UNA ALTERNATIVA CATÓLICA A “LAS VEGAS”

   En pleno desierto de Nevada, se yergue, como mástil de un barco imponente, la ciudad de Las Vegas. La ciudad del ocio y de la diversión desenfrenadas, sin que nada pueda contener su vorágine de vicio y perversión. Las Vegas es la capital estadounidense del entretenimiento, un verdadero parque de atracciones para adultos deseosos de gastar su dinero. Es llamada en inglés “Sin city”, la ciudad del pecado. Esta denominación lo define todo del lugar.
   En realidad, Las Vegas es una cegadora luz, que culmina en un triste epílogo de ruina moral.
   Puede parecer al lector, que esto nos pilla muy lejos de España, pero la realidad es que últimamente hay noticias alarmantes, que indican que existe la posibilidad de que otro emporio de juego y diversión pueda estar cerca de dos grandes metrópolis españolas.

    La multinacional “Las Vegas Stand” pretende aterrizar en nuestro país con su negocio de casinos y ocio. Se barajan Madrid y Barcelona como destinos posibles de este trágico desembarco.
  Las administraciones públicas españolas han quedado fácilmente seducidas por este aparente nuevo becerro de oro o por este lobo vestido con piel de cordero. Arguyen los organismos públicos que esto traerá efectos beneficiosos sobre la economía, como la creación de un gran número de puestos de trabajo.
   ¿Qué mejor solución —aducen— en  un país con más de cinco millones de parados? Se diría  que es el nuevo Rey Midas que todo lo que toca lo convierte en oro. Pero no vamos en este artículo a discutir sobre las consecuencias económicas de estas instalaciones, sino los efectos perniciosos morales que estas conllevarían para nuestra nación.

    Estas instalaciones son como la caja de Pandora, que se abre, y una vez abierta salen todos los males, como el incremento de la ludopatía. No hay que olvidar que en España hay 2.350.000 personas catalogadas como jugadores patológicos o problemáticos.
    Pero aquí no termina la lista de efectos lesivos. Hay que contar con el alcoholismo, las drogas, la prostitución, las mafias de prestamistas, los problemas judiciales surgidos del embargo de bienes a los insolventes. Esto afectaría a algunos matrimonios, y provocaría sin duda rupturas conyugales que terminarían en separación o divorcio.
    Barnizados con la trampa superficial del glamur estos negocios introducen en el engranaje del juego las penurias de miles de personas que se gastan su sueldo mensual en una noche.
    ¿Existirá alguna alternativa a esto?
    Los  cristianos conocemos otras formas de ocio más saludables para el espíritu con efectos más que beneficiosos sobre el alma, que se han multiplicado recientemente.
    Esa forma de ocio se llama adoración eucarística perpetua. Y uno puede preguntarse lo siguiente ¿ En qué consiste esta forma de ocio genuinamente cristiana? 


    Es muy sencillo. Cada uno se compromete a permanecer en oración  delante del Santísimo durante una hora a la semana, y de esta manera, se forma una cadena humana que adora perpetuamente al Señor. El resultado es confortador. 
   Una capilla abierta las 24 horas del día, con el Santísimo expuesto, donde no sólo acuden las personas que tienen el compromiso de velar junto al Señor una hora determinada a la semana, sino que al ver la capilla abierta, son muchas personas más las que, al final, se acercan a hacer una visita y acompañar a Dios durante un momento. 
   De hecho en España es un movimiento que ha aumentado considerablemente en estos últimos años,  hasta tener en la actualidad 23 capillas. 
Grupo de adoradores en mayo
   Modestamente se  inició el 16 de febrero una noche de adoración mensual en nuestra Casa Cristo Rey de Pozuelo de Alarcon.
   Esta manera de divertirse a lo cristiano incrementa los beneficios espirituales del católico, aumentando en mayor grado las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad.
    Es una explosión del Espíritu Santo que constituye una alternativa clara y contundente al ambiente paganizante del complejo “Las Vegas”. 
    ¡Qué mejor alternativa al casino o al bingo que estar mucho tiempo a solas con quien sabemos nos ama, dejando a Dios que hable al corazón día a día, segundo a segundo!
    Finalmente, recordemos las contundentes palabras de San Pablo en su epístola  a los Romanos: “La noche está avanzada; el día se acerca. Despojémonos pues de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz (Rm 13,12).
                                                                               Ramón Sánchez Castillo

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