¡¡NOS HA PASADO A TODOS!!


Hay un himno litúrgico del tiempo ordinario donde va narrando parte del evangelio de hoy, y después de cada estrofa dice: “Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

¡Qué rápidos somos para juzgar! ¡Para poner etiquetas! ¡A partir de una impresión superficial, hacernos un juicio!... Y cuantas veces nos ha pasado que conocemos un poco a la persona, y ¡¡nada a ver con lo que de entrada nos había parecido!! ¡¡Nos ha pasado a todos!!

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

La parábola del trigo y la cizaña, es una parábola de juicio. Sorprende la respuesta del amo del sembrado a los criados cuando ellos hablaban de separar el trigo (aquello que es bueno) de la cizaña (aquello que es malo): “No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo”. ¡¡Gran lección!! No nos toca a nosotros separar, juzgar, decidir quien es bueno y quien es malo... En cambio, nosotros a la primera de cambio: juicio y sentencia.

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.
Pongo un ejemplo de los campamentos, no es positivo, ¡qué vamos a hacer!...

Mn. Albert, mi sustituto vino el viernes a los campamentos. Se lo pedí, y todo teniendo un día complicadito quiso hacer el esfuerzo... Hizo una hora y media de coche de ir, y una hora y media de coche para volver, total tres horas,  para estar con nosotros dos horas y media. ¡Casi nada! A media tarde, dos adolescentes me dicen: “Mn. Albert no nos ha gustado mucho”.

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

¡Qué rápidos somos para juzgar! ¡Para poner etiquetas! ¡A partir de una impresión superficial, hacernos un juicio!... Comentario que no tenía ningún fundamento: Mn. Albert había estado cercano, amable, atento, cariñoso, etc.... ¡Muy bien, en el poco contacto que hubo! Por circunstancias hubo muy poco.

“Huyan del exceso de celo y de los juicios temerarios”.

Segunda y última idea: Siempre me ha gustado de una manera especial la parábola de la levadura que fermenta toda la pasta. Una cosa pequeña que hace mucho, que transforma aquello que la envuelve, que es mucho más grande.
Otro ejemplo de los campamentos, este positivo, casi todo lo que pasa en los campamentos es muy positivo. Hemos tenido con nosotros, estos días, a dos hermanos de Zaragoza, de familia cristiana y escuela cristiana, gente de mucha fe, de una fe vivida, encarnada en la propia vida, que se explica cuando es interrogada a partir del testimonio de vida y no de las teorías... Estos dos chicos han hecho mucho bien a unos cuantos de nuestros jóvenes... Estos chicos han sido fermento en medio de la pasta, y han generado cambios alrededor suyo...

Y lo han hecho con sencillez y naturalidad, en conversaciones, casi siempre de noche, en las reuniones de grupos, para hablar de temas, en el tú a tú personal...

Pienso que si nos lo pensamos un poco no es tan difícil ser levadura... Hace falta pensar un poco y hacer el paso: pongo algunos ejemplos que he vivido:
Conozco gente que ha cambiado de vida por una película, tenemos el Espacio Valores, lleno de películas con valores...
Conozco gente que ha cambiado de vida por repetir, sin fe, una frase antes de ir a la cama, “Si existes Dios, dame fe”.
Este sábado he recibido un WhatsApp donde una persona me decía que el libro que le había dejado le había cambiado la vida.
Conozco gente que ha cambiado de vida ante una pregunta que le dejas caer: “Si tanto amas a Dios: ¿por qué no vives sus enseñanzas?

Pienso que si nos lo pensamos un poco no es tan difícil ser levadura... Hace falta pensar un poco y hacer el paso. ¡Son pequeñas semillas, que el Señor puede hacer crecer! Amén.

Francesc Jordana











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