lunes, 31 de octubre de 2016

HOY CUMPLIMOS 73 AÑOS !!

Hoy, día 31 de octubre, nuestra Congregación cumple los 73 años. Dios –con nosotras- escribió su historia, entre alegrías y penas.


Todo, en Él y con Él, viene a ser constructivo. Hermosa ocasión, pues, de dar gracias, por nuestra historia personal y por la historia de la Congregación. Como también de renovar nuestro amor filial diciendo, como lo aconsejaba San Francisco de Sales a las Salesas: “Estimo a todas las otras más grande que la mía, pero quiero a la mía más que a todas las otras, porque es mi Madre!”   

                  Nuestro fundador Padre Vallet

                                                                                                                                   


                Nuestra Casa en Caldes deMontbui


                                                                                                      
        Seguimos trabajando para que "TODOS SEAN UNO"

                                                                                                     






domingo, 30 de octubre de 2016

NO ES ESTA MIRADA LA QUE TODOS PERSEGUIMOS??


 Este lunes preguntaba a los niños de catequesis de primero, que me dijeran preguntas que hacían a sus padres sobre religión, y que a sus padres les costara de contestar. Porque a partir de estas preguntas haré una pequeña charla a los padres de catequesis. La primera pregunta que me expusieron los niños fue: ¿Cómo es Dios?

Es una gran pregunta, que todos nos hemos hecho alguna vez: ¿cómo es Dios? Imaginarnos su majestad, su inmensidad, su inmaterialidad, se nos hace a todos muy difícil.

Hoy la primera lectura, el libro de la Sabiduría, nos presenta el camino inverso. En lugar de pensar ¿cómo es Dios? Se plantea ¿qué es el mundo entero ante Dios? Fijaros que dice: “Señor, el mundo entero es ante ti… como gota de rocío mañanero sobre la tierra”. ¡¡Genial!! Ante Dios... el mundo... un salpicadura de rocío que cae a tierra por la mañana.

Es una expresión poética. Porque hay cosas que no las podemos conceptualizar, y, entonces, es necesario que hablen los poetas. Por esto, los místicos acaban siendo poetas.
Pasemos al evangelio de hoy, tan rico y sugerente. Zaqueo sube a un árbol para a ver a Jesús. “…trataba de ver quién era Jesús… Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí”.

¿Dónde está tu árbol para ver Jesús? No vale cualquier árbol. Han de ser árboles donde Jesús pase cerca. No vale no subir al árbol y quedarse sin ver nada... ¿Dónde está tu árbol para ver Jesús? ¿O tus árboles? Porque Jesús se acerca a nosotros de diversas maneras...

La Iglesia en estos dos mil años ha ido elaborando un mapa de donde están estos árboles: los pobres, los sacramentos, el evangelio, la comunidad, la Iglesia... cuando subimos a estos árboles conseguimos ver a Jesús… ¿Cuáles son tus árboles? ¿Te permiten de verdad, ver a Jesús?

“Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos…”. ¿Es posible que exista una mirada capaz de cambiar la vida de una persona, de darle la vuelta? Es aquella mirada que mira el fondo de las personas, su santuario interior, y no lo profana. Que ve personas, historias, heridas, donde otros ven defectos e imperfecciones. Una mirada que acompaña con la paciencia cálida de una caricia, con la ternura. Que seduce, porque no busca seducir, que convence porque no busca convencer. Que desnuda, porque ella misma va desnuda.. Una mirada que serena, que sana...

¿No es esta mirada la que todos perseguimos? También los que no están aquí. Pues, en Jesús encontrarán esta mirada, procuremos acercarlos a Él, que mira como nunca nadie ha mirado antes. ¿No es esta...?

“Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa”. Jesús le llama por su nombre, ya no forma parte de la multitud, es uno ante Jesús. Y Jesús le ofrece un encuentro, tener un encuentro. Esta frase, Jesús hoy, y cada día, nos la dice a nosotros: “Ana, Pedro, Toni,... hoy me quiero quedar en tu casa”. “Me quiero quedar en tu casa”. Es una frase que tiene fuerza, es clara y concreta. Es una frase muy evocadora, manifiesta un deseo de Jesús de relación. Es una frase muy teológica, es Jesús quien tiene la iniciativa,... No soy yo que me esfuerzo por dialogar con Dios, es Dios quien se esfuerza en dialogar conmigo. Al final Jesús dice: “Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar…” ¡¡Él  nos busca!! ¡¡Qué bonito!!

Quizás, nuestra oración sería diferente si empezáramos haciéndonos presente esta frase: “Es necesario que hoy me quede en tu casa”.


Jesús dice “date prisa y baja”. Jesús tiene prisa por entrar en nuestra casa, por entrar en nuestro corazón. Él llama a la puerta de nuestro corazón... pero, recuerda: ¡has de estar en el árbol!

Francesc Jordana









sábado, 29 de octubre de 2016

DIEZ FRASES DE SANTOS SOBRE LA VIRGEN MARÍA


1) Ante Dios, los ruegos de los santos son ruegos de amigos, pero los ruegos de María son ruegos de Madre (san Alfonso).

2) Siempre tuve fe en María Auxiliadora y he visto suceder cosas admirables (San Juan Bosco).

3) Había trabajado mucho por convertir a un gran pecador y nada lograba. Entonces decidí encomendárselo totalmente a la Santísima Virgen y la gracia se obtuvo prontamente (Santa Gemma Galgani).

4) He recomendado muchas veces a la gente que repita frecuentemente esta oración: “Oh María, rogad a Jesús por mí” y los resultados obtenidos son maravillosos (San Alfonso Ligorio).

5) Si tú haces algo por la Virgen María, la Virgen María hará mucho por ti (siervo de Dios Felipe Rinaldi).

6) Hay que predicar a todos, grandes y chicos, que son hijos de María santísima, que ella los quiere librar de los peligros del mundo y llevarlos a la gloria celestial, y que a los que la honran con sus oraciones y con el cumplimiento exacto de su deber, ella les concederá infinitas gracias y favores (San Juan Bosco).

7) Nunca he visto que un pecador haya rezado con fe y perseverancia a la Santísima Virgen y haya tenido mala muerte (San Alfonso).

8) Si yo no tuviera a la Madre de Dios, que me defiende a cada paso de los peligros del alma, ya habría caído en poder de Satanás (Santo Cura de Ars).

9) Hay una novena bienaventuranza. Dice así:
 Bienaventurados los devotos de la Santísima Virgen, porque tendrán sus nombres escritos en el libro de la Vida Eterna (San Buenaventura).


10) Cuando las tentaciones pongan en peligro tu salvación, y la tristeza te quite las fuerzas y los deseos de seguir trabajando por conseguir la santidad, acuérdate de María y llámala en tu ayuda; llámala insistentemente como el niño aterrorizado pide ayuda a su madre, y ella que es causa de nuestra alegría, correrá a ayudarte. Te desafío a que hagas la prueba. No te fallará ni una sola vez (San Bernardo).




viernes, 28 de octubre de 2016

EL COMPROMISO DE LA ORACIÓN NECESITA EL APOYO DEL OTRO


Al inicio de la celebración eucarística de hoy hemos dirigido al Señor esta oración: «Crea en nosotros un corazón generoso y fiel, para que te sirvamos siempre con fidelidad y pureza de espíritu» (Oración Colecta).
Nosotros solos no somos capaces de alcanzar un corazón así, sólo Dios puede hacerlo, y por eso lo pedimos en la oración, lo imploramos a él como don, como «creación» suya. De este modo, hemos sido introducidos en el tema de la oración, que está en el centro de las Lecturas bíblicas de este domingo y que nos interpela también a nosotros, reunidos aquí para la canonización de algunos nuevos Santos y Santas. Ellos han alcanzado la meta, han adquirido un corazón generoso y fiel, gracias a la oración: han orado con todas las fuerzas, han luchado y han vencido.
Orar, por tanto, como Moisés, que fue sobre todo hombre de Dios, hombre de oración. Lo contemplamos hoy en el episodio de la batalla contra Amalec, de pie en la cima del monte con los brazos levantados; pero, en ocasiones, dejaba caer los brazos por el peso, y en esos momentos al pueblo le iba mal; entonces Aarón y Jur hicieron sentar a Moisés en una piedra y mantenían sus brazos levantados, hasta la victoria final.


Este es el estilo de vida espiritual que nos pide la Iglesia: no para vencer la guerra, sino para vencer la paz.
En el episodio de Moisés hay un mensaje importante: el compromiso de la oración necesita del apoyo de otro. El cansancio es inevitable, y en ocasiones ya no podemos más, pero con la ayuda de los hermanos nuestra oración puede continuar, hasta que el Señor concluya su obra.

Extracto de la homilía celebrada por el Papa Francisco el 16 de octubre en la Plaza San Pedro.







martes, 25 de octubre de 2016

TERRORISTAS ATACAN EL CONVENTO CARMELITA DE ALEPO


“Los terroristas han atacado el convento en Alepo con un misil esta mañana. Por suerte, el misil no explotó”, señaló el internauta Maytham en su cuenta de Twitter. Indicó que la imagen se la envió una religiosa identificada como Madre María Teresa, que “aparece de pie cerca al misil sin explotar, para confirmar el incidente”.
La foto ha sido compartida en redes sociales y muchos expresan su satisfacción de que el misil no haya explotado. La orden carmelita aún no se ha manifestado oficialmente sobre el episodio.

“Dios protege a los Carmelitas de Alepo. Oren por estas religiosas que a pesar de la guerra permanecen en su tierra”, afirmaron desde SOS Cristianos de Oriente.
Alepo se ha convertido en los últimos meses el centro de los más fuertes combates entre las fuerzas leales al presidente sirio Bashar al Assad, que controlan la zona occidental, y los rebeldes y grupos yihadistas que controlan la parte oriental de la ciudad.




lunes, 24 de octubre de 2016

"ANIMA CHRISTI".......QUE BELLA ORACIÓN



San Ignacio escribió "Los Ejercicios Espirituales", que es ampliamente reconocido como uno de los libros con mayor influencia para la vida espiritual. Su espiritualidad Ignaciana es llamada muy a menudo, espiritualidad para todos los días. Como lo describe la espiritualidad Ignaciana “Insistimos en que Dios está presente en nuestro mundo y actúa en nuestras vidas. Este es un camino a una oración más profunda, buenas decisiones guiadas por un agudo discernimiento y una vida activa en el servicio a los demás”.

Es fácil entender porque San Ignacio amaba el "Alma de Cristo". Tiene imágenes vívidas que permite a quien la reza, meditar en la Pasión de Cristo y su relación con El Señor, mientras que referirse al Cuerpo y la Sangre de Cristo, la convierte en una reflexión ideal después de recibir la comunión. El nombre "Anima Christi", como se le conoce en muchas partes, es en latín la primera frase de la oración "Alma de Cristo…"



Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos. 
Amén.




domingo, 23 de octubre de 2016

SURT DE LA TEVA TERRA # DOMUND


Tots estem convidats a 'sortir' com a deixebles missioners, oferint cada un els seus propis talents  (Papa Francesc)


ORACIO

Senyor, desperta'm, crida'm.
Treu-me del meu món.
Que no m'inventi més històries
per justificar que no em moc,
que no reacciono.

Que obri la meva ànima
a llocs que no sé on són,
a cultures que no conec,
a èssers humans que em necessiten
gairabé tant com jo a ells.

Posa'm en camí
cap aquestes persones que m'esperen
perquè somien amb algú
que pogui parlar-los de Tu;
d'un Pare bo, compassiu, de veritat,
no com els déus del homes.
Senyor, digues-mo també a mi:
"surt de la teva terra".
Amén



"TÚ O LOS MÉRITOS, LOS DOS NO PODÉIS PASAR"

Queridos hermanos y hermanas,

¿Cómo nos vemos? ¿Qué imagen tenemos de nosotros mismos? ¿Nos vemos como buenos? ¿Cómo justos? ¿Cómo pecadores?


Pienso que la “gente de misa” tenemos una tendencia natural a vernos como personas buenas, justas... ¡También nos vemos como pecadores!, ¡claro que sí! ¿Pero qué tendencia pesa más en nosotros? ¿a vernos como buenos, como justos que ya están bien como están, o como pecadores?

Jesús hoy dirige su palabra “a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos”. Analicemos los comportamientos de los dos personajes de esta parábola:

Empecemos contemplando al Fariseo:

...gracias porque no soy como los demás hombres…”: el Fariseo juzga y se compara. Juzgar y compararse. Anda que no lo hacemos poco, ¿eh?... Si no sabemos los dones que ha recibido el otro, si desconocemos su historia de salvación, el plan que Dios tiene para él, ¿por qué juzgamos, por qué nos comparamos? Quizás, tú tienes diez dones y haces servir cuatro. Y el otro, tiene cinco y hace servir tres.

Juzga y se compara y la comparación, le lleva a situarse por encima de los demás, y queda satisfecho de no ser como los otros. Todo esto, quizás, nos pasa un poco ¿no?

“...no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano”. Menosprecia los demás, no son tan buenos como él. Quizás, nos pasa un poco ¿no?: Compararnos, enaltecernos y menospreciar. Quizás, no es una reflexión muy explícita, pero, puede ser que implícitamente habite en nosotros. Hace falta mirar nuestro interior.

“Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”. Presenta a Dios sus méritos... Yo hago, yo hago, yo hago mucho... ¿Lo pensamos?

Un cuento: Dicen que uno llega al cielo con una maleta llena de méritos, y entonces, San Pedro le dice: “Tú o los méritos, los dos no podéis pasar”. El de la maleta le dice: “pero si es todo el bien que yo he hecho, toda la evangelización, todos los que he convertido”. San Pedro dice: “Tú o los méritos, los dos no podéis pasar”.
Pienso que está muy relacionado con el evangelio de hoy. Sé que cuesta de entender. A mí me ha costado años. Y aún me cuesta...

Hace tres domingos prediqué sobre aquellas palabras de Jesús... “Somos siervos inútiles, hemos  hecho lo que teníamos que hacer”. Y decíamos que era la manera correcta de situarse ante Dios. ¡¡Siervo inútil! pero, ¡¡si he hecho mucho!! siervo sin ningún mérito. “Tú o los méritos, los dos no podéis pasar”.

Una confidencia personal. A raíz de la predicación sobre “Somos siervos inútiles…” puse en mi capilla de la rectoría un cartel con esta frase. Me ayuda mucho, sobre todo los viernes en la plegaria de la tarde, cuando vengo de la kt-kolla, y sería muy fácil llenarme de orgullo, y colgarme medallas, como el Fariseo en el evangelio de hoy. Porque en ningún lugar de nuestro obispado está pasando lo que pasa aquí en la postcomunión.

Ahora contemplemos al cobrador de impuestos:

quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo,  sino que se golpeaba el pecho diciendo. “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador”. “Ten compasión”, pide la gracia, la bendición de Dios. Él no puede. Desconfía de sí mismo. Confía en Dios, en su bondad y misericordia. Se abandona en Dios. “Ten compasión…” Necesita a Dios. ¿Por qué su actitud? Porque se siente pecador.   

“Ten compasión de este pecador”. Qué gran lección nos dio el Papa Francisco, cuando al inicio de su pontificado, preguntado ¿Quién es Jorge María Bergoglio? Él  respondió: “un pecador.” “Yo soy un pecador. Esta es la definición más exacta, y no se trata de un modo de hablar o un género literario. Soy un pecador”. “Un pecador en quien el Señor ha puesto los ojos”. ¡Qué bonito!, ¡qué humano! y ¡qué teológico!

Francesc Jordana








sábado, 22 de octubre de 2016

AGRADECIMIENTO A LA VIRGEN



Agradezcamos por todas las gracias recibidas en nuestra vida:
Por todo: Madre, te agradezco de corazón, y quiero atarme a ti con íntimo amor. ¿Qué hubiese sido de nosotros sin ti, sin tu cuidado solícito y maternal?

Gracias, porque nos salvaste en grandes dificultades, y porque con amor fiel nos encadenaste a ti. 
Te agradezco, y quiero agradecerte eternamente y consagrarme a ti sin reservas. Amén.


viernes, 21 de octubre de 2016


TESTIMONIOS DE LOS ÚLTIMOS EJERCICIOS ESPIRITUALES


Los pasados días 14,15 y 16 de octubre, celebramos en esta casa una nueva tanda de Ejercicios Espirituales.
Un total de 9 ejercitantes, venidos de distintas partes de Catalunya, llenaron nuestra casa de una gran espiritualidad. Los Ejercicios se llevan a cabo según el método de San Ignacio, en régimen de silencio.











Esta vez fueron dirigidos por el Padre Enrique Martín Baena (cpcr) que con sus charlas y meditaciones creó el ambiente idóneo para el progreso espiritual de los ejercitantes.

Os dejamos  pequeños testimonios de los participantes en esta tanda:


- Estoy muy feliz. Estos E.E. me van a servir para mi progreso espiritual.  Lo que dijo el Padre en su homilía me parece muy importante: la perseverancia. De esto se trata ahora, perseverar en las enseñanzas adquiridas.        

- Sí, es muy importante perseverar y, dejar la puerta abierta para que entre Dios.



-Estoy seguro que Dios me llama a través de las meditaciones. De aquí, salgo con muchas certezas,    muchas esperanzas y con propósitos de vida consagrada. 

-Estoy tan lleno que no sé ni por dónde empezar. En 2 días, me ha bastado para lo que otras veces  necesite 5. Estoy lleno de una renovación y alegría interior y muchísimos consuelos.



- Me ha costado mucho el silencio. He aprendido cosas y creo que he encontrado alguna solución.

- Me costó el silencio, a mí también. Pero no el silencio de fuera, sino el de dentro. La contemplación es un reto: dejar nuestros pensamientos. Es difícil estar en silencio y escuchar. Al final, me ha ido mejor. Hay puntos de oración que me han tocado y me los llevo. Tengo que ejercitar mi capacidad de silencio.

- Hice los Ejercicios hace 4 años en Madrid. Esta vez  he encontrado un gran ambiente familiar, con la impresión de estar en casa. ¡Qué gusto estar con el Señor, sin móvil, y ver a compañeros que conozco! He estado muy a gusto. Dios me ha hecho un gran favor haciéndome venir aquí.


 - Estos ejercicios han sido diferentes, respecto a los otros. Gracias a Dios he podido hacer estos ejercicios, los echaba en falta (el año pasado, nos los pude hacer). Tres horas antes de venir, perdí la paz, el enemigo no quería que viniese. Me paré y fue a rezar. ¡Ir así a ver al Señor en los Ejercicios, con este disgusto...! Pero Dios me escuchó. Vino la tranquilidad y pude venir, sin colgar la preocupación, pero en paz. Por la noche encontré mucha alegría de estar delante del Señor. Me ha ido muy bien. Después de la confesión, estuve en consolación, muy contento.




miércoles, 19 de octubre de 2016

COMO HACER ORACIÓN MENTAL SEGÚN SANTA TERESA DE JESÚS



I. ¿Qué es orar?
Te invito a algo tan sencillo como vivir la amistad con Jesús y cultivarla en el silencio, en el encuentro personal ... en la oración. Como toda amistad, necesita algunas condiciones para que dure se haga más fuerte. Para llegar a ser orante necesitas cuidar:
Tus relaciones con los demás: respecto, amor, solidaridad, perdón...
Tu relación contigo.
Tu relación con Jesús.
Y algo más: «determinada determinación». Sólo si comienzas con decisión y entusiasmo, sin importarte las dificultades (que llegarán), con constancia, encontrarás los frutos duraderos de la amistad con Jesús.

II. Antes de empezar a orar
Pasamos al momento concreto de la oración. Si quieres empezar de cualquier modo, puedes encontrar muchas dificultades. Para «ponernos en situación», te pueden ayudar estas pequeñas pautas:
Busca un ambiente adecuado y silencio.
Prepara un texto del Evangelio, quizá un símbolo, un canto o alguna imagen: te ayudará a fijar la atención en Jesús.
Toma una postura relajada que te ayude a centrarte, a situarte desde dentro.
Poco a poco, toma conciencia de tu respiración, de tu cuerpo, de tu interior para estar en ti sin dispersión..
Centra ahora tu atención en Jesús, en su presencia amorosa en ti y en todo.

III. Entrando en la oración
Ahora tienes que encontrar tu propio modo de orar, según tu modo de ser, tu sensibilidad y tu situación. Lo importante está en volvernos a Jesús, contemplarle y penetrar en su misterio con ayuda de su Espíritu.
Te pueden servir estas sugerencias:
Representarlo vivo en tu interior.
Mirarle adentrándote en alguna de las escenas evangélicas.
Contemplar una imagen de Jesús o repetir una frase breve que exprese lo que quieres decirle.
Recitar muy pausadamente el Padre nuestro, su oración, saboreándola.
Es bueno discurrir un rato, profundizar, comprender... pero esto no debe ser el centro del orar. La amistad es cosa del corazón...

IV. Más adentro
El centro de nuestra oración es la persona de Jesús. No importa cómo hayas entrado, la clave está en permanecer a su lado, dejarte mirar, escucharle, acoger su luz para conocerle a Él, penetrar en su misterio desde tu propio corazón y dejarte envolver por su presencia.
«Estate allí, acallado el entendimiento, mira que te mira, acomáñale y habla y pide y regálate con Él. Pídele que aciertes a contentarle siempre, porque de él te ha venido todo bien». Es tiempo de recibir el don de Dios, de dejarle a Él la iniciativa para obrar, momento también de responder: una palabra, un gesto, un sentimiento, una petición. Sobre todo, tiempo de reconocer y agradecer —¡su amor hace obras grandes!—, tiempo de pedir conocer su voluntad, cómo te sueña Dios en tu vida concreta.

V. Algo se mueve
La oración no es un momento, es un camino. Te irá descubriendo poco a poco quién es Jesús, su misterio, sus valores, su propuesta, sus sentimientos y el amor con que te acoge y te busca... Al mismo tiempo, te ayudará a conocerte personalmente de otro modo, quién eres y cómo vives. Mirar a Jesús y mirarte tal y como Dios te ve y te sueña. No descuides esto, aunque no sea lo central, porque sólo así podemos vivir en la verdad. No hay oración sino en la verdad ¡como la amistad!.
También se irá concretando la llamada que Jesús te hace a vivir en libertad interior, la auténtica que da el Evangelio. Sean cuales sean tus circunstancias, te invita a vivir con Él y como Él. Ser orante es vivir el seguimiento de Jesús con todas las consecuencias.

VI. Y ¿después?
Con frecuencia, la oración será tiempo de paz, de alegría interior, de luz... pero no siempre. Tu momento personal, tu situación, el cuestionamiento que encuentras en la oración... hacen que los sentimientos que nacen en la oración sean siempre distintos.
No evalúes por esto tu oración. Lo importante es que se produzca el encuentro, que tu actitud sea de atención amorosa y escucha. Recoge las luces que hayas recibido, agradece la presencia del Señor y su amor, la sientas o no. La oración es cuestión de fe, de tiempo, de constancia... y de compromiso.
Mira hacia fuera ¿acaso no empiezas a verlo todo de otra manera? Los demás, la vida da cada día, lo que sucede en el mundo tiene ya otros colores, colores de esperanza y de amor.

VII. La huella de orar
La oración deja huella en nuestro interior, «deja dejos». No se trata de tener muy buenos deseos, ni de hacer eso que llaman «buenos propósitos». La oración, como la amistad, es sobretodo un DON, un regalo que, acogido desde el corazón, va haciendo crecer algo nuevo, nos cambia. Y eso se nota por fuera, son esos «dejos confirmados con obras».
Todos los sentimientos que puedan surgir en la oración tienen una importancia relativa. Lo fundamental es que esa obra de Jesús en ti, unida a tu respuesta, se va reflejando en otro modo de estar y actuar en la vida con otros valores, otros criterios, otros sentimientos profundos. Él nos ama sin medida ni condiciones. Amarle no es cosa de palabras bonitas, «sino servir con justicia y fortaleza y humildad».
Buen camino.
Fuente: Catequesis en familia .org




martes, 18 de octubre de 2016

SEGUNDA JORNADA DEL CURSO ALPHA EN MATARO

MATARÓ


Ayer lunes 17 de octubre realizamos en Mataró la segunda jornada correspondiente al curso Alpha iniciado la pasada semana.


Como está establecido , empezamos con una deliciosa cena, hay que decirlo, servida por el restaurante del Club Natació de Mataró, al cual le damos las gracias no solo por la comida, sino también por las atenciones que tienen con todos los asistentes al curso.


Tras la cena, celebrada en un gran ambiente, tuvimos el placer de escuchar una charla testimonio que corrió a cargo de Antonio Baños, charla que resulto muy emotiva al explicar su conversión, desde su condición de ateo al cristianismo, transmitiéndonos  su amor y pasión por la figura de Jesús. También aportó datos históricos sobre la biblia con sólidos argumentos sobre su indiscutible veracidad. 






Como es habitual, la presentación y cierre de la jornada corrió a cargo de Raúl M. Mir.
Podemos decir que el curso está siendo un éxito de asistencia y, aprovechamos, para recordar a quién este interesado que aún puede incorporarse, por lo cual los que ya formais parte del grupo estais a tiempo de invitar a familiares y amigos.

Agradecemos a todos los participantes la buena disposición y buen ánimo que habeis mostrado en las jornadas celebradas hasta ahora, que no decaiga!!

MATARO





CATECISMO Y EJERCICIOS: ¿PANACEA UNIVERSAL? LA SABIDURÍA DE LA GENTE SENCILLA



En Buenos Aires, a caballo del año 1900, se organizó un Congreso sobre la catequesis, uno de los muchos congresos y cursillos habidos en el país con todas sus ventajas y algún que otro defectillo, uno de los  cuales es contentarse con bellas frases y pomposas declaraciones. En preparación a ese Congreso se envió a todos los curas del país una circular con un amplio formulario, solicitando su contestación.
También el Cura Brochero, párroco de Villa del Tránsito recibió la circular y se asombró de que fueran tan amables de que se acordasen de él: pero, alérgico a los papeles y a su lenguaje sofisticado y vago, tomó la circular y, tras un pequeño desahogo irónico, lo sepultó en un cajón de su escritorio.
Más tarde, durante una gira serrana, en medio de la serenidad de la naturaleza y de sus perfumes agrestes, se tranquilizó. Le pareció descortés no contestar cuando era tan fácil. Bastaba relatar escuetamente sus experiencias pastorales para compartirlas con otros hermanos.
Tomó la pluma y unas carillas y “trasnochando”, escribió su informe que luego remitió al Congreso.
“Esa respuesta - sintetiza Fray Tomás Luque, rector del Colegio “Lacordaire” de Buenos Aires – fue la más comentada dentro y fuera del Congreso”.
Lamentablemente, en esa época no había fotocopiadora que multiplicara los ejemplares, y el original de ese informe se extravió: pero la excelente memoria de Fray Tomás nos permite reconstruir su contenido.
Sabiduría tradicional, nada de extravagancias
“Ustedes me preguntan cómo anda por acá eso de la doctrina cristiana, qué es lo que se ha hecho y qué es lo que podría hacerse para mejor y más difundir su enseñanza entre los feligreses de mi parroquia.
Seguro de no mentirles, puedo decirles que aquí en el Tránsito, Villa Dolores y en todos los departamentos serranos, no hay nada que hacer, como no sea seguir haciendo lo mismo que se hace  y conservar lo ya hecho.
Aquí todo el mundo sabe el catecismo y, éste más, aquél menos, todos lo practican y algunos de lo lindo. Aquí no hay niño ni chinita de doce años para arriba que no sea medio teóloga, siendo muchas las que saben de memoria son Alfonso de Ligorio. Los niños, aun los de pecho, lo saben porque se les enseña cotidianamente y porque sus padres también lo saben.
Si no lo quieren creer, pregúntaselo al Padre Villarubia, jesuita misionero, que habiendo venido una vez para dar Ejercicios, pudo comprobarlo. El padre encontró en la calle un anciano barbudo y venerable que llevaba en sus brazos a un niño de pocos meses. Atraído por el aspecto de ese anciano que le saludaba con veneración, como deben hacerlo con el sacerdote todos los cristianos, el Padre se acercó y se puso a acariciar al niño. Entonces el buen hombre dijo: “Pregúntele, Padre, al chichito dónde está Dios”.
El Padre, sonriendo como los que no saben o no quieren creer, le hizo al niño la pregunta a la que, no sabiendo todavía hablar, el niño respondió alzando su manecita y señalando hacia arriba, hacia abajo y alrededor, así como sabemos hacerlo nosotros cuando les enseñamos a los chicos el catecismo, diciendo; “En el cielo, en la tierra y en todo lugar”. Esto me lo contó el mismo Padre Villarubia.
“Arreando gente para los Ejercicios
¿Cómo he llegado a conseguir esto en mi parroquia? Sencillamente: enseñando y dando Ejercicios, lo uno a los niños y lo otro a los padres de los niños. Pueden hacer la prueba.
Cuando no tenía en mi curato Casa de Ejercicios arreaba con toda mi gente, una vez los hombres y otra las mujeres, a Córdoba, para asistir a tandas que allí se daban y a las que primero en orar era el cura porque los curas debemos dar el ejemplo. Allí era el llanto y crujir de dientes, pero no de despecho y desesperación como los condenados en el infierno, sino de sincera compunción y arrepentimiento.
Entre tanto, obedeciendo a órdenes mías, en todas partes del curato hasta las afueras y por el camino, se levantaban arcos de triunfo, formados por palos altísimos revestidos de ramas de follaje y flores del campo para la recepción de los ejercitantes, con los que yo mismo arribaba de vuelta, sin que uno solo se me desbandara de manada.
Éramos recibidos por todo el pueblo. A gran distancia se destacaban grupos de jinetes todos endomingados y luciendo buenas pilchas, los que engrosaban cada vez más la turba de los convertidos. Así entrábamos al poblado en medio del azoramiento de los chicos y de la alegría de todos, los que volvían y los que debían esperar su turno para próxima tanda.
No crean ustedes que la cosa quedaba en pura ceremonia y el cura muy satisfecho con eso. ¡No! En sendas fogatas chirriaban otras tantas vacas metidas en el fuego con pezuña y todo, sahumando el pués de haber comido todos hasta hartarse, yo despedía a la paisanada con estas textuales y sacramentales palabras: “¡Bueno! Vayan no más y guárdense bien de ofender a Dios volviendo a las andadas. Ya el Cura ha hecho todo lo que estaba de su parte para que se salven si quieren. Si alguno se empeña y quiere condenarse, ¡que se lo lleven mil diablos!...”
Más fácil, pero no menos fructuosa, fue la cosa cuando ya tuvimos acá nuestra Casa de Ejercicios, la que apenas si da abasto para contener a tantos hombres y a tanto mujerío ansioso de arreglar sus cuentas con Dios y hacer penitencia en las tandas de cada años y eso que se dan una tras otra. Yo creo, salvo la opinión de ustedes – aunque la experiencia me aconseja dar más fe a la mía -, que eso es lo que conviene hacer en todas partes, “ubique terrarum”: ENSEÑAR LA DOCTRINA Y DAR EJERCICIOS Y HACER ENTRAR A TODO EL MUNDO  a ellos.
¡Hum… con tantos congresos!
Eso de los Congresos… ¡Hum!... No creo que sean ellos los que van a reformar el mundo. En ellos, por lo general, se siembran a manos llenas las mejores ideas y más lindas palabras, y, total, ¡nada entre dos platos! Cuando llega el momento de recoger los proyectos, votos y resoluciones la obra práctica transformando las palabras en hechos, el globo de las intenciones se desinfla y de su bulto no queda ni la sombra.
Así les sucedió una ocasión a los cangrejos que llegaron a percatarse de lo desairado y ridículo que resulta el que, mientras todos los animales marchan hacia delante, sólo ellos caminan para atrás. Resolvieron reunirse, como ustedes, en Congreso, parar imponer a todos los de especie un cambio inmediato de actitud. Se discutió largamente el punto, se sancionaron leyes penales para los cangrejos jóvenes que desde aquel mismo día – el de la promulgación – no caminasen para adelante. Con los viejos se adoptó un temperamento de tolerancia. Finalmente, como todo acá abajo tiene que terminar, terminó también el congreso; y los cangrejos, empezando por los más ancianos, emprendieron la retirada caminando como sabían, esto es, para atrás. Influenciados por el ejemplo o porque tampoco podían hacerlo de otra manera, los cangrejos chicos hicieron otro tanto. Caminaron para atrás y así no más siguen caminando.

De esta manera, el Cura Brochero, como “chacoteando”, nos ofrece a todos los agentes de la pastoral  un extraordinario racimo de mensajes, de fácil aplicación y de comprobada eficacia. 


sábado, 15 de octubre de 2016

MARÍA NOS INVITA A LA SANTIDAD


“Armados de tantos y tan saludables medios, todos los cristianos de cualquier condición o estado son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de la santidad por la cual es perfecto el propio Padre”. (Concilio Vaticano II, 31) “Sed santos como Vuestro Padre del Cielo es Santo” (Mt 5,48). ¡He aquí el llamamiento universal! Y para corresponder a esta vocación primera debemos, en cumplimiento de la Santa Voluntad de Dios, llegar a la perfección cristiana en todos nuestros pensamientos, palabras y acciones. Lo que el Señor nos pide no debe contrariar ni entristecer nuestro corazón, por el contrario, como respuesta de amor para con Él, debemos estar inmersos en un estado de paz, alegría y felicidad, ya aquí en la tierra, en oposición al espíritu del mundo. Volvernos santos, siguiendo los deseos de Dios, se traduce en el mayor bien que podemos hacer a la humanidad, pues “un alma que se eleva, eleva al mundo”. Infelizmente nos ocupamos con nuestras pasiones mundanas y exageramos el cuidado con lo que es pasajero, oscureciendo el sentido real de la vida… ¡Fuimos creados para el Cielo! Todo lo que emprendemos en esta tierra (que es pasajera) debe ser una prueba de que servimos sólo a Dios y no al mundo, con lo que tiene de efímero y vacío, como el poder, el dinero, la moda, los bienes materiales y de lujo, el culto desmedido a la belleza, etc… Lo que se convierte en obstáculo para la santificación es el apego a las malas inclinaciones y deseos y, también, la excesiva dependencia de los consuelos humanos. 

El trabajo que emprendemos para la conquista de la santidad es árduo, mas Dios viene siempre en auxilio de aquellos que luchan y esperan en su Gracia. Se vuelve muy difícil, en los tiempos actuales, donde somos abandonados a nuestras propias fuerzas, vivir la santidad a la que fuimos llamados. 

Para conseguir tan gran merced, Dios nos dio a María, su Madre Santísima, como atajo bendito, y guía seguro para la eternidad. La Virgen María es el modelo de santidad que supera todos los otros, siguiéndola no nos perderemos. Como Madre, Nuestra Señora nos acompaña desde el nacimiento hasta que alcanzamos la “perfecta estatura de Cristo” (Ef 6,13); después, su mayor preocupación es la misión de formar santos, conformándonos con su Hijo Jesús. Por tanto, siendo nuestra santificación acción de Dios, (juntamente con nuestra correspondencia) no huyamos de esta mediadora y Madre de todas las gracias. Sólo hallaremos la Gracia si encontramos a María, porque: - Sólo Ella encontró la Gracia de Dios para Sí y para cada uno de nosotros. “Alégrate ¡oh llena de Gracia, el Señor es contigo! (Lc 1,28); - A Ella, debe el Autor de todas las gracias, su ser y su vida; “He aquí que concebirás y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús” (Lc 1,31); - Dios Padre, dándole su Hijo le dio a Ella todas las Gracias. “Por eso el Santo Ser que nacerá de Ti será llamado Hijo de Dios” (Lc 1,35); - Dios la escogió como tesorera, ecónoma y dispensadora de todas las gracias. “Dijo entonces su Madre a los sirvientes: Haced todo lo que Él os diga”. (Jo 2,5); - Así como en el orden natural tenemos padre y madre, en el orden de la Gracia, también tenemos que tener a Dios por Padre y a María por 18 Madre. “Jesús y Teresa son hijos de la misma Madre… en nuestra feliz condición es nuestro feliz deber imitar a Jesús con todo nuestro ser, ser hijo de María” (Santa Teresita del Niño Jesús); - María recibió de Dios un particular dominio sobre las almas para alimentarlas y hacerlas crecer en Él. “El alma perfecta es tal, solamente por medio de María” (San Bernardino de Siena); - “María es en verdad el molde divino para hacer santos.” (San Agustín). Para vencer todas las dificultades, que nos presenta el camino de santificación, es necesario encontrarnos a la Virgen María. Es en Ella en la que obtendremos la abundancia de gracias. Y eso sólo acontecerá cuando le profesemos una perfecta devoción; devoción esta que “procede de la verdadera fe que nos lleva a reconocer la excelencia de la Madre de Dios y nos incita a un amor filial con nuestra Madre a imitación de sus virtudes” (Concilio Vaticano II).

Extracto del libro:  "Ejercicios Espirituales para la total consagración a la Santísima Virgen"
Según el método de San Luis María Grignion de Montfort.