domingo, 18 de septiembre de 2016

JESÚS ALABA LA CORRUPCIÓN??

Queridos hermanos y hermanas,

Podría parecer que Jesús con sus palabras hace una alabanza de los Bárcenas, Pujol, Griñán y Chaves, de  nuestra política. ¡¡Y no es así!!

Jesús no alaba la corrupción, el desfalco, sino la astucia. Jesús alaba que ante una situación complicada, ha pensado, ha reflexionado, ha sido sagaz, astuto, y ¡ha encontrado una salida! “Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia”.

Y, atención, porque en seguida nos da a todos nosotros un poco de caña diciendo: “Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz”. Jesús lamenta que la astucia de los Bárcenas, Pujol, y compañía sea superior a la nuestra.

Nos ha de escocer, nos ha de desvelar, este reproche de Jesús.

Con sus palabras, Jesús quiere que potenciemos nuestra astucia, que no seamos superados por los hombres del mundo, y la pongamos al servicio del bien, al servicio del Reino.
La misma, o mejor dicho, más imaginación, más energía, más olfato, más astucia, has de invertir en tener cuidado de tu pareja, y de tus hijos (riqueza verdadera), que en hacer que todos piensen bien de ti, o que tu jefe esté muy contento contigo (riqueza engañosa).

Más rigor, más inteligencia, más interés, más dedicación, has de emplear en nutrir tu fe (riqueza verdadera), que en estar a la última del chismorreo de los vecinos o de los famosos (riqueza engañosa).

Más tiempo, más intensidad, más sensibilidad has de emplear en ayudar al hambriento (de pan o de sentido) (riqueza verdadera) que en ocuparte de tu imagen, prestigio, salud (riquezas engañosas).

¡¡Nos falta astucia a la hora de construir el Reino!! Jesús lo sabía, de aquí sus palabras. Cuántas veces malbaratamos los bienes de más valor a cambio de riquezas engañosas, seductoras, pero, engañosas. Nos falta astucia, sagacidad... Pidamos la gracia para tenerla en aquellos ámbitos que constatamos la carencia...

En este evangelio ¿de qué nos está hablando Jesús? Jesús nos está hablando de un tema capital y muy reiterativo en sus exhortaciones: el tema del peligro de las riquezas. Dos ideas breves:

1. No somos amos de las riquezas sino administradores. Nueve veces aparece la palabra “administradores” o derivados de la palabra. Algún día escucharemos de la boca de Jesús estas palabras: “Dame cuentas de tu administración”. ¿Cómo administramos los bienes que Dios nos ha concedido? ¡¡Vale la pena rezarlo!!

2. Expliquemos una frase curiosa: “Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas”. Traducción: Ganaos amigos, los pobres y necesitados, con el dinero de iniquidad, riquezas materiales, para que, cuando os falte, cuando mueras, os reciban en las moradas eternas, los pobres te abran las puertas del cielo. Por tanto, administrar nuestros bienes, sobre todo, a favor de los más necesitados.


Resumiendo: potenciemos la astucia, pongámosla al servicio del Reino. De las riquezas que se nos han dado considerémonos administradores, que tienen en su punto de mira, las personas necesitadas.

Francesc Jordana



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