PLACERES MUNDANOS, FALTA DE ALEGRIA



La gente de hoy en día poseen y se procuran muchos placeres, pero están faltos de alegría.
Sus goces no son valores reales, sino espuma, oropel.
Por eso jamás nos satisfacen los goces mundanos, pero si hastían; no hartan, no llenan, pero enfadan, cansan y aburren.
Con los placeres del mundo ocurre como con los demás bienes: poseídos molestan, amados manchan, y perdidos atormentan.



Dice una máxima de San Ignacio de Loyola: <<Si se juntase la miel de todas las flores del mundo, no tendría tanta dulzura como el vinagre y la hiel de nuestro Salvador.>>



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