domingo, 4 de diciembre de 2016

"ESTA EN NUESTRAS MANOS"


 Tan tranquilos que estábamos nosotros, más pendientes del Barça – Madrid que del tiempo de Adviento, cuando, de repente, nos aparece el profeta Juan Bautista con  sus palabras ardientes y viscerales.

Y lo que nos viene a decir el profeta es algo que ya nos suena: conversión, “Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos”. Y un poco más adelante pone el dedo allí donde duele, diciendo: “Dad el fruto que pide la conversión”.

Ante estas palabras se pueden dar diversas reacciones:
•  Pueden molestar. ¡¡Con lo bien que estábamos!!... y, ahora ¿nos hemos de convertir...? pero, si esto es muy difícil...
•  Pueden sorprender, no es Cuaresma, qué dice, ahora, éste de conversión...
•  Pueden generar indiferencia, total es un profeta que nos lo dice... si no me convierto cuando  me lo dice Jesús, imaginaros cuando me lo dice el profeta este, “que llevaba un vestido de piel de camello”. Qué aspecto debía hacer, ¿no?
•  Pero, las palabras del profeta pueden generar esperanza en nuestros corazones.
Esperanza, porque refleja un optimismo antropológico. Me explico: cuando nos llama a la conversión, lo hace ¡¡porque cree que es posible cambiar!! ¡¡Está en  nuestras manos!!

¡¡Seamos realistas!! ¡¡Nos hace falta la conversión!! ¡¡A todos!! ¡A mí, el primero! Y a cada uno de una manera diferente, pero, ¡nos hace falta!

Y el Tiempo de Adviento, nos dice que nos hace falta la conversión para poder vivir la Navidad de una manera diferente. Para vivir las fiestas navideñas como Dios quiere, nos es necesario hacer algunos cambios.

Si no nos convertimos, viviremos lo de siempre, como siempre, sin novedades. Y éste no es el dinamismo que Dios quiere. Para hacer una nueva experiencia en esta Navidad, para descubrir nuevas luces, para conseguir nuevos compromisos, nos es precisa ahora la conversión...

Frances Jordana


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