domingo, 25 de diciembre de 2016

QUIEN PUEDE CAMBIAR EL CORAZÓN DEL HOMBRE??


Necesitamos buenas noticias, estamos rodeados de malas noticias y de tragedias y desastres por todas partes, y nuestro corazón necesita buenas noticias.

Y hoy el ángel ha dicho: “No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo”.

Pero, esta no es una buena noticia antigua, de hace muchos años, o lejana; ha pasado lejos de aquí. ¡¡Esta buena noticia nos implica directamente!! ¡¡Nos pasa a nosotros!! ¡Qué bien! ¿No? Una buena noticia donde nosotros estamos implicados directamente, donde nosotros no somos unos espectadores de una cosa que pasa, sino participantes de la buena nueva...

Fijaros que el ángel dice: “¡os ha nacido un Salvador!”. Lo dice como una cosa que les pasado a los pastores y por tanto, también a nosotros: “¡os ha nacido...!

Hoy el ángel nos ha dicho a cada uno de nosotros: “Te traigo una buena noticia, que llevará a tu corazón una gran alegría: ¡te ha nacido tu Salvador!”

¡¡Esta buena noticia es la mejor buena noticia del mundo!! Mucho mejor que la buena noticia de que te toque la lotería. Si te toca la lotería tienes más dinero, ¿y qué? ¡Hay gente tan pobre que lo único que tiene es dinero! En cambio esta buena noticia te habla de uno que te salva, y te salva porque tiene la capacidad de cambiar tu corazón...


 ¿Quién puede cambiar el corazón del hombre? ¿Quién puede sanar un alma herida? ¿Quién puede transformar el odio en amor? ¿Quién puede llevar arrepentimiento, reconciliación y paz? ¿Quién puede responder a las grandes preguntas del sentido de la existencia humana?

Sólo hay una respuesta: Jesucristo. ¡¡De aquí nace la alegría de la Navidad!!

Los empresarios, crean puestos de trabajo
Los profesores y maestros, comunican conocimientos
Los políticos, gestionan las cosas públicas
Los programas de autoayuda y psicólogos, te ayudan a hacer pequeños cambios para mejorar algún aspecto de tu vida y a entender qué te pasa.

¡¡¡Todo esto es bueno!!! Pero ¿puede alguna de estas realidades transformar verdaderamente el corazón de las personas? No. Sólo la fuerza del amor de Jesús puede hacerlo.

Os dais cuenta, es el amor de Cristo
quien puede cambiar el corazón del hombre,
quien puede sanar un alma herida,
quien puede transformar el odio en amor,
quien puede llevar arrepentimiento, reconciliación y paz.

¡¡Y de aquí nace nuestra alegría navideña!! Hoy nace para mí, mi Salvador. ¡Hoy nace para ti, tu Salvador!

¡Y este “hoy” es un “hoy” real! La celebración litúrgica de hoy y de los próximos ocho días lo que persigue es que Él nazca en ti. Que tú tengas un corazón suficientemente abierto, suficientemente dócil, para que Él nazca en ti de una manera nueva y se haga más presente a partir de este momento.

¿Aquella noche quién vio la luz? La vieron los pastores, gente sencilla y humilde. Seamos como ellos...

Orígenes, un hombre muy sabio de los siglos primeros, nos dice: “¿Qué me ayuda a mí que el Verbo (Jesús) haya venido a este mundo si no nace en mí?”. Genial pregunta... porque apunta hacia el sentido de esta celebración: Jesús no quiere volver a nacer a Belén, quiere nacer en nuestros corazones.

Dejemos que este Niño nos hable, dejemos que nos hable de sobriedad, dejemos que nos hable de misterio, dejemos que nos hable de ternura, dejemos que nos hable del amor de Dios. Desnudo de todo artificio, nos muestra aquello que es esencial. 

Todo esto ha de ser contemplado, rezado, pensado, para que la alegría de la Navidad nazca en nuestros corazones. Esta alegría no es superficial, ni comercial, no es una alegría huidiza, como una estrella fugaz en la noche. ¡Es la alegría que nace en el silencio del fondo de nuestro corazón!

Francesc Jordana









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