EL DOLOR NOS HACE CRECER


El auténtico mal no es tanto el dolor como el miedo al dolor.
Si lo acoges con confianza y con paz, el dolor nos hace crecer, nos educa, nos purifica, nos enseña a amar de modo desinteresado, nos hace humildes, mansos y comprensivos con el prójimo. El miedo al dolor, por el contrario, nos endurece, nos encorseta en actitudes protectoras y defensivas, y a menudo nos conduce  a decisiones irracionales de nefastas consecuencias.
El sufrimiento malo no es el vivido, sino el "representado", ese que se apodera de la imaginación y nos coloca en situaciones falsas. El problema no está en la realidad, que es esencialmente positiva, incluso en su parte dolorosa, sino en nuestra representación de la realidad.

JACQUES PHILIPPE








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