domingo, 29 de enero de 2017

¿QUIERES SER FELIZ? ALÉGRATE....DE TI DEPENDE!!


Si preguntamos a la gente qué es necesario para ser felices, nos encontraremos respuestas como: la salud, siempre todos dicen primero la salud, el trabajo, la familia, la amistad, el dinero, el poder, el prestigio. Son las respuestas habituales, comúnmente aceptadas. Pues, yo no estoy de acuerdo. Por tres motivos, el tercero es el de más peso:

1. Niego que estas cosas nos hagan felices, porque todos conocemos gente que tiene salud y es infeliz. Y los que visitamos enfermos sabemos bastante bien que hay personas enfermas muy felices. Es más, es que ni la suma de más factores da más felicidad: todos conocemos personas que tienen salud, trabajo y familia, y viven tristes y amargados en su interior.

2. Segundo motivo por el cual no estoy de acuerdo. Todas estas cosas que he dicho no dependen totalmente de uno mismo. Tener buena salud no depende de mí. Tener trabajo no depende de mí. Que la familia vaya bien, no depende de mí. ¿Cómo podemos hacer depender nuestra felicidad de cosas que no dependen de nosotros? Mal camino éste.

3. El tercer motivo por el cual no estoy de acuerdo con que estos factores nos harán felices es porque Jesús no va por este camino, sino por otro. ¡Él es el Maestro!

Hoy Jesús nos indica el camino para ser felices. ¡¡Nueve veces dice la palabra dichosos!! ¡¡Hoy escuchamos el planteamiento, la propuesta de Jesús para ser felices!! ¡¡Prestemos atención!!

A veces, cometemos el error de escuchar las bienaventuranzas como una poesía bonita, ¡¡son unas palabras tan poéticas...!! Nos quedamos en la poesía y no en el contenido que Jesús nos transmite por ellas. Jesús en las bienaventuranzas nos transmite un programa de vida, concreto, no abstracto.

Me centraré en cinco de ellas, donde queda más claro lo que quiero decir:

“Dichosos los pobres en el espíritu”. Nadie nace humilde, puedes nacer tímido, pero, no humilde. Todos nacemos con una tendencia a  alimentar nuestro ego, a engrandecer nuestro ego. Queremos felicitaciones, reconocimientos, aplausos, prestigio.  El humilde se trabaja a sí mismo para evitar estos deseos. Nada poético y una cosa muy concreta.

“Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia”. Justo se entiende aquí como aquel que mira de ajustarse a lo que Dios quiere. Por tanto, no se conforman como están. Tienen hambre y sed de crecer, de avanzar, de ajustarse cada vez mejor a lo que Dios quiere, de ser santos. Y esto, pide un trabajo constante, poca poesía y mucho trabajo.

“Dichosos los misericordiosos”. Misericordia significa dejar entrar la miseria del otro en ti y actuar. No es un sentimentalismo. Es una experiencia interior que te lleva a actuar. Jesús después de compadecerse, verbo que más se asocia a Jesús, siempre actúa. El misericordioso y compasivo es un hombre de acción.

“Dichosos los limpios de corazón”. Qué difícil es tener el corazón limpio, y que no habiten: rencores, malos pensamientos, negativismos, etc. ¡¡Qué difícil!! Sólo aquel que mira en su interior, pide luz, implora la gracia del perdón, tendrá el corazón limpio. ¡¡Te lo trabajas!!

“Dichosos los que trabajan por la paz”. Poner paz es una acción. En este mundo con tantas desavenencias, discusiones, críticas, murmuraciones, ser de los que ponen paz es un no parar. ¡¡Últimamente se les está girando mucho trabajo!!
¡Las bienaventuranzas no son poesía! Son un programa de vida. Jesús nos asegura la felicidad, si en todos estos ámbitos ¡¡trabajas!!, ¡¡haces cosas!!, ¡¡te lo elaboras!! ¡El mensaje de Jesús nada más alejado de la quietud o del pietismo!

¡¡Es un programa de acción!! Y que depende de ti. Por tanto, ¡Jesús pone tu felicidad en tus manos! De ti depende.

Oremos las bienaventuranzas y pidamos la gracia de entenderlas y vivirlas cada día más plenamente.

Francesc Jordana




 


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