De policía a estrella del porno gay: en pleno éxito lo deja, vuelve a la Iglesia y pide perdón

 
   ¿Quién es Jake Floyd? ¿Quién es Jake Genesis?
   Son la misma persona. Pero Jake Floyd es la persona vista según la mirada de Dios. Jake Genesis es la persona filmada, emitida y deconstruida por la industria del porno gay.
   Cuando Jake desnudó su cuerpo ante todos, se convirtió en Jake Genesis. Cuando se arrepintió y desnudó su alma pidiendo perdón públicamente, la recuperó, y volvió a ser Jake Floyd. Esta es la historia de un hijo pródigo en nuestra época acelerada que graba, quema, reenvía y copia.
   Jake fue seminarista un tiempo en una congregación católica, y después fue policía en Oakland, California, de 2010 a 2012. Entonces dejó la policía y entró en el mundo del porno gay con gran éxito: 13 películas de estudio en apenas 8 meses, con contratos, dinero y una enorme base de fans. 
   Pero quien hoy entre en su web Jakegenesis.com no encontrará porno, sino el testimonio de un hombre que desnuda su alma, se arrepiente y desalienta a cualquiera que tenga la tentación de entrar en la industria pornográfica.
   Ha sido un cambio fuerte. Hacia marzo, anunciaba que se tomaba unos días de vacaciones. A finales de abril ya hizo circular su testimonio de arrepentimiento y perdón, hablando del sacramento de la Reconciliación. Apenas hace 9 meses, en septiembre de 2012, aún atacaba con ferocidad a la Iglesia y se declaraba agnóstico.
   En el blog gay Themancrushblog.com Jake decía entonces: "Soy gay, no soy bisexual. Tengo la capacidad, y la ejerzo ocasionalmente, de tener sexo con una chica, o con una pareja de hombre y mujer. Pero eso no me hace hetero. No me hace bisexual. No me hace gay-por-dinero. En mi vida adulta, casi el 100% de mis relaciones han sido con hombres, y muy pocas con mujeres"
   ¿Cuánto de lo que decía Jake lo pensaba de verdad, y cuánto era márketing para su público, clientes homosexuales?
   Preguntado por su pasado como seminarista y por el espacio para los homosexuales en ambientes religiosos, Jake se mostraba radical, y repetía algunas consignas de ciertos ambientes gays:
   "Conozco muchos sacerdotes católicos, y de las docenas que conozco, creo que sólo dos eran hetero. La Iglesia está gobernada por gays y gays camuflados, así que la postura oficial de la Iglesia sobre la homosexualidad es confusa e hipócrita para ellos. Intento vivir mi vida según un código ético, pero la ética por la que vivo tiene poco que ver con la moralidad cristiana: donde coinciden, es por casualidad".
   Y añadía: "no creo en el pecado ni en el infierno. Pero creo en lo correcto y lo equivocado. Mi relación con el catolicismo en particular es una mezcla compleja de misterio, una profunda apreciación de la belleza en el arte, la música, la liturgia, todas esas cosas que la Iglesia nos ha dado. No puedo, en conciencia, decir que creo lo que la Iglesia cree, pero por eso no soy cura. No creo que la homosexualidad esté mal. Soy pro-elección [es decir, pro-aborto; Nota de Redacción ReL]. Me reservo el juicio sobre la mayoría de los mitos que la Iglesia dice que son verdad. Puedo decir que puedo sentir lo que se siente en la Iglesia: siento paz cuando huelo incienso, y escucho canto gregoriano y el silencio de las viejas catedrales".
    ¿Cabría esperar una postura más lejana de la vida y la fe cristiana? Pero ya en esa entrevista de septiembre -por lo demás llena de comentarios sexuales frívolos y jactanciosos- Jake dejaba caer algunos rasgos luminosos.
    Por ejemplo, dijo: "Llevo una medalla de María todo el rato, porque Ella me gusta más que nadie de quien hablemos".
   Y también: "Soy católico, y soy agnóstico. Soy el hermano de alguien y el mejor amigo de alguien. Soy lo que escribo y lo que digo y lo que hago, pero no sólo eso. Lo que soy se va desarrollando, llegando a ser.·
   A continuación explicó que se metió en el porno como un sustitutivo al "salir" (es decir, al sexo casual con cambio frecuente de pareja, sin compromiso), buscando evitar ese ritmo, y sin esperar que sea "un sustituto adecuado a una relación comprometida".
   Podríamos deducir que Jake huía de un dolor, y renunciaba a una esperanza.
   Este era el hombre aparentemente en la cumbre que parecía mostrarse muy seguro en su papel de estrella porno. ¿Quién rezó por él? ¿Cómo cambió? ¿Jugó un papel la Virgen ("me gusta más que nadie")?
   Un día, los adictos al porno gay que entraron en su web buscando su dosis, encontraron este poema de George Herbert:
             - Yo, el ingrato... ¡no puedo miraros, Señor!
               El Amor tomó mi mano y sonriendo replicó:
             - ¿Quién hizo los ojos, sino yo?
             - Cierto, Señor, pero yo los manché; he ahí mi vergüenza
             - ¿Y no sabes -dijo el Amor- Quién se llevó la culpa?
             - Amado, entonces, os serviré.
             - Debes sentarte -dijo el Amor - y probar mi carne.
              Así que me senté y comí.
 
Copiamos íntegro el testimonio de su web, el que han leído miles de seguidores y adictos al porno, por su fuerza innegable y contracultural.
   "Hace unos meses, cuando estaba en el punto álgido de mi popularidad, dejé de filmar en la industria para adultos de una forma discreta. Borré mi cuenta de Twitter, la de Facebook y mi página de fans de Facebook. Dejé de publicar en mi web y al final borré todo su contenido. Discretamente me centré en mí mismo, haciéndome un examen profundo y preguntándome que había hecho con mi vida.
   »Hace poco menos de un año, empecé una corta pero intensa carrera en el porno. Había un montón de factores que me empujaron a ello en esa época. Solo ahora estoy empezando a comprender algunos de esos factores.
   »Lo que es innegable es que, a pesar de los factores que contribuyeron a que tomara aquella decisión, aquella fue mi decisión y soy el único responsable por haberla tomado. Soy responsable de los efectos y consecuencias de mis acciones. Nadie me obligó, presionó o engañó para hacer pornografía. No tenía problemas económicos o me encontraba sin ninguna otra opción.
   »Tenía muy poca autoestima, estaba deprimido, sentía que no tenía nada que perder y no temía ni me preocupaban las consecuencias de mis acciones. Mi elección fue arrogante y egoísta.
   »Hice daño a gente como consecuencia de ello. Hice daño a mi familia. Hice daño a mis amigos. Hice daño a mis hermanos y viejos amigos del departamento de policía en el que serví y a la orden religiosa de la que formé parte. Hice daño a los hombres con los que participé en los vídeos porno a través de mi participación en la industria e hice daño a incontables personas que han visto lo que hacía, y lo seguirán viendo. Acepto toda la responsabilidad. Acepto las consecuencias, tanto las conocidas como las no conocidas de mi decisión. Con el corazón contrito y quebrantado pido perdón a quienes fueron heridos por mi participación en la industria del porno.
   »La pornografía es violencia contra el espíritu humano y, en su intento por mostrar la sexualidad humana abiertamente, la pornografía la pervierte. La pornografía destruye a las familias, las relaciones y las vidas. La pornografía victimiza a cada uno de los seres humanos que participan en ella. Las victimas de la industria del porno son aquellos que consumen pornografía y sus familias, pero también aquellos involucrados en la producción de pornografía y, especialmente los modelos o actores.
   »El 100% de los actores del porno son víctimas en diferentes grados. Los más jóvenes, los que no tienen poder económico, y aquellos con pocos estudios se convierten en víctimas en un grado mayor que personas como yo, que tomaron esa decisión más conscientemente, pero todos acaban sufriendo profundamente por la experiencia y nadie escapa al cuchillo que rebana la innata dignidad humana.
   »Lo único por lo que estoy agradecido es que nunca convencí a nadie para que hiciese porno. Hay “agentes” que ganan mucho dinero haciendo eso. Quiero dirigirme un momento a quien esté leyendo esto y pueda estar interesado en hacer porno, a cualquiera que llegue a planteárselo. Muchos jóvenes me escribieron mientras hacía porno con la misma pregunta: “¿Cómo me convierto en un pornostar?”
   »Esta fue siempre mi respuesta: El mejor consejo que puedo darte sobre el trabajo en el porno es que no lo hagas… nunca. Quítate esa idea de la cabeza completamente. Ve a la Universidad o termina tus estudios, usa tus talentos para hacer algo útil. La industria del porno te explotará, te masticará y te escupirá. Serás famoso un día, y un “don nadie” al siguiente. La gente del porno no es necesariamente mala, pero están preocupados ante todo por aprovecharse de ti y no por tu bienestar como persona.
  »Te utilizarán tanto como puedan cuando seas una cara nueva, explotarán tu imagen, y entonces te echarán a un lado cuando llegue el siguiente. Estoy siendo completamente honesto contigo. Trabajar en el porno es demasiado duro para ganar tan poco dinero. Somos poco más que prostitutos. Los beneficios son mínimos y los inconvenientes demasiados. Si hay algo más que puedas hacer en la vida, hazlo aunque sea trabajar en un Starbucks o en GAP.
   »Tienes que considerar cuidadosamente todas las puertas que te cerrará el porno y no sobrestimes las que te abrirá, que son muy pocas. No pienses que vas a poder hacer una o dos escenas y después ocultarlas. Lo que está filmado y subido a internet es para siempre. También arruinará tu vida sentimental, todo se complica exponencialmente y tener una relación sincera, sana e igualitaria es practicamente imposible. Haz algo diferente. Haz cualquier cosa que no sea eso. Ese es mi consejo. Espero que te ayude a tomar la decisión correcta.
   Así pues estoy recorriendo un viaje muy personal. Es un viaje de reconciliación, arrepentimiento y redención. Todo aquél que haya seguido mi carrera sabe que soy católico. Por ello, el camino para mi reconciliación con Dios y la Iglesia esta relativamente claro: a través del Ministerio de la Iglesia y el perdón de Dios, que es infinito o su Amor que es ilimitado.
   »Perdonarme a mí mismo por lo que he hecho y encontrar la humildad y las palabras en busca del perdón de los demás es otra cuestión, más dificil. Parte de ese viaje implica investigar las razones por las cuales viví 8 meses de mi vida en absoluta contradicción con lo que en realidad sé que soy. Esa investigación supondrá escribir sobre mis experiencias. Mientras tanto, he aquí un breve pero buen artículo sobre la pornografía para quien esté interesado:
http://www.catholic.com/blog/matt-fradd/three-things-you-need-to-know-about-pornography
»Gracias por tomaros el tiempo para leer lo que hoy he escrito, por vuestro apoyo y por vuestro perdón.
   Jake vuelve a ser Jake Floyd. Sus fotos y vídeos pornográficos seguirán siempre en Internet, replicados en mil antros digitales. Es difícil cambiar de vida en esas condiciones. Jake no ha hecho más apariciones ni declaraciones públicas.
   En los foros gays (los foros "gays" y los foros de "porno gay" son lo mismo en un 90%), hay algunos comentarios comprensivos, pero la mayoría son groseros y despectivos.
   Su texto de despedida ha circulado mucho, y lo han leído muchos consumidores de porno: no les gusta que les digan que consumir porno es malo, ni que les recuerden que cooperan con una industria donde los actores y productores son también víctimas.
   Más comprensivos se han mostrado algunos ex-actores de porno gay que, sin ser religiosos, admiten que es realmente una industria que usa, quema y desecha a sus "estrellas".
   El testimonio de Jake sin duda ayudará a muchos a acercarse a "el ministerio de la Iglesia y el perdón de Dios, que es infinito, y su Amor, que es ilimitado". Él ha conseguido que este testimonio de luz, arrepentimiento y renacimiento brille en algunos espacios muy tristes, donde no llega otra luz.

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