miércoles, 25 de julio de 2012

Santiago, Jesús, España



   Festejamos a Santiago apóstol , hijo de Zebedeo y Salomé (cfr. Mc. 15, 40; Mt 27, 59),  llamado "el Mayor" para distinguirlo del otro Santiago, hijo de Alfeo.
   Esta fiesta del apóstol Santiago siempre me recuerda aquella Homelía de hace unos años en un pueblecito de Palencia. Una enseñanza sencilla, profunda y sintética en tres puntos:
   1- Santiago el amigo de Jesús
   2 - Santiago apóstol de España
   3- Santiago nuestro amigo y apóstol
  Y en esa síntesis se descubre la fuente de la popularidad del patrón de España, que no está sobretodo en su viaje a nuestra península, sino en su amistad íntima con Jesús.
 Santiago es hermano de Juan (probablemente su hermano mayor), y ambos fueron testigos, junto con Pedro, de momentos muy especiales de la vida de Jesús: entre ellos la transfiguración y la agonía. A él y a su hermano -por su carácter impetuoso- Jesús los llamaba "hijos del trueno". ¡Menudo genio debían tener!.


   Después de los relatos del Evangelio que lo mencionan en varias ocasiones, hay una laguna en la historia de Santiago, hasta su muerte, que nos narran los Hechos de los Apóstoles. Una antigua tradición, viene a llenar esa laguna: su viaje a España. Allí habría anunciado el Evangelio y organizado la Iglesia.
   En la ciudad de Cesaraugusta, junto al Ebro, sintiéndose un día cansado y abatido, tuvo el consuelo de recibir la visita de la Virgen María, que vivía entonces en Jerusalén. Ella le dio ánimo en su misión, bendijo su obra y le prometió que desde entonces tomaría a ese pueblo bajo su especial protección, dejando como recuerdo de su visita una columna de mármol, símbolo de la firmeza de la fe. La columna aún se conserva: es el Pilar de Zaragoza. "Zaragoza" es el nombre actual de Cesaraugusta.


  De vuelta en Jerusalén, según los Hechos de los Apóstoles, Herodes Agripa lo mandó ejecutar (Hech. 12, 1-2) el año 42 ó 44, en las cercanías de la fiesta de Pascua. La Liturgia de su fiesta resalta esa condición de primer apóstol mártir.
   Después de su muerte de Santiago, según la tradición, su cuerpo fue llevado de nuevo a España; se perdió su rastro durante cierto tiempo,hasta que su tumba fue encontrada, en el año 830, gracias al fulgor de una estrella que indicaba el sitio de su sepultura. Ese lugar se llamó "campo de la estrella", "Campus Stellæ", es decir, "Compostela". Desde entonces, Santiago de Compostela ha sido una de las más célebres metas de peregrinaciones, junto con Jerusalén y Roma.


   No nos faltan motivos para rezar al apóstol por nuestro país. Que él vele para que la justicia, la paz y los valores verdaderos nos hagan salir de esta crisis social en la que vivimos y que tiene unas consecuencias más allá de las puramente económica. 
   Que consiga a los cristianos españoles esa intimidad con Cristo que los haga valientes para dar un testimonio valiente y decidido en su seguimiento
   

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