viernes, 31 de mayo de 2013

UN PICAPEDRERO PARA LA VIRGEN



   Sí, estamos en búsqueda y captura temporal de un picapedrero. 
  ¿Existen todavía? , no son los "picapiedras" de los dibujos animados. Son auténticos artesanos.
   Necesitamos un picapedrero no para hacernos un mausoleo, sino para hacerle el hermoso refugio que nuestra estatua de la Virgen Milagrosa se merece en nuestro parque.
  Dos jóvenes arquitectos Carlos y Alejandro nos han hecho un magnífico proyecto en piedra, piedra (calcita pura) también ofrecida por un amigo.
  Vemos claramente que la Virgen lo va llevando adelante pero ahora sólo le queda encontrar un especialista que talle la piedra por amor a nuestra Madre del cielo. 
  Del 12 al 22 de agosto varios jóvenes de Francia y España vendrán, bajo la guía de los entendidos a montar el lindo cobijo para la Virgen durante un campo de trabajo internacional, en el cual habrá momentos para la espiritualidad.
  ¿Alguien conoce al picapedrero que la Virgen está necesitando? O... ¿alguien tiene... presupuesto para pagar a uno?...
  Al final de este mes de María, y en esta entrañable fiesta de la Visitación de la Virgen a su prima Isabel, estamos seguras que la Virgen seguirá bendiciendo a cuantos con sus talentos y buenas voluntades están colaborando en este proyecto para gloria de la Madre de Dios.

jueves, 30 de mayo de 2013

Hacer visible la comunión de la Iglesia

   La Iglesia universal realizará un gesto único el día de Corpus Christi por el Año de la Fe.
  Con el lema «Un solo Señor, una sola fe», durante una hora el mundo permanecerá unido en la oración y en la adoración del Santísimo Sacramento, en unión con el Obispo de Roma. A la Hora Santa del próximo domingo, que presidirá el Papa desde la Basílica de San Pedro, se unirán en conexión mundial, en directo, las catedrales y parroquias de todas las diócesis del mundo.
  El mismo Santo Padre Francisco ha presentado las intenciones de oración para este momento importante de súplica: se rezará por la Iglesia difundida en todo el mundo, para que el Señor la haga cada vez más obediente a la escucha de su Palabra; y para que esta Palabra que salva resuene brindado misericordia, consuelo, alegría y serenidad. 
   El Santo Padre pide también que se rece por cuantos en diversas partes del mundo sufren las nuevas esclavitudes y son víctimas de las guerras, trata de personas, narcotráfico y del trabajo esclavo, por los niños y mujeres que padecen todo tipo de violencia, así como por los que viven en la precariedad económica, sin empleo, ancianos, inmigrantes, sin techo, encarcelados y marginados.
  La cita es para las cinco de la tarde, hora de Roma, que en Rarotonga, Islas Cook, coincidirán con las cinco de la madrugada; las diez de la mañana, en Nueva Orleans, Estados Unidos; las once de la noche en Hanoi, Viet Nam; y las tres de la madrugada del 3 de junio, en Christchurch, Nueva Zelanda.

martes, 28 de mayo de 2013

Una estrella del futbol: mi fe en Dios me hace más fuerte

 
Mateo Kovacic pasa por ser uno de los grandes talentos del fútbol europeo que está por venir. Con sólo 18 años se ha convertido en uno de los fichajes más caros de la temporada. El Inter de Milán pagó nada menos que 15 millones por hacerse con el futbolista croata, después de que despuntara en el Dinamo de Zagreb, uno de los mejores equipos del país balcánico.
Dentro de sus múltiples cualidades brilla sobre todo por una visión de juego espléndida, un gran talento en la media punta, un útlimo pase demoledor, mucho olfato de gol, y una fe sólida, inquebrantable. "Mi fe en Dios me hace más fuerte a la hora de afrontar los partidos".
Kovacic nació un 6 de mayo de 1994 en Linz, Austria. Hasta ahí se habían mudado sus padres en 1991, huyendo de la guerra de los balcanes, procedentes de Kotor Varos, una ciudad eminentemente poblada por ortodoxos y que fue devastada por los serbios.
En tierras austriacas dio sus primeros pasos como futbolista, creciendo en el seno de una educación católica. "Era un niño tranquilo, valiente y muy religioso. Iba todos los domingos a misa". Así le definían sus padres, que en 2007 decidieron volver a casa.No fue sencillo, pues Kovacic ya estaba llamando la atención de diversos clubes europeos. La Juventus, el Ajax o el Stuttgart, que incluso llegó a ofrecer un trabajo a sus padres, quisieron hacerse con sus servicios. Pero todos decidieron que lo mejor era regresar a Croacia.
Nada más llegar, Kovacic se enroló en las filas del Dinamo de Zagreb, el gigante croata futbolísticamente hablando. Aunque sólo contaba con 13 años, pronto despertó el interés de técnicos y aficionados. Fue ascendido a un equipo dos categorías más alto del que le correspondía por su edad.
Pero en 2009, con quince años, sufrió un duro revés. Una doble fractura de tibia y peroné, con una complicada operación, le mantuvieron diez meses sin poder jugar a fútbol. "Me apoyé en la fuerza de Jesús para pasar ese mal momento. Definitivamente, volví aún más fuerte gracias a Él. Son experiencias que hacen que tu cabeza se vuelva más fuerte"
Y sin duda, así fue. Sólo un año después ya debutaba en el primer equipo del Dinamo, convirtiéndose en el futbolista más joven que llegaba a la Primera División de Croacia. Por si fuera poco, en el mismo día de su debut, el 20 de noviembre, con 16 años y 198 días, marcaba su primer gol, lo que le convertía en el goleador más joven de toda la historia en el fútbol croata.
A pesar de ello, y de la lógica fama que alcanzó en su país, Mateo Kovacic continuaba mostrando día a día su fe. No en vano, pese a ser la nueva estrella en Croacia, continuaba no sólo acudiendo a misa todos los domingos, sino que seguía oficiando de monaguillo.
Aquello le valió algunas burlas de sus amigos y compañeros de equipo, pero como el mismo Kovacic afirma, "no me importaba, nunca me molesté, y nunca dejé de hacerlo. Ahora lo veo con cierto humor...".
Entre otras cosas, porque fue precisamente en la iglesia donde conoció a su novia. Isabel era corista del coro de la parroquia. Una vida tan reservada la suya que no fue hasta cuando llegó al Inter este enero que dio a conocer su nombre, para disgusto de la prensa croata, que durante más de dos años estuvo tratando de investigar de quién se trataba.
Después de explotar en el Dinamo de Zagreb, Mateo Kovacic fue relacionado con varios de los mejores equipos de Europa. Entre ellos, el Real Madrid. Sin duda, el hecho de ser escogido como el mejor futbolista joven de Europa por el diario alemán Bild ha ayudado a ello.
Fue el Inter, el pasado 31 de enero, quien finalmente se llevó el gato al agua. Tuvo que pagar 15 millones por un jugador que ya ha sido comparado con Messi. Aunque él, modesto, rehúye tal analogía. "No tengo ni un 10% del talento de Messi", afirma. "Pero con mucho trabajo y la ayuda de Dios me puedo convertir en un gran futbolista".
No es raro oír esas palabras provenientes del futbolista croata. Desde el primer momento de llegar a Italia no ha tenido ningún problema en de hablar de su fe. "No tengo problemas en decir que creer me da fuerza, me ayuda a jugar mejor" ni en reconocer que "normalmente, debajo de la camiseta del equipo, me pongo una camiseta con una imagen de Jesús".
Por eso, a nadie extrañó cuando, el día previo al derbi de la Madonnina (partido entre el Milan y el Inter, y que recibe ese nombre por la estatua de la Virgen María situada en la cima del Duomo), Kovacic declaró que "cuando uno cree en Jesús, no tiene miedo del diablo", sobrenombre con el que se conoce al Milan.
Cómo el mismo ha reconocido en más de una ocasión, cuando puede acude en peregrinación al Santuario de la Virgen en Medjugorje. De hecho, se encontraba en Herzogovina cuando recibió la llamada del Inter. "Es algo realmente maravilloso para mí. Aquí puedes ir a Misa todos los días. Es realmente bello poder estar aquí, y me enorgullece ver que siempre somos bien recibidos en Herzegovina", afirma Kovacic.
Un futbolista que sueña en convertirse en una de las estrellas de Europa, pero que tiene claro que debe ir poco a poco, y bien acompañado. "Rezo antes de todos los partidos. Me da la fuerza y la inspiración para jugar, y el poder saber que todo va a estar bien. Como cualquer persona normal, tengo mis heridas y debilidades, y la oración y la fe me ayudan a superarlo".

lunes, 27 de mayo de 2013

EJERCICIOS ESPIRITUALES

Concluímos ayer tarde una hermosa tanda de Ejercicios Espirituales. 
En este mes de María, en esta Octava de Pentecostés fueron 6 los valientes que se dejaron guiar y transformar por el Espíritu en estos días de recogimiento y oración.
Una peculiaridad tuvo este grupo: cinco de los seis hombres procedían de la misma Parroquia, la del sagrado Corazón de Can Oriac, Sabadell. 
Robert (misionero laico) y el P. Hernán
El sexto era un misionero laico, pariente político del P. Hernán Pereda, de origen Británico-Boliviano, que se prepara para reincorporarse en la misión del Sudán con los combonianos.
He aquí algunos testimonios:
- Ya hace muchos años que vengo viniendo. En esta tanda he gozado de ratos de paz y de consuelo, en diálogo íntimo con el Señor
  - Han sido días de cielo. Me voy con una paz intensa. Aunque estaba deseando ver a mi mujer, no tengo ganas de marchar.

- Han sido un retiro muy diferente a los que había hecho antes. Estoe es de mucha más profundidad espiritual. Vine por invitación del P. Hernán después de un tiempo de misión en Africa. Necesitaba rehacerme espiritualmente. Han sido unos días multivitamínicos: Me voy sintiéndome muy acompañado de todos vosotros.
- Salgo con el corazón abierto, dilatado y muy agradecido a las personas que tanto me han ayudado. No tengo palabras.
- Puedo hacer un balance muy positivo en todos los sentidos. He aprendido mucho de quienes lo han impartido, de los compañeros, y sobretodo de la comunicación diracta con el señor, que es lo que buscaba.
- Me han parecido muy pedagógicos, de mucha enseñanza y conocimiento de Ntro. Sr. Jesucristo. He comprendido que por mucho que lea la Biblia y el Evangélio por mi cuenta, hay métodos que me ayudan a comprenderlo mejor. Siempre me ha gustado comprender.
Estos Ejercicios me han servido mucho para mi fe, para buscar a Dios de una manera más sincera y profunda. Siento que el está llegando de una manera muy impactante a mi vida. He experimentado el gran amor que Cristo tiene por nosotros.

El barbero y Dios


domingo, 26 de mayo de 2013

Cuando el hombre no se pregunta por Dios...



 
   Domingo pasado con la solemnidad de Pentecostés acababa el tiempo pascual, y ahora volvemos al tiempo ordinario, lo que no quiere decir que aflojemos en  nuestra vida cristiana, sino que todo lo que hemos celebrado, todo lo que hemos vivido, todo lo que hemos ido descubriendo de los misterios que hemos hecho presentes, nos ha de ayudar a abrirnos más a Dios y al prójimo. ¡Siempre avanzando!
 La Solemnidad de la Santísima Trinidad es como un resumen (recapitulación) del misterio pascual que hemos celebrado: muerte y resurrección de Cristo, ascensión a la derecha del Padre y efusión del Espíritu Santo.    
   En una festividad como esta quisiera empezar planteando la cuestión de Dios. Cuando el hombre no se pregunta por Dios... ¿tenemos un problema? Yo pienso que sí. Cuando el hombre no se pregunta por Dios tenemos un problema.
  Me explico: El hombre que reflexiona sobre la vida, sobre el sentido de su vida, acaba preguntándose por Dios. Por tanto, la ausencia de la pregunta por Dios denota la ausencia de la pregunta por el sentido de la existencia humana, y esto es un problema.
  Parece característico de la situación actual que lo que cuenta es vivir el momento presente con el máximo de gusto y satisfacción posible, y parece totalmente desaconsejable toda cuestión que vaya más allá y nos lleve a preguntarnos por los porqués profundos y fundamentadores de la existencia humana.
 
   Dios continúa siendo la pregunta más profunda que se puede plantear un ser humano. Hemos de animar a las personas que nos rodean que se planteen el sentido de  sus vidas, porqué acabarán planteándose la pregunta por el fundamento último de todo: Dios.
  Una imagen nos puede ayudar a entender esto: el hombre vive como pasajero de un inmenso barco, instalado lo más cómodamente posible en un camarote de este inmenso barco. Es decir, su camarote es su parcela de  realidad, es su entorno más inmediato. El hombre domina y controla esta pequeña parcela, pero él es capaz de preguntarse por un entorno más amplio: el conjunto del barco. Es cuando sale de su camarote a explorar el barco (o sea, piensa  y se pregunta,...) que entonces puede preguntarse por el trayecto del barco. Y se da cuenta que es el trayecto del barco, lo que determina la trayectoria de su camarote. Cuando el hombre se pregunta por el trayecto, se está preguntando por el sentido de su vida. 
   No es fácil salir del camarote, comporta una cierta desinstalación, quiere decir distanciarse de la realidad más inmediata por tal de encontrar respuestas a la pregunta por el sentido de todo.
  Cuando el hombre se pregunta parece que no pise tierra firme. Pero, es entonces, cuando es más plenamente humano, cuando se pregunta, cuando busca, cuando se cuestiona. Por esto, dice Sócrates: La vida examinada es la única que merece ser vivida”. Porqué estamos utilizando nuestra capacidad razonadora en vistas a la configuración de una personalidad auténticamente humana.
  El hombre que se interroga, el hombre auto interrogado aparece abierto al absoluto... Dice Guissani: “Es aquí donde el corazón QUE BUSCA su destino, que SE PREGUNTA, que PALPA su tristeza, PERCIBE la verdad en la voz de Cristo que habla.” 

  A veces puede parecer que la Santísima Trinidad es una verdad abstracta, un dogma, sin conexiones en nuestra vida, no es así. Jesús nos da a conocer un Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. No es un Dios solitario, si no un Dios que es comunión de personas.
  Y la unidad más profunda que hay entre ellas es la del amor.
  En la Santísima Trinidad ser y amar se identifican. No existe primero Dios y después sus relaciones. La vida de Dios es esencialmente comunicación, y comunicación de amor. Esto quiere decir que “ser en plenitud” quiere decir “amar plenamente”, quiere decir “donación de sí mismo”. Pensarlo, para cambiar imágenes incorrectas de Dios.
 

  Y todo esto, como que estamos hechos a imagen y semblanza de Dios, tiene repercusiones en nuestra vida, sólo expongo una:
  Sólo el amor nos hace felices. La prueba más clara de que hemos sido creados a imagen y semblanza de Dios es ésta: sólo el amor nos hace felices: diseñados para vivir en relación, para amar y ser amados. Dice el papa Benedicto: “Utilizando una analogía sugerida por la biología, diríamos que el ser humano lleva en su "genoma" la huella profunda de la Trinidad, de Dios-Amor”. Quiere decir, es constitutivo de la persona humana, hecha a imagen de Dios, la necesidad de comunión y amor para ser felices.
  Que esta fiesta nos ayude a alabar y adorar la Santísima Trinidad.
Francesc Jordana

viernes, 24 de mayo de 2013

Una mujer contracorriente

“Mi conversión fue un proceso intelectual para alcanzar cuál es la verdad objetiva. Para mi, encontrar a Cristo fue una verdadera sorpresa, igual que verme convertida en católica”. Este es el resumen de la vida de Jane Haaland Matlary, una mujer todoterreno que ha ido siempre contracorriente y que encontró la fe gracias a Santo Tomás de Aquino.
Haaland es noruega y se hizo católica en un país luterano donde la Iglesia Católica estaba peor que mal vista.  Ahora es la defensora de un “nuevo feminismo” desde la órbita católica, con todos los problemas que tiene enfrentarse al establishment y al feminismo radical. Nada le importaba. Ella ya había encontrado la verdad y la iba a defender hasta el final.

Siempre ha ido rompiendo moldes. Es por ello que es uno de los grandes activos de la Iglesia. Una intelectual fuerte y valiente. Es doctora en Filosofía y profesora de Política Internacional en la Universidad de Oslo. Fue además la primera católica en un puesto de responsabilidad en un Gobierno noruego al ser ministra de Asuntos Exteriores. Luego dejó el partido por ser incompatible con su fe. 

Está casada, tiene cuatro hijos y es miembro del Consejo Pontificio de Justicia y Paz y formó parte de la delegación del Vaticano en la Conferencia Mundial de la ONU sobre la mujer en Pekín.
Su conversión es un encuentro con Cristo en lo más profundo. Tuvo que romper sus esquemas y aceptar de dónde venía la verdad. Janne nació en una familia luterana aunque pronto dejó de creer y rechazaba toda religión, especialmente la cristiana por considerarla “retrógrada”.
Sin embargo, cuando estudiaba filosofía la cosa empezó a cambiar. Estaba tratando a Santo Tomás de Aquino y para comprenderle mejor pidió ayuda a un dominico de Oslo. Cada semana durante año y medio Janne se reunió con el fraile de la Orden de Predicadores para hablar de este santo erudito. Aquí, su coraza empezó a caer y empezó a sentirse atraída por el catolicismo.
“Estaba sentada con  el dominico, en los jardines del claustro, una tarde de agosto de 1981. Le dije que la persona de Cristo había aparecido en la escena de forma misteriosa. Nunca había rezado y a duras penas vivía fuera de los libros. Pero, de pronto, me había sucedido este hecho inquietante, intuí que el catolicismo no era un precioso sistema filosófico, sino una persona que exigía derecho a estar hoy tan vivo como hace dos mil años…De repente, empecé a interesarme por Cristo y por su vida. ¿Podría ser verdad todo lo que los cristianos creían? Ahora Cristo era como una llama que me iluminaba de vez en cuando”.
La mecha estaba ya prendida. Empezó a ir a misa y a leer a los místicos y distintas conversiones. “La cuestión de la conversión volvía a mi continuamente, pero pensar en las reacciones negativas de una conversión me echaron para atrás. Pensaba en mis padres, en mis compañeros de estudio, en mis amigos y en el sentimiento general anticatólico de Noruega. Los católicos eran vistos como extraños y papistas antinoruegos”.
A pesar de ello, la Eucaristía le atraía más y más. “Captaba que el verdadero amor y el verdadero sentido de la vida estaban allí escondidos, frente al tabernáculo, donde la hostia consagrada se guarda en la Iglesia”.
Finalmente, en la Pascua de 1982 decidió convertirse al catolicismo. “Fue el amor, el estar enamorada, lo que en definitiva me llevó a convertirme, no una decisión racional. Había ido de la razón a la fe o, por lo menos, a cierta fe. Ésta no era muy sólida, pero yo amaba a la Iglesia. No sé de dónde provenía ese amor. Pero sabía que si borraba a la Iglesia de mi vida, sería una desgraciada”, cuenta Janne Haaland en su libro sobre su conversión, El amor escondido.
Pero tras su conversión, Janne se acomodó en su fe y “viví durante muchos años en lo que yo llamo estado de cristiano dominguero. Iba a misa cada domingo y vivía el resto de la semana como si ese domingo no tuviese nada que ver con mi vida cotidiana”.
Sin embargo, Cristo la volvía a esperar como ya lo hizo en un claustro de Oslo sólo que ahora era en una abadía benedictina en Hungría. Visitaron este lugar pues ahí estudió su marido. En aquel lugar, la noruega conoció  a un monje que daría un vuelco a su vida para siempre.
“Hablé con él. Jamás pensé que la confesión funcionaría y hubiese querido evitarla…De pronto, sucedió la cosa más asombrosa e inesperada. Me recorrió una oleada de inmensa alegría que no se parecía a nada que me hubiese ocurrido antes. No puedo explicarlo con palabras, pero fue un giro absoluto a i vida como católica. Dios, que hasta ese momento me resultaba una entidad bastante lejana, se convirtió en un Dios personal allí y en ese momento”, recuerda.
Esta experiencia transformó su vida. Ahora estaba suspirando por Cristo, mi amigo. Ya no era una posibilidad teológica, sino una realidad íntima y personal”, dijo. Por ello, Dios empezó a inundar todas las facetas de su vida: la vida docente, familiar y política. Por ello, es un baluarte en la defensa de la ve y la ley natural.
Esta valentía le ha permitido poder enfrentarse al poder establecido y defender en todos los ámbitos la doctrina de la Iglesia. Ella es defensora de un “nuevo feminismo”, postulados muy alejados a los que están de moda en estos momentos.
“Consiste en que tiene que ser algo natural el hecho de tener niños y utilizar al máximo la inteligencia en el desarrollo de la propia educación. En el feminismo que tiene su raíz en los años 70 hay una pregunta que es injusta: ¿quieres tener hijos o desarrollar tu carrera profesional? Defiende que hombre y mujer son iguales. Mi punto de partida es contrario: no somos iguales. Las sociedades deben entenderlo, y apoyar precisamente a la mujer para que pueda desarrollarse activamente”, contaba Janne al semanario Alfa y Omega.
Del mismo modo habla sobre la dificultad de ser católica en el mundo de la política. “En el debate político, cuando tengo un compromiso, no tengo por qué introducir todos los elementos con argumentos claramente reconocidos cristianos. Tengo que utilizar la lógica de la ley natural,  y lo que tiene que primar es el bien natural. Es lo que aplico siempre, basándome en esos principios, que, al final, son cristianos”.
Religión en libertad

jueves, 23 de mayo de 2013

Decálogo del sacerdote orante

1. Nuestra oración es el termómetro de nuestra entrega sacerdotal.
2. Un día sin amar y sin oración es un día perdido en la vida.
3. Cuando nos acostumbramos a vivir la vida sacerdotal sin oración, acabamos quemados por la rutina.
4. Dedicar todos los días una hora a la oración personal y el resto del tiempo “a sus cosas” que deben ser “las nuestras”.
5. Sin oración se resiente nuestra generosidad.
6. Orar es amar al estilo del Corazón Abierto.
7. Sin oración no se sostiene la entrega de la vida a los pobres.
8. Cuando oramos vemos la pastoral de otra manera, vemos las dificultades como un reto de puertas abiertas.
9. Cuando la Liturgia de la Horas se hace verdaderamente alimento orante del camino, a nuestro sacerdocio le crecen alas.
10. Orar es siempre vivir la verdadera comunión entre los hermanos.

miércoles, 22 de mayo de 2013

UN REGALO DEL SEÑOR

   Un regalo sorpresa para nuestra comunidad. Aún no terminamos de creérnoslo.
  Nuestro muy querido P. Francisco Cergneux, por quien os hemos pedido oraciones en varias ocasiones ha pasado por nuestra comunidad vía Madrid- Argentina.
  La salud de nuestro Padre no ha mejorado. El cancer se ha vuelto a manifestar. Os transmitimos las noticias que de él nos daba el P. Felipe Barbier, Superior General de los CPCR:
El Padre con la comunidad y Catherine quien le trajo desde Francia
   "El último escáner hecho en Valence al Padre Francisco Cergneux muestra claramente la evolución de su enfermedad. La medicina no puede actuar ya a favor de una curación definitiva, sino solamente atenuar ciertas complicaciones que podrían presentarse en adelante. Se descartan operaciones y quimioterapia.
  El Padre Francisco no se encuentra demasiado mal físicamente, participa de la vida común y su estado de ánimo es excelente. Se pone totalmente en las manos de Dios y ofrece su enfermedad con sus consecuencias por las numerosísimas intenciones que tienen su familia, nuestras Congregaciones y sus miembros, particularmente el Año de Renovación y las vocaciones. El Señor le ha mostrado desde su primera operación un nuevo modo de vivir su sacerdocio y de trabajar por la salvación de los hombres. Puedo dar testimonio que se ha identificado plenamente y en espíritu de fe con este aspecto inesperado de su vocación de sacerdote Cooperador, hijo del Padre Vallet.
   Precisamente en esta línea vocacional y congregacional, el Padre ha manifestado el deseo de participar en el Año de Renovación que tenienen los CPCR estos meses en Argentina. Después de hablar con el médico y de reflexionar en presencia del Señor sobre el asunto, me ha parecido bien – y por varios motivos – que el Padre vuelva a Rosario mientras pueda viajar y que se una a sus hermanos del Año de Renovación. No olvidemos que nuestra vida en la tierra es un tiempo de gracia compartido en la comunión de los santos.
   Estos últimos años la caridad y el afecto fraterno nos hicieron pedir a menudo la curación del Padre Francisco. Hasta ahora no ha parecido que nuestra petición correspondiera a los misteriosos designios del Señor. Adoramos la Santa Voluntad divina. Sin embargo podemos seguir pidiendo un milagro y confiar amorosamente el Padre Francisco a la Santísima Trinidad, a la Virgen nuestra Madre, a Santa Teresita y al Padre Vallet. "
   Seguimos contando pues con la oración de todos vosotros

Mensaje de un hijo a su padre


martes, 21 de mayo de 2013

Lo que le acercó a Cristo fue que ¡quería aprender a tocar las maracas!

   Ivan Paixão fue ordenado sacerdote en 2010, en la comunidad Canción Nueva (www.cancionnueva.com, Cançao Nova), una de las grandes comunidades católicas carismáticas de origen brasileño.
    Pero él llegó a la fe después de una vida de "samba, mujeres y bebidas" en Sao Paulo. Lo que le acercó a Cristo fue que ¡quería aprender a tocar las maracas! Y su maestra, una señora de 72 años, fue quien le acogió como un hijo y le llevó a Dios.
   "En ciertos momentos de mi vida, hacia los 14 años, tenía muchas dificultades de relación con mis padres. Me metí en peleas y en realidades en las cuales casi perdí la vida, y casi cometí el error de haber quitado la vida a alguien", recuerda.
    "Me gustaba la samba, conocía todos los bares de Sao Paulo y también me gustaba ir a los barrios de las favelas. Tuve algunas amistades buenas, pero cuando caminamos sin Dios nos encontraremos también a personas que no quieren nuestro bien".
    "Mi vida caminó por ese medio: samba, mujeres y bebidas y eso me llevó a una etapa de vida en cual ya vivía un vacío existencial muy grande. Y en mi casa había muchas peleas. Mi madre se ponía muy enferma por mi causa y yo iba camino hacia la marginalidad".

  El joven Ivan salía por entonces con una chica que le presentó a una señora mayor que era profesora de música, porque a él le hacía ilusión aprender a tocar las maracas.
   Esa señora le habló de Dios, y cambió su vida.
  "Una señora de setenta y dos años me vino a hablar de Dios en el día que fui a presentarle un trabajo. Yo dije: “Entonces, si ella no hace el negocio, por lo menos para ir a su casa a aprender a tocar la maraca, yo voy. ¡Fue ahí cuando Dios me tomó!”, recuerda.
   "Porque ella era una mujer de mucha oración, me acogía muy bien, como un hijo, y toda la comprensión que no tenia en mi casa yo encontré en su casa. Ella empezó a evangelizarme y mi vida empezó a cambiar: comencé a dejar la bebida y las mujeres, pasé a vivir en castidad y ella fue introduciéndome en las prácticas cristianas, a través del Rosario y del anuncio de un Dios que me ama, un Dios de Amor. Mi vida iba siendo transformada y fui buscar la reconciliación con mi familia".

   Su experiencia le sirve hoy que es sacerdote. "Dios me da la gracia de donarme, como aquella señora que me evangelizó, y estoy sirviendo también en el Instituto Canción Nueva, donde soy director espiritual, cuidando de los alumnos de allá, que son cerca de novecientos jóvenes. Puedo aportarles algo de experiencia, pero sobre todo puedo anunciar ese Dios de amor, que un día me fue anunciado y cambió mi vida".

lunes, 20 de mayo de 2013

Novedad, armonía y misión

   En esta solemnidad de Pentecostés, contemplando y reviviendo «la efusión del Espíritu Santo, que Cristo resucitado derramó sobre la Iglesia», acontecimiento de gracia que desborda el cenáculo de Jerusalén para difundirse por todo el mundo y que «no es un hecho lejano, de hace dos mil años, sino que llega hasta nosotros», el Papa Francisco - presidiendo la celebración de la Santa Misa, en la Plaza de San Pedro - culminó la Jornada de los movimientos eclesiales de los cinco continentes, reunidos con el Obispo de Roma, que ya en la Vigilia de este sábado contó con la participación de unos doscientos mil fieles.
   Novedad, armonía y misión fueron las tres palabras sobre las cuales el Papa quiso reflexionar en su homilía. Con la liturgia que, con la efusión del Espíritu Santo, sella el nacimiento de la Iglesia, preguntó ¿qué sucedió en aquel día tan lejano a nosotros, y sin embargo, tan cercano, que llega adentro de nuestro corazón?
   En Jerusalén, donde están reunidos los Apóstoles, un estruendo de repente vino del cielo, «como de viento que sopla fuertemente», luego, las «lenguas como llamaradas», que se dividían y se posaban encima de cada uno de los Apóstoles. Signos claros y concretos que tocan a los Apóstoles, no sólo exteriormente, sino también en su interior: en su mente y en su corazón. Asistimos, entonces, a una situación totalmente sorprendente: una multitud se congrega y queda admirada porque cada uno oye hablar a los Apóstoles «de las grandezas de Dios».
   Reflexionando sobre la novedad, que nos da siempre un poco de miedo, porque nos sentimos más seguros si tenemos todo bajo control en nuestra vida, el Obispo de Roma señaló que esto nos sucede también con Dios: con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos a Él con total confianza, dejando que el Espíritu Santo anime, guíe nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, egoístas, para abrirnos a los suyos. Pero, en toda la historia de la salvación, cuando Dios se revela, aparece su novedad, trasforma y pide confianza total en Él:
   «No es la novedad por la novedad, la búsqueda de lo nuevo para salir del aburrimiento, como sucede con frecuencia en nuestro tiempo. La novedad que Dios trae a nuestra vida es lo que verdaderamente nos realiza, lo que nos da la verdadera alegría, la verdadera serenidad, porque Dios nos ama y siempre quiere nuestro bien. Preguntémonos: ¿Estamos abiertos a las “sorpresas de Dios”? ¿O nos encerramos, con miedo, a la novedad del Espíritu Santo? ¿Estamos decididos a recorrer los caminos nuevos que la novedad de Dios nos presenta o nos atrincheramos en estructuras caducas, que han perdido la capacidad de respuesta?
  En su segunda reflexión sobre la armonía, señalando que «el Espíritu Santo, aparentemente, crea desorden en el Iglesia, porque produce diversidad de carismas, de dones» y que «sin embargo, bajo su acción, todo esto es una gran riqueza, porque el Espíritu Santo es el Espíritu de unidad, que no significa uniformidad, sino reconducir todo a la armonía», el Papa Francisco reiteró que «en la Iglesia, la armonía la hace el Espíritu Santo».
   Sólo Él puede suscitar la diversidad, la pluralidad, la multiplicidad y, al mismo tiempo, realizar la unidad. En cambio, cuando somos nosotros los que pretendemos la diversidad y nos encerramos en nuestros particularismos, en nuestros exclusivismos, provocamos la división; y cuando somos nosotros los que queremos construir la unidad con nuestros planes humanos, terminamos por imponer la uniformidad, la homologación.
   «Si, por el contrario, nos dejamos guiar por el Espíritu, la riqueza, la variedad, la diversidad nunca provocan conflicto, porque Él nos impulsa a vivir la variedad en la comunión de la Iglesia. Caminar juntos en la Iglesia, guiados por los Pastores, que tienen un especial carisma y ministerio, es signo de la acción del Espíritu Santo; la eclesialidad es una característica fundamental para los cristianos, para cada comunidad, para todo movimiento. La Iglesia es quien me trae a Cristo y me lleva a Cristo; los caminos paralelos son peligrosos. Cuando nos aventuramos a ir más allá (proagon) de la doctrina y de la Comunidad eclesial, y no permanecemos en ellas, no estamos unidos al Dios de Jesucristo (cf. 2Jn 9). Así, pues, preguntémonos: ¿Estoy abierto a la armonía del Espíritu Santo, superando todo exclusivismo? ¿Me dejo guiar por Él viviendo en la Iglesia y con la Iglesia?»
   En el último punto, dedicado a la misión, el Obispo de Roma hizo hincapié en que el Espíritu Santo nos introduce en el misterio del Dios vivo, y nos salvaguarda del peligro de una Iglesia gnóstica y de una Iglesia autorreferencial, cerrada en su recinto; nos impulsa a abrir las puertas para salir, para anunciar y dar testimonio de la bondad del Evangelio, para comunicar el gozo de la fe, del encuentro con Cristo:
   «El Espíritu Santo es el alma de la misión. Lo que sucedió en Jerusalén hace casi dos mil años no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar. El Pentecostés del cenáculo de Jerusalén es el inicio, un inicio que se prolonga. El Espíritu Santo es el don por excelencia de Cristo resucitado a sus Apóstoles, pero Él quiere que llegue a todos. Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, dice: «Yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros» (Jn 14,16). Es el Espíritu Paráclito, el «Consolador», que da el valor para recorrer los caminos del mundo llevando el Evangelio. El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo. Preguntémonos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Espíritu Santo nos conduzca a la misión».
   El Obispo de Roma concluyó su homilía de Pentecostés alentando a invocar con María «Ven, Espíritu Santo»:
   La liturgia de hoy es una gran oración, que la Iglesia con Jesús eleva al Padre, para que renueve la efusión del Espíritu Santo. Que cada uno de nosotros, cada grupo, cada movimiento, en la armonía de la Iglesia, se dirija al Padre para pedirle este don. También hoy, como en su nacimiento, junto con María, la Iglesia invoca: «Veni Sancte Spiritus! – Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor». Amén.
De Religión en libertad

domingo, 19 de mayo de 2013

El Amor de Dios en nuestros corazones

 
   El Espíritu Santo es la fuente inagotable de la vida de Dios en nosotros
   El hombre de todos los tiempo y de todos los lugares desea una vida plena y bella, justa y buena, una vida que no sea amenazada por la muerte, sino que pueda madurar y crecer hasta su plenitud. 
   El hombre es como un viajero que, atravesando los desiertos de la vida, tiene sed de un agua viva, efusiva y fresca, capaz de saciar profundamente su deseo profundo de luz, de amor, de belleza y de paz. ¡Todos sentimos este deseo! Y Jesús nos dona esta agua viva: esta es el Espíritu Santo, que procede del Padre y que Jesús reserva en nuestros corazones. "Yo he venido para que tengáis vida y vida en abundancia", nos dice Jesús (Jn 10, 10).
  Jesús promete a la Samaritana darle "un agua viva", con sobreabundancia y para siempre, a todos lo que lo reconocen como el Hijo enviado por el Padre para salvarnos (cfr Jn 4, 5-26; 3-17). Jesús ha venido a darnos esta "agua viva" que es el Espíritu Santo, para que nuestra vida sea guiada por Dios, sea animada por Dios, se nutrida por Dios.
  Cuando nosotros decimos que el cristiano es un hombre espiritual entendemos precisamente esto: el cristiano es una persona que piensa y actúa según Dios, según el Espíritu Santo. Os hago una pregunta y nosotros, ¿pensamos según Dios?  ¿Actuamos según Dios? o ¿nos dejamos guiar por tantas otras cosas que no son precisamente Dios? Cada uno de nosotros debe responder a esto en su corazón.
  A este punto podemos preguntarnos: ¿por qué esta agua puede apagar nuestra sed definitivamente? Nosotros sabemos que el agua es esencial para la vida, sin este agua se muere, ésta sacia, lava, hace fecunda la tierra. En la carta a los Romanos encontramos esta expresión, escuchadla: "El amor de Dios ha sido reservado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado" (5,5). 
  El "agua viva", el Espíritu Santo, Don del Resucitado que mora en nosotros, nos purifica, nos ilumina, nos renueva, nos transforma porque nos hace partícipes de la vida misma de Dios que es Amor. Por esto, el apóstol Pablo afirma que la vida del cristiano está animada por el Espíritu y de sus frutos, que son "amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí" (Gal 5, 22-23). 

  El Espíritu Santo nos introduce en la vida divina como "hijos en el Hijo Unigénito". En otro momento de la Carta a los Romanos, que hemos recordado más veces, san Pablo lo sintetiza con estas palabras: "todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y vosotros... recibisteis el espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar ¡Abba Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados (8,14-17). 
   Este es el don precioso que el Espíritu Santo lleva a nuestro corazones: la vida misma de Dios, vida de verdaderos hijos, una relación de confidencia, de libertad y de confianza en el amor y en la misericordia de Dios, que tiene como efecto también una mirada nueva hacia los demás, cercanos y lejanos, vistos siempre como hermanos y hermanas en Jesús para respetar y amar. 
   El Espíritu Santo nos enseña a mirar con los ojos de Cristo, a vivir la vida como la ha vivido Cristo, a comprender la vida como la ha comprendido Cristo

   Es por eso que el agua viva que es el Espíritu Santo sacia nuestra vida, porque nos dice que somos amados por Dios como hijos, que podemos amar a Dios como sus hijos y que con su gracia podemos vivir como hijos de Dios, como Jesús. 
  Y nosotros, escuchamos al Espíritu Santo. ¿Qué nos dice el Espíritu Santo? Dios te ama, nos dice esto, Dios te ama, Dios te quiere
  ¿Amamos verdaderamente a Dios y a los otros, como Jesús?  
  Dejémonos guiar por el Espíritu Santo, dejemos que nos hable al corazón, que nos diga esto: que Dios es amor, que Él siempre nos espera, que Él es Padre y nos ama como verdadero papá, nos ama por entero. Y esto solamente lo dice el Espíritu Santo al corazón. Escuchemos al Espíritu Santo y vayamos adelante por este camino del amor, de la misericordia y del perdón.
Papa Francisco, 8 de mayo 2013