quedar hermosa: aquél en parte escalpela, en parte aplana; aquí suaviza, allí refina, hasta que le haya dado un bello rostro a la estatua. Del mismo modo, también tú quita lo superfluo, endereza lo torcido, y, a fuerza de purificar lo que es oscuro, has que se vuelva brillante y no dejes de fustigar a la estatua hasta que el esplendor divino de la virtud brille delante de ti" dice San Basilio.

   Si la escultura, como decía Leonardo da Vinci, es el arte de la elevación, el filósofo tiene razón para comparar la purificación y la santidad a la escultura. Para los cristianos no se trata de llegar a una belleza abstracta, de construir una hermosa estatua, sino de descubrir y hacer más brillante la imagen de Dios que el pecado tiende constantemente a cubrir.
   La historia cuenta que un día Miguel Ángel, caminando en un patio de Florencia vio un bloque de mármol en bruto cubierto de polvo y barro. Se detuvo de repente a verlo, y entonces, como iluminado por un relámpago, dijo a los presentes: "En esta masa de piedra se esconde un ángel: ¡lo voy a sacar!" Y comenzó a trabajar con un cincel para dar forma al ángel que había visto. Así también somos nosotros. Todavía somos masas de piedra en bruto, con una gran cantidad de "tierra" encima y tantos pedazos inútiles. Dios Padre nos mira y dice: "¡En este pedazo de piedra se oculta la imagen de mi Hijo; quiero sacarlo hacia afuera, para que brille por siempre conmigo en el cielo!" Y para hacer esto usa el cincel de la cruz, nos poda (cf. Jn. 15,2).
   Los más generosos no sólo soportan los golpes del cincel, que vienen de fuera, sino también colaboran, en lo que se les concede, imponiéndose pequeñas, o grandes, mortificaciones voluntarias y quiebran su vieja voluntad. Decía un padre del desierto: "Si queremos ser completamente liberados, aprendamos a quebrantar nuestra voluntad, y así, poco a poco, con la ayuda de Dios, avanzaremos y llegaremos a la plena liberación de las pasiones. Es posible romper diez veces la propia voluntad en un tiempo brevísimo y le digo cómo. Uno está caminando y ve algo; su pensamiento le dice: ‘¡Mira allí!’, pero él responde a su pensamiento: ‘¡No, no lo veo!’, y quiebra la voluntad".
   Este antiguo padre tiene otros ejemplos tomados de la vida monástica. Si se está hablando mal de alguien, tal vez del superior; tu hombre viejo te dice: "Participa también tú, dí lo que sabes. Pero tú respondes: "¡No!". Y mortificas al hombre viejo... Pero no es difícil ampliar la lista con otros actos de renuncia, propios del estado en que se vive y del oficio que se cubre.
    Mientras se viva consintiendo los deseos de la carne, nos parecemos a los dos famosos "Bronces de Riace", cuando fueron desenterrados del fondo del mar, todos cubiertos de escamas y apenas reconocibles como figuras humanas. Si queremos brillar también nosotros, como estas dos obras maestras después de su restauración, la Cuaresma es el momento oportuno para poner manos a la obra.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Una corriente de filialidad hacia el 'padre'

   Decía de él San Gregorio de Nizancio: «El Señor ha reunido en José, como en un sol; todo lo que los santos juntos tienen de luz y de esplendor». Su paternidad se nos muestra como un camino de vida. Su sencillez y humildad se hacen patentes en su persona. Es el Padre en la sombra que cuida de María y de Jesús. 
   En este mundo en el que falta la figura del padre, S. José se nos presenta como camino. Ya lo decía el P. Kentenich fundador de Schonsttat: «Lo que más necesita nuestro tiempo es una corriente de filialidad hacia el padre. La tarea de la madre en la familia natural consiste en mostrar al padre, en llamar laatención sobre él. Por sí mismo, el niño no sabe quién es su padre, ya que no tiene una relación tan instintiva con él como la que tiene con la madre. Sin la madre no tendríamos seguridad de quién es nuestro padre. La tarea de toda auténtica madre consiste en poner al padre en primer plano. Eso mismo es lo que hace María»
   S. José se convierte en modelo de paternidad. Lo miramos y queremos aprender a ser padres para tantos hombres que buscan hoy un padre. Vivimos en una época de huérfanos con padres vivos. El otro día leía: « ¿Has tenido alguna vez un maestro? ¿Un maestro que te viera como algo en bruto pero precioso, como una joya que, con sabiduría, podía pulirse para darle un brillo imponente?». Ésa es la labor de un padre. Sabe ver la piedra preciosa en nuestro corazón y trabajarla para que brille, para que se convierta en algo muy valioso. 
   En S. José vemos reflejados los rasgos de la paternidad de Dios. 
   Santa Teresita de Lisieux miraba rezar a su padre ante el Santísimo y al verlo, veía en él a Dios. Queremos aprender a ser padres humildes, respetuosos, sencillos, alegres.
   Padres capaces de reflejar con nuestras obras la misericordia de Dios y conducir a nuestros hijos al corazón del Padre. 
   En la película «Cómo entrenar a tu dragón», el padre del niño protagonista no estaba orgulloso de su hijo. Quería que fuera fuerte y valiente como todos los vikingos. Vivía amargado a causa del hijo que había recibido. Su hijo era distinto, tenía una sensibilidad especial y veías las cosas de forma diferente. 
   Muchas veces los padres quieren que los hijos se les parezcan, quieren que hagan realidad nuestros sueños frustrados y realicen hazañas para estar orgullosos de ellos. 
  El padre de la película no estaba orgulloso de su hijo. Y sólo lo está cuando lo acepta tal y como es y entiende que sólo si respeta su originalidad su hijo va a ser feliz. Nuestra felicidad como padres consiste en lograr que brille el don escondido en el corazón de nuestros hijos. 
   Respetar y cuidar ese don escondido es la única tarea de los padres.

martes, 27 de marzo de 2012

Testimonios de los ultimos EJERCICIOS ESPIRITUALES

   La semana pasada os prometimos los testimonios de los que hacian la experiencia de los Ejercicios Espirituales en nuestros muros. Hoy os los compartimos para que con ellos demos gracias Dios. 

   Un ingeniero industrial: De pequeño preguntaba: ¿qué se hace en el Cielo?. Me contestaban: se disfruta de la visión de Dios, de la Virgen. ¿Y qué más? Pues, nada. Me parecía muy aburrido. He pasado aquí 5 días, ¿Y qué he hecho? Escuchar, pensar, pasear por el jardín. Y esto es anticipo del Cielo. En estos días han crecido mis ganas de ir al Cielo.

En la vida cotidiana, hay situaciones angustiadas. Los Ejercicios Espirituales ayudan a ver con distancia los problemas de cada día y los asuntos cotidianos. Se ve todo desde otra perspectiva.


   Un camarero: Agradezco a Dios este retiro. En el mundo, estamos sumergidos en muchas cosas: no puedes reflexionar. En una carrera, tienes que tomar aire para poder continuar. Un retiro, es tomar aire para poder continuar tu vida cotidiana. Tenía que poner orden en cosas: tomar decisiones. Necesitaba aire, respiro, para ver por donde ir. El retiro ha sido un buen respiro. Es el primer retiro que hago en silencio. Al principio, estas un poco desconcertado, acostumbrado al barullo que siempre hay en la vida corriente. Luego te metes y recibes.


   Un jubilado: Doy gracias al Señor por haber sido uno de los 3 privilegiados que han hecho los Ejercicios Espirituales. Salgo super feliz, muy contento, muy satisfecho y con mucha paz. Estos Ejercicios son los mejores que he hecho.

lunes, 26 de marzo de 2012

Ama la vida, toda la vida

    El 25 de marzo nos habla del misterio de la Encarnación del Señor en el seno de María virgen por obra del Espíritu Santo. Nueve meses antes de la Navidad, el Hijo de Dios ha entrado en el mundo milagrosamente, virginalmente, y se ha sometido a las leyes del crecimiento humano. Ha sido un embrión, un feto que ha madurado en el seno materno, ha sido dado a luz y ha vivido una vida humana como la nuestra. Coincidiendo con este día, celebramos la Jornada por la Vida, este año con el lema “Ama la vida, toda la vida”.
   Somos amigos de la vida, porque toda vida humana es un don de Dios para el hombre, toda vida humana es sagrada, desde su comienzo por la fecundación hasta su muerte natural. 


   Hay leyes que no tienen en cuenta esta realidad, y dejan al arbitrio de la madre y de los que deciden con ella la posibilidad de matar al propio hijo en el seno materno. Todo un negocio, que esconde beneficios de millones de euros. En España, más de un millón de muertos. En Andalucía, cerca de 200.000. En Córdoba, en torno a 12.000. Cifras de los últimos diez años. Se trata de una verdadera sangría. Más muertos que en la guerra, una guerra silenciosa en contra de la vida, que además es presentada en tono de progreso. Nunca la muerte de un ser humano puede ser un progreso. Con la falta que nos hace repoblar nuestras tierras con sangre nueva ante el envejecimiento acelerado de la población.

   Por otra parte, recibimos con satisfacción la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (18.10.2011), que considera todo óvulo después de la fecundación como un “embrión humano”. Urge, por tanto, defender la vida en sus inicios, apoyar a las madres que quieren llevar adelante su embarazo, aunque haya sido no deseado. Son necesarias políticas familiares que alienten la maternidad y la apoyen. Se necesita una formación afectivo-sexual de los jóvenes y de los adultos que rompa el cerco de la anticoncepción, una mentalidad que se opone a la vida como si fuera una desgracia el nacimiento de un nuevo hijo.

   La vida debe ser amada y respetada en todas sus fases. De ahí brota el respeto a toda persona, incluso a los más débiles e indefensos, a los discapacitados, a los que necesitan más ayuda para desenvolverse o sobrevivir. El Consejo de Europa (25.01.2012) ha aprobado recientemente una resolución por la que dictamina que “la eutanasia, en el sentido de la muerte intencional, por acción u omisión, de un ser humano en función de su presunto beneficio, debe ser prohibida siempre”, y especifica que “en caso de duda, la decisión siempre debe ser pro-vida y a favor de la prolongación de la vida”.
   La proclamación del valor de la vida humana por parte de la Iglesia Católica, que en muchos casos se ha quedado sola, va teniendo cada vez más eco en las instituciones y en la conciencia de mucha gente. Hoy percibimos un movimiento provida cada vez más fuerte por parte de personas de todo tipo, sobre todo jóvenes. En USA se está librando en estos meses una batalla decisiva en este campo, donde los obispos católicos se han puesto al frente de la defensa de la vida en todas sus fases. El negocio contra la vida produce ingresos de millones de euros, es un tremendo negocio, pero la vida humana no tiene precio, es de un valor infinitamente más alto que el dinero.

   La campaña de la Iglesia católica en España nos recuerda este año: “Ama la vida, toda la vida”. Es decir, sé amigo de la vida, de toda vida, durante toda la vida. Defiende esa vida, más todavía si es débil e indefensa, en cualquier fase de su existencia. La sociedad tiene en este tema un termómetro para medir su salud. Vale la pena luchar en esta batalla a favor de la vida. Contamos con la ayuda de Dios, como David ante el gigante Goliat. Contamos con la intercesión de María, madre de la vida, que en este día 25 de marzo acogió en su seno virginal el fruto bendito de su vientre, Jesús.
Monseñor Demetrio Fernández, obispo de Cordoba

domingo, 25 de marzo de 2012

SI A LA VIDA

 
   Hoy en muchas ciudades de nuestro pais se multiplicaran las concentraciones pacificas para testimoniar del valor de la vida humana, cualquiera que sea la edad, condicion, deficiencia (todos somos deficientes en algo). Es la Jornada por la vida, ese regalo inmerecido de Dios que no siempre valorizamos suficientemente.
  Con esta ocasion los obispos de la subcomisión episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida muestran su rechazo «absoluto» hacia el aborto y la eutanasia, en su mensaje 'Ama la vida, toda la vida', publicado con motivo de dicha Jornada por la Vida. Piden no se presenten lesiones contra la vida «como si fuesen manifestaciones de progreso o incluso como muestras de humanitarismo».
   "La grandeza y dignidad de la vida humana exigen su respeto y cuidado desde su inicio en la concepción hasta la muerte natural. De aquí, el rechazo absoluto a la eliminación directa y voluntaria de la vida humana en su inicio", remarcan.
   En este sentido, apuntan que el amor a la persona lleva consigo "el respeto a la vida naciente desde la fecundación" y "el cuidado a las madres embarazadas, de modo que puedan llevar a término su vocación maternal". Para ello, según señalan, es necesario que se elaboren políticas familiares "justas" que favorezcan la institución familiar, y promover leyes "que ayuden al desarrollo de una cultura de la vida para crecer en humanidad".
    Por otro lado, precisan que "en ningún caso se puede aceptar la legitimación social de la eutanasia" y que "la muerte no debe ser causada, por una acción u omisión, ni siquiera con el fin de eliminar el dolor" porque, según explican, un ser humano no pierde nunca su dignidad sea cual sea la circunstancia física, psíquica o relacional en la que se encuentre.
   De esta forma, remarcan que toda persona enferma merece y exige "un respeto incondicional" y su vida "nunca puede ser valorada desde el criterio exclusivo de la calidad o del bienestar subjetivo", al tiempo que rechazan algunas concepciones de la existencia que se rigen por los criterios de calidad de vida, definida principalmente por el bienestar subjetivo que, en ocasiones, "pretenden justificar el suicidio asistido como si fuera un acto humano responsable y heroico".

   En este contexto, los obispos afirman haber recibido "con satisfacción" la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que prohíbe patentar los procedimientos que utilicen células madre embrionarias humanas y que considera a todo óvulo humano a partir de la fecundación como embrión humano, y la resolución del Consejo de Europa en la que se dictamina que "la eutanasia, en el sentido de la muerte intencional, por acción u omisión, de un ser humano en función de su presunto beneficio, debe ser prohibida siempre".

   Finalmente, los obispos recuerdan que todos los seres humanos son "iguales en el derecho a la vida" y que esta igualdad, para ser verdadera, debe fundamentarse sobre "la verdad y la justicia, reconociendo y tutelando a cada hombre y a cada mujer como persona y no como una cosa de la que se puede disponer".

sábado, 24 de marzo de 2012

Hijo de Dios

   Hoy Biel, del que anunciamos el bautismo hace poco más de un mes dejara de ser un pequeno pagano, para entrar en la familia de los hijos de Dios. No es poca cosa. Qué aventura formidable, qué regalo, pues no es lo mismo ser criatura de Dios que formar parte por gracia de su familia. 
   El P. Cantalamesa explicaba admirablemente este misterio hace unos dias:
"¿Cuál es la gran diferencia entre quien es bautizado y quien no lo es: sobre quien no ha sido bautizado, Dios "vuelve la mirada", está presente intencionalmente, con su amor y su providencia; en quien está bautizado, él no vuelve solamente la mirada, sino que viene a morar en él en persona, y más aún, con las tres Personas divinas. Es cierto que una presencia intencional correspondida puede ser más aceptable a Dios que una presencia bautismal desatendida o rechazada (y esto debería llenarnos de responsabilidad y humildad), pero sería una ingratitud no reconocer la diferencia que hace el ser, o no, cristianos." 
   Nos ha alegrado mucho la invitación recibida para tal acontecimiento en el cual con varias familias de amigos ejercitantes estamos convocadas.
   Dicha invitación desprende un gran espíritu cristiano.  
 
Señor tú que abriste tus brazos para recibirme, 
haz que la Gracia santificante que tu me regalas 
en el Sacramento del Bautismo 
me ayude siempre a vivir como verdadero hijo tuyo.
Señor, este es nuestro hijo que va a ser cristiano.  
Dale sitio en tu Iglesia.
El será bautizado porque nosotros así lo decidimos.
Tú sabes, Señor, que ésta es una opción 
que nos brota de muchas cosas:
de la fe familiar,
de nuestro ser cristiano,  
de la alegría del Evangelio,
de las esperanzas que nos das,
de las realidades que vivimos y
de la acogida que desde ahora le va a dar a este hijo la Comunidad.
Que, a medida que él descubra el sentido de su pertenencia a tu Pueblo,
comprenda nuestra opción, sienta el gozo de vivirla y
la asuma en su libertad como el don más hermoso del Espíritu.
Amén.

   Biel será también ofrecido y consagrado a la Santísima Virgen. Ella, sin ninguna duda, estará presente en su caminar como cristiano velando sobre cada uno de sus pasos.

   Encomendamos también en este día a toda la familia de Biel para que le acompañe en este crecimiento en la fe.
  Y casi al mismo tiempo clausuraremos la tanda de ejercicios que tres hombres han realizado esta semana. os ofreceremos pronto sus testimonios.

viernes, 23 de marzo de 2012

Levantar la Cruz de Jesucristo crucificado


Nuestro ejercitante y muy querido amigo Francesc Martinez Porcell ha publicado esta semana en Forum libertas un articulo sobre La ‘Creu alçada’, una tradición arraigada en Cataluña y que está presente en muchas parroquias a lo largo y ancho de esta comunidad autónoma, tanto en grandes ciudades como pueblos, tanto del litoral como del interior.

   La cruz -nos dice San Pablo- es escándalo y necedad para muchos. En palabras del Papa en la audiencia general del 29 de octubre de 2008 nos lo recuerda: “Así, mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles" (1 Cor 1,18-23).” Un San Pablo que pasó de perseguir cristianos a ser Apóstol de los Gentiles. Un San Pablo que en Atenas predicó el Evangelio desde el altar pagano al dios desconocido. Un San Pablo que en Roma no vaciló en reivindicar sus derechos políticos de ciudadanía romana.

   Los tres relatos evangélicos conocidos como Sinópticos (Evangelio sólo hay uno), los de San Mateo, San Marcos y San Lucas, refieren el voluntariado forzoso de un hombre del campo conocido entre la vecindad de Jerusalén que regresaba de trabajar. Se llamaba Simón, oriundo de Cirene. Lo conocemos todos como el Cirineo.


   Supongo que a él, como nos pasaría a todos, no le haría mucha gracia, cansado de su jornada laboral y ante la mirada de sus convecinos, verse obligado a coger el madero transversal de un reo al que iban a ajusticiar. El madero lo llevaba siempre el reo a sus espaldas. Nuestro Señor Jesucristo, lacerado por la Flagelación no podía llevar esta carga. Llevó la cruz hasta el Gólgota. “A la orden de” la autoridad militar romana un hombre del pueblo judío cumplió este menester. San Lucas, médico de profesión, nos precisa: “Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron con la cruz para que la llevase en pos de Jesús” (Lc 23, 26).

   El reo llevaba el madero transversal a sus espaldas sujeto su pie derecho en el sitio del ajusticiamiento, prácticamente sin recorrido. El camino que recorrió Jesús fue distinto. Cargó con la cruz –el palo vertical- desde el Pretorio hasta el Gólgota atravesando el mercadillo de las calles de Jerusalén ayudado por Simón. Es el recorrido que conocemos como Vía Crucis. En la devoción privada o comunitaria del Vía Crucis meditamos este recorrido y al mismo tiempo rezamos el Padre Nuestro. Meditamos la Pasión de Cristo en 14 estaciones con la mirada puesta en la Resurrección.

   Se trata de una devoción penitencial para los 365 días del año, particularmente recomendada por la Iglesia para el tiempo litúrgico cuaresmal.



  En Catalunya, a principios del siglo XX o tal vez finales del XIX, se inició un hábito parroquial. En el rezo del Vía Crucis acompañar esta devoción de contrición, plegaria y piedad popular con una imagen de Cristo Crucificado de tamaño real. Un grupo de hombres por relevos llevan lo que en el argot llamamos “Creu alçada” (Cruz alzada). Aunque requiere un cierto esfuerzo físico, ésta (la cruz) con un peso superior a los 40 kilos (entre 40 y 60 normalmente) se mantiene vertical, parada o en movimiento andando, dentro y fuera del templo, gracias al equilibrio de quien la lleva en cada momento descansada en un recipiente de cuero a modo de vaso (“el got”) y a un principio de la física que distribuye dos fuerzas vectoriales en sentido opuesto (la imagen y la cruz) en el punto exacto de su equilibrio. Con dedicación y perseverancia en este cometido, algunos antes y otros más tarde, se consigue la maravilla del equilibrio en personas fieles y/o contritas que no son deportistas federados.


   Els cossos de portants (los cuerpos de portantes) están presentes en muchas parroquias a lo largo y ancho de Catalunya, tanto en grandes ciudades como pueblos, tanto del litoral como del interior. Hasta incluso se desarrolló una Pía Unión, con sus estatutos y su reglamento que estableció y establece el modo de proceder al levantamiento, los cambios entre portantes, el descenso de la imagen y la distribución ordenada con el cometido concreto de cada uno a lo largo de las catorce estaciones. Terminamos con el canto del Credo y la veneración de la imagen por parte de los fieles congregados.

   He formado parte -y aún sigo en él- del Cuerpo de Portantes de la antigua parroquia de Sant Cugat del Rec, actualmente parroquia y Cuerpo integrado en la Basílica de Santa María del Mar de Barcelona. Nació en 1917. Simultáneamente, he formado parte -con los Cardenales Jubany y Carles- del Cuerpo de Portantes de la S.I. Catedral de Barcelona, pensado inicialmente para los portantes de las distintas parroquias diocesanas.


   Os refiero a todas y a todos tres experiencias vividas por mí.

   A) Cada año, el Viernes Santo nos deteníamos ante un balcón del barrio de la Ribera. Una persona a la que nunca vimos ni supimos quién era cantaba desde el interior de su domicilio una preciosa saeta… hasta que llegó el año en que suponemos la cantaría desde el cielo.

   B) Viernes Santo. Explanada de la Catedral. Ya me ha tocado el turno. Detrás de la Cruz, el cardenal Ricard Maria Carles. Se acercan dos mozalbetes en su monopatín. A mi lado el más alto le pregunta al más joven. ¿Quién es éste? El otro responde: creo que es un tal Cristo que lo mataron. Se quedan los dos unos momentos reflexivos en silencio… y continúan con su patinaje en día festivo.

  C) Domingo de Ramos por la tarde. Nos piden un refuerzo en la Basílica de la Merced. En la segunda estación entran en el templo una pareja hombre y mujer cada uno con su casco de moto en la mano. Empiezan a llorar los dos y siguen todas las estaciones andando y llorando de cara a la cruz hasta el final del Vía Crucis.



   Ser cirineo en este ministerio laical es levantar la cruz para que, desde ella, Jesús hable al corazón de las personas que le dejen mirar por Él, que se dejen interpelar por Él. Hacerlo nosotros los portantes evitando protagonismos desde la indiferencia notable de personas que pasean por la calle o que entran en el templo de visita. Hacerlo para edificación de la Fe del Pueblo de Dios congregado, sin cuantificarlo ni juzgarlo, y que acude al templo a rezar el Vía Crucis, de un Pueblo de Dios que el Viernes Santo no se corta en dar testimonio público por la calle de su militancia cristiana.

   Para ser cirineo en este ministerio sólo se precisa hacer el ofrecimiento a cualquier edad y ser constante a lo largo de los años en este cometido apostólico. Yo empecé con 17 años. Se aprende en un ensayo previo cuando por primera vez quién levanta la cruz es uno mismo. Se es portante ante los demás portantes cuando al término de este primer ensayo recibes una especie de “bautismo”: alguien te rompe en la cabeza un cirio viejo inservible localizado en algún rincón de la sacristía.

jueves, 22 de marzo de 2012

Siguiendo a Benedicto XVI


  Ayer la catequesis semanal sobre la oracion del santo Padre no tuvo lugar, como cada miércolespara. el Papa ha de tomar fuerzas para su intenso viaje que realizara a partir de manana à Méjico y a Cuba. Viaje que responde a innumerables retos pastorales.
  Vamos a responder juntos a sus ùltimas peticiones de oracion que Benedicto XVI ha lanzado para que este viaje dé los frutos que la Iglesia y el mundo necesita en estos paises de américa Latina.

  Y no olvidamos tampoco en la oracion a los tres ejercitantes que en estos dias se han recogido en nuestra Casa para ese encuentro intenso con Cristo a través de los Ejercicios de San Ignacio.

miércoles, 21 de marzo de 2012

CUARESMA EN TIEMPOS RECIOS


   Quien es corto de miras e ideales tiene un horizonte muy limitado. Se le acaba pronto. Es propenso a la desesperanza. Su corazón es estrecho y poco activo. Para estos tales, en situaciones complicadas como las que nos toca vivir hoy, el mundo no tiene arreglo. El mundo-mundo no; pero cada uno de nosotros sí.  Precisamente éste es el momento. La ocasión para el estímulo, para ensanchar el corazón y abrir el oído a la Palabra de Dios: "En nombre de Cristo os lo pedimos: dejaos reconciliar con Dios" (San Pablo).
   La Cuaresma es el tiempo adecuado. Los múltiples enemigos del hombre y de su fe, las adversas circunstancias. Y, claro, la gran víctima de esta situación es la esperanza. Cada uno de nosotros. Sin esperanza el hombre se deja hundir por el peso enorme de su infausta situación personal. Se le traga la vida sin horizonte, sin esperanza, sin sentido.
  En éstas, la Cuaresma está ya aquí y nos ofrece nuevas posibilidades. Pero atención: la Cuaresma esta pasando muy a prisa. Ante todo, porque no encontramos nada especial a la vista en el ámbito social, que nos recuerde en qué tiempo importante para la vida de fe estamos viviendo. Y de pronto, se nos ha pasado. Después, porque vivimos a tal velocidad que sin darnos apenas cuenta, hemos llegado a Pascua. Y seguimos igual que antes. Hay que salir de ese tobogán y detenerse. Sentarse y pensar.

   En el plano personal, cada hijo de Dios tiene que apropiarse decididamente la Cuaresma. Es mi tiempo de gracia. ¿Qué estoy haciendo para prepararme a vivir mejor la Pascua? Qué tiempo dedico a la oración, al servicio solidario a los demás, a privarme de lo que no necesito, y algo más, por el bien de los otros. Qué hago con el dinero, ¿ayudo a los pobres? Por amor a Dios y a los hermanos, ¿estoy renunciando a mí mismo? Cómo y en qué. Seamos concretos. Y quizá convenga que, cada semana, tome las medidas adecuadas para vivir cada día de Cuaresma en esas claves. Y no temamos al sacrificio. Es saludable. Fortalece. Regenera humana y espiritualmente. El que ama tiene que renunciar. Si queremos amar mucho hemos de renunciar mucho. Una Cuaresma así, no puede ser triste, ni aburrida, ni rutinaria. Es alegre porque impera el dinamismo del amor.
  Se da para todos una realidad muy dura en todos los ámbitos. El aire que respiramos no es saludable: todo parece ideologizado, politizado, corrupto, individualizado, sexualizado. Cada uno busca lo suyo y para sí. Campea el materialismo y se quiere borrar la huella de Dios, como si fuera enemigo del hombre. Se niega la trascendencia del ser humano. La verdad, el bien, la justicia, etc., ¿podrán siquiera existir? El hombre que somos hoy es éste: triste, desesperanzado, lleno de dudas: una frágil barquilla sin vela ni timón en medio de un mar embravecido y furioso que amenaza con tragárselo en cualquier vaivén. 

   En tiempos tan recios hemos de apostar por una Cuaresma decidida. La Cuaresma es camino de renovación, de conversión. La Cuaresma como nueva inmersión en la Vida de Jesús: Dios que resucita. Desde ahí, la tristeza, la desesperanza y la duda, se oponen y triunfan el vigor de la Palabra de Dios meditada; los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía fervientemente vividos; las relaciones fraternas de amor rehechas y el perdón ejercitado. Integrarse en la comunidad parroquial; corregir los errores; servir a los necesitados; querer y saber perder, sufrir y morir para que los demás puedan ganar, disfrutar, vivir. 

   No pueden faltar  unos buenos Ejercicios Espirituales hechos con mucho ánimo y generosidad. Así se ensancha y activa el corazón y la vida, y se amplían sus horizontes de fe, esperanza y amor. La esperanza vuelve y la resurrección también. Será Pascua en cada uno de nosotros y en  todos. La Cuaresma de tiempos recios se convierte en un don de alegría. Entonces Pascua está a la vista

P. Gregorio cpcr

martes, 20 de marzo de 2012

LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES


     Juan es como otros muchos jóvenes padres de familia, un equilibrista. No es fácil guardar el equilibrio cuando se trabaja como ingeniero en una gran empresa americana, en un momento en que la expansión de las tecnologías de la comunicación nos arrastran en la carrera vertiginosamente desenfrenada del mercado, sobretodo en plena crisis económica.
    Además no es del todo evidente, cuando se tienen apenas treinta años, aprender a ser padre de dos niñas adorables que  esperan, para afinar sus cuerdas vocales, el momento preciso en el que el padre llega agotado de su trabajo. Y además tampoco se consigue sin más, ser un hombre tranquilo, atento y acogedor en esos comienzos de la vida matrimonial, junto a una esposa que no se ha casado solo para  tener limpia la casa.
 
   Por eso, porque no considera que esas cosas son innatas  y no se considera tampoco un equilibrista experimentado, Juan se alegra de haber encontrado una buena escuela que  le  enseña con profundidad su papel  de hombre, de esposo, de padre, de empresario. Piensa que entre hombres no hay que tener vergüenza de confesar que a veces se necesita ayuda para llevar adelante todas las responsabilidades.
 
  "He descubierto un lugar consagrado al apostolado en favor del hombre y siento cada año la necesidad urgente de acudir allí para  sumergirme en esta experiencia y volver a poner de nuevo cada cosa en su lugar. : La vida espiritual, la vida familiar, la vida profesional,... y con este orden de prioridades" .Se admira de lo bien adaptados que están los Ejercicios Espirituales de San Ignacio para la psicología del hombre.
 

  "El hecho  de estar entre hombres nos permite mirar las cosas a distancia, sin distraernos con las preocupaciones de la vida, centrarnos en nuestra vocación.... Y buscar fuerzas en Jesús y no en nosotros mismos....  lo que es una tentación típicamente masculina. Pedir perdón por nuestros pecados, nos purifica y  nos da la humildad y mansedumbre que necesitamos : es esencial para no caer en una falsa virilidad"
 
  Hace tres años su trabajo le acaparaba tanto que su mujer  estaba desanimada "Veo en mi entorno que hay padres que tienen  cinco o seis hijos y que llegan a su casa a las 10 de la noche, cuando los niños están acostados y salen al amanecer. Un día de golpe  se van con una secretaria o bien se dan cuenta de que ya no tienen nada en común con su mujer... Me he dado cuenta de que eso nos puede suceder a todos en cualquier momento, y muy rápidamente"
 

  Afortunadamente la experiencia de los Ejercicios llegó a tiempo para ayudarle con medios concretos, muy estructurados, a hacer  una buena relectura de sus  jornadas, un buen examen de conciencia, a adquirir una mejor comunicación con su esposa, a discernir las cosas que son prioritarias.


    "He aprendido a mirar a cada miembro de la familia, y también a cada colaborador de la empresa con la mirada de Jesús, llena de respeto, de amor y de misericordia. He aprendido a saber elegir a nivel profesional, a saber decir no a presiones muy fuertes y que no siempre son justas... saber discernir lo esencial te hace mas fuerte y mas eficiente"
 
   Juan no sólo ha hecho una tanda de Ejercicios. Desde hace tres años, en su vida espiritual, familiar y profesional es una necesidad renovar la experiencia para guardar el rumbo que quiere para su vida, y no el que la sociedad nos quiere imponer.

lunes, 19 de marzo de 2012

Hombre del "no se nota"

   Qué gran santo celebramos hoy: santo de los santos, de aquellos que el mundo ignora y que han vivido acontecimientos enormes en la mas tremenda sencillez.
   Podriamos llamar a San José: Hombre del "no-se-nota", porque pasó sin hacer ruido; no conocemos de él palabras expresadas verbalmente, solo conocemos esas "palabras" del silencio, conocemos sus obras, en fe, AMOR... de protección, como padre "discreto", responsable del bien de su Esposa y de un Hijo excepcional, que no era su hijo, pero en "sueños" le dijeron que hiciera de padre con todas las de la ley. Un hombre "escogido" por Dios, que desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor.  
  Pasó sus "gozos" y "dolores", simplemente obedeciendo, en fe, en amor, en el silencio de la discreción. Con María, Peregrino de la Fe, que nos infunden a nosotros, también peregrinos, mucha esperanza " que tanto alcanza, cuanto espera". José se deja conducir. 
 
   Un día, Jesús dirá a Pedro: "Te llevarán a donde tú no quieras ir" (Jn. 21, 10). Él, José con prontitud, se deja envolver por el misterio, se deja conducir, aunque el camino no sea fácil; prófugo, huyendo de la injusta y cruel mano del poderoso de turno. Emigrante, como tantos hombres y mujeres de hoy. A partir de que el misterio le envolviera, sabia que siempre tendría que estar en camino, en un constante peregrinar, como Abrahán... Moisés...Como el pueblo de la antigua y nueva Alianza. Ya nos lo decían los apóstoles, Pedro y Pablo: "como cristianos, somos considerados extranjeros, peregrinos y huéspedes".
   Luego, los años del absoluto silencio, "Jesús crecía, en sabiduría y gracia", como un niño cualquiera y a la vez distinto. Y el "hombre del no-se-nota", sin ningún protagonismo y con absoluta discreción, haciendo simplemente "las veces de padre", seguía ahí, dejándose llevar, eso sí, por el misterio más humano y divino. José no tiene palabras para tanto misterio.

   Como María, "Dios miró la pequeñez de su esclavo", "se despojó de si mismo" para el servicio de María y de Jesús, ellos eran su verdadera vida. Dio y recibió de ellos: ternura y cariño, lo que verdaderamente hace crecer. Enseñaría con toda discreción al Dueño de la Vida, a rezar, trabajar, dándole ejemplo de los valores humanos, hoy tan traídos y llevados y poco practicados.  
   Y morirá José sin ver la manifestación de su Hijo, quedarán sepultados todos sus dolores y gozos, porque no hizo de su vida cosa propia, sólo se dio.
   "Comprobamos que únicamente Dios puede saciar al hombre por completo. Estamos hechos de tal forma, que las cosas finitas nos deja siempre insatisfechos, porque necesitamos mucho más: necesitamos el Amor inagotable de la Verdad y la Belleza ilimitadas" (Joseph Ratzinger). José vivió envuelto en esa Verdad, de ese Amor y de esa Belleza ilimitada, con María y Jesús.
   San José, "Amigo de Dios", esposo de María y Padre adoptivo del Hijo de Dios. "Amigo de los hombres" que vela por tantos hijos necesitados e indefensos. Padre y Patrón de la Iglesia Universal. De esos hombres, que se forman con ilusión, ternura, y cariño, en los Seminarios, para seguir proclamando el Reino del Amor, del misterio más fraterno y reconciliador. 
 
   El Santo más Santo, el hombre que pasó su vida discretamente, en silencio, en Fe, en Amor recibido y dado
   San José: Ruega por nosotros
 
  Desde aqui queremos felicitar a todos nuestros hermanos, amigos, ejercitantes 
que son padres y esposos de familia 
y que merecen ser bien homenajeados en este dia de su patron.
 
Recordamos con carino a Pablo Fernandez y a Yolanda 
que celebran en este dia un ano de su enlace matrimonial. 
Que San José siga velando y conduciéndoles.
 
  También a todos los que llevan el nombre de José, 
como nuestro Santo Padre, y tantos amigos. 
No olvidamos a los Cooperadores 
(P. José M. Fdez-Cueto, Hno. José Sacchilotto, varios CPCR de América) 
y a nuestras Hnas que también lo tienen por patron. 
A todos MUCHAS FELICIDADES!!!!!


Y nosotras también estamos de aniversario: 
hace 6 anos inaugurabamos nuestra nueva casa en Caldes 
bajo el patrocinio de San José. 
Que el siga velando por nuestra comunidad 
y por todos los que vienen buscando 
la intimidad de su divino Hijo.

domingo, 18 de marzo de 2012

Te prometo una vida apasionante

   Para el dia del seminario la Conferencia Episcopal Espanola ha editado la siguiente proyeccion. Espero que nos interpele a todos a orar por las vocaciones y a seguir apasionadamente a Cristo alli donde estamos.


sábado, 17 de marzo de 2012

Orar con Maria

 
   Queridos hermanos y hermanas:
   Me gustaría empezar a hablar de la oración en los Hechos de los Apóstoles y en las cartas de San Pablo. San Lucas nos ha dado, como sabemos, uno de los cuatro evangelios, dedicado a la vida terrena de Jesús, pero también nos ha dejado aquello que se ha denominado el primer libro sobre la historia de la Iglesia, es decir, los Hechos de los Apóstoles. 

   En estos dos libros, uno de los elementos recurrentes es justamente la oración, sea la de Jesús, sea la de María, de los discípulos, de las mujeres y de la comunidad cristiana. El camino inicial de la Iglesia está marcado principalmente por la acción del Espíritu Santo, que transforma a los apóstoles en testigos de Cristo resucitado hasta el derramamiento de sangre, y de la rápida difusión de la palabra de Dios en oriente y occidente. 
   Sin embargo, antes que la proclamación del evangelio se propague, Lucas narra la historia de la ascensión del Resucitado (cf. Hch. 1,6-9). A los discípulos el Señor les entrega su programa de vida, dedicada a la evangelización, y les dice: "Recibireis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y sereis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra". (Hch. 1,8). En Jerusalén, los apóstoles que eran once, por la traición de Judas Iscariote, se reunieron en la casa a orar, y justamente en oración esperan el don prometido de Cristo resucitado, el Espíritu Santo.
    En este contexto de espera, entre la ascensión y Pentecostés, san Lucas menciona por última vez a María, la madre de Jesús, y su familia (v. 14). A María le ha dedicado los inicios de su Evangelio, desde el anuncio del ángel hasta el nacimiento y la infancia del Hijo de Dios hecho hombre. Con María comienza la vida terrena de Jesús y con María comienzan también los primeros pasos de la Iglesia; en ambas ocasiones el clima es de escucha de Dios, de recogimiento. 
   Hoy, por lo tanto, quisiera detenerme sobre esta presencia orante de la Virgen en el grupo de los discípulos, que serán la primera Iglesia naciente. María siguió con discreción todo el camino de su Hijo durante la vida pública, hasta el pie de la cruz, y ahora continúa siguiendo, con una oración silenciosa, el camino de la Iglesia. 

   En la anunciación, en la casa de Nazaret, María recibe al ángel de Dios, y atenta a sus palabras, lo acoge y responde al designio divino, expresando su total disponibilidad: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra" (cf. Lc 1,38). María, por la misma actitud interior de escucha, es capaz de leer su propia historia, reconociendo con humildad que es el Señor el que actúa. En la visita a su pariente Isabel, prorrumpe en una oración de alabanza y de alegría, de celebración de la gracia divina que ha llenado su corazón y su vida, haciéndola la Madre del Señor (cf. Lc. 1,46-55). Alabanza, acción de gracias, alegría: en el cántico del Magnificat, María no ve solo lo que Dios ha hecho en ella, sino también a lo que hizo y hace continuamente en la historia. 
   San Ambrosio, en un famoso comentario sobre el Magnificat, invita a tener el mismo espíritu en la oración y dice: "Que en cada uno esté el espíritu de María para alabar al Señor, y esté en cada uno el espíritu individual de María para exultar a Dios" (Expositio Evangelii secundum Lucam 2, 26: PL 15, 1561).
   Incluso en el cenáculo de Jerusalén, en la "habitación del piso alto, donde solían reunirse" los discípulos de Jesús (cf. Hch. 1,13), en un clima de escucha y de oración, ella está presente, antes de que las puertas se abran de par en par y comiencen a anunciar a Cristo el Señor a todos los pueblos, enseñándoles a guardar todo lo que les había mandado (cf. Mt. 28,19-20). 

   Las etapas del camino de María, de la casa de Nazaret a la de Jerusalén, a través de la cruz donde su Hijo la encomienda al apóstol Juan, se caracterizan por la capacidad de mantener un clima persistente de recogimiento, para meditar cada evento en el silencio de su corazón frente a Dios (cf. Lc. 2,19-51) y en la meditación delante de Dios, hasta entender su voluntad y ser capaz de aceptarla en su interior. La presencia de la Madre de Dios con los once, después de la Ascensión, no es sólo un registro histórico de una cosa del pasado, sino que adquiere un significado de gran valor, porque Ella comparte con ellos lo más valioso: la memoria viva de Jesús, en la oración; comparte esta misión de Jesús: preservar la memoria de Jesús y así mantener su presencia.
   La última mención de María en los dos escritos de san Lucas se dan en el sábado: el día del descanso de Dios después de la creación, el día de silencio después de la muerte de Jesús y de la espera de su Resurrección. Y en este episodio tiene sus raíces la tradición de Santa María en sábado
   Entre la Ascensión del Resucitado y el primer pentecostés cristiano, los apóstoles y la Iglesia se reúnen con María para esperar con ella el don del Espíritu Santo, sin el cual no se puede llegar a ser testigos. Ella, que ya lo ha recibido por haber generado el Verbo encarnado, comparte con toda la Iglesia la espera del mismo don, para que en el corazón de cada creyente "sea formado Cristo" (cf. Ga. 4,19). Si no hay Iglesia sin Pentecostés, no hay tampoco Pentecostés sin la Madre de Jesús, porque ella ha vivido de una forma única, lo que la Iglesia experimenta cada día bajo la acción del Espíritu Santo
   San Cromacio de Aquilea comenta así el registro de los Hechos de los Apóstoles: "Se reunió por lo tanto la Iglesia, en la habitación del piso superior junto con María, la Madre de Jesús, y junto a sus hermanos. Por consiguiente, no se puede hablar de Iglesia si no está presente María, la Madre del Señor... La iglesia de Cristo está allí donde se predica la Encarnación de Cristo en la Virgen, y, donde predican los apóstoles, que son los hermanos del Señor, allí se escucha el evangelio" (Sermo 30,1: SC 164, 135).

   El Concilio Vaticano II ha querido poner de relieve, en particular, este vínculo que se manifiesta visiblemente en el orar junto con María y con los Apóstoles, en el mismo lugar, a la espera del Espíritu Santo. La constitución dogmática Lumen Gentium afirma: "Por no haber querido Dios manifestar solemnemente el misterio de la salvación humana antes de derramar el Espíritu prometido por Cristo, vemos que los Apóstoles, antes del día de Pentecostés, «perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María, la Madre de Jesús, y con los hermanos de éste» (Hch 1, 14), y que también María imploraba con sus oraciones el don del Espíritu, que en la Anunciación ya la había cubierto a ella con su sombra." (n. 59). El lugar privilegiado de María es la Iglesia, que es "proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular…, tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la caridad, (ib., n. 53).


   Venerar a la Madre de Jesús en la Iglesia, significa entonces aprender de ella a ser una comunidad que ora: esta es una de las características esenciales de la primera descripción de la comunidad cristiana descrita en los Hechos de los Apóstoles (cf. 2,42). La oración está a menudo referida a situaciones difíciles, de problemas personales que llevan a dirigirse a su vez al Señor para tener luz, consuelo y ayuda. María nos invita a abrir las dimensiones de la oración, a dirigirnos a Dios no solo en la necesidad y no solo para sí mismo, sino de modo unánime, perseverante, fiel, con un "solo corazón y una sola alma" (cf. Hch. 4,32 ).
   Queridos amigos, la vida humana atraviesa diversas etapas de transición, a menudo difíciles y exigentes, que requieren decisiones obligatorias, renuncias y sacrificios. La Madre de Jesús ha sido colocada por el Señor en momentos decisivos de la historia de la salvación y ha sabido responder siempre con plena disponibilidad, fruto de una profunda relación con Dios, madurada en la oración asidua e intensa.  


   Entre el viernes de la Pasión y el domingo de la Resurrección, a ella se le confió el discípulo amado, y con él a toda la comunidad de los discípulos (cf. Jn. 19,26). Entre la Ascensión y Pentecostés, ella está con y en la Iglesia en oración (cf. Hch. 1,14). Madre de Dios y Madre de la Iglesia, María ejerce su maternidad hasta el final de la historia. Le encomendamos todas las fases del paso de nuestra existencia personal y eclesial, no menos que la de nuestro tránsito final. María nos enseña la necesidad de la oración y nos muestra que sólo con un vínculo constante, íntimo, lleno de amor con su hijo, podemos salir de "nuestra casa", de nosotros mismos, con coraje, para llegar a los confines del mundo y proclamar en todas partes al Señor Jesús, salvador del mundo.