jueves, 10 de septiembre de 2015

El ejército del Papa Francisco comienza su intervención

Papa Francisco hizo el domingo un llamamiento: “a las parroquias, a las comunidades religiosas, a los monasterios y a los santuarios de toda Europa” para que acojan a “una familia de refugiados”. Ahora, su ejército, el ejercito de la fe y la solidaridad comienza a actuar y responde a su llamada.
En España son muchas las diócesis que, de manera inmediata e incluso antes del llamamiento pusieron sus instalaciones y edificios a disposición de los refugiados. La diócesis de Málaga ha ofrecido un piso vacío de Caritas con 120 plazas y el arzobispado de Valencia puso a disposición de cinco familias de refugiados viviendas de su propiedad.
En Barcelona y las diócesis catalanas se encuentran trabajando para coordinar los esfuerzos. Nada más conocerse la tragedia se ofrecía parte del edificio de La Conreria, en Tiana (Barcelona), sede del antiguo Seminario Menor Diocesano: 50 habitaciones.
En las diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño se han ofrecido 170 plazas de acogimiento. En concreto, se trata de tres casas que la institución posee en las localidades de El Rasillo (40 plazas), Pedroso (70) y Enciso (60).
Se trata de una primera actuación, rápida para intentar ayudar en lo posible a los refugiados, pero una ayuda que no sólo puede quedar ahí sino que debe ser coordinada. Una solidaridad sin coordinación puede llevar al caos organizativo y por ello es importante las distintas comisiones que han empezado a realizar su trabajo en las diócesis.

Trabajo y coordinación
En Madrid ya ha comenzado a trabajar una comisión que, su arzobispo Carlos Osoro ha creado para la coordinación y el ofrecimiento de refugio y hospitalidad. El vicario de Pastoral Social e Innovación, José Luis Segovia comanda esta comisión en la que se ofrecen cuatro objetivos: Dar una respuesta unitaria, establecer cauces, ofrecer concienciación social y ofrecer hospitalidad basada en la inclusión social.
No es fácil la coordinación en una emergencia de este calibre, ya que son muchas personas las que quieren ayudar y acoger refugiados pero no saben cómo actuar. Caritas, la gran ONG de la Iglesia será la encargada de canalizar estas ayudas y esta disposición de las parroquias.
Un ejemplo práctico de trabajo diocesano
El obispo de San Sebastián, monseñor José Ignacio Munilla presentaba hoy, durante la Misa en el Santuario de Ntra. Sra. de Aranzazu un ejemplo de cómo acoger refugiados en una diócesis.
Lo primero es la disposición de las parroquias, las familias y las comunidades religiosas. Son éstas las que deben solicitar su intención de acoger a los desplazados de Irak y Siria que soliciten asilo. Nada más conocerse las posibilidades se ofrecerá esta acogida, que según explica el obispo: “tendría una duración de un año”.
Durante este año, las familias de acogida tendrán un acompañamiento desde CARITAS, quien podrá ayudar y ofrecer los recursos necesarios para ayudar en una correcta acogida y hospitalidad. Por ello, el obispo pide que las familias y comunidades acudan a las parroquias y contacten con sus párrocos: “los cuales se pondrán en contacto con los servicios centrales de CARITAS, de cara a la coordinación necesaria”.
Ya desde CARITAS se encargan de mostrar estas solicitudes y recursos a las autoridades y organismos encargados de coordinar la acogida a los refugiados. El obispo de San Sebastián explicaba que, tras realizar este servicio de acogida durante un año, CÁRITAS se encargará de su “realojamiento e intervención”.
Es un itinerario razonable y una hoja de ruta para el ejército de solidaridad de la Iglesia: las familias que quieran acoger deben dirigirse a las parroquias; las parroquias canalizarán e informarán de las posibilidades a las CARITAS diocesanas y las CARITAS diocesanas ofrecerán estas posibilidades a los organismos encargados de la distribución de los refugiados. Papa Francisco llamó a todos a la acogida y las diócesis y los fieles se han puesto “manos a la obra”
ALETEIA

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