sábado, 30 de marzo de 2013

¡FELIZ PASCUA!

 En medio de la tiniebla aparece una luz. Es la luz de Cristo. Cristo es la luz. Y ante de su luz, las tinieblas retroceden... Se ha hecho la luz, la luz vence la oscuridad.
 “Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega. Suyo es el tiempo. Y la eternidad. A Él la gloria y el poder. Por los siglos de los siglos. Amén.”
 ¡Impresionante!. Nos hace bien considerar estas palabras para profundizar la conciencia de a quien estamos siguiendo.
 Cristo se ha hecho presente en la oscuridad, en  nuestras oscuridades, y desde ellas nos ha dicho “ven y sígueme”.

Y siguiendo a Cristo, representado en el cirio pascual, hemos entrado en la iglesia. Es Cristo quien ha fundado la Iglesia, es Cristo quien nos introduce en la Iglesia. Cuanto más unidos a Cristo, más unidos a la Iglesia.
En la Vigilia Pascual, justo al entrar, dentro de la Iglesia, hemos recibido la luz. La Iglesia nos comunica esta luz. Hemos de amar mucho la Iglesia que nos comunica a Cristo. Y esta luz que llevábamos era un signo de la presencia de Cristo resucitado en nosotros.
Al encender el Cirio Pascual decimos: “Que la luz de Cristo, resucitado y glorioso, disipe las tinieblas de nuestro corazón y de nuestro espíritu”. Esta es nuestra experiencia, Cristo ha disipado nuestras tinieblas, por esto estamos aquí. Estamos aquí porqué hemos experimentado que Cristo es luz para nuestra vida.
Y una vez recibida la luz nos la hemos pasado de unos a otros. Porqué cuando experimentamos a Cristo como luz, como vida, nos damos cuenta que esto lo hemos de comunicar.  No nos quedamos la luz para nosotros solos. Sería un acto de egoísmo si viendo a gente que nos rodea, que caminan a oscuras, nosotros no compartiéramos nuestra luz. Seríamos egoístas... La luz la compartimos...


Hemos de dar muchas gracias a Dios por Jesucristo. Jesucristo es el gran regalo de Dios a la Humanidad. Por esto, al inicio de todos los prefacios damos gracias al Padre por Jesucristo.
“¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado.

Y ahora la Iglesia nos ofrece cincuenta días para resucitar con Cristo. Aún hay tinieblas en nuestra vida y tenemos cincuenta días para poder resucitar con Cristo, participar de su victoria sobre el pecado y la muerte.
Francesc Jordana

Creer, esperar, amar con María

Día de silencio y espera.
Desconcierto para los discípulos, para los que aman a Jesús: qué fracaso, está muerto, todo terminó. No hay más futuro.
Sólo María vela y espera. "Será grande, será llamado Hijo del Altísimo, su Reino no tendrá fin". Todo esto parece un hermoso sueño. ¿Cómo será? ¿Cómo superar las apariencias?
"No os dejéis robar la esperanza, no dejéis robar la esperanza. Esa que nos da Jesús" Papa Francisco
Ella en la fe, en la soledad total, en el desconcierto espera y ora.
Madre, ¡ayúdanos a creer!
¡Ayúdanos a esperar!
¡Ayúdanos a amar, aunque todo parezca perdido!
"Muestra que eres nuestra Madre"

viernes, 29 de marzo de 2013

Vivir la Semana Santa

 
Vivir la Semana Santa es entrar cada vez más en la lógica de Dios, en la lógica de la Cruz, que no es en primer lugar la del dolor y la muerte, sino la del amor y la de la entrega de sí mismo que da vida
Es entrar en la lógica del Evangelio.
Seguir, acompañar a Cristo. Permanecer con Él requiere un "salir", salir.
Salir de sí mismos, de un modo de vivir la fe cansado y rutinario, de la tentación de ensimismarse en los propios esquemas que terminan por cerrar el horizonte de la acción creadora de Dios. Dios salió de sí mismo para venir en medio de nosotros, colocó su tienda entre nosotros para traer su misericordia que salva y da esperanza. También nosotros, si queremos seguirlo y permanecer con Él, no debemos contentarnos con permanecer en el recinto de las noventa y nueve ovejas, debemos "salir", buscar con Él a la oveja perdida, a la más lejana. Recuerden bien: salir de nosotros, como Jesús, como Dios salió de sí mismo en Jesús y Jesús salió de sí mismo para todos nosotros.

Alguien podría decirme: "Pero Padre no tengo tiempo", "tengo muchas cosas que hacer", "es difícil", "¿qué puedo hacer yo con mi poca fuerza, también con mi pecado, con tantas cosas?". A menudo nos conformamos con algunas oraciones, con una Misa dominical distraída e inconstante, con algún gesto de caridad, pero no tenemos esta valentía de "salir" para llevar a Cristo.
Somos un poco como San Pedro. Tan pronto como Jesús habla de la pasión, muerte y resurrección, de darse a sí mismo, de amor a los demás, el Apóstol lo lleva aparte y lo reprende. Lo que Jesús dice altera sus planes, le parece inaceptable, pone en dificultad las seguridades que él se había construido, su idea del Mesías.
Y Jesús mira a los discípulos y dirige a Pedro quizá una de las palabras más duras del Evangelio: "¡Retírate, vade retro, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres". (Mc 8:33). Dios piensa siempre con misericordia: no olviden esto. Dios piensa siempre con misericordia: ¡es el Padre misericordioso! Dios piensa como el padre que espera el regreso de su hijo y va a su encuentro, lo ve venir cuando todavía está muy lejos...
 ¿Esto qué significa? Que todos los días iba a ver si el hijo volvía a casa: éste es nuestro Padre misericordioso. Es la señal que lo esperaba de corazón en la terraza de su casa.
Dios piensa como el samaritano que no pasa cerca del desventurado compadeciéndose o mirando hacia otra parte, sino socorriéndolo sin pedir nada a cambio; sin preguntar si era judío, si era pagano, si era samaritano, si era rico, si era pobre: no pide nada. No pide estas cosas, no pide nada. Va en su ayuda: así es Dios. Dios piensa como el pastor que da su vida para defender y salvar a las ovejas.

La Semana Santa es un tiempo de gracia que el Señor nos da para abrir las puertas de nuestros corazones, de nuestra vida, de nuestras parroquias –¡qué pena tantas parroquias cerradas! – de los movimientos, de las asociaciones, y "salir" al encuentro de los demás, acercarnos nosotros para llevar la luz y la alegría de nuestra fe ¡Salir siempre! 
Y hacer esto con amor y con la ternura de Dios, con respeto y paciencia, sabiendo que ponemos nuestras manos, nuestros pies, nuestro corazón, pero que es Dios quien los guía y hace fecundas todas nuestras acciones.
Papa Francisco , 27 de marzo 2013

jueves, 28 de marzo de 2013

Vivir la Semana Santa


   ¿Qué puede significar para nosotros vivir la Semana Santa? ¿Qué significa seguir a Jesús en su camino del Calvario hacia la Cruz y la Resurrección?
   En su misión terrenal, Jesús recorrió las calles de Tierra Santa; llamó a doce personas simples para que permanecieran con Él, compartieran su camino y continuaran su misión; las eligió entre el pueblo lleno de fe en las promesas de Dios.
   Habló a todos, sin distinción, a los grandes y a los humildes, al joven rico y a la pobre viuda, a los poderosos y a los débiles; trajo la misericordia y el perdón de Dios; curó, consoló, comprendió; dio esperanza; llevó a todos la presencia de Dios que se interesa de cada hombre y mujer, como hace un buen padre y una buena madre con cada uno de sus hijos. Dios no esperó a que fuéramos a Él, sino que es Él que se mueve hacia nosotros, sin cálculos, sin medidas. Dios es así: Él da siempre el primer paso, Él se mueve hacia nosotros.

   Jesús vivió las realidades cotidianas de la gente más común: se conmovió delante de la multitud que parecía un rebaño sin pastor; lloró ante el sufrimiento de Marta y María por la muerte de su hermano Lázaro; llamó a un publicano como su discípulo; sufrió también la traición de un amigo.
   En Él, Dios nos ha dado la certeza de que Él está con nosotros, en medio de nosotros. "Los zorros –ha dicho Jesús– tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". (Mt 8:20). Jesús no tiene hogar, porque su casa es la gente, somos nosotros, su misión es abrir a todos las puertas de Dios, ser la presencia amorosa de Dios.
   En la Semana Santa nosotros vivimos el culmen de este camino, de este plan de amor que recorre a través de toda la historia de la relación entre Dios y la humanidad. Jesús entra en Jerusalén para cumplir el paso final, en el que resume toda su existencia: se entrega totalmente, no se queda con nada para sí mismo, ni siquiera con su vida.
En la Última Cena, con sus amigos, comparte el pan y distribuye el cáliz "para nosotros". El Hijo de Dios se ofrece a nosotros, ofrece en nuestras manos su Cuerpo y su Sangre para estar siempre con nosotros, para habitar entre nosotros.
Y en el Huerto de los Olivos, al igual que en el juicio ante Pilatos, no opone resistencia, se da; es el Siervo sufriente ya anunciado por Isaías, que se despoja de sí mismo hasta la muerte (cf. Is 53:12).
Jesús no vive este amor que lleva al sacrificio de manera pasiva o como un destino fatal; desde luego no oculta su profunda perturbación humana frente a la muerte violenta, pero se entrega plenamente a la confianza del Padre.
Jesús se entregó voluntariamente a la muerte para corresponder al amor de Dios Padre, en perfecta unión con su voluntad, para demostrar su amor por nosotros. En la cruz, Jesús "me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gal 2:20). Cada uno de nosotros puede decir: me amó y se entregó a sí mismo por mí. Cada uno puede decir este "por mí".
 

¿Qué significa todo esto para nosotros? Significa que éste es también mi camino, el tuyo, nuestro camino. Vivir la Semana Santa, siguiendo a Jesús, no sólo con la conmoción del corazón; vivir la Semana Santa siguiendo a Jesús quiere decir aprender a salir de nosotros mismos –como dije el domingo pasado– para salir al encuentro de los demás, para ir hasta las periferias de la existencia, ser nosotros los primeros en movernos hacia nuestros hermanos y hermanas, especialmente los que están más alejados, los olvidados, los que están más necesitados de comprensión, de consuelo y de ayuda.
¡Hay tanta necesidad de llevar la presencia viva de Jesús misericordioso y lleno de amor!
Papa Francisco, 26 de marzo2013

miércoles, 27 de marzo de 2013

martes, 26 de marzo de 2013

Una joven habla de los Ejercicios Espirituales


¿Para qué practicar Ejercicios Espirituales?
¿En qué pueden servirme en mi vida?
¿Son una pérdida de tiempo?
Son preguntas que mucha gente se cuestiona constantemente.
Nos podemos hacer una idea, pero nunca sabremos lo que son realmente si no los hacemos, y una cosa muy importante, hay que hacerlos con el corazón.

Retiro ignaciano el fin de semana pasado
Se trata de un encuentro con el Señor a solas, en tu intimidad con él, saber a "dónde voy y a qué", nos dice San Ignacio de Loyola. ¿Y qué nos podemos encontrar como respuesta a todas estas preguntas que nos hacemos diariamente? "Grácias a los Ejercicios sé a donde voy", "Mi vida necesitaba un nuevo impulso" o "Gracias a los Ejercicios, nuestro amor se renueva cada día".
¿Quién no quiere sentir en su corazón todas estas respuestas? No te puedes perder la oportunidad de cambiar tu vida, saber a dónde vas y por qué. Los puedes hacer tú, y todos los que te rodean, no te lo pierdas! Lo que tú no puedes Cristo lo puede!

Os los recomiendo por que tan solo tengo 17 años y he podido encontrar mi camino y darle sentido a mi vida, escuchar la palabra de Cristo con el corazón y seguirla. Me gustaria que tu también pudieras vivir la experiencia que he vivido yo y algún dia poder compartirla con los demás.
Marta González

domingo, 24 de marzo de 2013

CRISTO CRUCIFICADO

   Todo el cristianismo, toda nuestra fe, todo lo que Jesús nos ha querido enseñar, está condensado en esta imagen: Cristo crucificado. Es la gran lección, es la gran enseñanza, es la culminación de toda la revelación de Dios. No hay ninguna imagen, ningún icono, ningún símbolo, que hable tanto como el de Jesús crucificado.
  Guido María Conforti, fundador de los misioneros javerianos, tiene una reflexión sobre Cristo crucificado que va en este sentido: “El crucifijo es el gran libro sobre el cual se han formado los Santos y sobre el cual nosotros también debemos formarnos. Todas las enseñanzas contenidas en el santo evangelio están comprendidas en el crucifijo. Él nos habla con una elocuencia que no tiene igual: la elocuencia de su sangre. Nos inculca la humildad, la pureza, la mansedumbre, el perdón, el desapego de todas las cosas terrenales, la conformidad a la voluntad divina, pero, sobre todo, la caridad para con Dios y para con los hermanos.

   Por eso, al misionero que parte a lugares lejanos para anunciar la buena nueva, no se le entrega otra arma que el crucifijo.”
  Por tanto, en nuestra vida la cruz del Señor tendría que estar más presente. Mejor dicho, tendría que ser el eje central alrededor del cual gira nuestra vida.

   Precisamente, la Semana Santa, quiere remarcar esta centralidad. Lo que hemos leído, no es un episodio más  de la vida de Jesús, es el episodio central de su vida y que ha de configurar nuestra vida. Configurar, quiere decir dar figura, dar forma, modelar, nuestra vida. No olvidemos: seguimos a Cristo crucificado.
   Por esto, en la misa que el papa Francisco tuvo con los Cardenales,  les decía: “Cuando caminamos sin la cruz, cuando edificamos sin la cruz y cuando confesamos un Cristo sin cruz, no somos discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor.”. Este papa habla muy claro.  
   Y, delante de todo esto ¿nosotros qué hemos de hacer? Vivir intensamente la Semana Santa. Una semana que bIen vivida, cada año nos tendría que cambiar “un poco” /”un mucho” la vida. Hemos de mirar a Cristo crucificado, contemplarlo, meditar los evangelios de la pasión, pasar horas delante de la cruz. Hacer el via crucis …
   Y, entonces, sucederá un milagro: haremos experiencia de Dios y descubriremos la sabiduría de la cruz. El Señor crucificado tocará nuestros corazones y todo tomará otro sentido.
   Después de contemplar a Cristo crucificado, san Ignacio de Loyola escribe: “yo quiero y elijo más pobreza con Cristo pobre que riqueza, oprobios con Cristo lleno de ellos que honores, y de ser tenido por vano y loco por Cristo que fue tenido por tal, más que por sabio y prudente en este mundo”. Fijaros qué cosas más “raras” se dicen cuando contemplamos al crucificado. Porqué la sabiduría de la cruz no es de este mundo. 

   Pongamos la mirada, el corazón, en Cristo crucificado. Es un punto decisivo para la vida espiritual, para llegar a ser santo... Hemos de ser como Él, hemos de vivir lo que Él vivió,  hemos de vivir en Cristo, ¿cómo lo podremos hacer si no contemplamos, si no miramos y, si no dialogamos con el crucificado?
   El dinamismo es siempre el mismo: contemplamos, recibimos, quedamos transformados y transformamos. No hay belleza parecida a la de Cristo crucificado, hagámonos el propósito de contemplarlo abundantemente en esta Semana Santa.
Mossén Francesc Jordana

viernes, 22 de marzo de 2013

Un acontecimiento

Con la comunidad menos la fotografa
  En Caldas estamos viviendo un acontecimiento histórico
 Nuestros dos primeros Padres CPCR del Congo, el P. Patrice y el P. Godé están pasando unos días entre nosotras y haciendo un recorrido tras los pasos del P. Vallet.
Celebrandonos la Misa el P. Patrice
 Ayer fuimos a Manresa donde celebraron la Santa Misa en la Santa Cova de San Ignacio.
Celebrando en la Santa Cueva

En la Iglesia del Rapto de San Ignacio

Después nos dirigios hacia la Morenetta a quien confiamos muy particularmente la Obra de Ejercicios y nuestras Congregaciones.
Con la familia del P. Javier Sannuy

Con Joan y Margarita Guinart
 Hoy gracias a la buena familia Guinart y a Luis Hontecilas visitan los lugares que marcaron la vida del Padre Vallet en Barcelona.

Os encomendamos un fin de semana de Ejercicios para chicas que empezamos dentro de unos minutos

jueves, 21 de marzo de 2013

EJERCICIOS ESPIRITUALES

¿Qué aún no tienes plan para la Semana Santa?
Pues no te pierdas estos Ejercicios Espirituales , y seguro que no te arrepentirás de haber pasado estos días Santos en intimidad con Jesús.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Entrevista sobre el Papa Francisco al P. Francisco cpcr

  Con alegría hemos visto estos días el inicio del pontificado del Papa Francisco. Por ello hemos querido conocer la opinión del P. Francisco Cergneux, Cooperador Parroquial de Cristo Rey, sobre el nuevo Papa y sobre otras cuestiones.

¿Cual fue tu reaccion cuando escuchaste el nombre de Bergoglio?
Fue una sorpresa inmensa ! Yo pienso que una de las màs grandes e inesperadas de mi vida. Yo sabía que en el Conclave anterior habia sido muy votado por los cardenales, pero las cosas han ido cambiando y en especial sus fuerzas, con ocho años màs. Por eso no podia creer lo que estaba escuchando y viendo ¡Pero era cierto! El primer Papa no europeo, es argentino y lleva el nombre de Francisco de Asis.
¿Cual es el mensaje que el Señor quiere darnos con esta eleccion ?
En primer lugar, que la Iglesia catolica es Su Iglesia y que es El quien la guia, con su Sabiduria infinita. Todos los cálculos y previsiones humanas no llegan a ese nivel. Quienes estamos en la Iglesia como ministros de Cristo, opinamos sobre lo que haria falta para guiarla, pero en realidad no sabemos nada o muy poco. Cristo nos sorprende ahora, como ocurrio con el primer grupo, el de los Apostoles, cuando eligio no al màs letrado ni al màs inteligente, sino a aquel que habia sido elegido por el Padre, aquel que confeso su Fe en Jesucristo como Hijo de Dios Vivo, aunque era un simple y rudo pescador de peces, aquel que «lo amo màs que los otros».
En Segundo lugar, creo personalmente que el Señor quiere decirnos que con este cambio de Papa hay un cambio de etapa en la vida de la Iglesia : venimos de ser muy bien formados por Benedicto XVI, con sus enseñanzas y con su ejemplo de santidad, quien presidio el Jubileo de Oro del Concilio Vaticano II, lo mismo hizo con el Sinodo sobre la nueva evangelizacion, e inicio un Año de la Fe. 
Ahora, con este nuevo Papa, también muy espiritual, intelectual y especialmente pastor, comienza la etapa del «manos a la obra», de «bajar al terreno, al rodeo». Este Papa nos indicarà por donde la Iglesia debe continuar lo realizado por Juan Pablo II y Benedicto XXI.
¿Qué te sugiere el nombre de Francisco ?
Conociendo algo del Cardenal Bergoglio, enseguida pensé en el Santo de Asis. Siendo que podria muy bien ser otro Francisco, particularmente jesuita. Lo primero que escuché de él, hace unos 18 años cuando él era obispo auxiliar de Buenos Aires, es lo que los medios difunden hoy en dia: que iba de un lado a otro caminando o tomando omnibus y metro, cosa que llamaba la atencion a la gente y al clero. Ahora ya sabemos todos que efectivamente se trata del Santo de Asis, el «Poverello». 
Me sugiere que se trata de un llamado del Señor a todos los catolicos, comenzando por quienes somos sus consagrados y ministros, a ser màs sencillos en nuestros gestos y actitudes ; màs pobres en nuestro estilo de vida. Pero también, y está unido a lo anterior, un llamado a estar màs atentos a los pobres para acudir en su ayuda. Un Papa Francisco hoy, es un llamado a la comunidad internacional en general y a las potencias en particular, a orientar su mirada y asistencia a los pobres cada vez mas numerosos y más miserables.
¿Como argentino que eres, podrias contarnos alguna anécdota del nuevo Papa ?
Bueno, hay ya muchas que van saliendo en los medios, pero me viene a la mente ahora el relato de distintas personas, luego de haberlo visto acá o allá, en la calle o en el omnibus, en un barrio muy pobre reemplazando a un sacerdote de su diocesis para celebrar una misa o en un club de futbol para celebrar la Misa aniversario de fundacion, etc. Pero la que más me impresionó de las que había escuchado hace muchos años, es que según fue elegido Arzobispo de Buenos Aires, no quiso ir a vivir a la residencia episcopal, sino a un departamento, y que no quiso tener auto ni chofer. ¿En qué medida podrá hacer lo mismo como Papa ? 
El nuevo Papa ha sido Jesuita. Tu como cpcr, cuales son los rasgos que ya se adivinan en este hombre de Iglesia ?
Siempre aprecié su clarividencia y profundidad para analizar los acontecimientos de la sociedad actual, haciendo con mucha lucidez una lectura de los signos de los tiempos, para iluminarlos desde el Evangelio, o sea, desde los dichos, hechos y actitudes de Jesus. Es alguien que tiene una mirada contemplativa de la realidad, o sea, que ve màs allà de lo que aparece a los ojos de todo el mundo. Es alguien que piensa con claridad, que siente con profundidad y que habla con sencillez, con un lenguaje llano, franco, cercano. Es alguien muy enraizado y centrado en la persona Viva de Jesucristo ; alguien que quiere «en todo amar y servir», al Señor y a los hermanos, en los pobres especialmente, como Francisco de Asis.
Es el primer Papa que viene de América. ¿No crees que es providencial que el desafio de la Nueva Evangelizacion coincida con su origen del Nuevo Continente?
En realidad pienso que el desafio de la Nueva Evangelizacion es para toda la Iglesia. Pero es cierto que la Iglesia de América Latina tuvo una conferencia en Aparecida hace ya seis años, en donde el tema principal fue la evangelizacion y el resultado una Mision Continental, que aun està en su etapa inicial. 
La JMJ de este año ser hará en ese gran pais que es Brasil, y sin duda alguna que la presencia de un Papa Latinoamericano le darà un plus de fuerza y dinamismo espiritual y misionero. Pienso que sí, que siendo un Papa Latinoamericano, puede ayudar a impulsar mas eficazmente la necesaria reevangelizacion de los pueblos del mundo entero.

martes, 19 de marzo de 2013

Consagración a San José


Nada es por casualidad.
Tras la muerte de Juan Pablo II algunas de nosotras CPCR, inocentemente (ya sabeis algunos lo que son las monjas) compartimos un deseo común: que el nuevo Papa se llamara José, en honor del patrón universal de la Iglesia. Y se llamó José, no como Papa pero sí llevaba dicho nombre de pila.
Esta vez ni lo uno ni lo otro,pero ¿será pura casualidad que la Misa de consagración del nuevo Papa sea en esta fecha? ¿Y de un Papa que se ha carazterizado en estos pocos días por la sencillez, la humildad, la cercanía? Un Papa que en su escudo pontificio se manifiesta mariano.
San José patrono universal de la Iglesia, guía los pasos del Cuerpo místico de Cristo, como guió y cuidó los pasos del Cristo, Hijo de Dios vivo que le fue confiado.
A él consagramos esta nueva etapa de la Iglesia, el nuevo Santo Padre y su ministerio, la nueva evangelización de nuestro mundo a la que todos (no sólo el sucesor de Pedro) estamos llamados.
Que él suscite nuevos evangelizadores laicos y sacerdotes, misioneros y religiosos, para que al fin "el mundo crea", crea en ese Amor Misericordioso que sólo puede renovar la faz de la tierra, que sólo puede dar la verdadera felicidad a los hombres de este mundo, tan sedientos de ella.
 Oh san José, el PADRE te escogió para confiarte a su Hijo 
y a Aquélla que había de ser su Madre; 
el HIJO, para entregarse a ti y confiarte a su Madre como Esposa; 
y el ESPIRITU SANTO, para llenarte de su presencia, 
entregar en tus manos el Fruto que 
en las entrañas de María produjo milagrosamente, 
y confiarte a su Esposa virginal y purísima.
Por eso, con una confianza sin límites, me consagro a ti, 
oh san José, entregando en tus manos todo lo que me pertenece, 
para alcanzar una más perfecta consagración a Jesús y María.
En este día de tu fiesta, 
te consagramos también nuestra Congregación 
y su porvenir, sus casas y trabajos.
Que tu Corazón, tan noble y grande, 
perfecta imagen y ardiente reflejo 
de los de Jesús y María Santísima, 
sea con los suyos la medida de nuestra caridad,
 la fuente de nuestra humildad, 
el modelo de nuestra modestia y pureza, 
de nuestra compasión hacia el prójimo y de todas las virtudes.
Nos encomendamos a ti, oh san José, 
dulcísimo Padre nuestro, a fin de que, 
en tu gran misericordia, intercedas por nosotros
ante la Santísima Trinidad. Amén.
Sacado del diario espiritual del P. Vallet

 

domingo, 17 de marzo de 2013

la oración de los cinco dedos

 ¿Conoceis ya la oración de los cinco dedos?

 Muy práctica, sencilla y llena de amor. El autor es el Papa Francisco cuando era obispo de Buenos Aires.

1. El dedo pulgar es el que está más cerca de ti. Así que comienza orando por aquéllos que están más unidos a ti. Son los más fáciles de recordar. Orar por los que amamos es "una dulce tarea."


2. El próximo dedo es el índice: Ora por los que enseñan, instruyen y curan. Ellos necesitan apoyo y sabiduría al conducir a otros por la dirección correcta. Mantenlos en tus oraciones.

3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad. Ellos necesitan la dirección divina.

4. El próximo dedo es el del anillo. Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil. Él nos recuerda orar por los débiles, enfermos o atormentados por problemas. Ellos necesitan tus oraciones.
 
5. Y finalmente tenemos nuestro dedo pequeño, el más pequeño de todos. El meñique debería recordarte orar por ti mismo. Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos, tus propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta y estarás preparado para orar por ti mismo de una manera más efectiva.

Buscar, seguir y permanecer en Cristo

Venid y lo veréis” (Jn1, 39). De esta manera respondió Jesús a los dos discípulos de Juan el Bautista que le preguntaban donde vivía. En estas palabras encontramos el significado de la vocación sacerdotal. Toda la vida del sacerdote –como la de todo cristiano- ha de encontrar su sentido y su dinamismo en una relación personal con Jesucristo.
Dentro del Año de la Fe llegamos este domingo al Día del Seminario, en la proximidad de la fiesta de San José. El lema escogido para este año es una afirmación de San Pablo en la segunda carta su hijo espiritual y discípulo Timoteo: “Yo sé bien en quien tengo puesta mi fe”, o según otras traducciones: “Yo sé bien de quien me he fiado”Scio cui credidi: “Sé en quién he creído”, traduce la Vulgata (2 Tm 1,12)..
En todas las posibles traducciones se expresa una especial intimidad de Pablo con Jesucristo, el que se le apareció camino de Damasco cuando perseguía a la Iglesia y a los cristianos. ¡Cómo hemos de agradecer esta confesión de un Pablo anciano, solo y encarcelado, que encuentra en su fidelidad a Cristo el sentido de su vida de servidor del Evangelio y de heraldo de Cristo entre los gentiles!
Desde los primeros tiempos de la Iglesia, los apóstoles –Pablo lo hará con Timoteo- llevarán a cabo su misión llamando a otros hombres, como obispos, presbíteros y diáconos, confiriéndoles una potestad espiritual, mediante el gesto sacramental de la imposición de manos y la plegaria, para cumplir el mandato de Jesús resucitado, que les envió a todos los hombres de todos los tiempos.
Los presbíteros son llamados a prolongar la presencia de Cristo, único y supremo pastor, siguiendo su estilo de vida y siendo como una transparencia suya en medio de la comunidad que les ha sido confiada”, escribió el beato Juan Pablo II en la exhortación apostólica Pastores dabo vobis (n. 15).
Y añadía que los presbíteros son, en la Iglesia y para la Iglesia, una representación sacramental de Jesucristo Cabeza y Pastor, proclaman con autoridad su palabra, renuevan sus gestos de perdón y de ofrecimiento de la salvación, principalmente con el bautismo, la penitencia y la eucaristía; ejercen, hasta el don total de sí mismos, el cuidado amoroso de la grey cristiana, a la que congregan en la unidad y conducen al Padre por medio de Cristo en el Espíritu. En una palabra, los presbíteros existen y actúan para el anuncio del Evangelio al mundo y para la edificación de la Iglesia, personificada en Cristo, Cabeza y Pastor, y en su nombre (Ibid, n.15). 
Se comprende, así, que la mayor preocupación de un obispo –y  ciertamente lo es para mí- sea el suscitar vocaciones de presbíteros y diáconos al servicio de las comunidades cristianas de la diócesis. Es un gran consuelo para este obispo haber podido ordenar, desde la constitución de la diócesis de Terrassa, veinticuatro nuevos sacerdotes y cuatro diáconos permanentes.
El Día del Seminario es una oportunidad para pensar en el futuro de la diócesis i pedir al Señor nuevas vocaciones al sacerdocio ministerial.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa