miércoles, 8 de agosto de 2012

LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES, TESTIMONIOS

   El sabado pasado concluiamos una hermosa tanda de Ejercicios Espirituales. Os compartimos algunos de los testimonios que nos dejaron los participantes:
 
Una madre de familia: durante el año, en el mundo, no puedes dar al Señor el tiempo que se merece. En esta semana, es lo que quise hacer. He recibido todo. He flotado menos que el año pasado pero he sacado mucho provecho.





Una señora amiga de casa: hace muchos años que conozco esta querida casa. No podía hacer los Ejercicios a causa de mi marido enfermo. Me han dado paz y me permitieron encontrar al Señor aunque cuesta.





Una enfermera: Aprecio tener este descanso en el año, lejos del ruido y de la agitación. Este tiempo de paz me permite hacer en presencia del Señor replanteamientos, cambios que necesita mi vida.





Un ama de casa: Es la tercera vez que hago Ejercicios. No tengo palabras para describirlos pero los recomiendo mucho.





Un jubilado: estoy muy contento de estos días, gracias a todos.





Una señora auxiliar de nuestra Obra, francesa: son mis Ejercicios nº 16. Cada año son diferentes. Tuve un accidente hace 5 años. Lo vivo con más tranquilidad y me acepto más como soy.





Una profesora de inglés: Vivo un poco desordenada. Los ejercicios me han ayudado a estimularme para trabajar por lograr la paz interior y a calcular menos.





Una técnico PRL: No quería venir para no tener que cambiar. Es fácil de olvidar porque estamos en la tierra y los Ejercicios nos lo recuerdan. Hacía cosas para cumplir. He llorado también de alegría.





Una auxiliar de geriatría: Hace tiempo que quería hacer los Ejercicios de San Ignacio. Un sacerdote me dijo “ves a Caldes”. Aquí, he encontrado el método para ordenar mi vida, organizarme con buenos parámetros. Entendí mejor cómo Jesús vivió la Pasión con las explicaciones del Padre.





Un jubilado: mi padre estuvo muy vinculado con el P. Vallet, el fundador de los CPCR y formo parte de la Obra. Por fin, hice yo también los Ejercicios este año. Nos ponemos cuotas: somos buenos hasta aquí. Pero los Ejercicios hacen tomar consciencia de que lo que Cristo y la Iglesia pide, no es que seamos buena gente, ¡sino que seamos santos!




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