sábado, 2 de enero de 2016

Captar el sentido de los acontecimientos que nos afectan


María ha creído en las palabras del ángel, ha concebido al Hijo, se ha convertido en la Madre del Señor. A través de ella, a través de su «sí», ha llegado la plenitud de los tiempos. 
El Evangelio dice: «Conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón» (Lc 2,19). Ella se nos presenta como un vaso siempre rebosante de la memoria de Jesús, Sede de la Sabiduría, al que podemos acudir para saber interpretar coherentemente su enseñanza. 
Hoy nos ofrece la posibilidad de captar el sentido de los acontecimientos que nos afectan a nosotros personalmente, a nuestras familias, a nuestros países y al mundo entero. Donde no puede llegar la razón de los filósofos ni los acuerdos de la política, allí llega la fuerza de la fe que lleva la gracia del Evangelio de Cristo, y que siempre es capaz de abrir nuevos caminos a la razón y a los acuerdos.

Bienaventurada eres tú, María, porque has dado al mundo al Hijo de Dios; pero todavía más dichosa por haber creído en él. Llena de fe, has concebido a Jesús antes en tu corazón que en tu seno, para hacerte Madre de todos los creyentes (cf. San Agustín,Sermón 215, 4). Madre, derrama sobre nosotros tu bendición, muéstranos el rostro de tu Hijo Jesús, que trae a todo el mundo misericordia y paz. Amén.

A todos deseo un año de paz en la gracia del Señor, rico de misericordia y con la protección maternal de María, la Santa Madre de Dios. 
Y no se olviden por la mañana, cuando se despierten recuerden esa parte de la bendición de Dios “hoy el Señor hace resplandecer su rostro sobre mí” todos: “hoy el Señor hace resplandecer su rostro sobre mí”, ¿otra vez? “hoy el Señor hace resplandecer su rostro sobre mí”.
Papa Francisco, 1 de enero 2016

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