martes, 31 de julio de 2012

¡Paternidad!


    Ignacio, el de Loyola, el de Manresa, el de Barcelona, el de Tierra Santa, el de Alcalá, el de Salamanca, el de París, el de Roma, el de los Ejercicios Espirituales, el de la Compañía de Jesús, tiene una verdadera paternidad para con nosotros, para con la Obra de de los Ejercicios Parroquiales que tuve el consuelo de iniciar, siendo aún casi novicio, por la huerta de Gandía, por la región Valenciana; que Dios me hizo organizar por Cataluña, transplantar al Uruguay, establecer en Francia.
   Asimismo de la Institución de los Cooperadores Parroquiales de Cristo-Rey, que es hija de sus Ejercicios, hija de su genuino espíritu, hija también de las sabias Constituciones y Reglas con que dotó de vida y movimiento, de armas de estrategia y táctica de espiritual milicia a su gloriosa Compañía de Jesús.




  ¡Dichosos mis primeros Ejercicios Espirituales! Tuve casi que adivinarlos. ¡Qué poquísimos seglares los hacían entonces, en España al menos! ¡Casi nadie!... Al terminarlos un monaguillo de la Cueva, hoy religioso sacerdote de la Compañía de Jesús, me acompañó a la iglesia del Rapto (desaparecida, ¡qué lástima!)
   Allí, junto a aquella estatua yacente (también, me temo, destruida), y que decía aquel día mil cosas a mi alma; solo, quise quedar solo, con la resolución más firme de consagrar toda mi vida a aquellos Ejercicios, que acababan de descubrirme un mundo Nuevo y de revelarme la objetividad más real de la religión cristiana, me sentí hijo del Peregrino, hijo espiritual, que acababa de dar de nuevo, el Santo, a luz (San Pablo, Gal. IV-17) con sus milagrosos y fecundísimos Ejercicios Espirituales. Y así le reconocí allí y tome allí por Padre a ese grande convertido, a ese grande santo, que se me antoja simbolizado y preanunciado por el Ángel del  Apocalipsis, que teniendo un pie en los continentes y otro en los mares, mostraba al mundo un "librito abierto", así: "librito" que invitaba al Apóstol San Juan, o al mundo, a devorar...  Llena de consolaciones al alma el misterioso "librito", revolviéndole a uno, sin embargo, hasta las entrañas.
   Dulce como la miel y amargo como el ajenjo.

  ¡Pero si el mundo lo devorase, sin perder de él parte ninguna, ni los títulos de sus cubiertas!... Séanos permitida la personal expansión de este corto artículo con ocasión del mes de julio de este año, cuarenta años después de mi primer Pentecostés. Fue ésta en la Cuaresma de 1906.
  Y séame permitida esta expansión filial después de las 400 y más tandas de Ejercicios personalmente predicadas, dadas, dirigidas, aquí y allí, a unos y otros; y de las incontables a que éstas han dado lugar aquí y allá, a unos y a otros, por unos y por otros, despertando a las más grandes esperanzas, animando a los más atrevidos planes, excitando a las más nobles emulaciones, dentro de un campo en el que lo que falta es operarios y cuerpos de ejército y armas variadas, viejas y nuevas "nova et vetera" (II Cor. V-17), dentro de la unión de la caridad intangible del Corazón del Rey de todos, "ut omnes unum sint, ut credat mundus quia Tu me missisti" [Joan, XXVI], con la que el mundo, incapaz de unión, porque incapaz de generosidad e incapaz de verdadero amor en su egoísmo, llegaría a creer en la divinidad de Jesucristo, capaz de destruir a lo que se llama "mundo", destruyendo a la envidia, destruyendo al orgullo, destruyendo a la ambición.




   Los Cooperadores Parroquiales, pues, de Cristo-Rey también somos Ignacianos, ¡no faltaba más!, ... minúscula institución y nuestra Obra Parroquial de Ejercicios hemos sido injertados providencialmente y llevamos la savia, el espíritu, la vida del alma de San Ignacio. Somos también Ignacianos, y de ello nos gloriamos en Dios.
  ¡Cuanto más grande y gigantesca se proyecta así la figura de ese Ángel del Librito, que como un Agustín, como un Benito, como un Asís, como todos los grandes fundadores, está llenando al mundo de familias religiosas, no sólo de mujeres, sino también de hombres! Familias religiosas, todas queridas por la Iglesia, todas fecundas en santidad, todas gloriosas en conquistas espirituales y todas al servicio de la Iglesia de Dios.
  Somos Ignacianos. Y que lo tengan presente para el porvenir los hijos que Dios me ha dado, y que son mi gloria y mi corona.
P. Francisco de P. Vallet, C. P.
Avanzar, junio de 1947

lunes, 30 de julio de 2012

PROYECTO DE VIDA


   "San Ignacio es ejemplo de una fe viva e incólume en el ‘Cristo total’ sostenida fielmente en un tiempo histórico en el que muchos rompieron con la Iglesia. 
   Su figura nos demuestra que sólo los santos hacen la auténtica lectura del Evangelio, en comunión con la Tradición de la Iglesia. Todo lo demás, son meras ideologías de los hombres, aunque a veces se disfracen de argumentos teológicos.
   Los seguidores de Jesús estamos llamados a vivir un proyecto de vida cristocéntrico y no egocéntrico.


   Cuando se debilita la confesión de la divinidad de Jesucristo y se habla de Él como de un mero hombre, la Iglesia pasa a ser percibida como una mera institución humana. Por el contrario, cuando Cristo es confesado como Dios y Hombre verdadero, entonces la Iglesia es mucho más que una institución humana: es la prolongación de la presencia de Dios entre nosotros; es el Cuerpo Místico de Cristo por cuyas venas corre el Espíritu de Cristo".
Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián

domingo, 29 de julio de 2012

VACACIONES



   -Vive con más calidad las relaciones con los demás:
  Sí, es el momento para cuidar las relacciones con los más cercanos (cónyugues, hijos, padres, amigos...), dedicándoles tiempo, complaciéndoles, compartiendo tiempo de deportes, de juegos, sobremesas...

Ejercitantes y hermanas en sobremesa

   También es hermoso en este tiempo proyectar una visita a alguien necesitado, solo, que no ves habitualmente. Todos tenemos una tía, un amigo cercano que estarían contentos de vernos y de que les dediquemos un tiempo gratuito. 


   -Consagra tiempo a Dios y a tu alma
   En familia, o solo, puedes programar un tiempo fuerte en algún Santuario, Abadía, lugar fuerte de espiritualidad. No olvides una lectura que pueda hacer crecer tu amor a Dios, una vida de santo o de personalidad creyente serán un estímulo fuerte.



   En todo lugar en tus jornadas, en pleno sol, en la frescura del agua, de cara a un hermoso panorama, no olvides de volverte hacia el Señor con breves oraciones como "Gracias Señor", "Bendito seas Señor", Magnificat...

   En familia, o solo, según las posibilidades, puedes programar un tiempo fuerte en algún Santuario, Abadía, lugar fuerte de espiritualidad. No olvides una lectura que pueda hacer crecer tu amor a Dios, una vida de santo o de personalidad creyente serán un estímulo fuerte.  



- Encontrar lugares interesantes que visitar, susceptibles de establecer una relacción entre fe y cultura. Un turismo inteligente y espiritual, descubriendo los monumentos de la historia cristiana con un espíritu de curiosidad inteligente y profunda, también es una manera de descansar.



- Recobra fuerzas distendiéndote, y durmiendo más que de costumbre. Dormir es una acto espiritual muy fuerte, un acto de abandono, como una pequeña muerte para aceptar que el mundo continúe a funcionar sin ti. Esto puede ser dificil de realizar para los padres de familia pero les es justo y necesario.
La comunidad de Caldas en sus vacaciones


sábado, 28 de julio de 2012

CÁNTARO VACIO



   María es el cántaro vacío abierto a la vida que brota del corazón de Dios Trino. Es el remolino que nos conduce en la fuerza de su amor a lo más profundo del corazón de Dios. 
María es apertura a lo divino, al Eterno. Ella es el cántaro vacío, la vela que se enciende desde arriba.  La mujer vacía de sí misma. De sus egoísmos y orgullos.
   María no dice «Sí, quiero» a la voluntad de Dios, como el  «sí» de aquel que se siente fuerte y poderoso, y se entrega alegre en el seguimiento de Dios. 
   María, por el contrario, se siente la esclava del Señor. En el sí de María se encarna el deseo de Dios de que el hombre se haga dócil a su Palabra. 
   Es un sí sencillo y humilde que abre su corazón de niña y permite que la Trinidad haga allí su morada. 
   En su corazón se experimenta hija, llena de gracia, amada sin igual por un Dios que se abaja para buscarla. 
   El otro día leía: «Si se aprende a consultar y a escuchar en cualquier cosa a María, Ella se convierte de verdad para nosotros en maestra inigualable en los caminos de  Dios, maestra que enseña interiormente, sin el ruido de las palabras». Se convierte en maestra para la vida. Ella está libre de pecado, es intacta en su corazón puro, y quiere devolvernos esa mirada inocente y pura. En Ella podemos limpiar el cántaro de nuestra alma para que habite en ella el Dios Trino. La contemplamos como hijos enamorados y soñamos con llegar a poseer una mirada pura, inocente e ingenua como la suya, una mirada abierta a lo divino y dispuesta a acoger la voluntad de Dios cada día.

viernes, 27 de julio de 2012

EL JUICIO


   Después de haber vivido "decentemente" en la tierra, mi vida llegó a su fin.
   Lo primero que recuerdo es que estaba sentado sobre una banca, en la sala de espera de lo que imaginaba era una Sala de Jurados.
   La puerta se abrió y se me ordenó entrar y sentarme en la banca de los acusados.
  Cuando miré a mi alrededor vi al "Fiscal", quien tenía una apariencia de villano y me miraba fijamente, era la persona más demoníaca que había visto en mi vida.




   Me senté, miré hacia la izquierda y allí estaba mi abogado, un caballero con una mirada bondadosa cuya apariencia me era familiar.
   La puerta de la esquina se abrió. Su presencia demandaba admiración y respeto. Yo no podía quitar mis ojos de Él; se sentó y dijo: "Comencemos".
   El Fiscal se levantó y dijo: " Mi nombre es Satanás y estoy aquí para demostrar por qué este individuo debe ir al Infierno".
   Comenzó a hablar de las mentiras que yo había dicho, de cosas que había robado en el pasado, cuando engañaba a otras personas y de los tantos pecados que cometí en mi vida terrenal.
   Satanás habló de otras horribles cosas y perversiones cometidas por mi persona y, entre más hablaba, más me hundía en mi silla de acusado. 
   Me sentía tan avergonzado que no podía mirar a nadie, ni siquiera a mi Abogado, a medida que Satanás mencionaba pecados que hasta había totalmente olvidado.
  Estaba tan molesto con Satanás por todas las cosas que estaba diciendo de mí, e igualmente, molesto con mi abogado, quien estaba sentado a mi lado y escuchaba en silencio.


   Yo sabía que era culpable de las cosas que me acusaban, pero también había hecho algunas cosas buenas en mi vida, ¿no podrían esas pocas cosas buenas por lo menos equilibrar un poco lo malo que había hecho?
  Satanás terminó con furia su acusación y dijo: "Este individuo debe ir al Infierno, es culpable de todos los pecados y actos que he acusado, y no hay ninguna persona que pueda probar lo contrario. Por fin se hará justicia este día". 
  Cuando llegó su turno, mi Abogado se levantó y solicitó acercarse al juez, quien se lo permitió, haciéndole señas para que se acercara, pese a las fuertes protestas de Satanás.    Cuando se levantó y empezó a caminar, lo pude ver en todo su Esplendor y Majestad. Hasta entonces me di cuenta por qué me había parecido tan familiar era Jesús quien me representaba, Mi Señor y Salvador.  
   Se paró frente al Juez, suavemente le dijo "Hola Padre", y se volvió para dirigirse al Jurado: "Satanás está en lo correcto, al decir que este hombre ha pecado, no voy a negar esas acusaciones”. 
 “Reconozco que el castigo para el pecado es muerte y este hombre merece ser castigado”.


  Respiró Jesús fuertemente, se volteó hacia su "Padre" y con los brazos extendidos y mostrando marcas de clavos en sus muñecas, pecho y pies proclamó: "Sin embargo, yo di mi vida en la cruz para que esta persona pudiera tener vida eterna y el me ha aceptado como su Salvador, por lo tanto, es mío".
   Mi Salvador continuó diciendo: "Su nombre está escrito en el libro de la vida y nadie me lo puede quitar”.
  “Satanás todavía no comprende que este hombre no merece justicia, sino misericordia”.  Cuando Jesús se iba a sentar, hizo una pausa, miró a su Padre y suavemente dijo: "No se necesita hacer nada más, lo he hecho todo".
  El Juez levantó su poderosa mano y, golpeando la mesa fuertemente, las siguientes palabras salieron de sus labios: "Este hombre es libre, el castigo para él ha sido pagado en su totalidad, caso concluido".
  Cuando mi Salvador me conducía fuera de la Corte, pude oír a Satanás protestando enfurecido: "No me rendiré jamás, ganaré el próximo juicio".
  Cuando Jesús me daba instrucciones hacia donde me debía dirigir, le pregunté: "¿Has perdido algún caso?". Jesús sonrió amorosamente y dijo: "Todo aquel que ha recurrido a mí para que lo represente, ha obtenido el mismo veredicto tuyo..... Pagado en su totalidad".




   ¿Cómo quedarnos con los brazos cruzados... cuando el hombre más grande del mundo murió con los brazos abiertos?
   ¡Que bendición! ¿Hay algo más grande que la confianza en el Corazón de Cristo?

miércoles, 25 de julio de 2012

Santiago, Jesús, España



   Festejamos a Santiago apóstol , hijo de Zebedeo y Salomé (cfr. Mc. 15, 40; Mt 27, 59),  llamado "el Mayor" para distinguirlo del otro Santiago, hijo de Alfeo.
   Esta fiesta del apóstol Santiago siempre me recuerda aquella Homelía de hace unos años en un pueblecito de Palencia. Una enseñanza sencilla, profunda y sintética en tres puntos:
   1- Santiago el amigo de Jesús
   2 - Santiago apóstol de España
   3- Santiago nuestro amigo y apóstol
  Y en esa síntesis se descubre la fuente de la popularidad del patrón de España, que no está sobretodo en su viaje a nuestra península, sino en su amistad íntima con Jesús.
 Santiago es hermano de Juan (probablemente su hermano mayor), y ambos fueron testigos, junto con Pedro, de momentos muy especiales de la vida de Jesús: entre ellos la transfiguración y la agonía. A él y a su hermano -por su carácter impetuoso- Jesús los llamaba "hijos del trueno". ¡Menudo genio debían tener!.


   Después de los relatos del Evangelio que lo mencionan en varias ocasiones, hay una laguna en la historia de Santiago, hasta su muerte, que nos narran los Hechos de los Apóstoles. Una antigua tradición, viene a llenar esa laguna: su viaje a España. Allí habría anunciado el Evangelio y organizado la Iglesia.
   En la ciudad de Cesaraugusta, junto al Ebro, sintiéndose un día cansado y abatido, tuvo el consuelo de recibir la visita de la Virgen María, que vivía entonces en Jerusalén. Ella le dio ánimo en su misión, bendijo su obra y le prometió que desde entonces tomaría a ese pueblo bajo su especial protección, dejando como recuerdo de su visita una columna de mármol, símbolo de la firmeza de la fe. La columna aún se conserva: es el Pilar de Zaragoza. "Zaragoza" es el nombre actual de Cesaraugusta.


  De vuelta en Jerusalén, según los Hechos de los Apóstoles, Herodes Agripa lo mandó ejecutar (Hech. 12, 1-2) el año 42 ó 44, en las cercanías de la fiesta de Pascua. La Liturgia de su fiesta resalta esa condición de primer apóstol mártir.
   Después de su muerte de Santiago, según la tradición, su cuerpo fue llevado de nuevo a España; se perdió su rastro durante cierto tiempo,hasta que su tumba fue encontrada, en el año 830, gracias al fulgor de una estrella que indicaba el sitio de su sepultura. Ese lugar se llamó "campo de la estrella", "Campus Stellæ", es decir, "Compostela". Desde entonces, Santiago de Compostela ha sido una de las más célebres metas de peregrinaciones, junto con Jerusalén y Roma.


   No nos faltan motivos para rezar al apóstol por nuestro país. Que él vele para que la justicia, la paz y los valores verdaderos nos hagan salir de esta crisis social en la que vivimos y que tiene unas consecuencias más allá de las puramente económica. 
   Que consiga a los cristianos españoles esa intimidad con Cristo que los haga valientes para dar un testimonio valiente y decidido en su seguimiento
   

domingo, 22 de julio de 2012

¿CÓMO HACER UNOS BUENOS EJERCICIOS ESPIRITUALES?

Joan Martí, participante a la tanda clausurada ayer

  Ninguno de los que han decidido consagrar 5 días de sus vacaciones a hacer sus Ejercicios Espirituales, ha quedado defraudado.
   Para bien aprovechar dice el mismo san Ignacio, que “tanto más se aprovechará, cuanto más se apartare de todos amigos y conocidos y de toda solicitud terrena; así como mudándose de la casa donde moraba, y tomando otra casa o cámara, para habitar en ella cuanto más secretamente pudiere” EE 20. Esto no quiere decir que hay que irse al fin del mundo: uno puede cambiar de aires, retirarse, sin ir demasiado lejos.


   Si es verdad que los Ejercicios son necesarios (por no decir indispensables) a cada uno, también lo es que es bueno ir a ellos para complacer a Dios: Es El quien tendrá un gran contento y alegría durante esos días en los que tomas tiempo para escucharLe, para ponerte a tiro de su amor y dejarte comprender la sed que tiene del tuyo. Tanto  más le complacerás, cuanto que te retiras para estar a solas con El sólo. Así no quedarás decepcionado, pues si te aburres a veces durante esos días, ¡El estará siempre contento de verte!
  Si el predicador te incomoda, no dudes en encontrarle lo antes posible. Cuéntale con sencillez las razones de la incomodidad que sientes. Es muy probable que ese encuentro te reconciliará con su manera de actuar.

   No esperes sentir grandes emociones en tu oración. Puedes sentirlos pero no son necesarios. Lo esencial es de tomar o de retomar la costumbre de hablar con Dios con la sencillez de un niño, y de tener el gozo de redescubrir las actitudes fundamentales que debemos tener para con él: confianza, abandono, alabanza, adoración, contrición, ofrecimiento, intercesión, etc.
   Escribe desde el comienzo en una bonita hoja, o mejor en un cuaderno, todas las razones que tienes de dar gracias a Dios por los innombrables regalos que te hace desde el nacimiento. Pasa largos momentos considerándolo y comprenderás mejor por qué estás invitado a cantar en cada Eucaristía que “es justo y necesario” de dar gracias “siempre y en todo lugar” a tu Creador y Padre que tanto te ama.



  Si tienes grandes preocupaciones, o un rencor que no llegas a disipar, busca en la Biblia los pasajes que le permitirán de vivir esas pruebas o esta tentación de otra manera, iluminándote por la Buena Nueva del Evangelio. Pide ayudar para ello.
Permanece lo más posible en el silencio. El Señor tiene sorpresas  que te puede hacer en cualquier momento. Llegará cuando menos te lo esperes: durante una homilía que parecía no interesarte, en un paseo, durante una comida: Espera siempre, que no serás decepcionado.
  Tus Ejercicios serán una etapa importante en tu camino hacia la santidad. y tus amigos tendrán ganas de hacer la experiencia un día.
   Recuerda que en la Casa Mare de Déu de Montserrat de Caldas te proponemos dos fechas este verano:
 del 30 de julio al 4 de agosto para todos
del 27 de agosto al 1 de septiembre para hombres.
    Y en la Casa Cristo Rey de Pozuelo de Alarcón (Madrid)
del 30 de julio al 1 de agosto para hombres y sacerdotes
del 27 al 31 de agosto para todos

sábado, 21 de julio de 2012

LUGAR SEGURO PARA DESCANSAR



   María es el lugar seguro en el que descansar, es el puerto, es la roca firme sobre la que podemos construir. 
   El corazón de María nos ofrece mayor protección Que cualquier otro lugar. Quien la contempla y se vincula a Ella, se acerca a Dios de manera extraordinariamente profunda, es cautivado por su grandeza y se siente elevado hacia su corazón de modo sencillo y eficaz. Es un medio valioso para estampar en el mundo la faz de Cristo. 
   En María queremos aprender durante este verano a descansar y encontrar en sus manos la paz que anhelamos. 
   María es nuestro lugar de reposo y nosotros nos convertimos para Ella, como Juan, en su descanso. Con este gesto Jesús siente que tiene que protegerla, así como ha de proteger también a la iglesia, le da una misión concreta para toda la humanidad y se lo da a un hombre. Juan así se siente necesario y María se siente querida.  
   Juan recibió a María en su casa. De la misma forma nosotros recibimos a María, tal como somos acogidos por Ella. Le damos nuestro hogar, para que Ella transforme nuestro corazón en una roca firme sobre la que otros descansen.
   "La que fue fundida en el Corazón de Jesús, nos funda en ella" P. Vallet

viernes, 20 de julio de 2012

Dejarse amar para después amar y morir felices


  Como una continuación a nuestro post de ayer queremos compartiros el testimonio de Enrico Petrillo, marido de Chiara Corbella, que murió después de rechazar el tratamiento contra el cáncer para que su hijo naciera. Os transmitimos lo publicado al respecto por Religión en libertad

   Antes de morir, Chiara escribió una carta para su hijo Francesco: «Voy al cielo a cuidar a María y a Davide; tú, quédate con papá. Yo rezaré por vosotros desde allá». 

   Enrico Petrillo, el marido de Chiara, leyó esa carta durante el funeral de la chica. Una ceremonia en la que participaron miles de personas. Pocos días después, Enrico ofreció una entrevista a la Radio Vaticana. 


   En un vídeo publicado en YouTube, Chiara pronunció la siguiente frase: «El Señor pone la verdad dentro de cada uno de nosotros; no hay posibilidad de malinterpretarla». Durante la entrevista con Enrico, le preguntaron que cuál era la verdad que había descubierto. 
   «Esa frase –respondió el joven– se refiere al hecho de que el mundo de hoy, en nuestra opinión, te propone decisiones erróneas frente al aborto, frente a un niño enfermo, frente a un anciano terminal, tal vez con la eutanasia... 
    El Señor responde con nuestra historia, que se fue escribiendo sola: fuimos un poco espectadores de nosotros mismos durante estos años. ¡Responde tantas preguntas que son de una profundidad increíble! Sin embargo, el Señor responde siempre de forma muy clara: somos nosotros los que filosofamos sobre la vida, sobre quién la creó y, al final, nos confundimos solos queriendo convertirnos un poco en dueños de la vida y tratando de huir de la Cruz que el Señor nos dona. En realidad, esta Cruz (si la vives con Cristo) no es fea como parece. Si confías en Él, descubres que en este fuego, en esta Cruz no te quemas, y que en el dolor existe la paz y que en la muerte existe la alegría.    

   
   Cuando veía a Chiara que estaba a punto de morir, estaba, obviamente, muy afectado. Después pude cobrar un poco de valor, y pocas horas antes (eran como las ocho de la mañana, y Chiara murió a mediodía) se lo pregunté. Le dije: “Chiara, mi vida, ¿de verdad es dulce esta Cruz, como dice el Señor?”. Ella me miró, me sonrió y, con un hilo de voz, me dijo: “Sí, Enrico, es muy dulce”. Por eso, toda la familia, todos nosotros no vimos morir a Chiara serena: la vimos morir feliz, que es muy diferente». 


   Pero, ¿qué le dirás a tu hijo Francesco cuando te pregunte por su mamá? 
   «Seguramente le contaré lo hermoso que es dejar que te ame Dios, porque si te sientes amado, puedes hacer todo. Esta, en mi opinión, es la esencia, la cosa más importante de la vida: dejarse amar para después amar y morir felices. Esto es lo que le contaré. Y le contaré que su mamá Chiara hizo lo mismo. Ella se dejó amar y, en cierto sentido, me parece que está amando un poco a todo el mundo. La siento más viva que antes. Y luego, el hecho de haberla visto morir feliz para mí fue como una derrota de la muerte. Ahora sé que hay algo hermoso que nos espera allá»

   ¿Te da fastidio el “perfume de santidad” que se está creando alrededor de Chiara?     
  «Sinceramente me tiene sin cuidado. En el sentido de que Chiara y yo habíamos tomado otras decisiones para la vida: nos hubiera gustado envejecer juntos [...] Yo sabía que mi esposa era especial: creo en la santidad, que una persona sea proclamada santa porque “santo” significa ser felices. Chiara, y en parte yo mismo, vivimos toda esta historia con una gran alegría en el corazón, y esto me dejaba intuir cosas más grandes. Sin embargo, ahora estoy más maravillado, porque me parecen mucho más grandes de lo que yo hubiera podido imaginar».

jueves, 19 de julio de 2012

Dos mujeres de hoy: "madres coraje"


   Las vidas de dos jóvenes madres, la una italiana, Chiara Corbella -28 años-, y la otra española, Bárbara Castro García -31 años-,han constituido dos caminos heroicos casi paralelos. 
   A las dos les descubrieron un tumor maligno en la lengua durante su embarazo y las dos eligieron, con perfecto acuerdo de sus respectivos maridos, Enrico y Javier, no menos heroicos, proteger a la criaturita de sus entrañas, aunque ello supusiera retrasar el tratamiento que podía vencer a su enfermedad y hasta terminar perdiendo la vida.



   El entierro de Bárbara tuvo lugar el sábado 7 de julio en Córdoba.   
  No son las únicas heroínas defensoras hasta la muerte de la vida de sus hijos en gestación. En pocos días hemos tenido noticias de otras. 


Barbara Castro, 31 años,


   ¿Signos de los tiempos? Necesidad de testimoniar hasta el heroísmo el respeto y el amor a la vida de los más inocentes y desvalidos seres humanos. Todo parece indicar que las dos parejas han tenido conciencia de que Dios les pedía este testimonio, testimonio como dice Javier hablando de su esposa, de "amor hacia su hija, hacia mí y hacia Dios".


   
Podéis leer más sobre estas dos grandes mujeres  en 
http://www.religionenlibertad.com/articulo_imprimir.asp?idarticulo=23670

miércoles, 18 de julio de 2012

Retiro familiar: recuerdos, emociones e ilusión



   El domingo pasado nos hemos reunido  un gran número de familias. Entre ellas algunas asistían a nuestros retiros por la primera vez.
   Muy contentos y orgullosos estábamos los hombres de poder recibir y aprender de la sabiduría del Padre Cueto, persona cargada de vitalidad y optimismo.
   Su transmisión de vivencias nos hace frenar el momento de velocidad que llegamos a alcanzar en nuestra vida. Estar con él es darse cuenta de lo importante que es lo que nos rodea, que no está en un radio más allá de un metro, y esa es nuestra familia.

   Interesante tema fue el que trató, “La Familia”, tan descuidada tanta veces por distracciones innecesarias, sin darnos cuenta que los días pasan y cada día que pasa no vuelve; nos recordó nuevamente que no estamos solos y que el único lazo que puede mantenernos unidos es el amor de Dios.


   También tuvimos entre nosotros al Padre Enrique, todo bondad. Le agradecemos el esfuerzo que hizo de venir por la mañana de Madrid y marcharse por la tarde para estar con nosotros y sobretodo con los jóvenes que gozosos escuchaban fragmentos de la película “disparando a perros” y que después conjuntamente comentaron con preguntas y respuestas.
   Los jóvenes forman un gran grupo entre ellos, se llevan estupendamente y se entienden muy bien, cada vez que se reúnen realizan diferentes actividades y así a la misma vez pueden conocerse mejor y participar abiertamente en dichas tareas.


   Y cómo no,  agradecer a la hermana Mª Lourdes que estuvo con nosotros y poder disfrutar de sus charlas y vivencias que transmite con tanto cariño a las mujeres y de esa gracia que Dios le ha dado.
   A medida que va pasando el día, te encuentras mas a gusto, charlas interesantes, caras sonrientes, se palpa que reina la felicidad en aquel lugar.

   En el comedor están las hermanas y la madre Verónica que se les nota como se sacrifican por nosotros para que no nos falte de nada, “dulces como la miel”.
   Después llega un poco de sobremesa donde podemos intercambiar impresiones unos con otros y sentirnos a gusto donde todos somos iguales.
   A media tarde disfrutamos de unos cortes de la película “De dioses y hombres”, que nos pasa el Padre Enrique y entre todos damos nuestro punto de vista sobre la fe en el mundo.


   Para acabar todos vamos al encuentro del Señor para disfrutar de la Santa Misa.
   Y llegan las despedidas, que no deseamos nunca, pero todos sabemos que la distancia que nos separa es mínima, porque a todos nos une el amor de Dios.


   Felicidades al Padre Enrique por su nombramiento como responsable del apostolado CPCR en  España.
Familia González García.

martes, 17 de julio de 2012

Conocimiento y union en el Amor


   Nuestra oración está hecha, como hemos visto,  de silencios y palabra, de canto y gestos que implican a toda la persona: los labios, la mente, el corazón, todo el cuerpo. Es una característica que encontramos en la oración judía, especialmente en los Salmos. 
   Hoy quiero hablar de uno de los cantos o himnos más antiguos de la tradición cristiana, que san Pablo nos presenta en el que, en cierto modo, es su testamento espiritual: la Carta a los Filipenses. Se trata de una Carta que el Apóstol dicta mientras se encuentra en la cárcel, tal vez en Roma. Siente próxima su muerte, pues afirma que su vida será ofrecida como sacrificio litúrgico (cf. Flp 2, 17).
   A pesar de esta situación de grave peligro para su incolumidad física, san Pablo, en toda la Carta, manifiesta la alegría de ser discípulo de Cristo, de poder ir a su encuentro, hasta el punto de que no ve la muerte como una pérdida, sino como una ganancia. En el último capítulo de la Carta hay una fuerte invitación a la alegría, característica fundamental del ser cristianos y de nuestra oración. San Pablo escribe: «Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos» (Flp 4, 4). Pero, ¿cómo puede alguien estar alegre ante una condena a muerte ya inminente? ¿De dónde, o mejor, de quién le viene a san Pablo la serenidad, la fuerza, la valentía de ir al encuentro del martirio y del derramamiento de su sangre?


   Encontramos la respuesta en el centro de la Carta a los Filipenses, en lo que la tradición cristiana denomina carmen Christo, el canto a Cristo, o más comúnmente, «himno cristológico»; un canto en el que toda la atención se centra en los «sentimientos» de Cristo, es decir, en su modo de pensar y en su actitud concreta y vivida. Esta oración comienza con una exhortación: 
   «Tened entre vosotros 
los sentimientos propios 
de Cristo Jesús» 
 (Flp 2, 5). 
   Estos sentimientos se presentan en los versículos siguientes: el amor, la generosidad, la humildad, la obediencia a Dios, la entrega. No se trata sólo y sencillamente de seguir el ejemplo de Jesús, como una cuestión moral, sino de comprometer toda la existencia en su modo de pensar y de actuar. La oración debe llevar a un conocimiento y a una unión en el amor cada vez más profundos con el Señor, para poder pensar, actuar y amar como él, en él y por él. Practicar esto, aprender los sentimientos de Jesús, es el camino de la vida cristiana.
   Ahora quiero reflexionar brevemente sobre algunos elementos de este denso canto, que resume todo el itinerario divino y humano del Hijo de Dios y abarca toda la historia humana: desde su ser de condición divina, hasta la encarnación, la muerte en cruz y la exaltación en la gloria del Padre está implícito también el comportamiento de Adán, el comportamiento del hombre desde el inicio. 

    Este himno a Cristo parte de su ser «en la forma de Dios», o mejor, en la condición de Dios. Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, no vive su «ser como Dios» para triunfar o para imponer su supremacía; no lo considera una posesión, un privilegio, un tesoro que guardar celosamente. Más aún, «se despojó de sí mismo», se vació de sí mismo asumiendo, la «forma de esclavo», la realidad humana marcada por el sufrimiento, por la pobreza, por la muerte; se hizo plenamente semejante a los hombres, excepto en el pecado, para actuar como siervo completamente entregado al servicio de los demás. 
   Al respecto, Eusebio de Cesarea, en el siglo iv, afirma: «Tomó sobre sí mismo las pruebas de los miembros que sufren. Hizo suyas nuestras humildes enfermedades. Sufrió y padeció por nuestra causa y lo hizo por su gran amor a la humanidad» (La demostración evangélica, 10, 1, 22).
   San Pablo prosigue delineando el cuadro «histórico» en el que se realizó este abajamiento de Jesús: «Se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte» (Flp 2, 8). El Hijo de Dios se hizo verdaderamente hombre y recorrió un camino en la completa obediencia y fidelidad a la voluntad del Padre hasta el sacrificio supremo de su vida. El Apóstol especifica más aún: «hasta la muerte, y una muerte de cruz». En la cruz Jesucristo alcanzó el máximo grado de la humillación, porque la crucifixión era el castigo reservado a los esclavos y no a las personas libres: «mors turpissima crucis», escribe Cicerón (cf. In Verrem, v, 64, 165). 


   En la cruz de Cristo el hombre es redimido, y se invierte la experiencia de Adán: Adán, creado a imagen y semejanza de Dios, pretendió ser como Dios con sus propias fuerzas, ocupar el lugar de Dios, y así perdió la dignidad originaria que se le había dado. Jesús, en cambio, era «de condición divina», pero se humilló, se sumergió en la condición humana, en la fidelidad total al Padre, para redimir al Adán que hay en nosotros y devolver al hombre la dignidad que había perdido. Los Padres subrayan que se hizo obediente, restituyendo a la naturaleza humana, a través de su humanidad y su obediencia, lo que se había perdido por la desobediencia de Adán.
   En la oración, en la relación con Dios, abrimos la mente, el corazón, la voluntad a la acción del Espíritu Santo para entrar en esa misma dinámica de vida, come afirma san Cirilo de Alejandría: «La obra del Espíritu Santo busca transformarnos por medio de la gracia en la copia perfecta de su humillación» (Carta Festal 10, 4). La lógica humana, en cambio, busca con frecuencia la realización de uno mismo en el poder, en el dominio, en los medios potentes. El hombre sigue queriendo construir con sus propias fuerzas la torre de Babel para alcanzar por sí mismo la altura de Dios, para ser como Dios. 
   La Encarnación y la cruz nos recuerdan que la realización plena está en la conformación de la propia voluntad humana a la del Padre, en vaciarse del propio egoísmo, para llenarse del amor, de la caridad de Dios y así llegar a ser realmente capaces de amar a los demás. El hombre no se encuentra a sí mismo permaneciendo cerrado en sí mismo, afirmándose a sí mismo. El hombre sólo se encuentra saliendo de sí mismo. Sólo si salimos de nosotros mismos nos reencontramos. Adán quiso imitar a Dios, cosa que en sí misma no está mal, pero se equivocó en la idea de Dios. Dios no es alguien que sólo quiere grandeza. Dios es amor que ya se entrega en la Trinidad y luego en la creación. Imitar a Dios quiere decir salir de sí mismo, entregarse en el amor. 


   En la segunda parte de este «himno cristológico» de la Carta a los Filipenses, cambia el sujeto; ya no es Cristo, sino Dios Padre. San Pablo pone de relieve que, precisamente por la obediencia a la voluntad del Padre, «Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre sobre todo nombre» (Flp 2, 9-10). Aquel que se humilló profundamente asumiendo la condición de esclavo, es exaltado, elevado sobre todas las cosas por el Padre, que le da el nombre de «Kyrios», «Señor», la suprema dignidad y señorío. 
   Ante este nombre nuevo, que es el nombre mismo de Dios en el Antiguo Testamento, «toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre» (vv. 10-11). 
   El Jesús que es exaltado es el de la última Cena, que se despoja de sus vestiduras, se ata una toalla, se inclina a lavar los pies a los Apóstoles y les pregunta: «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros» (Jn 13, 12-14). Es importante recordar siempre en nuestra oración y en nuestra vida que «el ascenso a Dios se produce precisamente en el descenso del servicio humilde, en el descenso del amor, que es la esencia de Dios y, por eso, la verdadera fuerza purificadora que capacita al hombre para percibir y ver a Dios» (Jesús de Nazaret, Madrid 2007, p. 124). 

   El himno de la Carta a los Filipenses nos ofrece aquí dos indicaciones importantes para nuestra oración. 
   La primera es la invocación «Señor» dirigida a Jesucristo, sentado a la derecha del Padre: él es el único Señor de nuestra vida, en medio de tantos «dominadores» que la quieren dirigir y guiar. Por ello, es necesario tener una escala de valores en la que el primado corresponda a Dios, para afirmar con san Pablo: «Todo lo considero pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor» (Flp 3, 8). El encuentro con el Resucitado le hizo comprender que él es el único tesoro por el cual vale la pena gastar la propia existencia.

    La segunda indicación es la postración, el «doblarse de toda rodilla» en la tierra y en el cielo, que remite a una expresión del profeta Isaías, donde indica la adoración que todas las criaturas deben a Dios (cf. 45, 23). La genuflexión ante el Santísimo Sacramento o el ponerse de rodillas durante la oración expresan precisamente la actitud de adoración ante Dios, también con el cuerpo. De ahí la importancia de no realizar este gesto por costumbre o de prisa, sino con profunda consciencia. Cuando nos arrodillamos ante el Señor confesamos nuestra fe en él, reconocemos que él es el único Señor de nuestra vida.

   Queridos hermanos y hermanas, en nuestra oración fijemos nuestra mirada en el Crucificado, detengámonos con mayor frecuencia en adoración ante la Eucaristía, para que nuestra vida entre en el amor de Dios, que se abajó con humildad para elevarnos hasta él. 
   Al comienzo de la catequesis nos preguntamos cómo podía alegrarse san Pablo ante el riesgo inminente del martirio y del derramamiento de su sangre. Esto sólo es posible porque el Apóstol nunca apartó su mirada de Cristo, hasta llegar a ser semejante a él en la muerte, «con la esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 11). 
   Como san Francisco ante el crucifijo, digamos también nosotros: 
Altísimo, glorioso Dios, 
ilumina las tinieblas de mi corazón. 
Dame una fe recta, 
una esperanza cierta y una caridad perfecta, 
juicio y discernimiento 
para cumplir tu verdadera y santa voluntad. Amén 
(cf. Oración ante el Crucifijo: FF [276]).

Benedicto XVI, 27 junio 2012