ANALFABETISMO RELIGIOSO


    En la homilía de la Misa Crismal del Jueves Santo por la mañana, en ese solemne contexto y rodeado de sacerdotes, obispos y cardenales concelebrantes, el Papa explicó que en una reunión con los cardenales, habían hablado, basándose en su experiencia, de un analfabetismo religioso que se difunde en medio de nuestra sociedad tan inteligente”. Y añadía: “Los elementos fundamentales de la fe, que antes sabía cualquier niño, son cada vez menos conocidos”.
   En breves y precisas palabras, el Papa señala una realidad presente: que existe un analfabetismo religioso constatable y generalizado; que tal analfabetismo consiste en ignorar lo más básico de nuestra fe, eso que cualquier niño antes conocía; que este analfabetismo es siempre más evidente; que un mundo tan inteligente como el nuestro, ignora algo tan fundamental como la religión. Todo esto, parece, está en expansión y discurre de la manera más “natural” del mundo. ¿Somos conscientes?



   Todo analfabetismo es grave y una deficiencia que urge sanar por el bien de la persona y de la humanidad. Con mayor razón, ¿qué decir y pensar del analfabetismo religioso? ¡Como que nadie se inmuta! Esta carencia ¿acaso no es grave y no atenta contra la salud más esencial y primaria de la persona: de su espíritu, de su trascendencia, de su verdadera fe, de su religión verdadera, de su salvación? ¿Y nos quedamos tranquilos? ¡Si fuese así sería muy alarmante! ¡Ojo!, que este analfabetismo nos afecta directamente, está extendido dentro del Pueblo de Dios. Más grave todavía. Es crisis de fe en la misma Iglesia. ¡Así, como suena! Crisis de fe en el Dios vivo y verdadero y en su enviado Jesucristo; crisis de fe en la Iglesia y en su misterio. Al menos nosotros los cristianos católicos hemos de tomar conciencia práctica de ello y empezar a actuar de modo personal y comunitario. Sin dilación alguna.



   El Santo Padre lo tiene muy claro y ya ha comenzado a diseñar el diagnóstico y aplicar una terapia urgente con su carta apostólica Porta fidei, (La puerta de la fe): proclamación del Año de la fe y la realización del Sínodo sobre la Nueva Evangelización. Todo, a partir de octubre de 2012. “El año de la fe -dice el Papa- debe expresar un compromiso unánime para descubrir y estudiar los contenidos fundamentales de la fe, sintetizados sistemática y orgánicamente en el Catecismo de la Iglesia Católica”. ¡Que no se diga que no estamos advertidos! ¡Que no sabemos qué hacer! ¿Quién no se va a animar?

   Lo menos que podemos hacer es empezar a salir del analfabetismo religioso, leyendo y releyendo el Catecismo de la Iglesia. Es una muy buena obra. Indispensable. Es el tesoro que la Iglesia tiene y cree a partir de la Palabra de Dios. Si no lo conocemos, creeremos en cualquier cosa. Es urgente recordarlo para empezar a creer sólidamente, con fundamento. Y empezar a vivir lo que creemos en privado y en público. Lo que no entendemos lo preguntamos. De ahí hemos de pasar a lectura serena y orada de los Libros Sagrados, en especial los Evangelios, para saber lo que Dios quiere de nosotros y aprender a escucharlo. Nos va la vida en ello. La presente y la eterna. 
   Desde nuestra experiencia espiritual y nuestro servicio a través de los Ejercicios Espirituales, tenemos una oferta lista y pronta para reforzar la fe y hacer arder la caridad: el amor a Dios y al prójimo. Fe fuerte y vida  coherente. En privado y público. Te esperamos.

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