lunes, 24 de agosto de 2015

Testimonios de Ejercicios

Como anunciábamos hace unos días, en este mes de agosto, del 10 al 14,  hemos tenido una hermosa tanda de Ejercicios acompañada por el P. Hernán Pereda y la Hna. Mª Lourdes. 
Compartimos algunos de los testimonios de la clausura:
- Estos días me han servido mucho para crecer en la fe, y encaminarme en el seguimiento del Señor
- No hay dos tandas de Ejercicios iguales. Este año he visto las cosas más claras. He visto que no soy libre para seguir al Señor, que tengo cosas que me lastran
- Hace bastantes años que no hacía Ejercicios y ha sido una experiencia buenísima. Es una manera de ventilar los rinconcitos para poner cada cosa en su lugar.
- Uno de los frutos de estos Ejercicios es recordar la jaculatoria que tanto decía mi madre: Jesús, José, y María.
- Hemos aprendido mucho de las Sagradas Escrituras, Ayuda mucho el saber más sobre esto, sobre los orígenes de la Eucaristía, para la importancia y solemnidad de este acto. En una lectura que he hecho de San Agustín me ha tocado mucho la frase: "No serás tú quien me transforme en ti, sino Tú que te transformarás en Mi"
- Es la primera vez que hago esta experiencia y ha sido fantástico, un gran regalo.
- Vine enferma, muy floja. Se ha producido en mí una gran transformación hasta en la salud del alma. La presentación vivencial de la Misa me ayudará sin duda a vivir las demás Eucaristías. Me ha impresionado la Hora Santa en Getsemaní, también el acercamiento a la Sagrada Familia en Nazaret. Hemos vivido una atmósfera de complicidad, afectividad, simpatía que se ha creado.  Una verdadera vida de fraternidad, que no era un simulacro.
- Hemos asistido a auténticas clases de Teología. Fue algo hermoso. No necesitábamos hablar para comunicarnos. Salgo con mucha felicidad, tranquilidad, pues estamos en las manos de Dios.
- Sólo el Señor nos puede curar de ciertas cosas. Cada año somos diferentes, y cada año el Señor nos sana, de manera diferente. Cada vez me fío menos de mí misma y más de Dios
- Siendo la misma experiencia del año pasado, no es la misma. Voy conociendo más profundamente al Señor. La Historia sagrada no se ha concluido: aún somos los protagonistas. He sentido una alegría especial de saberme hijo amado de Dios para seguir  por sus caminos. He admirado mucho la coherencia que existe en la Biblia.

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