viernes, 29 de junio de 2012

DECALOGO DEL CORAZON DE JESUS


   1.Os amo a todos los hombres. A todas las horas y sin distinción. Vuestras sendas me son familiares. Conozco vuestros deseos. Os acompaño en vuestras dificultades.
  2.Perdono y olvido vuestra indiferencia, pero valoro y aplaudo el afán de aquellos que intentáis superaros y rectificar en vuestras actitudes.
  3.Intento llevaros hasta Dios. Mi camino, no es mío, es de Aquel que me ha enviado. No soy ningún "lider". No actúo ni me muevo por mí  mismo. Mi objetivo es acercaros hasta el inmenso amor que Dios os tiene.
  4.Mi corazón está cargado de humanidad. Entre otras cosas porque, soy consciente, que con vuestro lenguaje es como mejor podéis aprender lo que Dios quiere de vosotros y lo que, vosotros, podéis alcanzar de Dios.  

   5.- En mí tenéis el agua viva. No os fiéis de aquellos que, en valioso vaso de cristal, os emborrachan con antivalores, superficialidad o verdades a medias. Lo que yo os digo tiene valor de eternidad: viviréis junto a Dios
   6.- Mi corazón tiene sed de vosotros. "Tengo sed" dije en la cruz y, ahora de nuevo, lo repito: tengo sed de vosotros. De vuestras almas e ilusiones, de vuestras miradas y pensamientos. Tengo sed de salvaros ¿Me dejáis?

   7.- Yo puedo conduciros por valles tranquilos. No os desesperéis. La vida, bien lo sé, no siempre es fácil. Apoyaros en el cayado de la fe. Inclinad vuestras cabezas sobre mi pecho. Os garantizo que seguiréis avanzando y llegando a la meta que os propongáis.
   8.- Soy vida para el que me busca. Mirad un poco a vuestro alrededor: muerte, preocupaciones, desencanto, crisis. Yo tengo poder sobre la muerte. Soy resurrección y vida. ¿Creéis en mí? Os digo que no moriréis. ¡Creed!
   9.- Quien dice ser mi amigo, no lo olvidéis, ha de llevar la palabra "yo sirvo" marcada en su frente. Os necesito, no como reyes, y sí como gente que sepa desgastarse en pequeños o grandes detalles. Cuando estéis junto a mí en el cielo, recordaré todo lo que hicisteis de bueno cuando estuvisteis en la tierra.

   10.- No os dejéis llevar ni seducir por los atajos que conducen a ninguna parte; ni por las verdades interesadas que son grandes mentiras o por una vida que es un sin vivir. Sed reflexivos, buscad el camino que conduce a la paz; luchad por la verdad sin farsa; aspirad a una vida según y con Dios 
Mons. Francisco Cerro, Obispo de coria-Caceres

jueves, 28 de junio de 2012

VALOR DE LO PEQUEÑO

   Una de mis hermanas hace unas semanas me pasaba un papelito para que se lo pusiera en límpio. Era un texto que se había copiado hace años y le hacía mucho bien. Creo que nos hará mucho bien a todos.


¿Qué tendrá lo pequeño que a Dios tanto le agrada?
Gotitas forman los mares con sus paisajes de plata;
puntitos llenan los cielos en una noche estrellada;
de unos granitos de trigo se hace un Dios en la Hostia Santa…
Gotitas, puntos, granitos…
¿qué hay de más pequeñito? Nada
¿Y qué más grande y sublime que el mar con sus hondas bravas
y el cielo con sus misterios y Dios a quien nadie alcanza?
¿Qué tendrá lo pequeñito que a Dios tanto le agrada?
¿Y qué tendrá una sonrisa, una atención prodigada,
con algo más de dulzura, una sencilla palabra?
¿Levantarse en el momento en que la campana llama?
Disimular un descuido, sorber tal vez una lágrima,
no levantar hoy los ojos, guardar silencio mañana,
decir un sí que me cuesta, vencer una repugnancia…
¿Qué tendrán esos puntitos, esas mil gotas de agua
que han formado tantos héroes, tantos santos, tantas santas?
Esos mares de virtudes, esos cielos de la gracia,
esos dioses en que Dios su imagen misma retrata?
¿Qué tendrá lo pequeñito que a Dios tanto le agrada?

miércoles, 27 de junio de 2012

Yo creo en Dios, me divierto y soy feliz


   Volviendo un día  hacia mi casa, pasó delante de mí un joven conduciendo su coche en el que, por detrás,  había puesto una pegatina en la que estaba escrito: “Yo creo en Dios, me divierto y soy feliz”   Me llamó la atención y me gustó. En este tiempo en que parece que “lo que se lleva” sea declararse agnóstico, o, peor aún, ateo, es bueno que algunos manifiesten su opción por lo contrario, sin ningún complejo, para dar testimonio ante los que nos miran como “de otra esfera”.
   Y no solamente para los que no comparten esta visión del mundo, sino también para nosotros, que, presionados por el ambiente exterior, puede surgir el “ateo o el agnóstico que llevamos dentro” y que quiere hacerse presente en los momentos difíciles de nuestra vida, al que  rechazamos pidiendo auxilio al Señor.

  “Yo creo en Dios y me divierto”. Buen mensaje para los que creen que somos pesimistas, aburridos, con miedos e inseguridades no cristianas. Pues no, que haya algún  creyente que en ciertos momentos sea así no es motivo para que se piense lo mismo de todos. Al contrario, la alegría serena, realista, que nace del sentirse muy amados de Dios, esa nadie te la puede quitar. Por ello San Pablo nos exhorta “Estad siempre alegres en el Señor” (Flp 4, 5). y la razón que aduce es El: “Señor está cerca”
   Es cierto que la palabra “diversión” está devaluada. En demasiados casos se entiende en un contexto de hacer mal uso de la libertad. Eso no es divertirse, eso no es “enterarse de la vida”.  La vida te la da Dios con su amor, para devolvérsela repartiendo amor a los demás, buscando su bien. La verdadera diversión está asegurada cuando te abres al don de Dios. Entonces das fruto con más o menos salud, con más o menos cansancio o ganas. Y esto te llena el corazón, te sientes verdaderamente “realizado”.
   Pero además de “divertirse” en el letrero del joven había la afirmación: “y soy feliz”. Esta verdadera felicidad responde a la razón profunda de nuestra existencia que, San Agustín resume así: “Nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en ti”. Y en ese “reposar en ti” está la felicidad de la que nada ni nadie nos podrá apartar. Es la que nos promete Cristo diciendo: “Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar” (Jn 16, 22).
   Y, si por lo que fuere no nos abrimos  a su “vuelta”, Él no dejará de invitarnos con esa frase que se repite en el Antiguo Testamento: “Volved a mí todos”, para llenarnos de su felicidad.
   Hagamos del mensaje de ese joven un programa de nuestra vida: creer, abrirse al don y ser feliz.
De todo corazón,

     Rosario


martes, 26 de junio de 2012

PERO QUE QUEREMOS QUE DIOS HAGA POR NOSTROS


Un día zarpó un barco a alta mar iban 20 hombres.
En un viaje de 50 días y entre ellos se encontraba un fiel cristiano de quien todos en la tripulación se burlaban.
Un Cristiano Marinerito.
Una noche estallo el cuarto de máquinas y se hundió el barco, sobreviviendo
solo el fiel Cristiano al naufragio.

El único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña isla desierta.
Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara.
Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.
Ya Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones.
Un día se fue a pescar y regreso corriendo al ver que se quemaba su choza y
no pudo salvar nada.
Después de haber perdido todo anduvo vagando en la isla como sonámbulo, ya sin esperanza.

El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: "¿Cómo pudiste hacerme esto?", y se quedó dormido sobre la hamaca.
Temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla.
¡Venían a rescatarlo!
Al llegar sus salvadores les preguntó: "¿Cómo sabían que yo estaba aquí?
Y ellos le respondieron:
"Vimos las señales de humo que nos hiciste..."

Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder La Fe en Dios, porque Dios está trabajando en nuestras vidas en medio de las penas y el sufrimiento.
Para darnos crecimiento espiritual y más Fe en Él.
Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme… No Pierdas la Fe.
Puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA DE DIOS.
Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros
mismos siempre:
DIOS TIENE SIEMPRE UNA RESPUESTA POSITIVA 
PARA TODAS LAS COSAS NEGATIVAS. 


LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES TE PERMITEN ACOGERLA

domingo, 24 de junio de 2012

JUAN BAUTISTA

  
    San Juan Bautista es el testigo de la luz: «Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz». El testimonio de Juan es de la humildad del que sabe que no es él la luz, sino Cristo.
   Es sólo la voz y no la Palabra.
   Somos testigos de la luz de Cristo. Se nos olvida y no creemos en el camino que Dios tiene para conducir al hombre hasta su corazón. Nos necesita a nosotros. Igual que necesitaba a Juan el Bautista.
  El otro día pude ver a Ricardo Muti, director de orquesta, en una conferencia. Definía así su trabajo: «No significa sólo marcar los tiempos. Marcar los tiempos, como hace el director, lo puede hacer cualquiera. Consiste en extraer de las almas de los músicos, la música, los sentimientos, no las notas. Y esto la convierte en la profesión más difícil de todas. Hacer música es muy difícil».

   Nuestra vocación cristiana es como la de un director de orquesta. Queremos sacar música de las personas, de las almas. Para eso se necesita el don de ser instrumentos. Y añadía: «Detrás de las notas habita el infinito, que significa Dios. Y nosotros somos demasiado pequeños ante Dios».
   Detrás de las notas está Dios. Detrás de nuestras obras y palabras está Él. Se esconde en la belleza de nuestra vida o en nuestros límites. Está oculto en la oscuridad, en las sombras que nos asustan. Nuestra vida tan limitada es la gran sinfonía soñada por Dios.
   Él nos ha dado pobres instrumentos con los cuales tratamos de ponerle música a la vida del alma. Sacamos notas de la vida, aún cuando parece que no hay música alrededor.

    En nuestra vida tenemos dos opciones: o somos testigos de la luz y vivimos en la luz de Cristo o nos movemos en las tinieblas. No hay término medio. Si nos atamos a Cristo, si vivimos en Él y para Él, tendremos su luz.
     El amor que se hace abrazo y comunión, es el amor que nos ilumina, es la fuente de vida de la que bebemos para no morir, para tener vida en abundancia, para vencer las tinieblas del corazón. En esa luz vivimos y es la misma luz que torpemente reflejamos.

sábado, 23 de junio de 2012

CON LOS OJOS DE MARIA


   Os invito a mirar hoy con los ojos de María y hacemos nuestro su cántico de gratitud: 
«Me alegro con mi Dios. 
Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; 
porque ha mirado la humillación de su esclava. 
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones. 
Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: 
su nombre es santo, y su misericordia 
llega a sus fieles de generación en generación. 
A los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos. 
Auxilia a Israel, su siervo, 
acordándose de la misericordia». Lc 1,46-54. 
   Este canto de alabanza siempre resuena en el corazón como la conciencia del hijo que se deja conducir por Dios y agradece por los dones recibidos. 
  María es nuestra Madre y educadora. Por eso queremos atarnos a Ella para sentirnos así en casa y protegidos. Decía una persona hace poco en una oración: «Me gustaría sentir que esté donde esté, pase lo que pase, siempre estarás a mi lado; sentir que estoy cogida a ti como una niña pequeña de la mano de su madre, con una fuerza que nada ni nadie podrá separar». 
   Es el deseo del corazón que no quiere vivir en soledad. 
   María, en la cruz de la unidad, abraza a Cristo. Abraza la soledad de Cristo que sufre. Abraza su corazón abierto del que brota la vida. 
  Nos abraza a nosotros en nuestra cruz, en la que experimentamos la soledad y el abandono, como Cristo. Pero Ella permanece a nuestro lado. Acogiendo nuestro dolor, sanando nuestras heridas. El deseo de nuestra impotencia que no logra avanzar. Por eso, al sentirnos perdidos, sólo anhelamos su mano que nos conduzca, unos brazos que nos acojan.
  Anhelamos su mirada que nos hace hijos. Anhelamos su voz que nos consuela.

viernes, 22 de junio de 2012

¿POR QUÉ LA DEVOCION AL CORAZÓN DE CRISTO?


    En este mes de junio queremos hablar del origen de la devoción al Corazón de Cristo.
    Santa Margarita María de Alacoque era una religiosa de la Orden de la  Visitación. Tenía un gran amor por Jesús. Y Jesús tuvo un amor especial por ella.
    Se le apareció en varias ocasiones para decirle lo mucho que la amaba a ella y a todos los hombres y lo mucho que le dolía a su Corazón que los hombres se alejaran de Él por el pecado.
    Durante estas visitas a su alma, Jesús le pidió que nos enseñara a quererlo más, a tenerle devoción, a rezar y, sobre todo, a tener un buen comportamiento para que su Corazón no sufra más con nuestros pecados.

    El pecado nos aleja de Jesús y esto lo entristece porque Él quiere que todos lleguemos al Cielo con Él. Nosotros podemos demostrar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús con nuestras obras: en esto precisamente consiste la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

   Las promesas del Sagrado Corazón de Jesús:
   Jesús le prometió a Santa Margarita de Alacoque, que si una persona comulga los primeros viernes de mes, durante nueve meses seguidos, le
concederá lo siguiente:
1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado (casado(a),
soltero(a), viudo(a) o consagrado(a) a Dios).
2. Pondré paz en sus familias.
3. Los consolaré en todas las aflicciones.
4. Seré su refugio durante la vida y, sobre todo, a la hora de la muerte.
5. Bendeciré abundantemente sus empresas.
6. Los pecadores hallarán misericordia.
7. Los tibios se harán fervorosos.
8. Los fervorosos se elevarán rápidamente a gran perfección.
9. Bendeciré los lugares donde la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
10. Les daré la gracia de mover los corazones más endurecidos.
11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito
en mi Corazón y jamás será borrado de Él.
12. La gracia de la penitencia final: es decir, no morirán en
desgracia y sin haber recibido los Sacramentos.

miércoles, 20 de junio de 2012

EL DRAMA DE NUESTRO MUNDO


   "Hoy, queridos amigos, el drama del hombre moderno, no es faltar de vestido o de vivienda, el hambre más trágico o la angustia más terrible de nuestro mundo no es la falta de alimentos: es mucho más la ausencia de Dios y la falta de amor verdadero, este amor que nos ha sido revelado en la Cruz.

    El pan es importante, la libertad es importante, pero la cosa más importante de todas es nuestra fe en el Dios de Amor y nuestra postración para adorarle y servirle en los pobres."

El cardenal  Robert Sarah, presidente de Cor Unum, durante la asamblea de Cáritas Internacional

   Por esto estamos llamados personalmente a no transformar la caridad en una simple profesión, sino a ser conscientes que somos personalmente portadores de un don: el tesoro de la palabra y del Amor de Dios que nos trasciende. He aquí el sentido de la palabra testigo: estar ahí por Alguien, y no por sí mismo. San Máximo confesor es lacónico sobre este punto: "No sólo el amor se manifiesta distribuyendo riquezas, sino más aún, distribuyendo la Palabra de Dios y poniéndose personalmente al servicio del "otro" en el nombre de Dios nuestro Padre. "

martes, 19 de junio de 2012

Buscando la Verdad, buscando a Dios

 
 
    Qué testimonio impresionante el que hemos encontrado hace unas semanas en "Religion en Libertad"!. Verdaderamente Dios no escatima paciencia hacia nosotros.  No me resigno a guardarmelo y os lo comparto.
 
 
    Nunca quise ser católica, ni siquiera quería ser cristiana. Cuando mi marido me convenció de que me sumase en su búsqueda espiritual hace 15 años, a través de religiones grandes y pequeñas, lo hizo sobre todo por contentarlo", explica la norteamericana Misty en su testimonio de CatholicSistas.

    "Yo llevaba viviendo más de diez años como una atea declarada, no podía pensar que existiese La Verdad, ni mucho menos que se pudiese encontrar. No podía aceptar que Dios fuese real", recuerda del inicio de su itinerario.

    "Un día, leyendo un artículo sobre el proyecto genoma humano -yo escribía de temas técnicos- sentí la necesidad de contemplar mi mano. Lo que antes era una ingeniosa máquina de carne y hueso ahora se me revelaba como un puro milagro de la creación. Fue exactamente en ese momento: un segundo antes yo era atea; al siguiente, era creyente. Supe con absoluta certeza que sólo un diseñador inteligente (Dios) podía haber creado algo tan maravilloso como yo".
 


    Pero una cosa es el dios de los deístas, un relojero que pone en marcha la Creación y se retira, irrelevante en la vida, y otra cosa es un Dios personal que interviene y se relaciona con sus criaturas.

    Misty tenía amigos meramente deístas, pero para ella "era impensable que Dios crease un universo glorioso, con gente asombrosa, como mi esposo, para luego retirarse. Me daba cuenta de que la belleza que llenaba de lágrimas mis ojos ya incluso cuando era atea podía interpretarse sólo como un sello personal de un Dios que ama y se deleita en su creación. Si creó la tierra majestuosa, nos dio el gozo de la música y una mente para apreciarlo, no tenía sentido que lo hiciese para darle la espalda".
 

   "Así que mi esposo agnóstico y yo empezamos a hacer preguntas a la gente que decía saber algo de Dios: los creyentes. Todos los creyentes. Cada vez que encontrábamos una persona de fe, le invitábamos a cenar y respetuosamente le asediábamos a preguntas. Visitamos sus iglesias y templos, fuimos a su culto, leímos ad nauseam sobre qué creían y por qué y cómo vivían sus creencias".

"Lo que al principio más nos atraía era el budismo, sin duda porque celebridades prominentes de Hollywood hacían de él una religión ´guay´. Pero pese a nuestros mejores esfuerzos, no pudimos aceptar que el budismo fuera verdadero", explica Misty.

Ella y su marido habían aceptado la lógica de la postura pro-vida pocos años antes. "Incluso cuando era atea veía que se trataba de un tema de derechos humanos. Así que nos perturbó escuchar a una budista que decía respetar toda la vida pero nos describía cómo ayudaba en abortos".

 
   El budismo ofrecía una moral relativista: "tal cosa sólo es mala si es mala para ti". "Esto no nos encajaba: o el aborto es malo en todos los casos porque quita una vida humana, o no es malo nunca. La idea de que la moralidad de una acción se base en que yo quiera que sea buena o mala parecía simplemente un self-service ridículo. Nos estremecía imaginar un mundo en que la gente decidiera por sí misma si matar, robar o mentir está bien o mal".

    Además, en el centro budista de su zona, cuando traían algún maestro importante, cobraban varios cientos de dólares por un retiro espiritual de pocos días. "La sabiduría de sus santos vivientes venía por lo general con un precio caro en la etiqueta". Para el marido de Misty esto era un argumento eliminatorio: la sabiduría, la verdad, también debía ser accesible a los pobres.

    A Misty no le convencía el Más Allá budista. Incluso si uno es un budista muy virtuoso y purificado, al final la recompensa consiste en renunciar a todo "yo" al entrar en el Nirvana. Para eso pueden ser necesarias muchas reencarnaciones... donde tampoco se mantiene tu "yo", tu persona. En el cristianismo, el individuo mantiene su "yo", su personalidad e individualidad, su ser Pedro o Susana, incluso en la unión con Dios. En el budismo, todo eso (es decir, la persona) desaparece. "Pensaba en la gente que yo amaba y me parecía terrorífico imaginar que lo que les hace ser quienes son -su alma- desaparecería". No era atractivo.


   Misty, gran amante del café, hacía bromas con respecto al mormonismo, que prohibe esta sustancia por crear cierto grado de dependencia. Pero invitaron a una familia mormona a comer en casa. "Después de los budistas, era un placer poder volver a servir carne", dice Misty. Les atraían por su sentido de comunidad y su defensa de la vida y la familia.

    El padre de aquella familia mormona fue la primera persona que les habló de Jesucristo con pasión, con un amor palpable por Él.

   "Tenía una relación personal con Jesús. Era como leer sobre Abraham Lincoln toda tu vida y descubrir de repente que está vivo aún, de verdad, y que personas que conoces son sus amigos", explica Misty. Así "fue un mormón quien nos hizo dar cuenta de que la clave era Jesús".


    Misty y su marido, sin embargo, habían leído mucho sobre la historia de Joseph Smith y la fundación del mormonismo. No podían aceptar que Smith fuese de verdad un profeta de Dios.

   Decidieron buscar entre los amigos de Jesús: los protestantes. ¿Y los católicos? Misty tenía una compañera de trabajo católica que iba a misa cada domingo pero decía que "no necesito creer en todas esas cosas sobre Jesús; me gusta la idea de que Dios vino a vivir con nosotros pero no me importa si pasó de verdad o no". Conocían dos jóvenes católicos que sí eran reverentes con su fe, pero muy silenciosos, no hablaban de ello.

    En cambio los evangélicos que conocían eran entusiastas, les invitaban a eventos, les acompañaban y acogían en cuanto cruzaban la puerta de sus locales y antes. Por el contrario, aunque decidieron acudir varias veces a misas católicas, nunca nadie en misa les recibió, les acogió ni se presentó a saludarles. "De hecho, una vez que nos acercamos a un sacerdote para plantearle si podíamos hacerle preguntas sobre la fe nos dijo, gruñendo: ´llamad a la diócesis´", recuerda Misty.

   En Fairfax, Virginia, vivieron por primera vez lo que era una Pascua vibrante, intensa, en una congregación evangélica "ardiente" (que, detalla Misty, hoy ha abandonado la Iglesia Episcopal). "Te sentías como en un concierto de rock, era gente gozosa por ser cristiana", reconoce.

   Gran sentido de comunidad, como los mormones. Pero, ¿y la doctrina? Invitaron a comer a muchos pastores distintos... y cada uno enseñaba una doctrina distinta, aunque todos decían estar "basados en la Biblia". Un pastor episcopaliano les decía que el aborto nunca es aceptable; otro les decía que a veces sí. Lo mismo con la ordenación de mujeres, el matrimonio de divorciados, etc...

   "Cuanto más leíamos de Historia del Cristianismo, más nos dábamos cuenta de que las iglesias protestantes habían cambiado La Verdad por lo que fuese culturalmente aceptable en su época. Y si La Verdad existía, sabíamos intuitivamente que no se decidía por comité".


   Así pasaron a estudiar la historia del catolicismo. "Leímos que los primeros católicos, apenas 100 o 200 años después de Jesús, ya creían en la Eucaristía como el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesús; creían en el bautismo de niños. En la confesión, el purgatorio, el infierno. Estaban contra el aborto y, sí, también contra la anticoncepción. Vimos que el canon de la Biblia se recopiló porque los libros apoyaban la tradición oral de la Iglesia, y no al revés".

  Esa consistencia histórica, el conservar las doctrinas, les llevó al catolicismo a pesar de los ejemplos poco inspiradores de católicos que conocían.


   Ellos habían estado dispuestos a seguir La Verdad donde estuviese: a raparse el pelo con los budistas o mudarse a Utah con los mormones. Y descubrieron que el catolicismo es exigente: "¿nunca más mentir?; ¿nunca más chismorrear?, ¿ir a misa cada domingo después de muchos años de dedicarlos a dormir?, ¿renunciar a la anticoncepción por la regulación natural de la fertilidad?"

    Lo hicieron, convencidos de que para rendirse a Cristo tenían que rendirse a las enseñanzas de Cristo en la Iglesia.


   "Jesús estuvo siempre ahí, conduciéndonos por este camino, asegurando que tuviésemos la gracia para encontrar la verdad, aceptarla y vivir según ella", concluye Misty. Actualmente vive en Alaska cuidando y educando a sus cinco hijos en casa.

lunes, 18 de junio de 2012

TITANIC

   
  Este año 2012 se cumplen cien años del hundimiento del más famoso transatlántico: el Titanic.
   A pesar de que todos hemos visto alguna de las múltiples películas que se han hecho sobre el mítico naufragio, recordemos por unos instantes los hechos más relevantes. 
   El 14 de abril de 1912, el mayor barco del mundo, con fama de insumergible, se fue a pique en su viaje inaugural y como consecuencia del naufragio fallecieron mil quinientos pasajeros. Hay que destacar la circunstancia de que a pesar de las advertencias sobre la existencia de bancos de hielo en la ruta, el capitán no redujo la velocidad.  El Titanic avanza con gran rapidez por la noche. El mar está en calma. De repente a las 23:40 h. los vigías ven el iceberg al frente a unos 450 metros de distancia, elevándose unos 17 o 18 metros sobre el agua. De inmediato hacen sonar la campana de alarma tres veces y telefonean al puente gritando: “Iceberg  por proa”. 
   El oficial de guardia da la orden ”todo a estribor” al timonel, ordena a la sala de máquinas que detengan los motores, y después que retrocedan a toda velocidad. Pero todo es inútil. El iceberg golpea el costado de estribor de la proa abriendo varias vías de agua. El barco está sentenciado de muerte. Nada puede hacer para evitar su fatídica condena. 


   Al principio la gente se niega a creer que algo va mal; en la sala de fumar sigue la partida de naipes; sobre cubierta algunos juegan con pedazos de hielo que han caído del  iceberg. Pero paulatinamente se hace evidente que existe peligro; la cubierta se inclina cada vez más, se disparan los cohetes como llamadas de auxilio; la gente se va agolpando en los botes. Desgraciadamente no hay botes salvavidas para todos. “Mujeres y niños primero” gritan desaforadamente los oficiales pero de manera ignominiosa se encierra a los pasajeros de tercera clase en sus cubiertas.
   Poco después cunde la histeria, se oyen disparos, la gente lucha por sobrevivir. A las 2:18 h de la madrugada se oye un estruendo enorme y el barco se parte en dos. Apenas dos minutos después la sección de popa partida, se hunde lentamente en el océano  culminando así la mayor tragedia marítima de la historia naval.
 

   En la imaginación popular, los sucesos de la noche del 14 de abril de 1912, se han convertido en una fábula, cuya moraleja señala que el orgullo desbordado conduce, inexorablemente a una trágica caída. Los constructores del navío llegaron a proclamar con pompa que ni Dios podía hundirlo.  Pero estos ingenieros desafiaron a las incontrolables fuerzas de la naturaleza y como reza el Magnificar: “Dios dispersa a los soberbios de corazón y derriba del trono a los poderosos.” (Lc 1,51-52)

   El Titanic representa una época situada en los preliminares de la primera guerra mundial, en la que muchos europeos estaban convencidos de que, gracias a los avances espectaculares de la ciencia y de la técnica, el hombre ampliaría ilimitadamente su dominio sobre toda la naturaleza. Más aún, en su soberbia pensaron que en este progreso hacia cotas de mayor poder y bienestar, se podría prescindir de Dios.
   En esta línea el Concilio Vaticano II en la Gaudium et spes  señala que: “La negación de Dios o de la religión… se presentan no rara vez como exigencia de un progreso científico(GS nº7).
   Sin embargo el mismo texto magisterial afirma con rotundidad: “Los cristianos lejos de pensar que las conquistas logradas por el hombre se oponen al poder de Dios y que la criatura racional pretende rivalizar con el Creador, están, por el contrario persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio(GS nª 34).

   A pesar de todo Dios estaba presente en esos duros momentos. Dios siempre está a nuestro lado y no nos abandona nunca, ni en la peor de las situaciones. La orquesta del buque tocó hasta el final la canción “Tan cerca de ti Señor, yo quiero estar” En la película de James Cameron, la más famosa de todas las que se han hecho sobre el evento, un sacerdote junto a un grupo de personas en los momentos finales  exclama las famosas palabras del Apocalipsis: “Luego vi un cielo nuevo y una tierra nueva- porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar no existe ya(Ap 21,1). Mientras tanto el buque se hunde con su lujosa vajilla, sus fastuosos camarotes y sus dorados salones. La lección es clara. El mundo regido por las ciegas pasiones humanas de la codicia y la soberbia se desmorona inevitablemente en la oscuridad. Cuando las guerras y las catástrofes provocadas por los hijos del viejo Adán azotan el mundo de los hombres, más pensamos en ese barco y en todo lo que se hundió con él. 


    Sin embargo cuando el hombre construye su morada en la tierra, según los amorosos designios de Dios, solo entonces es cuando se cumple la promesa del Apocalipsis: «Pondrá  su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y Él, Dios con ellos, será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado» (Ap 21,3-4).
  Finalmente, setenta y tres años después del hundimiento, el 1 de septiembre de 1985, después de una búsqueda que duró largas semanas, el oceanógrafo Robert Ballard y su equipo  descubrieron los restos del pecio más famoso del mundo.
  La verdad es que el fondo marino es un lugar muy adecuado para reflexionar serenamente sobre los pecados capitales que se hundieron con el Titanic.
  Queda el barco con su proa erguida   como símbolo de la arrogancia humana que quiso desafiar a Dios.
                                                                                          Ramón Sánchez Castillo

sábado, 16 de junio de 2012

 
ACTO DE CONSAGRACIÓN
AL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA
(Papa Pío XII)

   ¡Oh Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios! Ante vuestro Trono nos postramos suplicantes, seguros de impetrar misericordia y de alcanzar gracia y oportuno auxilio y defensa en las presentes calamidades, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro maternal Corazón.
   En esta hora trágica de la historia humana, a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, nos entregamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia, cuerpo místico de vuestro Hijo Jesús, que sufre y sangra en tantas partes y de tantos modos atribulada, sino también con todo el Mundo dilacerado por atroces discordias, víctima de sus propias iniquidades.
   Que os conmuevan tantas ruinas materiales y morales, tantos dolores, tantas angustias de padres y madres, de esposos, de hermanos, de niños inocentes; tantas vidas cortadas en flor, tantos cuerpos despedazados en la horrenda carnicería, tantas almas torturadas y agonizantes, tantas en peligro de perderse eternamente.
   Vos, oh Madre de misericordia, alcanzanos de Dios la paz; y, ante todo, las gracias que pueden convertir en un momento los humanos corazones, las gracias que preparan, concilian y aseguran la paz. Reina de la paz, rogad por nosotros y dad al mundo la paz en la verdad, en la justicia, en la caridad de Cristo. Dadle la paz de las armas y la paz de las almas, para que en la tranquilidad del orden se dilate el reino de Dios.
   Conceded vuestra protección a los infieles y a cuantos yacen aún en las sombras de la muerte; concédeles la paz y haced que brille para ellos el sol de la verdad y puedan repetir con nosotros ante el único Salvador del mundo: Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.
   Dad la paz a los pueblos separados por el error o la discordia, especialmente a aquellos que os profesan singular devoción y en los cuales no había casa donde no se hallase honrada vuestra venerada imagen (hoy quizá oculta y retirada para mejores tiempos), y haced que retornen al único redil de Cristo bajo el único verdadero Pastor.
  Obtened paz y libertad completa para la Iglesia Santa de Dios; contened el diluvio inundante del neopaganismo, fomentad en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, a fin de que aumente en méritos y en número el pueblo de los que sirven a Dios.
   Finalmente, así como fueron consagrados al Corazón de vuestro Hijo Jesús la Iglesia y todo el género humano, para que, puestas en El todas las esperanzas, fuese para ellos señal y prenda de victoria y de salvación; de igual manera, oh Madre nuestra y Reina del Mundo, también nos consagramos para siempre a Vos, a vuestro Inmaculado Corazón, para que vuestro amor y patrocinio aceleren el triunfo del Reino de Dios, y todas las gentes, pacificadas entre sí y con Dios, os proclamen bienaventurada y entonen con Vos, de un extremo a Otro de la tierra, el eterno Magníficat de gloria, de amor, de reconocimiento al Corazón de Jesús, en sólo el cual pueden hallar la Verdad, la Vida y la Paz.

viernes, 15 de junio de 2012

Jesús que sois todo Corazón.


   En esta fiesta del Corazon de Jesus, del Amor de Dios traducido a lo humano, el Santo Padre ha instaurado una jornada de oracion por los sacerdotes. 
   No olvidemos a ninguno. Los que me son mas cercanos como los que no conozco. Los que me son simpaticos, como a aquellos que no trago. Por la perseverancia de los que parecen son santos, y a mas fuerte razon por aquellos que las apariencias nos manifiestan estar lejos del ideal.
   Todos y cada uno, tal y como son, con sus talentos y con sus limites, con sus capacidades y con sus lagunas estan llamados a ser visiblemente portadores de los Misterios de Cristo en la tierra.

   Amemos a los sacerdotes como el Corazon de Jesus los amaria. 
   Os ofrecemos una oracion de un sacerdote, nuestro Fundador, al Corazon de Cristo:



Oh Corazón sensibílisimo de mi amoroso Señor Jesus ! 
O Jesús de Corazón amorosísimo, perdonador por excelencia ! 
Yo quiero desagraviaros, quiero consolaros, 
quiero reparar las causas de vuestra amargura.
Oh Corazón sensibilísimo de mi amoroso Señor Jesús ! 
O Jesús de Corazón amorosisimo, 
de Corazón pacientísimo, de Corazón generosísimo,... 
quiero amaros por todos los que no os aman, 
quiero adoraros por todos los que no os adoran ; 
quiero confesaros por todos los que se averguenzan de vos. 

Corazón inmenso, Corazón tiernísimo, Corazón nuestro, 
quiero consolaros por todos los que no se acuerdan 
de vuestras angustias y aflicciones, 
quiero, con mi fidelidad, haceros olvidar sus locuras.
Oh Jesús que sois todo Corazón, 
yo confio en Vos por todos los que de Vos desconfian, 
confio que me hareis santo por todos lo que uno tras uno, 
van perdiendo esta confiaza que tanto Os honra.
Oh Jesús que sois todo Corazón... 
confío que mis pecados no os apartaran de mí. 
Confio que a pesar de tanta tibieza mía, 
de tanta culpa, tanta distración, tanta ingratitud, 
Vos no dejaréis de asistirme siempre. 
Oh Jesús que sois todo Corazón...
Padre Vallet 17-V-1914

jueves, 14 de junio de 2012

Este verano , ¡¡Ejercicios espirituales!!!

   Si,  ¿Por qué no este verano Ejercicios Espirituales?
   Aunque la propuesta no parezca estimularte mucho, quizás no sea una mala idea.
   Los necesitas ¡está claro! ¿Por qué? 

   Te propongo varias buenas razones y considera las que mejor te convengan:
1- Necesitas un buen descanso y no sólo distracciones.
2- La crisis que atravesamos te ofrece una ocasión propicia para buscar donde se encuentra la verdadera riqueza.
3- Tantas cosa te decepcionan, ¿no es hora de buscar lo esencial?
4- Tomate un tiempo para ti, para tu auténtico beneficio.
5- Mereces un oasis de paz y de serenidad.
6- Ansías encontrar un amigo auténtico, fiel, comprensivo en quien poder confiar sin riesgo a la decepción.

7- Porque estás arto de las falsas propuestas de felicidad y buscas en vano la verdadera.
8- Te urge parar y saber a donde vas, tomar distancia de lo cotidiano para vivirlo mejor
9- Tu familia beneficiará de la experiencia
10- Tu Dios está deseando hacerte comprender y experimentar cuanto te ama.
¿No es una buena propuesta?
¿No es la mejor aventura?
¿No es lo que estás esperando para que tu vida crezca en calidad?
¿No es algo valiosísimo, que no tiene precio?

   "¿Por qué mañana? ¿Porqué no ahora?" San AgustínEste verano, no lo dudes EJERCICIOS ESPIRITUALES, para que tu alma recupere una buena forma y que todo tu ser beneficie.

En la Casa Mare de Déu de Montserrat te ofrecemos:
JULIO:   domingo 15 Retiro para hombres (abierto a sus familias)     
                 del lunes 16 al sábado 21 Ejercicios Espirituales para hombres
AGOSTO: del lunes 30 de julio al sábado 4 de Ejercicios Esp. para todos
                    del lunes 27 al sábado 1  Ejercicios Espirituales para hombres