viernes, 10 de agosto de 2012

Orar en todas las situaciones de la vida


  Uno de los santos más populares del siglo XVIII, Alfonso es conocido sobre todo por su doctrina sobre el sacramento de la Penitencia —en la que veía manifestado «el abrazo gozoso de Dios Padre, que en su misericordia infinita no se cansa de acoger a todo hijo arrepentido»— y por su enseñanza sobre la oración. Que el santo describía como «el medio necesario y seguro para obtener la salvación y todas las gracias que necesitamos para conseguirla».

 «Quien ora, se salva; quien no ora, se condena». Recordando la famosa máxima de san Alfonso, el Pontífice  subrayó que «en todas las situaciones de la vida no se puede dejar de orar, especialmente en los momentos de prueba y dificultad».

El hombre no debe tener miedo de dirigirse al Señor: «Se nos invita —ha exhortado Benedicto XVI— a no temer recurrir a él y presentarle con confianza nuestras peticiones, con la certeza de obtener lo que necesitamos.



Pero, el Papa se ha preguntado, «¿qué es lo realmente necesario en nuestra vida?». Una vez más la respuesta se encuentra en san Alfonso: «La salud y todas las gracias que para ella hacen falta». Con estas palabras, ha explicado el Pontífice, se entiende «no sólo la salud del cuerpo, sino ante todo la del alma, que Jesús nos regala». Más que cualquier otra cosa, ha subrayado, «necesitamos su presencia liberadora, que hace de verdad plenamente humano, y por  eso lleno de alegría, nuestro existir».

Porque sólo con la humildad de la oración y la confianza en su misericordia, ha concluido, «puede crecer en nosotros la presencia divina que orienta nuestro camino, lo ilumina y lo hace seguro, incluso en medio de dificultades y peligros».

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