viernes, 29 de abril de 2011

KAROL Y MARÍA

"En el período en el que iba tomando fuerza mi vocación sacerdotal, mi manera de entender el culto a la Madre de Dios experimentó un cierto cambio. Estaba ya convencido de que Maria nos lleva a Cristo, pero en aquel período empecé a entender  que también Cristo nos lleva a su Madre.
Hubo un momento en el cual me cuestioné de alguna manera mi culto a María, considerando que éste, si se hace excesivo, acaba por comprometer la supremacía del culto debido a Cristo. Me ayudó entonces el libro de San Luis María Grignion de Montfort titulado "Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen''. En él encontré la respuesta a mis dudas. Efectivamente, María nos acerca a Cristo, con tal de que se viva su misterio en Cristo. El tratado de San Luis María Grignion de Montfort puede cansar un poco por su estilo un tanto enfático y barroco, pero la esencia de las verdades teológicas que contiene es incontestable. El autor es un teólogo notable. Su pensamiento mariológico está basado en el Misterio trinitario y en la verdad de la Encarnación del Verbo de Dios.
Comprendí entonces por qué la Iglesia reza el Ángelus tres veces al día. Entendí lo cruciales que son las palabras de esta oración: "El Ángel del Señor anunció a María. Y Ella concibió por obra del Espíritu Santo... He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra... Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros..." ¡Son palabras verdaderamente decisivas! Expresan el núcleo central del acontecimiento más grande que ha tenido lugar en la historia de la humanidad.
Esto explica el origen del Totus Tuus. La expresión deriva de San Luis María Grignion de Montfort. Es la abreviatura de la forma más completa de la consagración a la Madre de Dios, que dice:
Totus tuus ego sum et omnia mea Tua sunt.
Accipio Te in mea omnia.
Praebe mihi cor Tuum, Maria.
De ese modo, gracias a San Luis, empecé a descubrir todas las riquezas de la devoción mariana, desde una perspectiva en cierto sentido nueva. Por ejemplo, cuando era niño escuchaba "Las Horas de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María'', cantadas en la iglesia parroquial, pero sólo después me di cuenta de la riqueza teológica y bíblica que contenían. Lo mismo sucedió con los cantos populares, por ejemplo con los cantos navideños polacos y las Lamentaciones sobre la Pasión de Jesucristo en Cuaresma, entre las cuales ocupa un lugar especial el diálogo del alma
con la Madre Dolorosa.
Sobre la base de estas experiencias espirituales fue perfilándose el itinerario de oración v contemplación que orientó mis pasos en el camino hacia el sacerdocio, y después en todas las vicisitudes sucesivas hasta el día de hoy."
Juan Pablo II, Don y Misterio 

jueves, 28 de abril de 2011

EL ESTILO DIVINO

"Al final, permanece siempre en todos nosotros la pregunta que Judas Tadeo le hizo a Jesús en el Cenáculo: «Senor, ¿qué ha sucedido para que te muestres a nosotros y no al mundo?» (Jn 14,22).
Sí, ¿por qué no te has opuesto con poder a tus enemigos que te han llevado a la cruz?, quisiéramos preguntar también nosotros. ¿Por qué no les has demostrado con vigor irrefutable que tu eres el Viviente, el Señor de la vida y de la muerte? ¿Por que te has manifestado sólo a un pequeño grupo de discípulos, de cuyo testimonio tenemos ahora que fiarnos?
Pero esta pregunta no se limita solamente a la resurrecci6n, sino a todo ese modo en que Dios se revela al mundo. ¿ Por que sólo a Abraham? ¿Por que no a los poderosos del mundo? ¿Por que sólo a Israel y no de manera inapelable a todos los pueblos de la tierra?
Es propio del misterio de Dios actuar de manera discreta. Sólo poco a poco va construyendo su historia en la gran historia de la humanidad. Se hace hombre, pero de tal modo que puede ser ignorado por sus contemporáneos, por las fuerzas de renombre en la historia. Padece y muere y, como Resucitado, quiere llegar a la humanidad solamente mediante la fe de los suyos, a los que se manifiesta. No cesa de llamar con suavidad a las puertas de nuestro corazón y, si le abrimos, nos hace lentamente capaces de «ver».
Pero ¿no es este acaso el estilo divino? No arrollar con el poder exterior, sino dar libertad, ofrecer y suscitar amor.
Y, lo que aparentemente es tan pequeño, ¿no es tal vez -pensándolo bien- lo verdaderamente grande? ¿No emana tal vez de Jesús un rayo de luz que crece a lo largo de los siglos, un rayo que no podía venir de ningún simple ser humano; un rayo a través del cual entra realmente en el mundo el resplandor de la luz de Dios? El anuncio de los Apóstoles, ¿podría haber encontrado la fe y edificado una comunidad universal si no hubiera actuado en ella fuerza de la verdad?
Si escuchamos a los testigos con el corazón atento y nos abrimos a los signos con los que el Señor da siempre fe de ellos y de si mismo, entonces lo sabemos: El ha resucitado verdaderamente. El es el Viviente.
A El nos encomendamos en la seguridad de estar en la senda justa. Con Tomas, metemos nuestra mano en el costado tras
pasado de Jesús y confesamos:
«¡Señor mío y Dios mío!» (Jn 20,28)."
Benedicto XVI, Jesús de Nazaret II

miércoles, 27 de abril de 2011

ROSA DE ABRIL

Mosaico exterior del muro de la Capilla

En esta Pascua luminosa, celebramos hoy a la 'Mare de Déu de Montserrat' (Madre de Dios de Montserrat), la 'morena de la sierra' como canta el himno montserratino del Virolai.
Patrona de Cataluña y también de nuestra Casa que Ella guarda y bendice como una buena Madre.
Es Ella quien acoge y que bendice a todos esas personas que dicen sentirse tan bien en este lugar. Es Ella que consuela, serena, apacigua, alegra las almas.

Patio interior iluminado en la noche
Es Ella que vela también por esta porción de España que es Cataluña. Me gusta mucho en el himno antes evocado, el Virolai, la estrofa que dice:
       "de los catalanes, Vos eres la princesa,
        de los españoles, la Estrella de oriente"
Pues que esta Princesa y Estrella en España haga que no se pierda la fe. Esta fe que ha atravesado los siglos, dando grandes frutos de santidad.
¡Es impresionante la cantidad de Santos fundadores catalanes en los siglos XIX y XX, que lanzaron grandes obras! Obras que han marcado la evangelización no sólo de España. San Antonio Mª Claret, San Enrique de Ossó, Santa Joaquina Vedruna, San Josep Oriol, San Josep Mañanet, Santa Teresa Jornet, Santa Mª Rosa Molas, por citar sólo algunos que vienen al recuerdo. 
Santuario del Monte Tibidabo que domina Barcelona
No olvidamos en esta lista, a nuestro querido Fundador el Padre  Francisco de Paula Vallet que lanzó la Obra de los Ejercicios Espirituales a través de la cual miles de hombres adquirieron un compromiso cristiano y eclesial en la Cataluña de principios de siglo XX.
P. Vallet predicando en Sarriá
Cuando hace dos años yo misma, originaria de los madriles, llegué destinada a esta región fui interpelada por un párroco que me lanzó: "Y ¿que has hecho para que tu Superiora General te castigue enviándote a un país de misión tan hostil como es Cataluña?".
Creo que hoy día todos los cristianos comprometidos se sienten también en un terreno hostil de misión. Pero si los retos son grandes, la gracia del Resucitado, vivo y victorioso lo es más todavía.

En la escena del Evangelio que hoy leemos en la Misa, la de los discípulos de Emaús, me llama siempre la atención cómo el Señor acompaña a estos dos hombres en su alejamiento, perdidas la fe, la esperanza, el amor. Los recalienta el corazón, les abre la inteligencia. Y menudo maratón echan después para volver a la comunidad eclesial que tan desanimados habían abandonado
Que la Mare de Déu de Montserrat nuestra Madre nos ayude a imitar a su Hijo con los hombres y mujeres que nos rodean.

Hoy también celebramos el cumple de una de nuestras hermanas, la 1ª Cooperatriz española, que tenemos la satisfacción de conservar en Caldas aún bien activa a pesar de los achaques y de los años que no pasan en valde. Es nuestra Hermana Mª Sta. Teresa que hoy confiamos a vuestra oración.
Y muchas felicidades a las Montserrat o Montses

martes, 26 de abril de 2011

Cuando vemos la descristianización galopante de nuestros países de tradición cristiana y de nuestros entornos, es consolador saber en este tiempo pascual, que la gracia y la vida divina que nos ha alcanzado Jesús con su muerte y Resurrección sigue llegando a miles de hombres y mujeres que en todo el mundo han recibido el bautismo en la Vigilia Pascual.

El santo Padre en esta Vigilia bautizó en San Pedro a 6 personas de diferentes culturas. En España son cientos de personas las que han recibido esta gracia repartidas en toda la geografía de la península. También en Francia, en E.E.U.U.
Unos mil anglicanos han sido recibidos en la plena comunión con la Iglesia católica durante esta Semana Santa, en diferentes celebraciones y lugares de Inglaterra y Gales. Se trata de unos treinta grupos --unos sesenta clérigos anglicanos--, una etapa decisiva en la respuesta del Papa a las peticiones de anglicanos de regresar a la Iglesia católica en comunidades, prevista por la constitución apostólica.
La Iglesia en China y Vietnam ha acogido con gran alegría en sus comunidades a más de 2800 personas que reciben el Bautismo desde la Vigilia Pascual hasta el domingo Día de la Divina Misericordia.
Y más, y más que desconocemos en otras latitudes.

En nuestra casa ayer celebrábamos el bautismo de Clara Susana Monserrat, presidido por Mossén Emili Marlés en la Parroquia Santa María de Caldas de Caldas. Mossén Emili Empleó una imagen que nos hace comprender la grandeza del Bautismo:
"Cuando un arbol, aunque sea el mejor se planta en el desierto, no puede ser fecundo, está abocado a la muerte. Si plantamos un arbol aunque sea mediocre en un vergel, donde abunde el agua y el sol no puede no dar fruto. Hoy vamos a plantar a Clara en el mejor de los terrenos el seno de la Trinidad"
Ahí estamos todos plantados y llamados a dar vida para que otros muchos puedan conocer el amor de Dios.


lunes, 25 de abril de 2011

EXPERIENCIA DE AMOR

En el gozo de la alegría pascual, os queremos compartir 'algo' de la obra del Señor Resucitado en los que durante los días santos han gustado en la intimidad y el silencio de los Ejercicios Espirituales el Amor inmenso del Señor.

Un joven estudiante: el mundo de hoy nos come y nos impide alimentar el amor hacia Cristo. Agradezco muchos estos días en los que se ha intensificado la relación con El y que me han ayudado también a comprender mejor las lecturas de la Palabra de Dios.

Un comerciante: si los Apóstoles no hubieran hecho la experiencia de Jesús resucitado no habrían sacado a delante la Iglesia. Y ellos nos han enseñado a amar como Jesús hasta dar la vida. Nos empeñamos en hacer cosas por aquí, por allá. Lo importante es amar a los quee están a nuestro lado. Con el Señor a nuestro lado las cosas se van superando. Hay que llevar el amor con obras y con palabras invitando a la gente a leer, a ver por TV cosas buenas. Y no olvidar hacer propaganda de Ejercicios y retiros espirituales.


Un cursillista: Doy gracias a Dios por las oraciones que me han conducido hasta aquí. Vine porque estaba muy instalado, notaba una atonía espiritual en mí. El Señor me ha despertado para seguir en la brecha, porque el mundo esta necesitado de cristianos que dén el callo.

Un joven electrónico: Creo mucho en la Providencia que en este caso se mostró a través de Facebook. Doy muchas gracias a Dios por estar aquí y por aprender cosas nuevas. Ha habido más descanso en mi alma. Me gustaría amar más a Dios; no sé cómo hacer pero sé que el espíritu Santo va a seguir guiándome.

Otro cursillista activo en su parroquia: tenía ganas de hacer Ejercicios en esta casa. Las charlas han sido muy densas. Me doy cuenta que lo principal del amor no son las palabras sino las obras. No puedo ser indiferente a la gente que me encuentro y que no tiene ni idea o no la quiere tener de qué son las cosas de Dios.

Un religioso: vine porque no me encontraba bien. Ser religioso en el mundo de hoy es duro, y más en una comunidad de ancianos. Salgo un poco animado a continuar luchando lo que Dios quiera.
 

Un joven: doy gracias a Dios por este tercer retiro. Durante el año vamos caminando, comprometidos en la parroquia, y sin querer nos vamos dejando enrollar, envolver por el mundo. Menos mal que existen estos oasis maravillosos donde el Señor recarga las pilas y nos vuelve a animar. En medio de todas las tribulaciones hay que confiar en el Señor, esperar en el que nos conduce y nos guía. Estos últimos tiempos he recibido la gran alegría de ver a algunos miembros de mi familia que se están acercando al Señor. No sabemos cuando dará su fruto lo que hemos sembrado, pero Dios sí lo sabe y el me hace valorar para qué me ha traído a este mundo

Un jubilado: cada vez que vengo es como si el Señor, el Buen Samaritano pasara a mi lado y me trajera a Ejercicios, a esta posada de la casa Mare de Déu de Montserrat para rehacerme. Una de las cosas que más me ha marcado en esta experiencia, es que los cristianos no vivimos el amor como debiéramos. El Padre me ha dado, gracias a Dios, algunas ideas prácticas.



sábado, 23 de abril de 2011

LA ULTIMA PALABRA LA TIENE EL

"Si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: estáis todavía en vuestros pecados. Si solamente para esta vida tenemos puesta nuestra esperanza en Cristo, ¡somos los hombres más dignos de compasión! ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que murieron". 1 Co 15, 20
La penúltima pañabra del Amor: Cristo ha muerto.¡Y qué muerte! Pero la última palabra no la tiene la muerte.
La última palabra del Amor es que Cristo ha resucitado. La última palabra la tiene El, sobre el mal, sobre el pecado, sobre la muerte. Está vivo, luminoso, victorioso.
La última palabra en mi vida la tiene El: sobre mi pecado, sobre el mal que me rodea, sobre mi muerte.
Y en su Resurrección, como bien señala San Ignacio en los Ejercicios, Cristo ejerce principalmente el oficio de Consolador: el Hijo a su Madre, el Amigo a sus amigos, el Pastor a sus ovejas, el Esposo a su esposa la Iglesia...

"No temáis" "No temas" dice una y otra vez a sus amigos.
Y nos sigue diciendo a cada uno "No temas" La última palabra la tengo Yo. Acoge la inmensidad de mi Amor"
"En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo."Jn 16, 33

¡¡¡Feliz Pascua de Resurrección!!!
¡Y a vivirla que son 50 días y... una eternidad!

SILENCIO DE DIOS

Silencio.
Es la tonalidad de la jornada.
Silencio, porque Dios calla.
Silencio, porque Cristo yace en el sepulcro.
Silencio lleno de expectativa, de esperanza.

¿Hay una noche que no acabe con el alba, con el despuntar de un nuevo día?
Silencio.
Silencio de la Madre, que triturada por el dolor, por el sufrimiento compartido del Hijo, espera.
Espera.
"Será grande, será llamado Hijo del Altísimo. El Señor dios le dará el trono de David su padre y su Reino no tendrá fin".
Todo parece mentira. Pero ella sabe que todo no está acabado. "¿Cómo será esto?"En silencio ella sigue ofreciéndose y espera.

Contrasta el silencio de María con la agitación de las Santas Mujeres que preparan los unguentos, los lienzos, los perfúmenes para embalsamar y atisban el alba.
Contrasta con la agitación de nuestro mundo de conflictos, de guerras, de diversión, de dispersión...
Jornada para acompañar a la Madre, para dejarnos purificar en su pecho materno.
Como “centinelas en la noche”, junto a María  esperamos la luz del Resucitado.

Y hoy nuestros ejercitantes, después de un buen baño de silencio y de intimidad con el Señor vuelven a sus hogares, a sus realidades eclesiales y sociales. Han sido días intensos, de gracia, de misericordia.
Gracias de su parte a todos los que les habéis acompañado con vuestra oración.
Les seguimos consagrando al Corazón de la Madre para que sean testigos fieles de su Hijo Resucitado.

viernes, 22 de abril de 2011

ABRAZAR LA CRUZ CON POBREZA Y HUMILDAD

"Se hizo en todo semejante a nosotros...", aún viviendo la Cruz en pobreza y también con humildad.
Jesús abraza la Cruz
, esa Cruz que había abrazado en el Corazón. Pero Jesús no puede solo con ella.

Y a Simón de Cirene, que podría haber dicho: '¿Y por qué yo?' Pues le tocó. Le tocó y Jesús con él nos explicó que nos ha hecho sitio en la Cruz, que Él podría haberlo hecho todo, pero que la grandeza del amor de Dios, Dios es tan grande, que ama al hombre haciéndole capaz de tener sitio junto a Él. No porque Dios sea impotente, no porque le falte potencia y poder a Dios. No, no, no. Sino que nos ama de tal manera que su amor le lleva no a disminuirnos, sino a elevarnos y hacernos partícipes de Sí mismo y de su propia vida. Y en este Simón de Cirene comprendemos cómo Jesús:
  primero, ha sido hombre de verdad, pobre y débil de verdad, y no ha cogido la Cruz y dice: 'bueno, voy a disimular, oye, Simón, ¿me ayudas?' No, porque además no lo pidió Él, sino que era tan evidente su debilidad que cogieron a Simón que estaba allí, que de repente, a lo mejor simplemente llegó, ¿a ver qué pasa?, se asoma, pues te tocó, 'te tocó'. La humildad verdadera de Jesús.
  Y luego cómo en éste gesto Jesús dice: '¿Quieres vivir con amor redentor? ¿Quieres colaborar conmigo en la Redención del mundo?'
video

Jesús llega al Calvario y lo crucifican entre dos ladrones, dos malhechores, lo cual no sabemos si fue una casualidad. Mejor entre dos. ¿Por qué? Porque así le quitaban más protagonismo a Jesús. 'Como uno más, que éste es un cualquiera. Venga a decir que es el Mesías. Que no hombre, que no, que es un cualquiera. Mira con qué cualquieras está. Ves, con otros dos cualquiera'. Es una manera de intentar tapar la importancia de Jesús también. Pero aquí se cumple, y ellos no lo sabían, cómo a través de las argucias, las pretendidas argucias de los hombres, Dios realiza su plan de salvación, porque entonces cómo se realiza aquella profecía: “Fue contando entre los pecadores. Fue contado entre los malhechores”.
Y Jesús en la Cruz ha llegado a la etapa final de su descenso, de encarnación, para llegar a un descenso todavía mayor, que es la muerte.
"Se despojó de su rango, y se hizo en todo semejante a los hombres... obediente hasta la muerte, y muerte de cruz" Fil, 2

jueves, 21 de abril de 2011

GRATITUD POR ESTE DON

Hoy recordamos con emoción y gratitud tres grandes regalos del Señor.
     El mandamiento Nuevo del Amor
    La institución del Sacerdocio
    El Sacramento del Amor: la Eucaristía.
Son un poco como la Trinidad: tres realidades distintas en una y única realidad verdadera: el Amor loco de Dios a los hombres.

Jesús nos llama a amar como El nos amó. El gesto de su Santísimo Cuerpo entregado por la humanidad entera y de su Sangre derramada por el perdón de los pecados que celebramos cada día en la Eucaristía gracias al don inestimable del sacerdocio, nos arrastra en esta locura de amor.
Por eso diciendo a los Apóstoles "Haced esto en memoria mía", quiere hacer presente su único sacrificio cada día hasta el final de los tiempos. Es ahí de donde sacamos fuerza, energías para amar como El nos amó. Para amar como decía Madre Teresa "hasta que nos duela". Cuando Jesús Eucaristía se entrega a nosotros en la comunión, pone en nosotros el amor que le ha conducido a dar su vida sobre la Cruz y nos comunica ya su vida de resucitado.
Estamos llamados a renovar y profundizar continuamente nuestra fe en este gran misterio que constituye "la fuente y la cima de la vida cristiana" (cf. Conc. Vaticano II). La Eucaristía es el alma de nuestra vida cristiana, porque es Jesús mismo en nosotros.
En este día tan grande pidamos al Señor crecer cada día en nuestra vida eucarísitica; entonces creceremos al mismo tiempo en el Amor a Dios y al prójimo.

miércoles, 20 de abril de 2011

ME AMÓ Y SE ENTREGÓ POR MÍ

En estos días cada uno puede hacer suyas las palabras de San Pablo “Me amó y se entregó por mí”  Ga 2, 20.
Su Pasión de Amor:
   la vivió libre y conscientemente
   la vivió con sentido redentor y
   la vivió con amor.


San Ignacio nos invita a pedir durante las contemplaciones de la Pasión, la gracia del dolor con Cristo doloroso. No es algo artificial, a nivel psicológico. Es un vivir Corazón a Corazón con Jesús

El dolor, la confusión no de despecho contra nosotros mismos. Un dolor, una compasión que nace de la admiración. No es ni siquiera la gracia de la contrición. Es la gracia de la admiración. Todo lo que el Señor me ama, quiere sufrir por mí. Es una gracia.

Corazón a Corazón con Jesús.

Os invitamos a pedir al Señor esta gracia, la gracia de participar en la vivencia que Él tuvo de la Pasión, que es la única manera verdadera de acercarse a Cristo estos días de manera auténtica, para comprender su sentir. Entrar en la Pasión desde su Corazón, tal y como fue vivida.

Es la gracia de la unión que no podemos procurárnosla por nuestras fuerzas. Que el Espíritu del Señor nos conceda esta gracia de UNIÓN CON CRISTO para que el amor de Cristo nos inunde y podamos alcanzar plenamente también el gozo de su Resurrección.

martes, 19 de abril de 2011

CONTEMPLAR LA PASIÓN ¿ES PERDER EL TIEMPO?

Muchos encuentran que contemplar a Cristo es su Pasión es un error, es perder el tiempo. Cristo ya está resucitado y a quienes hemos de contemplar eficazmente y ayudar es a tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo que siguen sufriendo. A lo mejor más cerca de lo que imaginamos.
¡Y si encendemos la tele no faltan dramas conflictos, lejos y a las puertas de nuestras casas! A los cristos de hoy, más o menos anónimos, hemos de salir al paso y dejarnos de contemplaciones anacrónicas.
En estas afirmaciones hay una parte de verdad, pero no toda la verdad. Es una verdad quizás un poco subjetiva que responde a la necesidad de eficacia y de inmediatez de los hombres de nuestro tiempo. 
Si echamos una mirada a la historia y buscamos el origen de las grandes obras sociales, el origen de la cultura, de la educación y de la ayuda a los más pobres, desvalidos ¿a quienes encontramos en esos orígenes? A los santos, y especialmente a aquellos que han contemplado más asiduamente la Pasión del Señor. La contemplación de la Pasión, les hacía salir al paso de los que sufren en su mundo. Madre Teresa, san Camilo de Lellis, San Vicente de Paul, el Cura de Ars, San Pío de Pieltreccina que fundó uno de los mejores hospitales de aquel momento para los pobres...
Historial del cura de Ars: creación de la Providencia
No nos dé miedo de contemplar a Cristo crucificado. En nuestro mundo que huye desenfrenadamente del dolor, esconde y maquilla la realidad de la muerte (tanatorios), en el que tenemos fácilmente satisfacciones, compensaciones, no nos es siempre fácil fijar nuestra mirada en Cristo crucificado. Nos supone un gran esfuerzo.
Pero no nos quedemos en sensiblerías. No nos quedemos en la corteza. Las llagas de Cristo tienen una fuente. Su gran Amor, su Corazón. Como decía Juan Pablo II "la Pasión de Cristo es ante todo una Pasión de Amor".

Y es esta Pasión de Amor la que nos impulsará a salir en ayuda de tantos contemporáneos nuestros que sufren a nuestro lado, en nuestro entorno y que nos mendigan amor. Y ante los cuales sentimos tanta impotencia.

lunes, 18 de abril de 2011

PALPAR EL AMOR EN NUESTRAS VIDAS


La última tanda de marzo en Caldes de Montbui
En este día en casi todas nuestras casas CPCR grupos de hombres vendrán a dedicar estos días santos a un encuentro intenso con el Señor. Es curioso el gran número de los que harán esta experiencia de los Ejercicios Espirituales en la Francia laica, mientras en España gozamos de tiempos de vacas flacas y son pocos los candidatos.
Os encomendamos a estos hombres que, como todos los demás, necesitan palpar a Dios en lo concreto de sus vidas, para reencontrar su amor, dejarse rehacer por su misericordia, discernir su voluntad como camino de felicidad. 
Sacrificarán muchas cosas  para poder estarse así, a solas, con el Señor. Pero sabemos todos de antemano que saldrán ganando el ciento por uno.
Os mendigamos oraciones por ellos, mientras nosotros también vamos a intentar estos días contemplar ese gran Amor de Cristo por nosotros que le ha llevado a dar la vida, para compartirnos su vida, su victoria sobre el mal, la muerte, el dolor: este debería ser el deseo más vivo de la semana . Aceptándolo, dejándonos purificar por El para participar de la Vida con mayúsculas.
Esa pasión que como nos dice Benedicto XVI en su último libro, no es un hecho del pasado. Cristo vivo y resucitado renueva su misterio pascual, lo actualiza, lo hace presente en nuestro hoy cotidiano. Y particularmente en los sacramentos.

domingo, 17 de abril de 2011

COMO SALIMOS A SU ENCUENTRO

Domingo triunfal.
Niños, grandes, judíos, galileos, extranjeros... La muchedumbre aclama a Jesús como
Rey, como Mesías:
"Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en las alturas"

Entremos en la escena y contemplemos para, como dice san Ignacio, "sacar algún provecho"
Jesús acoge humilde, sereno, sencillo la aclamación de los humildes, sus muestras de afecto, su expectación. Sí, es El a quien están esperando ardientemente de generación en generación. Sabe lo que le espera en esta fiesta que todos vienen con alegría a celebrar a la casa del Señor. Sí, por fin, va a establecer su Reino... pero sabe muy bien que este supera las expectativas, y que no todos comprenderán su entrega, su Amor hasta el fin.
Los apóstoles
no caben en sí de emoción, de esperanza, de ambición quizás también.
Están llenos de entusiasmo.
El asno... pues no le debía faltar al jovencito perplejidad ante una tal escena
grandiosa. Se estrena nada más y nada menos que ¡llevando al Rey de reyes!, siendo ¡sujeto de una profecía! "Mira que tu Rey viene  a ti, , manso y sentado en un asno, en un pollino" Zac 9,9
Los discipulos se manifiestan de maneras diferentes.
Los unos, el evangelio nos habla de multitudes, aclamando abiertamente a Jesús, con ramos, palmas en las manos, vítores.
Otros habrá que contemplen la escena con regocijo, pero participando tímidamente.
No faltarán también los que siguen de lejos el acontecimiento para no quedar
comprometidos. ¡Buenos están los aristócratas del Templo!
Y no podían faltar los protestones. Los que no acogen a Jesús, no creen en El, aún
habiendo sido testigos de sus milagros, aún habiendo escuchado la veracidad de sus palabras... aunque los muertos resuciten. ¡No! ¡No! y ¡No! ¡Que hemos dicho que este no es el Mesías y no lo es! ¡Hay que eliminarlo!


Es un buen momento, al comenzar estos días santos, para situarnos ante Jesús. ¿Cómo salimos a su encuentro? ¿Cómo lo acogemos?
Extendamos ante El hoy nuestros mantos, nuestros ramajes, nuestras seguridades, nuestras ociosidades. Que el Rey y Señor que viene pase por encima de todo.

El Papa concluyendo en su libro Jesús de Nazaret el comentario a este pasaje nos dice:
"La iglesia naciente vio en esta escena la representación anticipada de lo que ella misma hace en la liturgia... La Iglesia saluda al Señor en la Sagrada Eucarisía como el que ahora viene, el que ha hecho su entrada en ella. Y lo saluda al mismo tiempo como aquel que sigue siendo el que ha de venir y nos prepara a su venida.
Como peregrinos, vamos hacia El; como peregrino, El sale a nuestro encuentro y nos incorpora a su ¡subida' hacia la cruz y la resurrección, hacia la Jerusalén definitiva que, en la comunión con su Cuerpo, ya se está desarrollando en medio de este mundo"

sábado, 16 de abril de 2011

CON MARÍA

"Había también unas mujeres mirando desde lejos, entre ellas, María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de Joset, y Salomé, que le seguían y le servían cuando estaba en Galilea, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén".Mc 15, 41
Sabemos por el evangelista San Juan que María su Madre estaba con estas piadosas mujeres, de pie, junto a la Cruz, en la Calvario. Así pues había acompañado a su hijo, no sólo en una parte de su ministerio en Galilea, sino también en su subida a Jerusalén.
¿Cómo viviría esas últimas jornadas de la vida de su Hijo?
Sabemos de la fuerza de intuición en el corazón de las madres. Es muy probable que Jesús, durante tantos años de vida oculta en el hogar de Nazaret, compartiera con la sencillez y confianza de los hijos hacia las madres el plan de salvación decretado por el Padre. No dejaría de hablarle de su Hora y de cómo la quería asociada a esa Obra de Salvación de la humanidad, a través de la cual ella se convertiría en la Madre de una nueva humanidad.
¿Cómo viviría María esa próximidad con su Hijo  en estas jornadas que precedían esta Pascua? Le sigue acompañando en la discrección, en la cercanía, con la expectación clarividente de quien sabe que su Hijo va a dar la vida por los pecadores.
María acompaña a Jesús en el silencio hasta la Cruz, donde permanece de pie, orante, ofreciendo. Llena de sentido el silencio y la oración ante las cruces de tantos que sufren en la impotencia. Sabemos que el silencio es una manera muy humana y hermosa de amar, de rezar... María enséñanos el sentido del silencio, de la oración , de la intercesión por aquellos que sufren.
Y ella se ofrece con El, una vez más en el Fiat que sigue haciendo eco al Fiat de su Hijo.
Entremos en esta Semana Santa íntimamente unidos a la Madre. Que ella nos conceda la gracia de la compasión, de padecer con Jesús esta Pasión de Amor por la humanidad que le cuesta la vida.
Unamos nuestros Fiat a los suyos por tantos hombres y mujeres que necesitan en nuestro mundo hacer experiencia de esta sobreabundancia de Amor que Dios comunica a los hombres.

jueves, 14 de abril de 2011

Todos llamados a la santidad

La historia de la Iglesia está marcada por hombres y mujeres santos que con su fe, con su caridad, con su vida fueron los faros de muchas generaciones, y lo son también para nosotros. Los santos manifiestan de muchos modos la presencia potente y transformadora del Resucitado; dejaron que Cristo tomase tan plenamente sus vidas que podían afirmar como san Pablo “no vivo yo, es Cristo que vive en mí” (Ga 2,20).
Seguir su ejemplo, recurrir a su intercesión, entrar en comunión con ellos, “nos une a Cristo, del cual, como de la Fuente y la Cabeza, emana toda la gracia y toda la vida del mismo Pueblo de Dios” (Conc. Vat. II) Quisiera ofrecer alguna idea de lo que es la santidad. 
¿Qué quiere decir ser santos? ¿Quién está llamado a ser santo? A menudo se piensa que la santidad es un objetivo reservado a unos pocos elegidos. San Pablo, sin embargo, habla del gran designio de Dios y afirma: “En él – Cristo – (Dios) nos ha elegido antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor” (Ef 1,4). Y habla de todos nosotros.
La santidad, la plenitud de la vida cristiana no consiste en el realizar empresas extraordinarias, sino en la unión con Cristo, en el vivir sus misterios, en el hacer nuestras sus actitudes, sus pensamientos, sus comportamientos. La medida de la santidad viene dada por la altura de la santidad que Cristo alcanza en nosotros, de cuanto, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida sobre la suya. Es el conformarnos a Jesús, como afirma san Pablo: “En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo” (Rm 8,29). Y san Agustín exclama: “Viva será mi vida llena de Ti" (Confesiones, 10,28)...

Pero permanece la pregunta: ¿Cómo podemos recorrer el camino de santidad, responder a esta llamada? ¿Puedo hacerlo con mis fuerzas? La respuesta está clara: una vida santa no es fruto principalmente de nuestro esfuerzo, de nuestras acciones, porque es Dios, el tres veces Santo (cfr Is 6,3), que nos hace santos, y la acción del Espíritu Santo que nos anima desde nuestro interior, es la vida misma de Cristo Resucitado, que se nos ha comunicado y que nos transforma...

 ¿Cómo puede suceder que nuestro modo de pensar y nuestras acciones se conviertan en el pensar y en el actuar con Cristo y de Cristo? ¿Cuál es el alma de la santidad? La santidad no es otra cosa que la caridad plenamente vivida. “Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él” (1Jn 4,16).
La caridad, de hecho, es vínculo de la perfección y cumplimiento de la ley (cfr Col 3,14; Rm 13, 10)... quizás debemos decir las cosas de un modo todavía más sencillo.


¿Qué es lo más esencial? Esencial es
- no dejar nunca un domingo sin un encuentro con el Cristo Resucitado en la Eucaristía, esto no es una carga, sino que es luz para toda la semana. - No comenzar y no terminar nunca un día sin al menos un breve contacto con Dios.
- Y, en el camino de nuestra vida, seguir las “señales del camino” que Dios nos ha comunicado en el Decálogo leído con Cristo, que es simplemente la definición de la caridad en determinadas situaciones.
De ahí que la caridad para con Dios y para con el prójimo sea el signo distintivo del verdadero discípulo de Cristo. (Lumen gentium, 42). Esta es la verdadera sencillez, grandeza y profundidad de la vida cristiana, del ser santos.
He aquí el porqué de que San Agustín, comentando el cuarto capítulo de la 1ª Carta de San Juan puede afirmar una cosa sorprendente: "Dilige et fac quod vis", “Ama y haz lo que quieras”. Y continúa: “Si callas, calla por amor; si hablas, habla por amor, si corriges, corrige por amor, si perdonas, perdona por amos, que es té en ti la raíz del amor, porque de esta raíz no puede salir nada que no sea el bien (7,8: PL 35). Quien se deja conducir por el amor, quien vive la caridad plenamente es Dios quien lo guía, porque Dios es amor.
Quizás podríamos preguntarnos: ¿podemos nosotros, con nuestras limitaciones, con nuestra debilidad, llegar tan alto? La Iglesia, durante el Año Litúrgico, nos invita a recordar a una fila de santos, quienes han vivido plenamente la caridad, han sabido amar y seguir a Cristo en su vida cotidiana. Ellos nos dicen que es posible para todos recorrer este camino 
En todas las épocas de la historia de la Iglesia, en toda latitud de la geografía del mundo, los santos pertenecen a todas las edades y a todo estado de vida, son rostros concretos de todo pueblo, lengua y nación. Y son muy distintos entre sí. En realidad, debo decir que también según mi fe personal muchos santos, no todos, son verdaderas estrellas en el firmamento de la historia.
Quisiera añadir que para mí no sólo los grandes santos que amo y conozco bien son “señales en el camino”, sino que también los santos sencillos, es decir las personas buenas que veo en mi vida, que nunca serán canonizados. Son personas normales, por decirlo de alguna manera, sin un heroísmo visible, pero que en su bondad de todos los días, veo la verdad de la fe. Esta bondad, que han madurado en la fe de la Iglesia y para mi la apología segura del cristianismo y la señal de donde está la verdad.
En la comunión con los santos, canonizados y no canonizados, que la Iglesia vive gracias a Cristo en todos sus miembros, nosotros disfrutamos de su presencia y de su compañía y cultivamos la firme esperanza de poder imitar su camino y compartir un día la misma vida beata, la vida eterna.
Queridos amigos, ¡qué grande y bella, y también sencilla, es la vocación cristiana vista desde esta luz! Todos estamos llamados a la santidad: es la medida misma de la vida cristiana.
Una vez más san Pablo lo expresa con gran intensidad cuando escribe: “Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido...  El comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo” (Ef 4,7.11-13).
Quisiera invitaros a todos a abriros a la acción del Espíritu Santo, que transforma nuestra vida, para ser, también nosotros, como piezas del gran mosaico de santidad que Dios va creando en la historia, para que el Rostro de Cristo resplandezca en la plenitud de su fulgor.
No tengamos miedo de mirar hacia lo alto, hacia la altura de Dios; no tengamos miedo de que Dios nos pida demasiado, sino que dejemos guiarnos en todas las acciones cotidianas por su Palabra, aunque si nos sintamos pobres, inadecuados, pecadores: será Él el que nos transforme según su amor. Gracias.
Benedicto XVI, Audiencia del miércoles 13 de abril 2011