jueves, 31 de diciembre de 2015

Terminar el año en Ejercicios Espirituales

Anoche clausuramos una hermosa tanda de Ejercicios Espirituales de fin de año.
Hermosa porque hubo un clima muy especial de presencia del Espíritu de Cristo, docilidad, entrega... Es siempre una gozada acompañar tales experiencias en donde eres mero espectador de algo misterioso y tan fecundo: el poder transformador de la gracia de Cristo en personas bien concretas, con sus historias, sus mochilas bien cargadas, sus talentos, anhelos... 
Os transmito algo de lo que nos supieron compartir, pues tantas cosas hay inexpresables.

Mis primeros Ejercicios, personalizados, me impactaron mucho. Encontré mucha paz, me encontré conmigo mismo, conocí a Dios más profundamente. No pensaba acudir a estos pero han sido una continuación que me han llevado más allá, un más allá que no sé cómo acabará aunque hay propósitos bien concretos. Sigo con gran ánimo pues ha sido una experiencia fantástica.
Hora Santa
Uno en la vida se plantea las cosas y luego salen de otra manera. El Señor me ha vuelto a sorprender. me voy con una paz enorme y con muchas ganas de que el amor de Dios va a durar mucho más. Doy gloria a Dios.
Lo primero quiero felicitar esta organización. No sólo a los que nos hablaban cada día sino sobretodo a las hermanas que estabais entre bastidores y cuya presencia hemos sentido muy fuertemente. 
Salgo reconfortado. No vine para una conversión a la fe, estoy bastante involucrado en labores pastorales apostólicas. hace tiempo que me ofrecía al Señor dispuesto a lo que sea. Y mi ofrenda ha sido confirmada estos días
Renovación de las promesas del Bautismo
Me ha gustado mucho, especialmente la meditación de la Pasión, y el gran amor que Dios nos ha manifestado. He dado muchas gracias a Dios por su Sacrificio. He rezado mucho por los refugiados que necesitan la caridad de Europa.
Entrega de armas antes de la bendición final
También yo he experimentado el gran amor de Dios. Tuve muchas tentaciones antes de venir, pero necesitaba poner orden en mi cabeza, en mi vida, y doy muchas gracias al Señor por las luces que me ha dado. El Señor me interpela, me llama a su intimidad.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Una oración para descansar


¿Llegas cansado a este fin de año? ¿Evangelizas y no ves fruto? ¿Te esfuerzas por llevar a cabo el plan de Dios y no ves «resultados»? El Papa Francisco te propone una oración para descansar
«Que la misericordia nos haga ver la pequeñez de nuestros actos en el gran plan de salvación de Dios», dijo el Papa Francisco en su último discurso a la curia romana. A veces nos cuesta entender que la semilla del reino crece por sí misma, y que Dios no espera de nosotros más que sembrar nuestro «grano de mostaza», la semilla más pequeña de todas
Para ayudarnos a entender esto, el Papa pidió «dejarnos asombrar por esta bella oración», comúnmente atribuida al beato Oscar Romero, pero que fue pronunciada por primera vez por el cardenal John Dearden:
«De vez en cuando, dar un paso atrás nos ayuda
a tomar una perspectiva mejor.
El Reino no sólo está más allá de nuestros esfuerzos,
sino incluso más allá de nuestra visión.
Durante nuestra vida, sólo realizamos una minúscula parte
de esa magnífica empresa que es la obra de Dios.
Nada de lo que hacemos está acabado,
lo que significa que el Reino está siempre ante nosotros.
Ninguna declaración dice todo lo que podría decirse.
Ninguna oración puede expresar plenamente nuestra fe.
Ninguna confesión trae la perfección,ninguna visita pastoral trae la integridad.
Ningún programa realiza la misión de la Iglesia.
En ningún esquema de metas y objetivos se incluye todo.
Esto es lo que intentamos hacer:
plantamos semillas que un día crecerán;
regamos semillas ya plantadas,
sabiendo que son promesa de futuro.
Sentamos bases que necesitarán un mayor desarrollo.
Los efectos de la levadura que proporcionamos
van más allá de nuestras posibilidades.
No podemos hacerlo todo y, al darnos cuenta de ello, sentimos una cierta liberación.
Él nos capacita a hacer algo, y a hacerlo muy bien.
Puede que sea incompleto, pero es un principio,
un paso en el camino,
una ocasión para que entre la gracia del Señor y haga el resto.
Es posible que no veamos nunca los resultados finales,
pero esa es la diferencia entre el jefe de obras y el albañil.
Somos albañiles, no jefes de obra, ministros, no el Mesías.
Somos profetas de un futuro que no es nuestro».
Diario Alfa y Omega

domingo, 27 de diciembre de 2015

¿Qué valores plantamos y trabajamos en las familias?


Después de contemplar el misterio de la encarnación, de Dios hecho hombre, de Dios que se nos da, y que reclama ser acogido. Hoy contemplamos a Jesús formando parte de una familia. Lo que Jesús llegará a ser. Lo que Jesús hará, dirá... Su comportamiento, sus actitudes, las opciones preferenciales, se empiezan a pastar en esta familia, la Sagrada Familia. Su capacidad de compadecerse, su misericordia, no aparecen de una manera repentina, cuando empieza su vida pública, sino que se van desarrollando poco a poco, gracias a sus padres, gracias al hogar donde crece. Jesús cien por cien hombre crece en virtudes “al modo humano”.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿¿Qué valores plantamos y trabajamos en las familias?? Es necesario preguntárnoslo. Porqué los buenos valores no se improvisan. “Vamos haciendo”... ¡NO! Hoy en día o trabajamos sistemáticamente, ordenadamente los valores a los hogares o estos valores no cuajarán.

Pongo un ejemplo de un modo de hacerlo: Los padres deciden qué valor trabajarán los próximos quince días o un mes. Por ejemplo: la obediencia. Se hace una reunión con el hijo o hijos para hablar de este valor:

•  Le preguntan al hijo/nieta (lo podéis hacer los abuelos), cómo entiende este valor y que explique cómo le parece que él está viviendo este valor.
•  Después los padres explican cómo lo entienden ellos y cómo les parece que lo está viviendo. Y le ponen ejemplos de lo que dicen. Si hace falta, le ponen alguna especie de tarea, objetivo, a cumplir.
•  Quince días después se hace una reunión de revisión. Es preciso siempre destacar lo que hagan bien, sino puede quedar una conversación siempre con un tono negativo. Y según el esfuerzo del niño, hasta se le puede dar un premio por cómo ha vivido el valor. Y si ha ido bien se pasa a hablar de otro valor.

Esto es educar. “Ir haciendo” no es educar. Porqué no se hace esto que he dicho. Porqué los padres tienen tendencia a hacer lo que sus padres han hecho con ellos. A reproducir lo que han recibido. Pero, el momento actual pide un planteamiento mucho más ordenado y trabajado.


El Papa Benedicto XVI decía que hay una emergencia educativa. Decía que tenemos un problema con la incapacidad de educar que hay socialmente (escuela y familia). Y que es necesario encontrar nuevos caminos educacionales.

Y todo lo que decimos de los valores es aplicable a la dimensión de la fe. ¡¡O se trabaja o la semilla de la fe no crece!!

Hay otro camino muy bonito para educar, que es sacar enseñanzas de las cosas que pasan, de las grandes cosas y de las pequeñas. Volvemos a la Sagrada Familia. Los acontecimientos por los cuales pasan van marcando y enriqueciendo su modo de ser. Son acontecimientos que Dios utilizará para configurar a la Sagrada Familia, para darle forma. Acontecimientos como:

•  El nacimiento de Jesús (más de cien quilómetros de Nazaret a Belén, acaban en un pesebre porqué no hay lugar en el hostal).
•  Y la huída a Egipto y la estancia allá durante unos cuantos años. Inmigrantes en una tierra extranjera. Nueva cultura, nuevo idioma, sin conocidos, como inmigrantes en una tierra extranjera. Llegan con una mano delante y una detrás, sin nada.
•  Vida en Nazaret, pequeño pueblo, haciendo José de carpintero, oficio de personas sencillas.

Todo esto les ha configurado como familia, y como  personas. Han recibido solidaridad, compasión, misericordia. Y de todo esto han sacado enseñanzas para su hijo.

Las críticas de Jesús a las riquezas. La opción preferencial por los pobres y excluidos. Hace más feliz dar que recibir. Su llamada al desprendimiento. Su estilo de viuda austero. Todo esto se ha pastado en el hogar familiar.

Y esta fiesta nos presenta la Sagrada Familia como modelo para nuestros hogares. ¡Mirémosla y contemplémosla!

Pidamos al Señor que mirando la familia de Nazaret, nos dejemos interpelar por su pobreza y su solidaridad.
Francesc Jordana


jueves, 24 de diciembre de 2015

¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Hoy ha nacido el Hijo de Dios: todo cambia. El Salvador del mundo viene a compartir nuestra naturaleza humana, no estamos ya solos ni abandonados. 
La Virgen nos ofrece a su Hijo como principio de vida nueva. La luz verdadera viene a iluminar nuestra existencia, recluida con frecuencia bajo la sombra del pecado. Hoy descubrimos nuevamente quiénes somos. En esta noche se nos muestra claro el camino a seguir para alcanzar la meta. Ahora tiene que cesar el miedo y el temor, porque la luz nos señala el camino hacia Belén. 
No podemos quedarnos inermes. No es justo que estemos parados. Tenemos que ir y ver a nuestro Salvador recostado en el pesebre. Este es el motivo del gozo y la alegría: este Niño «ha nacido para nosotros», «se nos ha dado», como anuncia Isaías (cf. 9,5). Al pueblo que desde hace dos mil años recorre todos los caminos del mundo, para que todos los hombres compartan esta alegría, se le confía la misión de dar a conocer al «Príncipe de la paz» y ser entre las naciones su instrumento eficaz.

Cuando oigamos hablar del nacimiento de Cristo, guardemos silencio y dejemos que ese Niño nos hable; grabemos en nuestro corazón sus palabras sin apartar la mirada de su rostro. Si lo tomamos en brazos y dejamos que nos abrace, nos dará la paz del corazón que no conoce ocaso. 
Este Niño nos enseña lo que es verdaderamente importante en nuestra vida. Nace en la pobreza del mundo, porque no hay un puesto en la posada para Él y su familia. Encuentra cobijo y amparo en un establo y viene recostado en un pesebre de animales. Y, sin embargo, de esta nada brota la luz de la gloria de Dios. Desde aquí, comienza para los hombres de corazón sencillo el camino de la verdadera liberación y del rescate perpetuo. De este Niño, que lleva grabados en su rostro los rasgos de la bondad, de la misericordia y del amor de Dios Padre, brota para todos nosotros sus discípulos, como enseña el apóstol Pablo, el compromiso de «renunciar a la impiedad» y a las riquezas del mundo, para vivir una vida «sobria, justa y piadosa» (Tt 2,12).

En una sociedad frecuentemente ebria de consumo y de placeres, de abundancia y de lujo, de apariencia y de narcisismo, Él nos llama a tener un comportamiento sobrio, es decir, sencillo, equilibrado, lineal, capaz de entender y vivir lo que es importante. En un mundo, a menudo duro con el pecador e indulgente con el pecado, es necesario cultivar un fuerte sentido de la justicia, de la búsqueda y el poner en práctica la voluntad de Dios. Ante una cultura de la indiferencia, que con frecuencia termina por ser despiadada, nuestro estilo de vida ha de estar lleno depiedad, de empatía, de compasión, de misericordia, que extraemos cada día del pozo de la oración.

Que, al igual que el de los pastores de Belén, nuestros ojos se llenen de asombro y maravilla al contemplar en el Niño Jesús al Hijo de Dios. Y que, ante Él, brote de nuestros corazones la invocación: «Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación» (Sal 85,8).

Papa Francisco

"Lugares" del asombro


Para celebrar bien la Navidad, estamos llamados a detenernos en los “lugares” del asombro. ¿Y cuáles son los lugares del asombro en la vida cotidiana? Hay tres.

El primer lugar es el otro, en quien reconocer un hermano, porque desde que sucedió el Nacimiento de Jesús, cada rostro lleva marcada la semejanza del Hijo de Dios. Sobre todo cuando es el rostro del pobre, porque como pobre Dios entró en el mundo y los pobres, en primer lugar, dejó que se acercaran.

Otro lugar del asombro es un lugar en el que, si miramos con fe, sentimos asombro, es la historia. Segundo. Tantas veces creemos verla por el lado justo, y sin embargo corremos el riesgo de leerla al revés. Sucede cuando nos parece determinada por la economía de mercado, regulada por las finanzas y los negocios, dominada por los poderosos de turno. 
El Dios de la Navidad es sin embargo un Dios que “cambia las cartas”, le gusta hacerlo ¿eh?, como canta María en el Magnificat, es el Señor el que derriba a los poderosos del trono y ensalza a los humildes, colma de bienes a los hambrientos y a los ricos despide vacíos (cfr Lc 1,52-53). Este es el segundo asombro, el asombro de la historia.

Un tercer lugar de asombro es la Iglesia: mirarla con el asombro de la fe significa no limitarse a considerarla solamente como institución religiosa que es, sino sentirla como Madre que, aún entre manchas y arrugas, tenemos tantas, deja ver las características de la Esposa amada y purificada por Cristo Señor. 
Una Iglesia que sabe reconocerse en muchos signos de amor fiel que Dios continuamente le envía. Una Iglesia por la cual el Señor Jesús no será nunca una posesión que defender con celo, los que hacen esto están equivocados. Pero siempre el Señor Jesús será Aquel que viene a su encuentro y que sabe esperar con confianza y alegría, dando voz a la esperanza del mundo. La Iglesia que llama al Señor, ‘ven Señor Jesús’. 
La Iglesia Madre que siempre tiene las puertas abiertas, y las brazos abiertos para acoger a todos. Es más, la Iglesia Madre, sale de las propias puertas para buscar, con sonrisa de Madre, a todos los alejados y llevarles a la misericordia de Dios. Este es el asombro de la Navidad. En Navidad Dios se nos dona todo donando a su Hijo, el Único, que es toda su alegría. Y solo con el corazón de María, la humilde y pobre hija de Sion, convertida en Madre del hijo del Altísimo, es posible exultar y alegrarse por el gran don de Dios y por su imprevisible sorpresa.

Nos ayude ella a percibir el asombro, estos tres asombros: el otro, la historia y la Iglesia. 

Así, para el Nacimiento de Jesús, el don de los dones, el regalo inmerecido que nos lleva a la salvación, nos hará también sentir a nosotros este gran asombro en el encuentro con Jesús. Pero no podemos tener este asombro, no podemos encontrar a Jesús, si no lo encontramos en los otros, en la historia y en la Iglesia.
Papa Francisco, Angelus del 20 de diciembre 2015

martes, 22 de diciembre de 2015

Pequeña guía para no perder el norte en Navidad


En Navidad es fácil dejarse llevar por las prisas y olvidar lo importante. Para centrarse en la clave de estas fechas, el Papa ofrece una guía para no perder el norte. Dice que lo primero es hacer espacio para el Niño que va a nacer.


"Cada familia cristiana, como hicieron María y José, puede recibir a Jesús, escucharlo, hablar con Él, estar con Él, protegerlo, crecer con Él; y así mejorar el mundo. Hagamos espacio en nuestros corazones y en nuestros días al Señor”.
La Navidad es un tiempo para alegrarse y compartir esta alegría con fiestas, pero las comidas y las cenas no son lo más importante.17 de diciembre

" 'Padre, nosotros organizamos un festín, todos contentos'. Esto es bonito, un festín está bien pero esta no es la alegría cristiana de la que hablamos hoy”.
Pero sobre todo, si algo no es la Navidad es una fiesta del consumismo desmedido. El Papa advierte contra este peligro en el que es tan fácil caer.14 de diciembre

"Que la Santa Navidad no sea nunca una fiesta del consumismo comercial, de la apariencia, de los regalos inútiles, o del desperdicio superfluo. Si no que sea una fiesta de la alegría, de acoger al Señor en el pesebre y en el corazón”.

"Esta es la verdadera Navidad: la fiesta de la pobreza de Dios que se despojó de sí mismo tomando la naturaleza de esclavo; de Dios que sirve en la mesa; de Dios que se esconde a los intelectuales y sabios y que se revela a los pequeños, sencillos y pobres”.22 de diciembre

Son consejos sencillos que se olvidan con frecuencia y que ayudarán a muchos a redescubrir el verdadero sentido de la Navidad.
Rome Reports

10 Santos que cuyo ejemplo ayudará a vivir el Jubileo de la Misericordia

Una vez iniciado el Jubileo de la Misericordia el 8 de diciembre y que durará hasta el 20 noviembre de 2016, presentamos ahora una lista de diez santos cuyo testimonio alentará a vivir la misericordia durante este Año Santo.
San Juan Pablo II (1920-2005)
Soportó los estragos y las penas de la Segunda Guerra Mundial. Durante sus más de 25 años de pontificado, San Juan Pablo II tuvo un espíritu misionero. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia y 146 por el interior de este país.
Su amor por los jóvenes lo llevó a crear las Jornadas Mundiales de la Juventud. Promovió el diálogo interreligioso.
Uno de sus gestos más recordados fue pedir perdón por los pecados de laIglesia en toda su historia.
Perdonó al turco Alí Agca que le disparó en la Plaza de San Pedro e incluso lo visitó en la cárcel.
Santa Faustina Kowalska (1905-1938)
A esta santa polaca, Dios le reveló el misterio de su misericordia que se tradujo en la Coronilla de la Divina Misericordia, cuya fiesta se celebra el segundo domingo de Pascua.
Sor Faustina tuvo una vida recogida de piedad y caridad. En el convento fue cocinera, jardinera y portera.
También consiguió un alto grado de unión con Dios y luchó por vencerse a sí misma y alcanzar la santidad.
El Señor le concedió a Sor Faustina revelaciones, visiones del cielo, elpurgatorio y el infierno; el don de la profecía, la gracia de leer las almas y los estigmas ocultos.
Beata Teresa de Calcuta (1910-1997)
Esta beata de nacionalidad albanesa, pero de corazón indio fundó a pedido de Dios una congregación religiosa al servicio de los de los más pobres entre los pobres de la India.
Se dedicó a recorrer los barrios pobres,visitó familias, lavó las heridas de los niños y ayudó a los olvidados, entre ellos los leprosos y los llamados “intocables”, la casta hindú más baja.

Recibió el premio Nobel de la Paz y al morir dejó una extensa obra que sigue acogiendo a los más pobres entre los pobres.
Santa María Goretti (1890- 1902)
Esta “pequeña y dulce mártir de la pureza”, como la definió el Papa Pío XII, creció en una familia pobre de bienes materiales pero rica en bienes espirituales.
A los once años Alessandro Serenelli, un joven socio de su familia intentó violarla y al ver que la niña se resistía el joven la apuñaló 14 veces.
Al saber que no iba a sobrevivir, María recibió los Sacramentos y antes de comulgar perdonó de corazón a su asesino y pidió estar con él en el paraíso.
Años después Alessandro se convirtió y pidió perdón a la madre de María.
Beato Miguel Pro (1891-1927)
Nació en una familia acomodada y tenía un gran sentido del humor. Fue al extranjero a estudiar en el seminario y cuando regresó a México se dio con la cruel persecución del gobierno contra los cristianos.
Empezó a celebrar misas y adoraciones al Santísimo clandestinas y se las ingeniaba para escabullirse de la policía. Se convirtió en uno de los líderes de la resistencia a la que contribuyó de manera pacífica, siempre bajo el lema “Viva Cristo Rey”.
El presidente Calles lo arrestó acusándolo falsamente. Antes de morir negó los cargos que le imputaban, se arrodilló para rezar y perdonó a sus enemigos.
Padre Pío de Pietrelcina (1887-1968)
Tuvo el don del discernimiento que le permitió leer los corazones y las conciencias. Por ello muchos fieles se confesaban con él, una actividad a la que dedicaba muchas horas de su tiempo.

También recibió los estigmas.
Como respuesta a los estragos causados la Segunda Guerra Mundial, fundó los “Grupos de Oración del Padre Pío”. A su muerte estos eran 726 y contaban con 68 mil miembros.
El 5 de mayo de 1956 fundó junto a sus amigos la “Casa Alivio del Sufrimiento” con el fin de que los enfermos se recuperen física y espiritualmente.
Sus enemigos lo calumniaron y la Santa Sede le quitó la administración de su obra. El Padre Pío soportó con paciencia esta persecución hasta su muerte y mantuvo su amor y fidelidad a la Iglesia.
San Damián de Molokai (1840- 1889)
Este santo, llamado “el leproso voluntario” fue enviado como misionero a Hawái, donde casi la mayoría de los habitantes eran protestantes. Empezó a predicar con cariño y atendía
personalmente las necesidades de la gente. Así logró la conversión de muchos.
Después se dirigió a la isla de Molokai para atender a los leprosos, sabiendo que el contagio era prácticamente inevitable.
Les dio oportunidades de trabajo, fue el enfermero a los más abandonados, consiguió donaciones, reconstruía las casas derribadas por los huracanes e incluso fabricaba los ataúdes para los muertos.
Se contagió de lepra y murió en medio de su gran obra de caridad.
San Oliver Plunkett (1629-1681)
Este obispo irlandés se dedicaba a consolar a los afligidos, administraba los sacramentos y enviaba a un sacerdote cuando una parroquia estaba abandonada para que esta no caiga en la pobreza o la persecución.
Fue acusado falsamente por haber contratado a setenta mil irlandeses católicos para asesinar a todos los protestantes.
Estuvo detenido en la Torre de Londres, hasta ser declarado culpable y traidor. Asumió su propia defensa y antes de ser ahorcado perdonó a sus acusadores y asesinos. Murió pronunciando el “Miserere”.
San Pablo Miki (1597)
En medio de la persecución japonesa contra los misioneros en 1597, San Pablo Miki y otros 26 católicos fueron martirizados. Fue uno de los misioneros que no huyó del país y se escondieron pero los descubrieron y los masacraron en Nagasaki.
Antes de su martirio predicó que era japonés, jesuita y que moría con honor por haber predicado el evangelio y la verdadera religión de Dios.
Manifestó que perdonaba al rey y todos los que contribuían a su martirio. También pidió por su conversión.
Beato Carlos de Austria (1887-1922)
Desde joven fue muy piadoso y tuvo un inmenso amor por la Eucaristía.
Después de la muerte del emperador Francisco José, el 21 de noviembre de 1916, Carlos se convierte en emperador de Austria y el 30 de diciembre es coronado Rey apostólico de Hungría.
Durante su reinado, buscó establecer la paz en medio del contexto de la Primera Guerra Mundial y desarrolló su política interior basada en la enseñanza social cristiana.
Además fue el único líder político que apoyó al Papa Benedicto XV en sus esfuerzos por lograr la paz. Gracias a ello logró instaurar una transición a un nuevo orden sin guerra civil. Pese a ello fue desterrado a la Isla de Madeira (Portugal).
Ahí cayó enfermo y ofreció su sufrimiento como un sacrificio por la paz y unidad de los pueblos. Antes de morir perdonó a todos los que no le habían ayudado.
Expiró con la mirada puesta en el Santísimo Sacramento.
Aciprensa

lunes, 21 de diciembre de 2015

Cursos Alpha

Este año a penas hemos ido compartiendo la evolución de los Cursos Alpha que hemos acompañado, y algunos nos habéis manifestado cómo os hubiera gustado tener más detalles.
En Sabadell, en el territorio de la Parroquia del Sagrat Cor y con el apoyo de esta, este año el Curso fue más modesto que el anterior en cuanto al número de participantes.
Ayer en el encuentro final con el Párroco, P. Miguel Ángel, que tuvimos en nuestra Casa, pudimos constatar que el número en la participación carece de importancia cuando los frutos de calidad se dan en los participantes, por pocos que sean. 
Se estableció un ambiente familiar, de respeto, y el equipo de los que acompañaban fue creciendo en madurez espiritual, y aprovechando también no poco.
Damos gracias a Dios por todo ello, por los proyectos y las ganas de continuar creciendo en el compartir la fe, y por el apoyo incondicional del párroco que ayer alentó mucho a los participantes en el encuentro con el que clausurábamos este año, y en el que celebramos los "taitantos" del mejor camarero del año en el curso Alpha, nuestro querido Juan Navarro
Paralelamente ayudamos humildemente al curso que en la Parroquia de los Franciscanos de Granollers, organizó con excelentes dotes organizativas y con el apoyo de la comunidad de frailes, Alberto de la Sartre.
Cada lunes aportábamos una parte de la cena y asesoramos en la organización. Los participantes allí fueron numerosos, y compartimos muchos de los ponentes que aseguraban las charlas en Sabadell.
Seguimos encomendando a los participantes en estos cursos para que sigan creciendo en el conocimiento amoroso de Cristo y en la inserción en la gran familia de la Iglesia

viernes, 18 de diciembre de 2015

Si tú quieres encontrar a Dios ...

Dios viene a salvarnos y no encuentra mejor manera para hacerlo que caminar con nosotros, hacer nuestra vida.  En el momento de elegir el modo como hacer la vida, no elige una gran ciudad de un gran imperio, no elige una princesa una condesa por madre, una persona importante un palacio de lujo. Parece que todo haya sido hecho intencionalmente casi de escondido María una joven de 16 0 17 años en una villa perdida de las periferias del imperio romano. Ninguno conocía esa villa, seguro. José, un joven que la amaba y quería esposarla, era un carpintero. Todo simplicidad. Todo escondido. Y también el rechazo, porque eran novios y en una villa así pequeña, ustedes saben cómo son las habladurías, dan vueltas. Y José se da cuenta que ella está embarazada. Todo escondido y también con las calumnias y las habladurías. El ángel explica a José el misterio. Ese hijo que espera tu novia es obra del Espíritu Santo. Cuando José se despertó del sueño hizo lo que  el ángel le dijo. Pero todo escondido. Las grandes ciudades del mundo no sabían nada.
Si  tú quieres encontrar a Dios buscalo en la humildad, en la pobreza, es donde él está escondido, en los más necesitados, en los enfermos hambrientos, encarcelados. Y Jesús cuando nos predica la vida nos dice cómo será nuestro juicio. No dirá vení conmigo porque hiciste tantas ofrendas a la iglesia. La entrada al cielo no se paga con dinero. No dirá tu eres muy importante, has estudiado tanto... Los honores no nos abren la puerta del cielo. ¿Que nos dirá Jesús para abrirnos las puertas del cielo?: Estaba hambriento y me diste de comer y enfermo, en la cárcel y has venido a verme.
Jesús está en la humildad. El amor de Jesús es grande. Por esto hoy, al abrir esta puerta santa, yo quisiera que el Espíritu Santo abriera el corazón de todos los romanos y les hiciera entender el camino de la salvación, que no está en el lujo, no es el camino de las grandes riquezas, no es el camino del poder, es el camino de la humildad. Los más pobres, los enfermos, los carcelados... Pero Jesús dice aún más, los más pecadores si se arrepienten nos precederán en el cielo. Ellos tienen la llave. Aquel que hace la caridad y aquel que se deja abrazar de la misericordia del Señor.
Nosotros hoy pedimos dos cosas. Primero que el Señor nos abra las puertas del corazón. Todos somos pecadores. Todos tenemos necesidad de sentir la palabra del Señor; que el Señor venga. Y segundo, que el Señor nos haga entender que el camino de la vanidad, de las riquezas, del orgullo no son caminos de salvación.. 
Que el Señor nos haga entender que su caricia de Padre su misericordia, su perdón es cuando nosotros  nos acercamos a  aquellos que sobran, a los descartados de la sociedad. Esta puerta que es la puerta de la caridad; la puerta donde son asistidos tantos descartados. Que nos haga entender que también seria lindo que cada uno de nosotros, que cada uno de los romanos se sintiera descartado y sintiera la necesidad de la ayuda de Dios.  Que el Señor nos de la gracia de sentirnos descartados, porque no tenemos ningún mérito. Solamente Dios nos da la misericordia, la gracia. Y para acercarnos a esa gracia tenemos que acercarnos a los descartados, a los pobres, a los que tienen más necesidad. Porque seremos juzgados por esta cercanía. Para poder recibir el abrazo de la misericordia donde el padre abraza al hijo herido.  Pero es el Padre Dios el que está herido de amor y por esto es capaz de salvarnos a todos.

jueves, 17 de diciembre de 2015

JESÚS TE DA ALAS

Al terminar la noche, despuntando ya el alba, terminó la fiesta,
Se apagaron las luces de colores, finalizó la música y los frenéticos bailes.
El cuerpo exhausto, el sudor con sabor a alcohol saliendo por tus poros dilatados,
Te  refugias en tu habitación dónde ese mismo cuerpo volverá a ser triste, pesado.
Pesada tu alma, de nuevo, tus recuerdos pesados.
¿ Dónde están ahora tus alas?
Se fueron por esas calles oscuras, frías, desangeladas, como se fue tu alegría, por tanto tiempo olvidada.
Se fueron los amigos, esos que te daban todo hasta dejarte sin nada.
Y ahora, en tu soledad, en la que está perdida tu mirada, te sientes afligido y más afligida tu alma.
¿Dónde están ahora tus alas?
Te propongo otra fiesta…,
Tendrás al mejor de los amigos, al que el amor no le falta.
Tus mañanas volverán a ser mañanas y, aún sin sol, con profundidad brillará el alba.
Dónde en tus noches se reflejaran las estrellas, limpias, claras, muy claras.
Dónde acabaran tus miedos y, dónde tus angustias se tornaran esperanzas.
Sacude el polvo, límpiate la cara dejando correr tus lágrimas, que esas lágrimas limpiaran tu corazón y confortaran tu alma.
Por Dios, ábrete a la vida, a lo eterno y abraza…. a Dios abraza.

Ten valor, el valor de la renuncia, porque esa renuncia te lo dará todo.
Ten valor, el valor que no necesita de armas, ni de conquistas, ni de victimas para celebrar la victoria. Tu victoria por el amor será animada.
Valor para enfrentar batallas en las que no tendrás enemigos, dónde desearas  la lucha que habrá de curar tu alma.
Ten valor amigo por que El si…..,

“JESÚS TE DA ALAS”.
Pere Molist

domingo, 13 de diciembre de 2015

¿Qué puedo pedir? o ¿qué puedo dar?


Nos acercamos a Navidad y Reyes y estos días empezamos a preguntarnos: ¿qué me falta? ¿Qué puedo pedir? A los Reyes, a Santa Claus, al amigo invisible... la cuestión es pedir. Juan Bautista, hoy, nos invita a hacernos la pregunta contraria: ¿qué me sobra?, ¿qué puedo dar?

Ya sé que no es comercialmente correcto, pero, la Navidad no nació para incentivar el consumo, sino la felicidad. Quizás, nos hemos despistado un poco... ¿eh? Juan nos propone cosas que parecen evidentes: tienes dos vestidos, da uno; tienes dos turrones, da uno; tienes dos horas, da una; tienes dos manos, da una; tienes dos motivos para estar contento, comparte uno.

“¿Qué hemos de hacer?” Tres veces le formulan esta pregunta hoy a Juan Bautista. Pregunta que nos saca de nuestro adormecimiento y nos recuerda la dimensión práctica del cristianismo. Ser cristiano no es solo tener unas ideas diferentes. Ser cristiano es vivir diferente. 

Al límite de la saciedad, ¿nos atreveremos a gritar a favor de la sobriedad compartida? Al límite del derroche, ¿nos atreveremos a gritar bastante alto a favor de la solidaridad fraternal? Al límite del individualismo, ¿nos atreveremos a gritar con los pobres y necesitados?

Sobriedad compartida, solidaridad fraternal, hacer nuestro el grito de los pobres. Éste es nuestro estilo de vida. Que enlaza con aquella frase de Jesús que San Pablo cita: “Hace más feliz dar que recibir”. 

Hoy celebramos el domingo Gaudete, domingo del gozo, de la alegría, que coincide con el domingo donde Juan Bautista nos invita a preguntarnos: “¿qué me sobra?”, “¿qué puedo dar?, ¿cómo puedo darme?”... Todo liga, si “Hace más feliz dar que recibir”, será Gaudete si damos mucho más de lo que recibimos. Hemos de aprender a dar, desprendernos, a darnos...

Juan Bautista plantea una nueva manera de entender la convivencia: compartir lo que se tiene. “El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; el que tenga comida, haga lo mismo”. Juan les plantea y nos plantea que seamos generosos, que abramos el corazón, que vivamos como hermanos.

Helder Cámara, obispo del Brasil, escribió un camino para llegar a la felicidad: “Dar todo lo que se tiene. Dar todo lo que se es. Dar siempre. Sin dejar de dar jamás. Es la lección más profunda de gozo y paz”. Resumiendo: “Hace más feliz dar que recibir”.

Todo esto está muy bien. Pasar del “¿qué puedo pedir?” al “¿qué puedo dar?”, por sí solo, ya es un paso de gigante que nos pone en la órbita de la Navidad. Ahora bien, aún hay más. Es más, nos falta el núcleo, aquello que todo lo hace posible, aquello que da sentido, aquello que motiva, el fuego que todo lo calienta: el niño en el pesebre. 

Si nos situamos a los pies del niño nos entrarán ganas de repetir la pregunta de antes: “¿qué hemos de hacer?”... Es la misma pregunta, pero, a los pies del niño, desnudo, en un pesebre, suena como ¡si fuera otra!

Aquel niño, su nacimiento, son una luz que nos ayuda a responder la pregunta.

Dios no tenía dos hijos, Dios tenía uno y lo ha dado, su Hijo único, el amado, (poéticamente) carne de su carne y sangre de su sangre. Dios no nos ha dado de lo que le sobraba, Dios se nos ha dado. Esto es Navidad. Dios que se da. Y la imagen es; Un niño en un pesebre: inclínate, adórale y haz tú lo mismo.
Francesc Jordana

sábado, 12 de diciembre de 2015

alegría, estad alegres.

El gran mensaje de este tercer domingo de adviento es simple, directo, sugerente y muy inteligible: alegría, estad alegres
La inminencia de la fiesta, del gran acontecimiento que marca el antes y el después de la historia humana está a punto de cumplirse. 
El trabajo de retirar las piedras del pecado de nuestro camino de encuentro con el Señor se convierte en preparación del vestido de fiesta, en preparación del banquete de fraternidad, de familia, de ansioso deseo de acoger al Niño, a ese bebé que se acerca de nuevo a nosotros para darnos la alegría verdadera, la salvación definitiva, la libertad total.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Nuevo gobierno de los Cooperadores Parroquiales

Les compartimos que a lo largo de estos días la Congregación de los Cooperadores ya tiene un nuevo Gobierno general

El P.Philippe Barbier fue reelegido Superior General. 
El primer consejero es el P.Hugo Massimino, de la comunidad de Rosario (Argentina)
Los otros tres consejeros son P.Marc Passas, de la comunidad de Chabeuil (Francia), el P.Arnold Mukiele, maestro de novicios en la comunidad de Kinshasa (R.D. Congo), y y P.Hernán Pereda, superior de la Casa Cristo Rey de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. 
Como ecónomo general fue reelegido el Hno.Dario Sanfilippo, de la comunidad de Rosario (Argentina).
Recemos para que el Señor asista al nuevo gobierno para poder conducir a la Congregación para los próximos 6 años.

Agradecemos muchísimo sus oraciones.
Les mandamos un saludo cordial.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Dios se enamora de nuestra pequeñez

Dios está enamorado de nuestra pequeñez, su misericordia no tiene fin. Lo afirmó el Papa durante la Misa de la mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en la que también participaron los cardenales del Consejo de los Nueve, que comenzaron, precisamente hoy, su 12ª Reunión de trabajo con el Santo Padre.

En su homilía, el Pontífice subrayó que la misericordia es como una caricia, como el abrazo de un padre que da consuelo y seguridad a su hijo.

“El Señor es misericordioso y grande en el amor”. El Papa Francisco desarrolló su homilía matutina partiendo de la primera Lectura – tomada del libro de Isaías – donde en un monólogo del Señor se comprende que Dios ha elegido a su pueblo “no porque fuera grande o poderoso”, sino “porque era el más pequeño de todos, el más miserable de todos”.

Dios – prosiguió diciendo el Papa – “se ha enamorado de esta miseria, se ha enamorado precisamente de esta pequeñez”. Y en este monólogo de Dios con su pueblo – reafirmó – “se ve este amor”, un “amor tierno, un amor como el del papá o la mamá”, cuando habla con el niño que “se despierta de noche asustado por un sueño”. Y lo tranquiliza: “Yo te tomo la mano derecha, quédate tranquilo, no temas”:

“Todos nosotros conocemos las caricias de los papá y de las mamás, cuando los niños están inquietos por el susto: ‘No temas, yo estoy aquí; Yo estoy enamorado de tu pequeñez; me he enamorado de tu pequeñez, de tu nada’. E incluso: ‘No tengas miedo de tus pecados, Yo te quiero tanto; Yo estoy aquí para perdonarte’. Esta es la misericordia de Dios”.

El Señor toma sobre sí nuestras debilidades

Francisco recordó también a un santo que hacía muchas penitencias, al que el Señor le pedía cada vez más hasta que éste le dijo que ya no tenía nada más para darle y a quien Dios le respondió: “Dame tus pecados”:

“El Señor quiere tomar sobre sí nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestros cansancios. Jesús cuántas veces hacía sentir esto y después: ‘Vengan a mí, todos ustedes que están fatigados, agobiados, y yo les daré descanso. Yo soy el Señor tu Dios, que te tengo por la derecha, no temas pequeño, no temas. Yo te daré fuerza. Dame todo y yo te perdonaré, te daré paz”.

Que la misericordia de Dios nos haga más misericordiosos con los demás

Estas son “las caricias de Dios” – dijo también el Papa Bergoglio –, son las caricias de nuestro Padre, cuando se expresa con su misericordia”:

“Nosotros que estamos tan nerviosos, cuando una cosa no va bien, nos agitamos, estamos impacientes… En cambio Él: ‘Quédate tranquilo, hiciste algo gordo, sí, pero quédate tranquilo; no temas, Yo te perdono. Dámela’. Esto es lo que significa lo que hemos repetido en el Salmo: ‘El Señor es misericordioso y grande en el amor’. Nosotros somos pequeños. Él nos ha dado todo. Nos pide sólo nuestras miserias, nuestras pequeñeces, nuestros pecados, para abrazarnos, para acariciarnos”.

“Pidamos al Señor – concluyó diciendo Francisco en su homilía – que despierte en cada uno de nosotros, y en todo el pueblo, la fe en esta paternidad, en esta misericordia, en su corazón. Y que esta fe en su paternidad y su misericordia nos haga un poco más misericordiosos con los demás”.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Estar con Jesús


En este puente hemos tenido unos Ejercicios de chicas con un pequeño grupo de calidad. Mn Bruno Bérchez, Delegado de jóvenes de la diócesis de Barcelona se ha estrenado en este ministerio con mucha ilusión, y entrega. Nos decía ayer cómo había disfrutado mucho preparando las meditaciones.
Os compartimos una vez más los ecos que las participantes nos han dejado de estos días

Es el primer retiro que he aguantado hasta el final. En mi primero al cabo de medio día no podía mas y me largué. He descubierto tres cosas:
1- la cara del diablo
2- Cómo hablar al Señor
3- Cómo entrar en el Evangelio.
En esto último me ha inspirado mucho entrar dibujando. me ha dejado huella el capítulo 14 de San Juan


Los Ejercicios son muy interesantes , pero no me han pillado en mi mejor momento. Pienso que me he equivocado viniendo. Los mejores momentos han sido un rato cantando el primer día, y ayer en la oración sobre la Pasión, desde mi desolación
He gozado de paz y serenidad. venía a descansar en el Señor pero necesitaba también comunidad, rezar con gente. He estado muy a gusto con Jesús, abandonándome. hoy he sentido la desolación y he podido afrontarla. Estoy segura que el Señor nos ha trabajado mucho. ¡Es muy majo el Señor! y nos ha dado tanto. No nos pide cosas sin que nos demos.
"Termino esta experiencia sintiendo mucho amor, paz y tranquilidad. llegué intentando aceptar los cambios que hay en mi vida, algunos más duros que otros.Poco a poco fui sintiéndome mejor, sintiéndome querida por Dios, perdonada y preparada para lo que vendrá. compartir estos días, hemos sido un buen grupo, Dios sabe el porqué de estar allí y más.Gracias por compartir estos días, hemos sido un buen grupo, Dios sabe el porqué de estar allí y más" 

Cómo explicar en pocas palabras tantas sensaciones encontradas… Siento que me voy de estos ejercicios con muchas cosas en el corazón. Ciertamente es difícil tratar de transmitirlo. Cristo se renueva en mí como CERTEZA. Hoy vuelvo a decir: “Sí Jesús, vives en mí! Es tan cierto, ¡es tan real! Estás…”. Ha sido precioso poder vivir junto a EL cada momento, contemplar su vida, descubrir aspectos que hasta ahora no había contemplado. Indudablemente es EL quién nos toma de la mano y nos adentra en Su Misterio. Quiere que recorramos junto a EL toda su historia… Volver a ver que “estar” y seguirlo no es sólo gozo, también es bonito poder estar junto a esa CRUZ donde se encierra todo el Misterio, donde se funde. El corazón quema, Dios nos interpela, nos pide respuesta, a cada una de una manera distinta, especial y no podemos quedar indiferentes… Me sirvió también para recordar la importancia de la ORACIÓN como base. Es una relación, un continuo diálogo, un TU a TU. Es necesario retirarse, estar a SOLAS con nuestro Amado, beber de EL. El no aparta de nosotros su mirada. Es como una Mirada que no cesa… De esas tan intensas y que encierran tanto en ellas. Atrevámonos a mirarlo a los ojos…