domingo, 15 de enero de 2017

TE NECESITO, RESCATAME NUEVAMENTE





Empezamos un nuevo tiempo litúrgico. El tiempo ordinario, en el que vamos contemplando la vida de Jesús, su predicación, sus milagros. La finalidad de este tiempo litúrgico se conocer más a Jesús, enamorarnos más de su persona, de sus criterios, de sus modos de hacer, de sus actitudes.

El Papa Francisco en la extraordinaria exhortación EG nos dice: "Invito a cada cristiano, ..., a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo .... (esta es la pretensión del tiempo ordinario" renovar ... "). Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, ​​y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. Este es el momento para decir a Jesucristo: "Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy de nuevo para renovar mi pacto contigo. Te necesito. Rescatame nuevamente, Señor, acéptame una vez más entre tus brazos redentores ». Nos hace tanto bien volver a Él cuando nos hemos perdido!. "(Pto 3)
Con este deseo de renovar nuestro encuentro personal con Jesucristo empieza el tiempo ordinario.
Estamos en el comienzo del evangelio de Juan, y en él sale la profesión de fe de Juan Bautista que da sentido a todo el Evangelio: "Yo ... doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios". Esta confesión es como un encabezamiento, el tema central, de toda la obra de Juan. 
Nos ayuda a profundizar su identidad las dos acciones que atribuye a Jesús: "quita el pecado del mundo", "es el que bautiza con Espíritu Santo". Jesús nos libera del pecado y nos comunica el Espíritu Santo. Síntesis perfecta del cristianismo.
Tradicionalmente en occidente hemos puesto más el acento en la primera dimensión: Jesús liberador de la esclavitud del pecado. Y oriente ha puesto más el acento en la segunda dimensión: Jesús comunicador del SE. Las dos  se complementan y enriquecen nuestra vivencia.

Resumiendo: empezamos un nuevo tiempo litúrgico, se nos invita a un nuevo encuentro con Jesús que nos libera de todo aquello que no nos deja ser felices y que nos comunica su principio vital, nos comunica la Vida.

El otro día vi una peli, La gran apuesta, comenzaba con una cita de Mark Twain: "No es lo que no sabes lo que te mete en problemas, es lo que sabes con certeza y no es así ". La traducción cristiana sería: si tienes certezas que guían tu vida y están equivocadas, tienes un gran problema. Y esto, de diversas maneras, nos pasa a todos !!

Al comenzar un tiempo litúrgico donde iremos contemplando a Jesús nos pide a nosotros mucha humildad, mucha atención a lo que nos dice Jesús, mucho deseo de cambiar aquello que no encaja con los valores que Jesús nos vaya proponiendo, nos pide está dispuestos a desintalarnos, a hacer caminos nuevos, a hacer cambios en nuestras vidas, porque el que nos habla es Dios mismo, y con él no podemos hacer juegos de manos, no podemos engañarle, no podemos hacer una escucha pasiva de lo que dice.!

Al comenzar el tiempo ordinario ¿seremos dóciles a lo que Jesús nos dirá? ¿Estaremos dispuestos a cambiar cosas en nuestra vida? ¿Comportamientos, maneras de hacer, gastos, opciones personales?
Es más, lo que más nos interpela, que más nos choca, que más nos cuesta aceptar o de entender, es lo que con más atención deberíamos escuchar y rezar.
Al comenzar el tiempo ordinario: "yo y Jesús qué? ¿Qué hay en nuestro corazón?

Termino con la oración que el Papa nos animaba a hacer a Jesús: "Señor, me he dejado engañar, de mil maneras escapé de tu amor, pero aquí estoy de nuevo para renovar mi pacto contigo. Te necesito, rescatame nuevamente ".

Francesc Jordana


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