lunes, 29 de febrero de 2016

CARTA DE DIOS

Tú, que eres un ser humano, eres mi milagro, eres fuerte, capaz, inteligente y lleno(a) de dones y talentos. Cuenta tus dones y talentos. Entusiásmate con ellos. Reconócete. Encuéntrate. Acéptate. Anímate. Y piensa que desde este momento puedes cambiar tu vida para bien si te lo propones y te llenas de entusiasmo. Sobre todo, si te das cuenta de toda la felicidad que puedes conseguir con sólo desearlo.

Eres mi creación más grande. Eres mi milagro. No temas comenzar una nueva vida. No te lamentes nunca. No te quejes. No te atormentes. No te deprimas. ¿Cómo puedes temer si eres mi milagro?
Estás dotado(a) de poderes desconocidos para todas las criaturas del universo. Eres único (a) e irrepetible. Nadie es igual a ti. Solo en ti esta aceptar el camino de la felicidad y enfrentarlo y seguir siempre adelante, hasta el fin, simplemente porque eres libre. En ti esta el poder de no atarte a las cosas.
Las cosas no hacen la felicidad. Te hice perfecto para que aprovecharas tu capacidad y no para que te destruyeras con banalidades.
Te di el poder de PENSAR.
Te di el poder de IMAGINAR.
Te di el poder de AMAR.
Te di el poder de CREAR.
Te di el poder de DETERMINAR.
Te di el poder de PLANEAR.
Te di el poder de REIR.
Te di el poder de HABLAR.
Te di el poder de REZAR...
Y te situé por encima de los ángeles, cuando te di el poder de la elección te di el poder de elegir tu propio destino usando tu voluntad.
¿Qué has hecho de esas tremendas fuerzas que te di? No importa. De hoy en más, olvida tu pasado usando sabiamente ese poder de elección.
Elige amar en lugar de odiar.
Elige reír en lugar de llorar.
Elige crear en lugar de destruir.
Elige alabar en lugar de criticar.
Elige perseverar en lugar de renunciar.
Elige actuar en lugar de aplazar.
Elige crecer en lugar de consumirte.
Elige vivir en lugar de morir.
Elige bendecir en lugar de blasfemar.
Y aprende a sentir mi presencia en cada acto de tu vida.

Crece cada día un poco más en el optimismo y en la esperanza.
Deja atrás los miedos y los sentimientos de derrota. Yo estoy a tu lado siempre.
LLÁMAME, BÚSCAME, ACUÉRDATE DE MI.
Vivo en ti desde siempre y siempre te estoy esperando para amarte. Si has de venir hacia mi algún día, que sea hoy en este momento. Cada instante que vivas sin mí, es un instante que pierdes de paz.
Trata de volverte niño, simple,inocente, generoso, dador, con capacidad de asombro y capacidad para convertirte ante la maravilla de sentirte humano(a).
Porque puedes conocer mi amor, puedes sentir una lágrima, puedes comprender el dolor.
No te olvides que eres el milagro. Y si eres mi milagro, entonces usa tus dones y cambia tu medio ambiente,
contagiando esperanza y optimismo sin temor,
PORQUE YO ESTOY A TU LADO HOY Y SIEMPRE!


domingo, 28 de febrero de 2016

HOMILIA DOMINGO 28 FEBRERO

Queridos hermanos y hermanas,

San Pablo no deja nunca de sorprendernos. Hoy pide a los cristianos de Corinto que aprendan la lección de la historia. ¡¡Todo aquello que pasó era una lección y una advertencia para ellos y para nosotros!! Si es una lección para los cristianos de Corinto, también lo es para nosotros.

Dice San Pablo: “No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; (se refiere al maná), y todos bebieron la misma bebida espiritual, (se refiere a la roca de la que manó agua) pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios”… Acaba diciendo San Pablo: “Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro“.

Es también una advertencia para nosotros. Más cuando este texto está situado en este tercer domingo de Cuaresma en un contexto de conversión. Es una lección para nosotros. San Pablo habla de unos que parecía que caminaban por caminos de salvación (“todos...”) y, finalmente, no fue así, no se salvaron. “Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios”… Que cada uno se aplique a sí mismo esta palabra...

San Pablo nos expone esta lección que en el evangelio se ve iluminada. Jesús, a través de dos ejemplos, pide la conversión.

Con el primer ejemplo Jesús lanza un mensaje muy claro y que hemos de acoger: todos necesitamos conversión. ¡Todos! ¡Yo el primero! Narra dos acontecimientos y viene a concluir: que nadie no crea que es más bueno que los demás por el hecho de no haber sufrido estas tragedias. Todos necesitamos conversión. “Si no os convertís, todos pereceréis lo mismo”.

Con el segundo ejemplo Jesús da un paso más, “Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no le encuentro”. Mensaje claro y contundente: la conversión vinculada a los frutos.



Y para hablar de los frutos querría hacerlo a través de la primera lectura. Donde hemos contemplado un Dios que se deja conmover por las penas y el grito de queja  de los oprimidos. Y se dispone a actuar como protector y libertador de aquellos que no se pueden proteger a sí mismos.

Pero, Dios necesita del esfuerzo y la implicación del hombre, Moisés. Sin Moisés no hay liberación.

Dios oye el grito del pueblo, se conmueve, quiere su  liberación, pero, necesita la colaboración del hombre.

¿No somos nosotros como un nuevo Moisés?
¿No estamos llamados a liberar a nuestros hermanos de tantas y tantas esclavitudes?
¿No abundará tanto el mal en nuestra sociedad, porqué los cristianos estamos especialmente inactivos?

¿No ha propuesto el Papa Francisco, el año de la misericordia, donde el núcleo son las obras de misericordia, para desvelarnos?

Leemos en el mensaje de esta Cuaresma: “Por eso, expresé mi deseo de que “el pueblo cristiano reflexione durante el jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina”.

Y un poco más adelante, dice una frase genial,  profundísima: “Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos”. Acercarnos al pobre como fuente de conversión para nosotros, cosa no fácil de ver.


Las obras de misericordia son el camino para cavar y abonar nuestra tierra y, así, pueda dar fruto. No es fácil, ciertamente, así es la conversión.

                                                    Francesc Jordana


viernes, 26 de febrero de 2016

EL POR QUE DE LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES



El "alma mater" de todo el proceso.
Una metáfora ayuda a percibirlo... Un día le llevo flores a mi esposa a casa. Son flores muy hermosas. Se las doy y queda impresionada. Y mientras saca un florero, sonríe y me dice: "Esto significa tanto para mí, el que hayas pensado en mí. Estoy tan sorprendida"... Y qué tal si digo: "Bueno, soy tu esposo, es mi obligación" o "Bueno, en realidad, ¿sabes? había una oferta y… te soy sincero, no es que estuviera pensando en ti, pero el tipo me insistió" ...
¿Crees que todavía va a querer las flores? ¡NO! ¿Por qué? Porque ella quiere mi corazón. Si no tiene mi corazón, mis palabras y mis acciones no significan nada. 
En nuestra relación con Dios podría haber respuestas similares: "soy cristiano, debo hacer eso", "este año no pensaba estar en... pero el cura me pidió porque no había otro", "Dios necesita de mí para anunciarlo y no me puedo negar".
 


San Pablo escribe:"aunque hiciera... si no tengo amor, no me sirve para nada" (1 Cor.13,3). Jesús decía: "Escucha Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas" (Mc.12,29). Dios quiere nuestros corazones.
Cuando tiene mi corazón y entonces percibo que todo lo que tengo, El me lo ha dado… "no me dan las manos" para intentar responderle haciendo Su Voluntad.
Cuando tiene mi corazón, empiezan a importarme las cosas que a Dios le importan. Me preocupo por aquello que le preocupa a Dios.


 




Pero... para que haya amor verdadero, tiene que haber diálogo, como en una pareja de enamorados. El "diálogo" con Dios calienta el corazón y lo inflama de amor por El, te cambia la mirada y te hace ver las cosas como El las ve, y esto necesariamente te moviliza.
Pregunta clave: ¿Cómo puedo conocer, en la práctica, "el camino al que estoy llamado", es decir, la Voluntad de Dios sobre mí? ¿Cómo puedodialogar con Dios, para ir entendiendo lo que El quiere y me dice?
 "Diálogo con Dios" (como suena: comunicación "de ida y vuelta") es precisamente a lo que enfocó San Ignacio de Loyola, sus Ejercicios Espirituales, que tienen por finalidad "buscar y hallar la voluntad de Dios".

¿Para que fuimos creados? Estamos tan ocupados que no tenemos tiempo para preguntarnos que propósito tiene nuestra vida…

En los Ejercicios, lentamente vamos gustando del silencio y
pasando del "saber" de El, al "sabor" de estar con El... de "permanecer en El".


En un "silencio activo", nuestro corazón se va apasionando… la fuente de la Sabiduría se hace presente y nos habla a través de los movimientos que percibimos en nuestro interior: estados de "consolación" y de "desolación".
Aprendemos a discernirlos con reglas que nos da San Ignacio, quien nos dice: "No es el leer y entender lo que satisface el alma, sino el sentir y gustar internamente". El Señor, nos va dando así las respuestas, y empieza un entusiasmo por conocer mejor los impedimentos que no nos permiten ser plenamente felices.

Sentimos la necesidad de que El nos libere de nuestro "Egipto" interior, de nuestra esclavitud. No somos "máquinas" (haciendo ladrillos los siete días de la semana como lo hacían los esclavos en Egipto), no valemos por los "ladrillos" que producimos... nuestra vida tiene otro propósito. Ya no es Moisés, sino Dios mismo en Jesús, quien nos conduce de vuelta al paraíso…
Nos muestra claramente a cada uno, nuestros impedimentos, y nos invita a elegir una reforma de vida en distintos aspectos de nuestro carácter, para que "ya" comencemos a vivir sacándole todo el jugo a esta vida que El nos regala…

jueves, 25 de febrero de 2016

CAMINAR EN LIBERTAD HACIA DIOS

Lo que Dios nos pide para entrar en el camino de la unión con él no es difícil ni requiere nada extraordinario, simplemente basta con querer; pero no de cualquier manera, sino querer de verdad. Y la prueba de que queremos así, en serio, es que estamos dispuestos a pagar el precio de las opciones que libremente tomamos. En este caso tenemos que estar dispuestos a hipotecarlo todo frente a Dios, para que él sea de verdad el único y absoluto centro de nuestra vida. Sólo una voluntad firme y decidida en este sentido puede permitirnos empezar a recorrer el itinerario de la fe profunda que, a través de la purificación, lleva a la unión transformante.



Quizá puede ayudarnos en este sentido hacer una relación de todo lo que nos ata; es decir, todo aquello a lo que se apega nuestro corazón (personas, cargos, circunstancias, cosas, etc.), todo lo que necesitamos imperiosamente y que tenemos miedo a perder, todo aquello sin lo cual no podemos ser felices. Y para ver esto con más nitidez podemos empezar por reconocer nuestros miedos, porque ponen de manifiesto todas las realidades a las que nuestro corazón está apegado. Por supuesto, aquí no buscamos principalmente valores o afectos negativos o pecaminosos (aunque también puede haberlos), sino aquellas realidades buenas o excelentes, pero que han atrapado nuestro corazón.
A partir de aquí y en la medida en que somos capaces de reconocer nuestras ataduras fundamentales, si queremos entrar en el camino de la unión con Dios deberíamos empezar por ofrecerle a él todas esas realidades que nos esclavizan, haciendo un valiente ejercicio de libertad interior. En principio bastaría con poner en las manos de Dios todo lo que tenemos y disponernos a aceptar que él nos arrebate lo que él sabe que nos impide ser verdaderamente libres. Éste es el primer paso en el proceso normal de crecimiento espiritual, pero si lo que pretendemos es entrar en el camino de la transformación interior y de la unión con Dios no basta con el ofrecimiento, se necesita la renuncia real. El simple ofrecimiento puede quedarse en la intención y, además, suele hacerse compatible con condiciones, reservas o dilaciones, lo que hace imposible la disposición real de verdadero abandono que es imprescindible para dar ese primer paso que nos introduce en la noche oscura. Un paso que sólo se puede dar invitado por el Señor y realizando un acto de auténtico amor manifestado en forma de despojo real.
Por esto, la única manera de entrar en la purificación necesaria para comenzar el itinerario que pretendemos consiste en acallar todos los afectos. Lo que no quiere decir que seamos nosotros los protagonistas y los artífices de la purificación -que siempre es Dios-, sino que tenemos que demostrar al Señor nuestra voluntad decidida de entrar en el proceso de crecimiento interior que lleva a la comunión de amor, y por eso estamos dispuestos a realizar un ejercicio fundamental de docilidad a la gracia transformante.
Este comienzo tiene que hacerse con sano realismo; y es muy importante no tomarlo como un mero ejercicio ascético, ni siquiera como un acto de renuncia por la renuncia, ni tampoco como un medio mágico que nos proporcione automáticamente determinados resultados espirituales.
Una vez hayamos visto con claridad los afectos a los que nuestro corazón se apega y tengamos claro las ataduras que esconden, hemos de renunciar a ellos en la medida en que buenamente podamos y lo permitan las circunstancias; en cualquier caso siempre debemos poner una especial sobriedad en los afectos, del tipo que sean. Hemos de predisponernos a vivir unas realidades que van mucho más allá de lo meramente sensible afectivo.
No debemos olvidar que estamos en el ámbito de la cruz. Toda esta purificación nos encamina a ella, porque la cruz está unida a nuestras necesidades y nuestros miedos. Por eso es vital que dejemos de huir de ella y la aceptemos de forma amorosa y efectiva; sin quejarnos ni buscar justificaciones o disculpas para eludirla.




Contando con esto, hemos de disponernos a aceptar en realidad -y no sólo en teoría- la purificación que conllevan nuestras opciones. La renuncia -o simplemente la austeridad- en los afectos crea necesariamente dolor y desconcierto en el alma. Además, Dios acentúa esta dolorosa realidad para profundizar en la purificación que necesitamos. Aquí no basta con «aguantar» estoicamente, es necesario aceptar y, especialmente, «querer». 

Dios no quiere el sacrificio por el sacrificio, sino el sacrificio por amor. Ambas realidades van siempre unidas, porque el sacrificio purifica el amor, convirtiéndose en la mejor expresión del amor y permitiendo que nos abramos a un amor infinitamente más grande que el nuestro. Si tenemos un cuerpo -una vida- es para hacer de ella un sacrificio -una ofrenda- de amor. No hemos de ofrecer a Dios una vida de sacrificios, sino el sacrificio de la vida. Hemos de abrazar la cruz hasta llegar al «Dios mío, lo quiero» como expresión del amor verdadero e incondicional.


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

miércoles, 24 de febrero de 2016

SEGUIMOS SIN ENTENDER

<<Pero ellos no entendían lo que les decía y no se atrevían a hacerle preguntas>> (Mc 9, 32)



Sus contemporáneos no entendieron a Jesús. No le comprendieron, y esto es lógico, sus enemigos. Pero tampoco sus amigos consiguieron llegar a su fondo. Lo que el decía era, realmente, demasiado revolucionario, demasiado nuevo como para que pudiera caber en sus cabezas.
           Pero lo verdaderamente desconcertante es que lo mismo nos ocurra a quienes, dos mil años después, nos llamamos cristianos. Y lo prueba el hecho de que, a pesar de llamarnos sus seguidores, nuestras vidas no han cambiado y se parecen desgarradoramente a las de los no creyentes.




           Tal vez nos ocurre como a quien, habiendo nacido y vivido siempre al pie de una maravillosa catedral, termina por no verla. Pasa ante ella todos los días y no la ve. Jamás levanta hacia ella sus ojos. Se maravilla incluso de que los turistas la contemplen con embobada emoción. El la ha visto tanto, que ya no puede verla.


            Seria bueno, por ello, que empezásemos por reconocer que el mensaje de Jesús sigue siendo, aun para los cristianos, el gran desconocido. Sabemos, tal vez, de memoria sus palabras, pero las hemos previamente desposeído de cuanto tenían de fuego y quemadura. Conocemos los hechos de su vida, mas los hemos convertido en una historia más, casi diría que en una <<historieta>> como tantas.

            Tenia plena razón Tresmontant al escribir:

            En definitiva y en el fondo la doctrina de Jesús de Nazaret no es tan
conocida como suele creerse, incluso en el occidente cristianizado.
Con harta frecuencia se procede a reducir la doctrina evangélica a un vago moralismo, a un humanitarismo un tanto sentimental, un tanto afeminado. Abunda la idea de que todo se resume en el precepto <<Amaos los unos a los otros>> entendido superficialmente. Una filantropia, en suma ,pero menos eficaz que la fraternidad revolucionaria. Un sueño un tanto dulzón e inconsistente. Una religión para mujeres y seres débiles.
                     

                     
                  
                 Por ello será bueno que tercamente volvamos a leer el evangelio para preguntarnos que vino en realidad a decirnos Jesús, cuál fue la visión del mundo que él nos aportó, que tipo de <<cambio>> fue el que vino a introducir en el mundo.
            Habrá, pues, que seguir intentándolo. y será necesario hacerlo con coraje y respeto: como nos acercamos al fuego. Sin miedo a <<hacerle preguntas>>, aunque nuestro corazón tiemble ante lo que nos exigirán sus respuestas.



                                                           José L. Martín Descalzo 
                                                         
                 

martes, 23 de febrero de 2016

EXPERIENCIAS PERSONALES. EJERCICIOS ESPIRITUALES CHICAS


Hace 3 años, tuve una depresión. Ingresé en un hospital. Vi a muchos enfermos. En este tiempo, encontré al Señor en la Cruz. En las cintas que escuchamos en las comidas durante estos ejercicios, Sta Teresita explica cómo se ofrecía para convertir a los pecadores. Yo, quiero dedicarme a los que quieren suicidarse, los que tienen trastornos sociales para que encuentren a alguien en su camino que les ayude, como yo fui ayudada también cuando lo necesité.
Estos días fueron un re-encuentro con el Señor. El Señor me curó unas heridas en estos Ejercicios Espirituales.

Estos Ejercicios son los segundos. En los primeros fueron de mucho reír y llorar. Estos fueron más tranquilos. Tengo ganas de hacer cosas para crecer espiritualmente.

En estos días de silencio, valoras las cosas del día a día.

El viernes fue difícil, luego, tuve más ganas de estar en silencio y de rezar. He apreciado la última charla sobre la humildad: me ayudará. Tengo muchas entrevistas que pasar y esta actitud de humildad me ayudará mucho.

Son mis primeros Ejercicios. Estuve cómoda en el silencio: me ha permitido conocerme mejor y también a Dios. Yo luchaba para triunfar en los estudios, en el deporte, etc, por mi no por Dios. No construía para Dios, sino construía mi templo en la tierra. He visto que lo que hago, si no es por Dios, no tiene sentido. Quiero intentar hacerlo todo para gloria de Dios y para Él.

Estoy habitualmente ocupada en muchas cosas. Necesito un parón. Estos días me han servido para desconectar y conectarme con Dios. Él no cambia la vida, pero cambia la manera de ver la vida y de vivirla.

Son mis segundos Ejercicios. Me he centrado más en las meditaciones, dejando estudios, etc… Utilicé más la Biblia. Me ha gustado que la Virgen María haya salido muchas veces. Me ha ayudado ver como nunca se quejó en las situaciones difíciles y dolorosas.

Son mis terceros Ejercicios. Me ha gustado mucho la adoración de anoche y la Misa. El Via Crucis me ha tocado mucho. Jesús fue un hombre como nosotros, viviendo momentos difíciles y momentos de alegría.


                                             
Son mis terceros Ejercicios. He venido con la idea de   desconectar del móvil, del mundo, y centrarme en la       relación con Dios. Fue “molt maco” realizar que hay        una  persona que está cada día contigo: Jesús.            
   


Son mis primeros Ejercicios. Yo me apunto a todo. Los Ejercicios parecen que van en contra de lo que soy: hablo mucho, soy muy activa. Pero también van con lo que soy: me gusta pensar donde está lo importante. La charla de Xavier me ha ayudado: tengo el Cielo ganado: no lo tengo que ganar yo: ya me lo ganó Jesús. Van bien los Ejercicios para ver que lo prioritario no son las cosas mundanas, utilitarias. Transmitirlo a los compañeros. Pero no puedes explicar la fe y convencer con argumentos: vivir la fe primero. Estoy contenta de haber venido.

Fueron Ejercicios tranquilos. No he necesitado o sentido un subidón de fe. Pero el Señor ha trabajado como a escondidas. Fui muy atraída por los textos bíblicos. Quedo con mucha paz. Me han gustado mucho.

Son mis primeros Ejercicios. Estaba agobiada. Venía con la idea de un fin de semana romántico con Jesús. Entré en el silencio. Quiero seguir conociendo a Jesús poco a poco. Y seguir con la antorcha encendida hasta el próximo fin de semana romántico.

Para mí, si, los Ejercicios han provocado un subidón de fe. Habitualmente, no tengo tiempo para las cosas de la fe. El libro “la imitación de Jesucristo” me ha aportado mucho. Tengo mi libreta llena de notas. Estos primeros Ejercicios me han servido de mucho.

Son mis primeros Ejercicios. Vine pensando que no eran para mí: necesito hablar. Sábado, quería marcharme y tenía las maletas hechas. Hablé con Mn. Emili, me animó a quedarme. La adoración de anoche me ha tocado y quise aprovechar el resto del tiempo. Quizás volveré.


Son mis primeros Ejercicios. Intenté fijarme en Dios. Hice mi primera comunión hace un año y poco después de mi conversión en el Camino de Santiago. Fue un cambio total. Este fin de semana fue para dar gracias.  Y dejarme llenar. No estaba familiarizada con la Biblia. Fui sorprendida. Me ha gustado mucho la experiencia.


Son mis primeros Ejercicios ignacianos. En el silencio, puedes escuchar a Dios que habla bajo. Me ha gustado la explicación del icono de Jesús.


Son mis primeros Ejercicios. Yo también fui sorprendida que fuese en silencio. Yo también quería marchar. Pero intenté aprovechar y finalmente aprecié el silencio. Aprecié también los cantos: es una manera buena de adorar a Dios.





lunes, 22 de febrero de 2016

pasos para orar en pareja

La velocidad con la que va el mundo nos hace actuar en ocasiones como seres mecánicos y programados, a tal punto que cuando nos  levantamos en la mañana, nuestra mente nos envía la información de todas las funciones, acciones, recorridos, labores y actividades que debemos cumplir a contrarreloj. Cuando cae la noche y regresamos a nuestra cama, nos sentimos conformes o frustrados porque logramos cumplir en su totalidad con el horario asignado. Día a día hacemos lo mismo, olvidándonos de algo muy importante: la oración en pareja.

La oración es el reconocimiento de nuestros límites y de nuestra dependencia: venimos de Dios, somos de Dios y retornamos a Dios. Por ello cuando oramos, y más aún cuando lo hacemos en pareja, nuestra unión matrimonial se fortalece y nuestra fe se acrecienta cuando tienes al Todopoderoso como centro de tu vida y le expresas tus alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, ideales y realidades.

 Mi esposa yo así lo entendemos. Por ello, tomamos el compromiso de que antes de ir a la cama a descansar, destinamos un tiempo para orar. A veces el cansancio de la jornada del día, nos invita a no hacerlo, pero la disponibilidad en pareja nos ha permitido que uno de los dos pueda encargarse en dirigir la oración mientras que el otro lo acompaña desde el silencio.  
A continuación les compartiremos los diez pasos que hacemos para orar en pareja; tan solo tardará algunos minutos:

 1. Establecer una hora para orar juntos.
 2. Asignar quién dirige la oración.
 3. Tomarse de las manos para orar.
 4. Comenzar la oración dándole gracias a Dios.
 5. Pedir perdón.
 6. Comprometerse a cambiar los errores.
 7. Pedir por aquello que más estén necesitando.
 8. Afirmar que lo pedido se cumplirá.
 9. Expresar a Dios cuánto lo aman.
 10. Finalizar la oración con un abrazo
.

 Quisiéramos a manera de reflexión dejar la siguiente pregunta para que nos compartan sus respuestas o comentarios: ¿acostumbra a orar en pareja?

Artículo originalmente publicado por Por tu Matrimonio

domingo, 21 de febrero de 2016

HOMILIA 21 FEBRERO ( FRANCESC JORDANA)

Queridos hermanos y hermanas,

El evangelio de hoy, aunque de entrada, quizás, no lo parezca, es una exhortación a rezar, es una motivación para rezar. Tres elementos muy claros hacen referencia a la oración, que es una de las prácticas cuaresmales. Por tanto, todo enlaza bastante en este tiempo cuaresmal.

1. De entrada “Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago, y subió a lo alto de la montaña, para orar”. Dice el Papa Benedicto, comentando esta escena en su libro sobre Jesús de Nazaret: “El monte como lugar de la subida, no sólo externa, sino sobre todo interior; el monte como liberación del peso de la vida cotidiana, como un respirar el aire puro de la creación y su belleza; el monte que me da altura interior y me hace intuir al Creador”.






Me decía esta semana una madre de la kt-kolla que en el verano marchan con la familia al Pirineo y, cómo el contacto con la naturaleza, el cielo, la noche llena de estrellas, les acercan a Dios.

Esta tarde, leía a los padres de la catequesis, con los que hemos hecho un encuentro, una frase de Valentín Fuster, el famoso cardiólogo: “A quienes se preocupan por su salud les aconsejaría que se reservasen un rato cada día para ellos mismos, para poder pensar, simplemente pensar. Estamos en un mundo tremendamente acelerado, donde no hay tiempo de saber dónde estás ni adónde vas, y uno debe tomar partido sobre cuáles son sus objetivos en la vida y cómo conseguirlos.”

Esta semana he hablado con algunos de los cinco jóvenes que fueron de receso este fin de semana, y varios me decían cómo les había ayudado a ordenar y reorientar  su vida.

Necesitamos el silencio, la soledad, subir a la montaña a rezar... y, entonces, pasa el segundo elemento que en el evangelio de hoy nos habla de la oración:

2. “Maestro, qué bien se está aquí”. ¡En el silencio, en la soledad, en la oración, estamos bien! En la oración  estamos bien. Nos relajamos, nos encontramos con nosotros, nos ponemos en su presencia, y sentimos  su paz, su amor, su presencia, su palabra...

¡Es tan bonito rezar! ¡Tan regenerador! ¡Tan transformador! Como que a los adolescentes les cuesta la oración, he elaborado dos guías que faciliten la plegaria. Si alguien las quiere, que pase por la rectoría y le doy estas guías. Son herramientas que facilitan este encuentro con Jesús.

3. Y el tercer elemento que en el evangelio de hoy nos habla de la oración es la frase de Dios Padre; “Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle”. Si el Papa Francisco dice que Donald Trump no es cristiano porqué quiere levantar muros. Con más motivo podemos decir que no es cristiano quien no escucha a Jesús, el Hijo amado de Dios. Si desobedecemos a nuestro Padre en un mandamiento tan esencial, quiere decir que no somos cristianos. Podemos estar bautizados como Donald Trump, podemos ir al culto, como Donald Trump, podemos tener unas creencias cristianas, como Donald Trump, pero, no somos cristianos.

Escuchadle”. Escucharlo porqué ha hablado, y lo que ha dicho lo tenemos en los evangelios, y al leerlos, Jesús nos habla a nosotros, no lo olvidemos nunca. ¡Es un milagro! Su persona a través de su palabra nos habla. Por tanto, escucharlo porqué ha hablado, y escucharlo porqué continúa hablando.

Dios te ama y te invita a una relación con Él. El proyecto de Dios para nosotros es una vida de relación con Jesús.



Acabo con la oración colecta que, de hoy, dice, expresa todo esto que decimos... “Señor, Padre santo, tú que nos has mandado escuchar a tu Hijo, el predilecto, alimenta nuestro espíritu con tu palabra…”


Que esta eucaristía nos motive a rezar más, a estar más con Él, de manera que como Pedro podamos decir: “Maestro, qué bien se está aquí”.

Francesc Jordana

sábado, 20 de febrero de 2016

SED MISERICORDIOSOS COMO VUESTRO PADRE ES MISERICORDIOSO



He visto lo que es propio de la misericordia y he visto lo que es propio de la gracia: son dos maneras de actuar de un solo amor. La misericordia es un atributo de la compasión, y proviene de la ternura maternal; la gracia es un atributo de gloria, y proviene del poder real del Señor en el mismo amor. La misericordia actúa para protegernos, sostenernos, vivificarnos, y curarnos; es ternura de amor. La gracia obra para elevar y recompensar, infinitamente más allá de lo que merecen nuestro deseo y nuestro trabajo; difunde y manifiesta la generosidad que Dios, nuestro Señor, nos prodiga en su cortesía maravillosa. Todo esto viene de la abundancia de su amor. La gracia cambia nuestra flaqueza en consuelo abundante e infinito, la gracia convierte nuestra caída vergonzosa en un levantamiento sublime y glorioso, la gracia convierte nuestro triste morir en una vida santa y bienaventurada.



Cada vez que nuestra perversidad nos conduce, aquí abajo, al dolor, la vergüenza y la aflicción, la gracia nos conduce al consuelo, la gloria y la felicidad, y con tal sobreabundancia, que al llegar allá arriba para  recibir la recompensa que la gracia nos tiene preparada, agradeceremos y bendeciremos a nuestro Señor, regocijándonos sin fin por haber sufrido tales adversidades.



Y este amor bienaventurado será de tal naturaleza que veremos en Dios cosas que jamás habríamos podido conocer sin haber pasado por estas pruebas

Juliana De Norwich (1342- después de 1416)

viernes, 19 de febrero de 2016

10 enseñanzas de la Biblia para momentos difíciles


1.- “No temas, porque yo te he rescatado; te he llamado por tu nombre, tú eres mío” (Is 43,1).

2.- “Unos se fían de sus carros y otros de sus caballos, pero nuestra fuerza está en el nombre de nuestro Dios” (Sal 20,8).

3.- “Y todos los que están aquí reunidos sabrán que Yavé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos: él los va a poner a ustedes en nuestras manos” (1Sam 17,47).

4.- “¡Bendito el que confía en Yavé, y que en él pone su esperanza!” (Jer 17,7).

5.- “No teman ni se asusten ante esta gran muchedumbre; porque esta guerra no es de ustedes sino de Yavé”. (2Crón 20,15).

6.- “Entonces yo les dije: No teman ni tengan miedo de ellos. Yavé, nuestro Dios, que los conduce a ustedes, peleará por ustedes como ya lo hizo en Egipto” (Dt 1, 29-30).

7.- “Mas no temas, acuérdate de lo que hizo Yavé, tu Dios, con Faraón y con todos los egipcios”. (Dt 7,18).

8.- “Sean valientes y firmes, no teman ni se asusten ante ellos, porque Yavé, tu Dios, está contigo; no te dejará ni te abandonará”. (Dt 31,6).

9.- “Sepan que en la guerra la victoria no es de los más numerosos, sino que la fuerza proviene del Cielo… y el Cielo los hará añicos ante nuestros ojos. ¡No les teman, pues! (1Mac 3,19.22).

10.- “Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo, y la victoria en que el mundo ha sido vencido es nuestra fe” (1Jn 5,4).

jueves, 18 de febrero de 2016

Oración por mi esposo

Señor, Tú que conoces los corazones y
escudriñas en las profundidades de cada alma,
hoy quiero pedirte por mi esposo, 
que para mi corazón es muy amado,
a quien elegí gracias a Ti para que sea 
mi compañero y mi mejor amigo;
a quien preferí y escogí entre las páginas de mi vida.

Quiero pedirte por su corazón,
míralo con ternura y acaricia sus heridas más profundas,
sana su memoria de recuerdos dolorosos
y regálale la alegría siempre nueva para sus labios.

Colma su corazón de amor,
para que sus palabras, sus gestos
transmitan a quienes estamos a su lado
la compañía y la seguridad que tanto necesitamos.

Fortalece sus manos
para que su trabajo sea digno y bueno,
guía sus pensamientos para que sus pasos
sean bendecidos.

No alejes tu mirada de sus días,
para que se sienta muy amado por Ti.

Atráelo hacia la Fuente de Tu Amor,
si se encuentra alejado;
manténlo muy unido a Ti,
si ya está aferrado a tus amores.

Toma su mano y guíalo cada día
para que como padre y esposo,
sea fiel a tus mandamientos
y su sola presencia
inspire fuerza, valentía y seguridad.

Que su familia pueda recurrir a él,
como sostén y guía, fuerza y ayuda
en cualquier situación.

Que nuestros hijos descubran en él,
al modelo perfecto de amor y seguridad;
que en sus brazos aprendan del valor del trabajo y la fidelidad,
y que por sus palabras
beban de honestidad y responsabilidad.

Bendice su trabajo y las manos que día a día no se cansan;
que todos sus caminos sean bendecidos
y que yo, como esposa, descubra en él…
el amor verdadero y eterno que siempre anhelé.

Dame capacidad de entenderlo y amarlo,
sin pretender cambiarlo, más bien valorarlo.
Que corrija con prudencia y camine a su lado
respetando su individualidad y diferencias.

Que lo ame y cada día lo conduzca
con mis oraciones y ejemplo,
hacia nuestro fin, que es el Cielo,
donde el amor será eterno.

Que encuentre en él
la fuente del amor humano,
que su corazón no sea turbado
y que nuestros corazones
al mismo ritmo de amor fusionen su latir,
para que quienes comparten nuestras vidas,
vean en nosotros la belleza
del Amor de DIOS en nuestras vidas!!!.
de Aleteia