domingo, 16 de abril de 2017

¿COMO NO SER FELIZ?




Todo lo que hemos vivido estos días, es una locura, un grandísimo don de Dios, una cosa increíble, pero sin resurrección, nada de nada.

Sin resurrección no venceríamos la muerte. Todo acabaría en la muerte y, Sartre, tendría razón “Todo es absurdo”. Sin resurrección, Jesús no podría comunicar el Espíritu Santo, y, por tanto, no tendríamos su fuerza para vivir lo que nos propone. El evangelio, habría quedado en una utopía, imposible de alcanzar.

La resurrección hace posible el cristianismo, la propuesta cristiana. Por esto, forma parte de los misterios centrales de la vida de Jesús: encarnación, pasión, muerte y resurrección.

Decía que todo lo que hemos vivido estos días, es una locura, un grandísimo don de Dios, vale la pena hacer memoria:
Jesús, Dios, se ha quedado con nosotros en el pan y en el vino de la Eucaristía, y como el Buen Pastor, hace camino con nosotros, nunca nos deja solos. ¡Locura de amor! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz?
Jesús, Dios, ha muerto por nosotros, por cada uno de nosotros. ¡Locura de amor! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz?

Jesús, Dios, nos ha comunicado su Espíritu. ¡¡El Espíritu de Jesús habita en nosotros!! ¡¡Estamos habitados por Dios!! ¡¡Dios está en nosotros!! ¡¡Qué locura!! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz?

Y la presencia del Espíritu del Hijo en nosotros, nos hace hijos de Dios. ¡¡Hijos de Dios!! ¡Qué honor! ¡Qué dignidad! Qué experiencia creernos verdaderamente hijos de Dios. ¡Locura de amor! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz?

Jesús, Dios, nos ha mostrado que Dios es un padre. Los judíos no podían por respeto ni pronunciar el nombre de Dios. Llega Jesús y se refiere a Él como Padre, “papa””abba”. Y, así nos enseña a tratarlo como Padre entrañable y cercano. ¡¡Qué locura!! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz?

Jesús, Dios, con sus enseñanzas, nos abre el camino de la vida verdadera. Estamos hechos para amar, y sólo amando somos felices. Y todas sus palabras, todas  sus enseñanzas, todas sus parábolas, todos sus gestos, llevan a amar a Dios y al prójimo. Y con sus enseñanzas y con su Palabra nos ilumina el camino de la vida. ¡Locura de amor! ¡Qué don de Dios! ¿Cómo no ser feliz?

¡¡Cuánta belleza!! ¡¡No hay belleza igual!!
¡Cuánta locura!
¡Cuánto amor de Dios!
¡Cuánto don de Dios!
¡¡Cuántas posibilidades de ser felices!!

Si estas realidades fueran contempladas, vividas por nosotros, ¡¡imposible no ser felices!! ¡¡Imposible!!

El don de Dios siempre comporta la respuesta del hombre. De nosotros depende de que todo esto se quede en una teoría preciosa o en una realidad vivida.

Podríamos decir que todas estas realidades son “ya sí, pero, todavía no”. “Ya sí”: ya están a nuestro alcance, ya Dios las ofrece. “Pero, todavía no”: nosotros no hemos hecho el paso, el acercamiento, no nos hemos determinado a dejar que Dios sea Dios en nuestra vida. Y vamos haciendo... “ya sí, pero, todavía no”...

¿Si viviéramos todo esto, seríamos sólo cuatrocientas personas en nuestra comunidad, en un pueblo de dieciocho mil habitantes?...


Que su locura, su don, entren en nuestra vida, para ser realmente felices y hacer felices a los demás. ¡¡Porque Dios nos ha creado para ser felices!!

FRANCESC JORDANA




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