Testimonios EE.EE agosto 2017



Hay que venir para saber lo que es esta experiencia. Estos días, han pasado muchas cosas y muy potentes. He vuelto a la casa del Padre. Sigo descubriendo a Dios como Padre, un Padre fiel y tierno. Y Él me ha hecho un regalo de cumple: esta seguridad: “aunque tú no me sientas, estoy a tu lado….”.

Vine hace dos años. La primera vez viví los Ejercicios pero mucho menos que esta vez. Esta vez, los viví en profundidad y me han hecho mucho bien. Estoy deseosa de volver a casa para explicarlo a mis hijos.


Llegué casi por casualidad. Tuve muchos impedimentos hasta  el último momento. Comprendo por qué he llegado: me hacía mucha falta. Vine flojita de salud y espiritualmente. Me faltaba la presencia de Jesús. Aquí cada día más sentía más su presencia. Me sentí muy bien. Hubo un crecimiento de energía física y espiritualmente. Siento que voy a poder afrontar los asuntos de la vida. Dar gracias y poner a Dios en mi vida cotidiana son las herramientas que me ayudarán.

Vine baja. Hay cosas que no he entendido, pero ahora estoy más tranquila. A veces me pasa algo y veo que se me ocurren explicaciones que me vienen de Dios. Quiero aprender el 
silencio.


Vine desolada. Vine sin saber nada de esta experiencia. Vine para que me hablen de Dios. Y veo las cosas ahora con otra perspectiva: todo tiene su sentido desde Dios.

Vine aquí por Providencia. Entré bastante mal. Tuve subidas y bajadas. Lloré mucho. He notado que no es tan importante lo que me ha pasado y que voy a salir de esto.

Entré con una petición: enamorarme de Él, porque me había enfriado en el amor. Me dio lo que pedí. En estos días cantando cantos de worship, he estado en mi salsa.

Vine muy bien, tranquila. Estoy dispuesta a venir cada año. Si queréis, podéis venir cada año: es cuestión de querer.

Soñé que hacía Ejercicios. Pregunté y vine. Me ayudó mucho.

Este año, vine haciendo un esfuerzo. Me costó. Me alegro mucho de haber venido. He visto cosas que sanar en mí y el Señor me sanó. No es bueno querer controlarlo todo. Sólo el Señor sabe lo que es bueno para mí. Me ayudaron las pautas que el Padre nos dio para rezar. Un propósito que he tomado es la oración, y ver a Dios en mi día a día.

Venía cargada de problemas. Salgo diciéndome: “eres tonta. Tranquila: Jesús es tu Salvador”. He estado muy a gusto. Dios me ha hecho crecer en sensibilidad. Tengo como deberes: el examen de conciencia. Dios me ha salvado, y ya está. Me ayudó vuestra compañía… la música… 


Pintó iconos. Y, aunque hago Ejercicios desde 1997, aquí por primera vez he contemplado las manos y los pies de Cristo. Me encantó. Hay que venir cada año, porque cada año, los Ejercicios son diferentes.

Estoy encantada haber venido. Me encantó la compañía, aunque estábamos en silencio.

Gracias. Me voy muy contenta. Me encantó y tomé notas.

Vine para acompañar a otra persona. Pero resulta que me ha hecho mucho bien. Me hacía falta. Gracias a mi padrino por haber rezado por mí. (cada ejercitante tenía un padrino o una madrina que rezaba por ella durante los cuatro días: ¡Muchas
gracias a cada uno!).







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