sábado, 31 de mayo de 2014

Un mes que nos deja buenos recuerdos

Un mes de María intenso y acogiendo en nuestros muros y sobretodos en nuestros corazones realidades muy diversas.
Como una imagen vale más que mil palabras os lo contamos con fotos
1 de mayo: Applec de la Parroquia de Sant Pere de les Puelles
El David Fournielles con los globos que grandes y pequeños lanzaron al cielo al final del encuentro parroquial

del 5 al 13 Ejercicios Espirituales de las Hermanitas de los pobres de la Provincia de Barcelona
Retiro de los seminaristas de Barcelona
Retiro mensual para hombres
Arreglo y limpieza de la fuente
Visita de Carlos y Alex, arquitectos diseñadores del manto a la Virgen, con Guillermo y Albert, sus amigos. Dani y Angel comparte la alegría con nosotros
Visita de la primera parte de la construcción del manto

Asunción nos lleva a su pueblo Sant LLorenç de Moga, un encanto de lugar





Nuestro fiel José María queda como yo encantado de este rincón maravilloso en l'Empordà
Encuentro de misioneros que partirán este verano con el P. Enrique a Argentina y Uruguay, durante su conferencia Skype con el Obispo de Melo, (Uruguay)

viernes, 30 de mayo de 2014

Magnificat


 En el Magníficat, María celebra la grandeza de Dios, que con el anuncio del ángel revela su omnipotencia, superando las expectativas y las esperanzas del pueblo de la alianza e incluso los más nobles deseos del alma humana.
Frente al Señor, potente y misericordioso, María manifiesta el sentimiento de su pequeñez:
 "Proclama mi alma la grandeza del Señor; se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava" (Lc 1,46-48). 
María presenta su situación de pobreza y la conciencia de su pequeñez ante Dios que, con decisión gratuita, puso su mirada en ella, joven humilde de Nazaret, llamándola a convertirse en la madre del Mesías.
Las palabras "desde ahora me felicitarán todas las generaciones" (Lc 1,48), toman como punto de partida la felicitación de Isabel, que fue la primera en proclamar a María "dichosa" (Lc 1,45). El cántico, con cierta audacia, predice que esa proclamación se irá extendiendo y ampliando con un dinamismo incontenible. Al mismo tiempo, testimonia la veneración especial que la comunidad cristiana ha sentido hacia la Madre de Jesús desde el siglo I. El Magníficat constituye la primicia de las diversas expresiones de culto, transmitidas de generación en generación, con las que la Iglesia manifiesta su amor a la Virgen de Nazaret.
 "El Poderoso ha hecho obras grandes por mí; su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación" (Lc 1,49-50).
¿Qué son esas "obras grandes" realizadas en María por el Poderoso? La expresión aparece en el Antiguo Testamento para indicar la liberación del pueblo de Israel de Egipto o de Babilonia. En el Magníficat se refiere al acontecimiento misterioso de la concepción virginal de Jesús, acaecido en Nazaret después del anuncio del ángel.
En el Magníficat, cántico verdaderamente teológico porque revela la experiencia del rostro de Dios hecha por María, Dios no sólo es el Poderoso, pare el que nada es imposible, como había declarado Gabriel (cf. Lc 1,37), sino también el Misericordioso, capaz de ternura y fidelidad para con todo ser humano.
"Él hace proezas con su brazo; dispersa a los soberbios de corazón; derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos" (Lc 1,51-53).
María nos lleva a descubrir los criterios de la misteriosa acción de Dios. El Señor, trastrocando los juicios del mundo, viene en auxilio de los pobres y los pequeños, en perjuicio de los ricos y los poderosos, y, de modo sorprendente, colma de bienes a los humildes, que le encomiendan su existencia (cf. Redemptoris Mater, 37).
Estas palabras del cántico, a la vez que nos muestran en María un modelo concreto y sublime, nos ayudan a comprender que lo que atrae la benevolencia de Dios es sobre todo la humildad del corazón.
Por ultimo, el cántico exalta el cumplimiento de las promesas y la fidelidad de Dios hacia el pueblo elegido: "Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre" (Lc 1,54-55).
María, colmada de dones divinos, no se detiene a contemplar solamente su caso personal, sino que comprende que esos dones son una manifestación de la misericordia de Dios hacia todo su pueblo. En ella Dios cumple sus promesas con una fidelidad y generosidad sobreabundantes.
Juan Pablo II, (6-XI-96)

miércoles, 28 de mayo de 2014

Decidí inconscientemente no amar nunca más

Os confieso que cada día me impresiona más ver la acción transformadora de Dios en las almas de hombres y mujeres, a quienes El persigue y termina seduciendo irresistiblemente. 
¡¡¡Qué lástima que esto no sea noticia y tengamos que tragarnos toda la corrupción y malformación de nuestros informativos cuando hay cosas tan hermosas!!!
Os comparto este testimonio impactante que un fiel colaborador nos comparte tras haberlo encontrado en ReligionenLibertad
John Pridmore, de joven, decidió no amar nunca más. Y ganar mucho dinero dando palizas por encargo, golpeando a gente, llevando drogas... Hasta que una experiencia mística lo transformó.
Ahora Editorial Rialp edita en español esta historia apasionante y real (De la tierra del delito a la tierra prometida), que nos introduce en los bajos fondos y la vida de prisión, nos sorprende con una intervención sobrenatural de Dios y nos muestra como alguien intenta reinventar su vida en la fe sin saber nada de ella, cómo un "tipo muy duro" se hace valientemente vulnerable. 
  John Pridmore nació en 1964 en el East End de Londres. Su padre era policía, poco creyente. Su madre era católica practicante, pero la situación en casa era muy mala. Con diez años, sus padres se divorciaron. "Decidí inconscientemente no amar nunca más", recuerda John. Su vida se convirtió en un infierno de drogas y violencia.
  "Empecé a robar a los 13 y me encerraron a los 15 en un centro de menores. A los 19 estaba en la cárcel. Me peleaba siempre, y por eso me castigaban en confinamiento. Al salir de prisión, pensé que ya que me gustaba pelear podía usar eso para ganar dinero".
 John conoció a "unos tipos que parecían tenerlo todo". Le introdujeron en los circuitos de la venta de droga, las palizas por encargo y las tareas de matón de bar y de puerta de discoteca.
  Trabajaba de "protector". O de "amenazador", depende.
  Y el dinero fluía. "Pensé que lo que tenía era todo: dinero, poder, chicas, drogas... Pero aún así había algo que faltaba".
  Un día dio una paliza a un rival. El padre y el hermano del apalizado vinieron a buscar a John al pub para vengarse. Hubo pelea, y John acuchilló al hermano. Semanas después supo, aliviado, que no había muerto.
  Pero mientras tanto, con 27 años, dinero y reputación de tipo duro, se hacía preguntas: "¿por qué no soy feliz?, ¿por qué estoy tan furioso?"
  Y una noche, pasó algo. "Estaba en mi piso, sentado, solo. Me sentía deprimido y vacío. Serían las nueve. Entonces oí lo que solo puedo definir como una voz. Me decía las peores cosas que yo había hecho. Debe ser la TV, pensé, y cambié de canal. Pero la voz seguía allí. Apagué la TV. ¿Es que me estaba volviendo loco?"
  "Entonces algo hizo clic en mí: era la voz de Dios, mi conciencia. No podía respirar, era como si me estuviese muriendo. Un miedo terrible me aferró. Me voy al infierno, pensé. Caí de rodillas y las lágrimas asomaron a mis ojos. "Dame otra oportunidad", lloré".
  "De repente, sentí como si las manos de alguien me cogieran por los hombros y me levantaran. Un calor increíble se apoderó de mí y el miedo se evaporó. En ese momento supe, -no sólo creí sino supe-, que Dios es real. Me consumía un sentimiento sobrecogedor de amor. Entendí por primera vez que Dios me amaba. Hasta entonces yo pensaba que mi vida no valía nada".
 John necesitaba decírselo a alguien inmediatamente. Al salir de casa, miró su reloj: era la una de la mañana. Lo que le había parecido un minuto eran en realidad cuatro horas.
  Fue a casa de su madre, acostumbrada a recibirle borracho.
 - Mamá, creo que he encontrado a Dios.
 - ¿Qué? ¿A la una y media de la madrugada?- dijo ella frotándose los ojos.
  Su madre llevaba años rezando por él y le confesó que había estado rezado una novena a San Judas, patrón de causas imposibles, a modo de ultimátum a Dios.
  John abrazó a su madre, "y sentí un amor por ella que no había sentido en mucho tiempo".
  El primer cura con el que habló le dijo que no era el único al que le pasaban estas experiencias. Le animó a confiar en Dios y le invitó a ir a un retiro de cinco días, donde conoció un antiguo heroinómano que había dejado la droga por una experiencia similar a la suya.
  Es apasionante leer cómo John fue dando pasos para reenderezar su vida.
  Le costó unos días cambiar tantos hábitos: librarse de sus cintas de porno, de sus "negocios de droga", cortar una relación inadecuada con una chica.
  Sus jefes en el mundo del crimen, asombrosamente, le dejaron abandonar sus tareas. «Fue extraordinariamente fácil. Ahora creo que me dejaron marchar pensando que yo podría ser su salvoconducto en la Eternidad; como si pensasen que, en el caso de que todo vaya mal y Dios exista, ellos podrían presentarme como la buena acción que de alguna manera les redime».
  John se confesó en serio, empezó a trabajar en un comedor para pobres... y acabó en la cárcel 30 días por deudas antiguas que aún tenía pendientes.
  En prisión aprovechó para rezar, leer, hablar con los capellanes y ayudar a volver a la fe a un gitano compañero de celda. "Parece que Dios me mandó a la cárcel por él", escribió luego.
  De nuevo en la calle, a través del padre Stan Fortuna, conoció a los Franciscanos de la Renovación (www.franciscanfriars.com). Fortuna había sido un músico de rap profesional antes de tomar los hábitos, y evangelizaba en la calle a ritmo de rap. "Los frailes del Bronx", como se les conoce, viven la pobreza callejeando en barrios degradados.
  John, con 34 años, fue novicio de los Franciscanos de la Renovación en los peores barrios de Nueva York durante 6 meses. En el libro describe con detalle y cariño esa vida austerísima y exigente. Él, un "tipo duro" de las calles, se convenció de que era demasiado duro para él.
  Descubrió que Dios no le quería allí para ser fraile, sino como parte de un proceso de sanación espiritual. Volvió a Inglaterra y trabajó en centros de jóvenes conflictivos y en las campañas de Youth2000 (www.Youth2000.org), un movimiento carismático católico de evangelización para jóvenes.
 Un tiempo después encontró su lugar en la Comunidad de Saint Patrick ( www.stpatrickscommunity.org), un pequeño grupo de laicos que viven juntos en el condado de Leitrim en Irlanda, consagrados a la evangelización. Algunos de ellos, como John, tienen también un pasado complejo: Matthew Beine estuvo años lejos de la fe, entregado a las fiestas nocturnas, Niall Slattery pertenecía a una banda violenta de "hooligans" del fútbol... Ahora evangelizan mediante retiros de Confirmación, charlas en colegios y encuentros de oración en parroquias. También representan en Irlanda a la ONG "Marys Meals" (www.marysmeals.org) , en la que niños de colegios de las Islas Británicas envían "mochilas de comida" a niños del Tercer Mundo. Colaboran con parroquias, con Youth2000, con los Franciscanos de la Renovación...
  Su testimonio está en YouTube, en su web (www.johnpridmore.com) y ahora se puede leer en español en el libro De la tierra del delito a la tierra prometida (Editorial Rialp).

sábado, 24 de mayo de 2014

Caminar en Su presencia, con el alma y los pies desnudos, y el corazón abierto

 El papa Francisco empezó su viaje de tres días en Tierra Santa, como sus predecesores Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI, por Jordania, más allá del Jordán –mirado desde Jerusalén--, y por el bautismo, que es para el cristiano la puerta de entrada en la Tierra Prometida del amor de Dios. Pero, en el punto más bajo del globo, es también el símbolo de “la más perfecta humildad”, y del encuentro con los más desfavorecidos, antes de Belén (domingo 25) y la “subida” a Jerusalén (lunes 26).
  Tras despedirse de los reyes de Jordania firmó en el libro de honor del complejo de Betania junto al Jordán con las siguientes palabras:
“Pido a Dios omnipresente y misericordioso que nos enseñe a todos a caminar en Su presencia, con el alma y los pies desnudos, y el corazón abierto a la misericordia divina y al amor a los hermanos”.
 A continuación el discurso del Papa en la Iglesia de Betania ante cientos de jóvenes y niños que le esperaban:
 
En mi peregrinación, he tenido mucho interés en encontrarme con ustedes que, a causa de sangrientos conflictos, han tenido que abandonar sus casas y su Patria y han encontrado refugio en la acogedora tierra de Jordania; y al mismo tiempo, con ustedes, queridos jóvenes, que experimentan el peso de alguna limitación física.

El lugar en que nos encontramos nos recuerda el bautismo de Jesús. Viniendo aquí, al Jordán, para ser bautizado por Juan, se mostró humilde, compartiendo la condición humana: se rebajó haciéndose igual a nosotros y con su amor nos restituyó la dignidad y nos dio la salvación. Nos sorprende siempre esta humildad de Cristo, cómo se abaja ante las heridas humanas para curarlas. Este inclinarse de Jesús ante todas las heridas humanas para curarlas. 
Y, por nuestra parte, nos sentimos profundamente afectados por los dramas y las heridas de nuestro tiempo, especialmente por las que son fruto de los conflictos todavía abiertos en Oriente Medio. Pienso, en primer lugar, en la amada Siria, lacerada por una lucha fratricida que dura ya tres años y que ha cosechado innumerables víctimas, obligando a millones de personas a convertirse en refugiados y a exilarse en otros países. Todos queremos la paz (…) esa es la raíz del mal, el odio y la avidez del dinero, en las fabricación y en la venta de las armas. Esto nos debe hacer pensar, quién está detrás que da a todos los que están en conflicto las armas para continuar el conflicto. Pensemos y en nuestro corazón digamos una palabra por esta pobre gente criminal, para que se convierta.
Agradezco a las Autoridades y al pueblo jordano la generosa acogida de un número elevadísimo de refugiados provenientes de Siria y de Iraq, y extiendo mi agradecimiento a todos aquellos que les prestan asistencia y solidaridad. Pienso también en la obra de caridad que desarrollan instituciones de la Iglesia como Caritas Jordania y otras que, asistiendo a los necesitados sin distinción de credo religioso, pertenencia étnica o ideológica, manifiestan el esplendor del rostro caritativo de Jesús misericordioso. Que Dios omnipotente y clemente los bendiga a todos ustedes y todos sus esfuerzos por aliviar los sufrimientos causados por la guerra.

Me dirijo a la comunidad internacional para que no deje sola a Jordania tan valiente y animosa, ante la emergencia humanitaria que se ha creado con la llegada de un número tan elevado de refugiados, sino que continúe e incremente su apoyo y ayuda. Y renuevo mi vehemente llamamiento a la paz en Siria. Que cese la violencia y se respete el derecho humanitario, garantizando la necesaria asistencia a la población que sufre. Que nadie se empeñe en que las armas solucionen los problemas y todos vuelvan a la senda de las negociaciones. La solución, de hecho, sólo puede venir del diálogo y de la moderación, de la compasión por quien sufre, de la búsqueda de una solución política y del sentido de la responsabilidad hacia los hermanos.

A ustedes jóvenes, les pido que se unan a mi oración por la paz. Pueden hacerlo ofreciendo a Dios sus afanes cotidianos, y así su oración será particularmente valiosa y eficaz. Les animo a colaborar, con su esfuerzo y sensibilidad, en la construcción de una sociedad respetuosa de los más débiles, de los enfermos, de los niños, de los ancianos. A pesar de las dificultades de la vida, sean signo de esperanza. Ustedes están en el corazón de Dios, vosotros estáis en mis oraciones, y les agradezco su calurosa y alegre y numerosa presencia.
Al final de este encuentro, renuevo mi deseo de que prevalezca la razón y la moderación y, con la ayuda de la comunidad internacional, Siria reencuentre el camino de la paz. Dios convierta a los violentos, que Dios convierta a aquellos que tienen proyectos de guerra, Dios convierta a los traficantes de armas. y fortalezca los corazones y las mentes de los agentes de paz y los recompense con sus bendiciones. Que Dios os bendiga a todos

Acuérdate

 Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, 
que jamás se ha oído decir 
que ninguno que haya acudido a tu patrocinio,
 implorado tu auxilio, o pedido tu socorro,
 haya sido abandonado de Ti. 
Animado por esta confianza, vengo a Ti,
 me refugio en Ti, yo pecador gimo delante de Ti. 
No quieras, ¡oh Madre del Verbo Eterno!, 
despreciar mis súplicas; 
antes bien, escúchalas favorablemente, 
y haz lo que te suplico. 
Amén.

jueves, 22 de mayo de 2014

Un niño de ocho años explica unas pautas sencillas dirigidas a su padre.



Educar no es fácil, pero a veces complicamos sin necesidad ese díficil arte de encauzar la vida de los más pequeños. 
Éste sencillo vídeo de apenas tres minutos que ReL ofrece a sus lectores, es una buena herramienta de como el ejemplo y el testimonio personal es más eficaz y definitivo que una largísima charla moralizante que no está acompañada por una coherencia de vida.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Contra­corriente

El P. Francisco Cergnenux nos explicaba que escribió el artículo sobre el pudor que publicamos antes de ayer, tras leer unos ejemplos admirables. 
 «Dos testimonios que quiero compartirte van "contra­corriente", tal como lo pidió el Papa Francisco a los jóvenes y nos han sido dados por chicas de nuestro tiempo, muy bonitas, inteligentes y nada tontas».


ELEGIDA PARA UNA ACTUACIÓN ENTUSIASMANTE


El pasado 2 de  octubre  se  estrenó  en  la  Arena  de  Verona  el  musical  ''Romeo  &  Julieta:  ama y cambia el  mundo",  que  llegó  al  Gran  Teatro de Roma el día 17. Es una  producción de la RAI, la cadena pública italiana de televisión, y está considerado el musical del  año,  destinado a su emisión en directo  y  en  la hora de más audiencia. Con música de Giuliano Peparini y bajo la dirección de Gérard Presgurvic, la obra lleva seis millones de discos vendidos  en el mundo y ha sido vista ya por dos millones de espectadores en una gira por veinte países. Se trata de una superproducción de David Zard que suma 45 artistas (30 de ellos bailarines), 35 técnicos, 22 personas de producción, un equipo internacional de intérpretes y más de 250 trajes.

Una “Julieta” de primer nivel era una auténtica tentación para cualquier mujer destinada a ser la protagonista del espectáculo, inspirado en la célebre tragedia de William Shakespeare. Fue elegida María Luce Gamboni, una bellísima joven de 18 años que tiene además una voz prodigiosa. Estudia el último año en el Liceo Clásico Mamiani de Pesara (Italia), y séptimo curso de piano en el Conservatorio Rossini. Cuando  le comunicaron que había pasado la prueba para ser Julieta, comprendió que era la oportunidad de su vida. Firmó el contrato y se trasladó a Roma, aun sabiendo que perdería un año de conservatorio. Pero...

Ya cuando estaba metida preparando el espectáculo, un día el director le dijo que en el segundo acto, en la escena de la noche de bodas, debía mostrarse semidesnuda, con un camisón transparente, antes de entregarse a Romeo. Su contrato no decía nada de eso, y María Luce, con personalidad, lo hizo notar. El director dejó pasar la queja, quizá esperando que con el paso del tiempo cedería su voluntad, y durante dos meses la joven continuó los ensayos de diez horas al día. Pero una semana antes del estreno, la cuestión se planteó como una exigencia: o María Luce hacía la escena tal como estaba prevista, o no haría el espectáculo. Y María Luce dijo que no. Anuló la reserva que había hecho en un hotel de Verona, y se volvió a casa, con su familia.

Escribió una carta a sus sorprendidos compañeros de clase, para responder a sus continuas demandas de explicaciones: "Me sentí como un objeto en manos de quien quería utilizarme a mí y a mi feminidad para su propio éxito.  He fracasado en el sentido de que no obtuve aquello que quería, pero he triunfado ante mí misma porque he preferido  mi pudor antes que el dinero o que mis mismos sueños”. Y anima a todos "a no ceder nunca en los compromisos con la vida, a saber renunciar si se comprende que una cosa no es buena para uno mismo, aunque eso signifique perder la oportunidad".

"Muy creyente". El pudor de María Luce no es sólo el rechazo natural a exponer su intimidad. También es una cuestión de su fe y sus convicciones. Así lo explicó ella: "Soy muy creyente y por tanto tengo muchísimo respeto por el cuerpo de la mujer, y no me gusta como es utilizado en la sociedad actual. Muchas mujeres se dejan manipular porque es el único camino hacia el éxito, pero eso me parece insoportable y me opongo a ello". Deja claro que no pretende "juzgar a nadie" ni "dar lecciones", pero sí ofrecer un testimonio de coherencia: "Tengo valores que me imponen límites y quiero que esos límites sean respetados". No se arrepiente de lo que ha hecho: "Profesionalmente era una oportunidad única que probablemente no me sucederá más, pero no podía actuar de otra forma". Y al llegar a Pesacra se encontró con unos padres "orgullosos" de ella, y con la conciencia tranquila: "Por la noche, ya en casa, lloré de felicidad porque hice  lo que creí que debía hacer".

 

Miss Mundo 2013 defiende los valores


Megan Young, una hermosa chica filipina elegida recientemente “Miss Mundo, 2013”, fue quien defendió públicamente otros valores fundamentales. La noticia no tendría mayor importancia si no fuera porque la reina mundial de la belleza ha asombrado al mundo del espectáculo con unas declaraciones fuera de lo esperado en un evento de esa frívola naturaleza.  En una entrevista sobre la sexualidad humana, el matrimonio, la castidad, el aborto y el divorcio, a la señorita Megan se le preguntó acerca del proyecto de "Ley de Salud Sexual y Reproductiva". La chica fue clara y contestó: "Soy pro-vida. El aborto significa matar a alguien que ya está ahí. Entonces, por supuesto, estoy en contra de eso. Estoy en contra del aborto". Después le preguntaron qué creía acerca de las relaciones sexuales prematrimoniales, y la chica respondió: "El sexo está reservado para el matrimonio". ¿Y qué piensa del divorcio? "Yo estoy en contra del divorcio", contestó. Y, como rematando la faena, le pregunta la entrevistadora, que cómo una chica tan mona dice que no a tener relaciones sexuales prematrimoniales. "Muy fácil, dices: No". Y añade: "Cuando alguien te presiona, te retiras. Eso significa que no te valora. No valora la relación. Si el chico está dispuesto a este sacrificio, eso dice mucho”.

martes, 20 de mayo de 2014

Testimonios de Ejercicios

 
Hermosa tanda el pasado fin de semana.
El P. Rafael García de origen argentino, y residente desde hace unas semanas en la comunidad cpcr de Pozuelo de Alarcón vino por primera vez a acompañar en Caldas una tanda de Ejercios que impartió secundado por la Hna M Lourdes, cpcr.
Si había algo que percibíamos en nuestros dos ejercitantes fue una gran motivación y el deseo profundo de encontrar más a Dios.
Os compartimos los testimonios que explicitaron el la clausura
Encontré la propaganda en una Parroquia. Después de inscribirme me avisaron que quizás estaría solo, no me importaba pues venía con muchas ganas. Al llegar recibíuna gran emoción y mucha paz, y eso me hizo entrar bien. Después el silencio se me hizo una montaña, pero poco a poco le he ido encontrando el sabor. He encontrado el camino. Se me han abierto muchas puertas. Pienso que a partir de hoy mi vida ha de tomar nuevos rumbos.

He aprendido muchísimo sobre Jesús en estos días. Sobretodo con referencia al tema del pecado, porque no es una cuestión de merecer o no un castigo, sino que cada vez que peco estoy hiriendo a Cristo. He comprendido el daño que nos hace el pecado.

lunes, 19 de mayo de 2014

Un valor llamado PUDOR


“La pureza de corazón es el preámbulo de la visión. Ya desde ahora esta pureza nos concede ver según Dios, recibir al otro como un ‘prójimo’; nos permite considerar el cuerpo humano, el nuestro y el del prójimo, como un templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina”. Catecismo de la Iglesia Católica nº 2519.
Os ofrecemos el artículo escrito, por el P. Francisco Cergneux, cooperador parroquial, que fue misionero en el Congo y ha fallecido recientemente en enero pasado.
¿QUÉ SON “LOS VALORES”?
Palabra que sí se utiliza con frecuencia, aunque tal vez con un conocimiento vago de su significado. Los valores son principios que nos permiten orientar nuestro comportamiento en función de realizarnos como personas. Son convicciones fundamentales que nos ayudan a preferir, apreciar y elegir unas cosas en lugar de otras, o un comportamiento en lugar de otro. Nos proporcionan una pauta para formular metas y propósitos, personales o colectivos. Reflejan nuestros intereses, sentimientos y convicciones más importantes, con una importancia independiente de las circunstancias. Los valores valen por sí mismos. Son importantes por lo que son, lo que significan, y lo que representan, y no por lo que se opine de ellos.

COMPORTAMIENTO MÁS QUE PALABRAS
Lo que más apreciamos de los valores es el comportamiento, lo que hacen las personas. Una persona valiosa es alguien que vive de acuerdo con los valores en los que cree. Es lo que en estos momentos todo el mundo aprecia del Santo Padre Francisco. Una persona vale lo que valen sus valores y la manera cómo los vive. Una persona “honesta” es valiosa, porque optó por vivir el valor “honestidad”. La práctica de los valores es la decisión de asumirlos. Es una decisión personal.
Cada cual determina cómo actuar frente a las distintas situaciones de su vida. Unas veces más consciente que otras, eres tú quien decide la actitud y la manera de comportarte frente a las demás personas y frente a las oportunidades, las dificultades o las responsabilidades. Decides asumirlas o eludirlas. Es tu responsabilidad personal en la elección de tu conducta, respecto a los valores, la que te define como persona muy valiosa o menos valiosa. Pero lo que nos interesa ahora es reflexionar sobre el pudor, como valor.

¿QUÉ ES EL PUDOR?
Los filósofos dicen que es característico de la persona ser pudorosa. “El pudor es como la salvaguarda de la intimidad, la prueba de que la persona tiene intimidad y no una existencia meramente pública”. El pudor acompaña siempre a la persona y su desaparición comporta una disminución de la personalidad.
Para muchos, el pudor es un “prejuicio injustificado”, que va en contra de lo natural y del que conviene librarse.
El pudor suele estar vinculado al recato referente a la sexualidad. Constituye, por lo tanto, un elemento de la personalidad que intenta proteger la intimidad. Aquello que da pudor es algo que no se quiere mostrar o hacer en público. Frente a quienes propugnan librarse de él como algo antinatural, hay que decir que ciertamente el pudor ofrece muchas variantes y que no tiene, por así decir, reglas fijas, pero también es claro que aparece en todas las culturas. 
La clave del pudor es que el hombre es un ser personal; se pierde el pudor porque se debilita el sentido de ser persona o por un ambiente que fomenta la despersonalización, la superficialidad y la masificación. El carácter personal del hombre explica el pudor; los animales tienen miedo y temor pero no son pudorosos ni impúdicos, se comportan de manera instintiva.
 El Cardenal Karol Wojtyla, ahora Beato Juan-Pablo II, escribió así en su libro “Amor y Responsabilidad”: “La esencia del pudor es más que temor, aunque pueda parecerse. Solo puede comprenderse dándose perfecta cuenta de que la persona posee una interioridad que es propia tan sólo de ella”. Y continúa: “De ahí nace la necesidad de ocultar o de dejar disimulados dentro de esa interioridad, ciertos valores y ciertos hechos”
El ser humano es personal y en él aparece el pudor o la vergüenza, ante determinadas cosas que aparecen públicamente y que deberían haberse conservado en la intimidad. La desvergüenza obedece a una pérdida de la intimidad. Por tanto, a una “des-personalización” y a una “des-humanización”, ya que ser pudoroso no es “un defecto” ni “una enfermedad”, sino que es un valor intrínsecamente humano.

DEPENDE DE TU DECISIÓN
La práctica de valores requiere de convicción y eso es algo que depende de tu decisión. Decides actuar de acuerdo con tus principios, por convicción y no porque te están viendo o vigilando. Decides la actitud con la que sois parte de una organización o institución y qué clase de persona sois en ella. Esa capacidad de decidir es la fuente de tu plenitud como ser humano.
Lamentablemente los valores se debilitan o se pierden... y una de las razones principales es que existe una gran presión social a favor de “anti-valores”, como es la promiscuidad en el modo de vestir, la exhibición exagerada y hasta grosera del cuerpo humano, sobre todo femenino, la falta de recato en las conversaciones y en el lenguaje empleado, etc. El pudor suena “anticuado”, “mojigato”, “fuera de onda”..., pero tal vez el testimonio de quienes lo vi­ven por convicción personal, pueda hacer cambiar de opinión a muchas personas.

domingo, 18 de mayo de 2014

Yo soy el Camino y no me buscas


Yo Soy El Camino y no me buscas.

Yo Soy La Verdad y no me crees.

Yo Soy La Vida y no me disfrutas.

Yo Soy La Redención y se te olvida.

Yo Soy La Salvación y me rechazas.

Yo Soy La Misericordia y siempre abusas.

Yo Soy La Compasión y eres indiferente.

Yo Soy El Guía y no me sigues.

Yo Soy La Justicia y desconfías.

Yo Soy El Amor y me desechas.

Yo Soy La Luz y buscas la oscuridad.

Yo Soy El Maestro y no aprendes.

Yo Soy El Pastor y no me sigues.

Yo Soy El Señor y no te sometes.

Yo Soy El Rey y no me honras.

Yo Soy La Eternidad y no me esperas.

Yo Soy La Bondad y no me estimas.

Yo Soy La Santidad y no me imitas.


Yo Soy El Amigo y me traicionas.

Yo Soy El Todopoderoso y no me pides.

Yo Soy El Creador y te olvidas que existo.

Yo Soy La Inteligencia y no me entiendes.

Yo Soy La Sabiduría y me desprecias.

Yo Soy El Perdón y me ofendes.

Yo Soy La Puerta y nunca tocas, ni la abres.

Yo Soy La Meta y nunca llegas.

Yo Soy El Juez y me criticas.

Yo Soy El Proveedor y no me agradeces.

Yo Soy El Principio y El Fin y tu te escondes.

Yo Soy La Palabra y no me escuchas.

Yo Soy La Abundancia y quieres más.

Yo Soy La Fortaleza y te doblegas.

Yo Soy La Libertad y te esclavizas.

Yo Soy El Poder y buscas otras ayudas.

Yo Soy La Pureza y te ensucias y corrompes.

Yo Soy La Salud y te haces daño.

Yo Soy El Que Hace Milagros y no me alabas.

Yo Soy El Significado y me denigras.

Yo Soy El Propósito y me ignoras.

Yo Soy El Padre y no me obedeces.

Yo Soy El Padre y no me honras.

Yo Soy El Padre y no me amas.

Yo Soy La Gloria y no me quieres.

Yo Soy El Único Dios y no me adoras.

¡Yo Soy El Que Soy!

 ¿Qué más quieres de Mí?

sábado, 17 de mayo de 2014

Maestra de los discípulos de Cristo

“La Iglesia, cuando busca a Cristo, llama siempre a la casa de la Madre y le pide: «Muéstranos a Jesús».
De ella se aprende el verdadero discipulado. He aquí por qué la Iglesia va en misión siguiendo siempre la estela de María (···).
Queridos amigos, hemos venido a llamar a la puerta de la casa de María. Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide: «Hagan todo lo que él les diga» (Jn 2,5).
Sí, Madre, nos comprometemos a hacer lo que Jesús nos diga.
Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegría”
Papa Francisco,Homilía del 24 de julio de 2013).

viernes, 16 de mayo de 2014

Discernir la vocación



  La imposición o el error en el discernimiento de la vocación tiende a generar personas frustradas, pero ¿cómo acertar y buscar esa vida feliz, llena de sentido, que se encuentra al realizar la vocación?
1. La definición más simple de vocación es: llamada. Se trata de una llamada a un estado de vida. Pero ante todo, es la llamada de Dios para despertar a la propia vida.
Tomar conciencia de que la vocación es una llamada de Dios a la vida debe llevar a la percepción de cómo se vive esta llamada, esta vida que a cada uno le fue dada no sólo como regalo, sino también como compromiso; no sólo como don, sino también como tarea. Es decir, cómo lleva cada uno a cabo esta vocación, esta llamada que recibió en su concepción.
Vocación es algo diferente de aptitud. Las aptitudes definen, por ejemplo, la profesión de una persona, Pero la vocación define un estado de vida. Esto significa que la llamada de la vocación tiene lugar en un nivel más profundo dentro de nosotros: el existencial. No es sólo el psicológico. Es decir, es más exhaustivo, porque comprende un todo: la persona en su realidad física, psíquica y espiritual.
Hoy las personas tienen mucha dificultad para percibir su vocación fundamental, es decir, casarse o ser consagradas. Esto se debe a la dificultad de percibir la propia vida, la propia existencia. Por eso, esto hace más difícil percibir cómo ésta debe llevarse a cabo.
Por ejemplo, si una persona quiere discernir si se siente llamado a ser célibe, tiene que conocer su realidad física, sus necesidades y manifestaciones.
 2. Es preciso también tener conciencia de la realidad psicológica, en el sentido de su desarrollo, o sea, si existe la llamada a querer vivir una relación específica con alguien, o la llamada a vivir la afectividad de una forma general, para compartirla con todos.
El sentido espiritual es otro elemento. En Mateo 19, leemos: “otros se hacen eunucos libremente por el Reino de los Cielos”. Esto quiere decir que, por causa del Reino, en el sentido más profundo, espiritual, se quiere vivir una vida exclusiva de intimidad, de amor y de servicio a Dios. Quien está en esta condición abraza la vida consagrada. Y para la vida conyugal, es necesario el discernimiento para ver si existe la disposición interior de compartir la propia vida con alguien de forma exclusiva.
El discernimiento sincero de la vocación solo sucede a partir del momento en que la persona se pone a prueba. El ser humano sólo se conoce cuando se pone a prueba. Cuando esto no sucede, se acaba corriendo el riesgo de engañarse uno mismo. Para el cristiano, la oración es algo fundamental en este proceso.
Ponerse a prueba implica estar atento en el día a día, dando pasos concretos en dirección a lo que, en principio, uno se siente llamado. Es decir, es preciso enfrentar las realidades que existen dentro de nosotros. Porque a partir del momento en que uno se pone a prueba interiormente, va descubriendo si tiene o no la disposición interna para vivir esa realidad.
Para crear de forma fiable el espacio de la confrontación personal en el discernimiento vocacional, es necesario buscar la ayuda de personas sólidas que tengan una buena formación. Y también realizar un trabajo personal.
Si la persona se da cuenta de que necesita orientación, debe buscarla. Si se da cuanta de que necesita un trabajo de ordenación interior, debe hacerlo. Debe aprender a lidiar con cuestiones que muchas veces son fáciles de organizar. Y a partir del momento en el que uno tiene un orden interior, se crean las condiciones para profundizar más en uno mismo.
 3. Es preciso dar pasos efectivos, concretos, en busca, en la dirección del discernimiento. Y no decir simplemente “yo quiero ser sacerdote, o me quiero casar, déjame ver qué pasa”. No, hay que luchar. Es un proceso de lucha interior.
La maduración va teniendo lugar a lo largo de la propia vida en la medida en que uno se coloca en ella, a menudo que uno se lanza en ella. No hacerlo, sea por no querer sufrir o por decir que será muy difícil, detiene la maduración. Las personas frenan su desarrollo cuando dicen: “no, no quiero entrar ahí”, “esto va a ser muy difícil”, …
Para el cristiano y para quienes están discerniendo la vocación a la vida consagrada, la oración es un punto de partida muy importante, pues permite el éxito de la vocación. Es preciso ponerse ante Dios, en una relación diaria de intimidad, con el valor de preguntarle qué quiere para nuestra vida. Sólo así las cosas se aclaran. La relación diaria de intimidad con Dios es la que sustenta la vida consagrada.
4. La vocación nunca debe ser impuesta. Quien está al lado debe acompañar, respetando mucho, Imponer la vocación tiende a generar frustraciones. Pero la realización de la vocación es una forma segura de ser feliz.
Quien acompaña a alguien que está discerniendo su vocación debe actuar como un punto de referencia, ayudando en ese proceso, pero sin imponer nada en absoluto. Nunca puede decir: “yo creo que tu vocación es ésta; puedes estar tranquilo que yo estoy seguro de que su vocación es la de sacerdote!” De eso nada. Uno debe ir viendo los signos y, a medida que la persona va viendo estas señales, puede ayudarle a percibirlas más claramente, dirigirla hacia aquello que está surgiendo dentro de ella.
Imponer la vocación genera personas frustradas. Es terrible imponer un destino a alguien, sea una vocación a un estado de vida, sea una profesión. Yo conocí a un chico a quien su padre obligó a estudiar Administración de Empresas. Él era músico y quería hacer una carrera de música. Pero el padre le obligó. Él lo hizo. El día de entrega del título, le dijo a su padre: “esto es tuyo; ahora voy a hacer lo que yo quiero”. Y realmente lo hizo, hoy vive de la música.
Quien vive un momento de confusión e incertidumbre debe buscar ayuda profesional. Se la persona no se percibe a sí misma, ¿cómo va a percibir su vocación, sus aptitudes? Es muy difícil. Por eso, si uno quiere hacer un camino serio, si quiere realmente descubrir su llamada, sus aptitudes, si uno no tiene claridad sino dificultades, no debe tener miedo de pedir ayuda. No debe tomarse como un problema, sino como un desafío, independientemente de la edad.
Hoy, por ejemplo, existe una gran confusión con el mundo virtual. Se crean otros “yos” virtuales. Esto puede confundir aún más la búsqueda, especialmente cuando el “yo” virtual no tiene nada que ver con el “yo” real.
Realizar la propia vocación es una dimensión fundamental de la vida. Cuando una persona realiza su vocación, realiza el sentido de la vida. Es alguien que estará siempre bien con su vida, feliz. ¿No se dice que lo que el ser humano busca es la felicidad? Entonces, esta es una forma segura de ser feliz. Muy segura.
Aleteia

jueves, 15 de mayo de 2014

¿El hombre es dios y eurovisión su profeta?

  Este año el festival de Eurovisión nos ha acercado un poco más al mundo de la novela 1984 de Orwell: el gran hermano televisivo construye una realidad puramente ficticia para vendernos una verdad sobre lo humano ajena a la realidad de las cosas pero que interesa al poder establecido. La diferencia con el mundo totalitario imaginado por Orwell es que lo que en éste era sórdido y gris, en el gran hermano eurovisivo es glamuroso y estéticamente brillante. La gran semejanza es que en ambos casos la finalidad es destruir a la persona para garantizar el poder de las élites del momento.
  Eurovisión nos ha presentado a un personaje ficticio (Conchita es en realidad un señor llamado Tom Neuwirrth) e imposible (el andrógino, la mujer barbuda) que canta al ave fénix que renace de sus cenizas para invocar la recreación de la persona; se convierte así en centro del espectáculo y del premio la visión de la persona de la ideología de género y del pensamiento queer. Y encima le dan el premio del festival, cabe pensar con fundamento que –más que por los méritos musicales– por apuntarse a lo políticamente correcto en esta Europa decadente: afirmar la capacidad del ser humano de crearse a sí mismo definiendo su sexualidad al margen de la naturaleza dada como hombre o mujer. Si la ideología de género es la rebelión del hombre contra su condición de criatura, Eurovisión ha sido su profeta por unas horas.
   Ya nos vamos acostumbrando: todo es manipulable al servicio de la ideología de moda, del género como ideología. Los parlamentos, la moda, la (seudo)ciencia, la técnica, el derecho, el lenguaje... Eurovisión se rinden ante los amos del mundo y coadyuvan a deconstruir lo humano al servicio de una causa terrible aunque imposible: borrar la huella de la creación en el hombre, deshumanizar al ser humano convirtiéndolo en un dios que se autocrea a sí mismo sin presupuesto natural previo alguno... como el ave fénix que se construye a sí misma desde una ceniza informe previa. Con este juego terrible acabaríamos convirtiendo al hombre real en ceniza si el empeño fuese posible, que –¡gracias a Dios!– no lo es.
  Tengo para mí, aunque no lo puedo demostrar de forma apodíctica aunque sí indiciaria, que detrás de todo esto están muchas cosas, pero que hay una determinante hoy. Las muchas son: la vanidad de muchos, el afán de ganar dinero de otros, la perversión ideológica de tantos en la época moderna, intereses económicos y geoestratégicos de dominio económico y político del mundo, la banalidad del mal propia de las épocas tecnocráticas, los viejos y eternos vicios en materia sexual que tientan a tantos y que parece bonito y liberador vestir de progreso para ocultar su mal olor, los intereses económicos de los empresarios del sexo, la ductilidad adaptativa de los que se apuntan a lo que resulte moderno, sea lo que sea (esos que son capaces de ser nazis en Alemania en 1935, leninistas en Rusia en 1925, adalides del género en la Europa de 2014 o lo que toque con tal de estar en el machito) y los cobardes e indiferentes que no son capaces de tener juicio propio sobre nada o de oponerse a la moda de turno.
   Pero más allá de todas estas causas y grupos de personas, hay un motor del fenómeno deshumanizador contemporáneo que representa la ideología de género en sus versiones más extremas; este motor es cada vez más patente y determinante; sobrevuela y a la vez subyace a todas las otras. Se trata del intento de algunos de crear una sociedad postreligiosa y específicamente postcristiana pues piensan que la religión –y en especial la verdadera– es algo a superar si queremos construir (como ellos quieren) un mundo sin Dios, mundo al que identifican como un mundo sin guerra ni violencia al haber desaparecido la gran causa de la división que es –según ellos– la pretensión de verdad de la religión (verdadera). Para los tales, un mundo que haya erradicado el cristianismo será un mundo en paz, adormecido en una tenue indiferencia ante la verdad y el bien, donde todo es posible porque nada será imposible al no haber límites éticos; un mundo en que será muy fácil mandar y ejercer el control pues no habrá más criterio que el poder que ellos creen tener por derecho natural pues para ello son los que saben, los que entienden, los que han sido destinados a controlar, a decidir y a enriquecerse.
  Quienes así ven las cosas parecen haber hecho un diagnóstico profundamente certero: intentar acabar con la Iglesia por la vía tradicional de la violencia (matar curas y obispos, quemar iglesias, prohibir las actividad religiosa, etc) no funciona. Ni Hitler, ni Lenin, ni Stalin, ni Nerón, ni Mao, ni... lo consiguieron. Hay que buscar un nuevo método. Si no se consiguió acabar con la religión destruyendo la superestructura eclesiástica, habrá que hacerlo eliminando la base, los cristianos.Y ¿cómo conseguirlo? Deshumanizando al hombre. Sin hombres no habrá cristianos. Y ¿cómo deshumanizar al hombre? Destruyendo la imagen de Dios en el hombre: la sexualidad.
   Y tienen razón: si no respetamos nuestra sexualidad, nuestra feminidad o masculinidad, renunciamos a lo que nos define como humanos pues no hay otra forma de ser un ser humano que ser hombre o mujer. Para ser ave fénix hay que renunciar a ser hombre o mujer. Por eso, el género como ideología, el juego mefistofélico queer, son un intento de crear una sociedad posthumana y, por ende, postcristiana, un mundo sin Dios... y sin seres humanos que serán sustituidos por alfas y betas adictos al soma (al sexo) como juego. Así pasamos de la distopía de Orwell a la de Husley, pero no importa pues ambas tienen en común lo mismo: el monopolio del poder por una élite que dirige y controla un rebaño de posthumanos con figura humana.
   Quien lea esto que no se asuste. Lo que he descrito es imposible, no sucederá. Pero si no lo atajamos a tiempo, su coste en vidas humanas (ahí está el aborto como testigo) y en felicidad personal puede ser tan terrible como el de los totalitarismos ideológicos del siglo XX. El paraíso del género no existirá nunca porque es imposible como lo era el reich del milenio o el paraíso comunista. Para comprobarlo, ¿vamos a pagar el mismo alto coste humano que pagamos para desengañarnos de los mitos nazis o marxistas? Espero que no, que aprendamos a tiempo.
  El ficticio ave fénix de Eurovisión 2014 quizá no sepa nada de esto; probablemente él esté a lo suyo sin más (no soy quién para juzgarle), pero en el juego global de la estrategia de género este espectáculo que las televisiones europeas acaban de dar es una pieza más del puzzle ideológico de nuestra época ante el que no podemos ni chuparnos el dedo ni mostrar indiferencia si queremos ser actores responsables de nuestra época.
Benigno Blanco, páginasdigital.es