Antídoto contra el engaño


"Para que en cosa ajena no pongamos nido..." [EE.EE 322]. 
Es habitual olvidar que dimensiones de nuestra vida como las relaciones, las cualidades o la vida espiritual tienen más de regalo que de posesión. 
Son parte pero no propiedad nuestra. Olvidar el don, conduce al dominio y al engaño. 
Ocurre en la vida espiritual: controlando las subidas y bajadas, buscando la gran consolación o incidiendo más en el voluntarismo. 
Con las relaciones, parecido. Cuando se contemplan como algo propio, se presta más atención a que los otros me reconozcan y hagan sentir querido. 
Y con las cualidades igual. Si las considero creadas por mí en lugar de dadas, sale la tacañería en el servicio y el uso de los talentos para el propio beneficio.
El antídoto está en la libertad y el agradecimiento, en reconocer que todo es "don y gracia" y en tener bien anclados los fundamentos, los deseos y el amor. 
El resto, se nos dará por añadidura.

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