Las diferentes controversias de Jesús con los Fariseos y los maestros de la ley por su manera de vivir la religiosidad, nos han de llevar, a nosotros, a preguntarnos y ¿cómo Jesús valoraría mi práctica religiosa? Si Jesús hablara conmigo ¿qué me reprocharía de mi práctica religiosa o qué me alabaría?

Es bueno formularnos esta pregunta porque el texto de hoy no quede en el pasado... ¿qué me diría Jesús sobre mis prácticas religiosas?

Los fariseos y maestros de la ley, que marcaban mucho el talante espiritual en el tiempo de Jesús, vivían una religiosidad muy centrada en un cumplimiento externo de muchos preceptos y prácticas religiosas. Provocaban una vivencia rigorista y legalista de la religión. Se tenían que hacer un montón de cosas, actos de piedad y prácticas religiosas, pero, estos actos no les ponían en contacto con Dios.

Jesús choca frontalmente con ellos, reacciona ante un culto y unas prescripciones que no tocan el corazón de las personas.

Por esto, dice Jesús, citando al profeta Isaías: “Porque este pueblo… con sus labios me honra,...
Pero ha alejado su corazón de mí...
Y su temor de mí ha sido enseñado por mandamiento de hombres”...

Jesús ¿me lo podría decir a mí? ¿Nos pasa, quizás, a nosotros que en misa decimos palabras (honorarlo con los labios), pero nuestro corazón está lejos de lo que dice (ya no pensamos en lo que estamos diciendo)? ¿Cómo rezo el gloria, el credo, el padrenuestro? ¿Hay el corazón detrás de las palabras? ¡Eh! Que si nos despistamos un día no pasa nada... el problema lo tenemos cuando, habitualmente, sólo honoramos a Dios con los labios, con nuestra presencia de ocho a ocho cuarenta y cinco (doce treinta a una quince), pero nuestro corazón está lejos...

¿Dónde está nuestro corazón? ¿Está alegre y contento con el Señor? Lo que hoy ponemos sobre la mesa, es muy importante.

El Papa Francisco, en una homilía de diario, habla de “cristianos paganos, cristianos mundanos”: “Son "cristianos mundanos, cristianos de nombre, que hacen dos o tres cosas de cristiano, pero nada más. ¡Cristianos paganos!". "El nombre cristiano, pero la vida pagana". También nosotros tenemos que estar atentos a no resbalarnos sobre el camino de los cristianos paganos, cristianos en apariencia.” Indica lo que les pasa: “ …se acostumbran a la mediocridad,… el corazón se enfría, se convierte en tibio. Y a los tibios el Señor les dice una palabra fuerte: 'Porque eres tibio, estoy por vomitarte de mi boca "¡Es muy fuerte! son enemigos de la Cruz de Cristo. Tienen el nombre, pero no siguen las exigencias de la vida cristiana".

Ignasi Ricart en la Hoja Dominical escribe: “En nuestra relación con Dios, estamos tentados de aferrarnos a las falsas seguridades, a una religiosidad externa, a una liturgia estética, pero vacía, sin corazón”.

Más de una vez, ya he dicho lo que ahora diré: “pienso que todos llevamos un pequeño fariseo dentro de nosotros”... Todos, yo el primero, tenemos una tendencia a reducir la religión a unas prácticas, a hacer unas cosas. Y si no ponemos unción, devoción, conciencia de lo que hacemos, si no ponemos fe y esperanza, entonces, la práctica religiosa que hacemos no nos ayuda a entrar en un contacto real y transformante con Dios. Nos quedamos en el acto externo.
¡Porque tan importante como hacer las cosas es cómo las hacemos!

Un verificador de la corrección de nuestras prácticas cristianas: ¡¡la caridad!! La caridad me hace salir de mí, ¡vamos bien! Hay deseo de amar más, ¡vamos bien! Hay nuevas maneras de vivir la caridad, ¡vamos bien! La caridad verifica, autentifica, nuestra relación con Dios, porque es un signo de que Dios está en nosotros, de que la práctica religiosa hace que Dios entre y habite en nosotros.

Por esto, Santiago en su carta, llega a decir: “La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: visitar huérfanos y viudas en sus tribulaciones”.

Estos días, todos estamos consternados por el infierno que viven tantos y tantos inmigrantes. La Caridad, Dios que habita en nosotros, nos ha de mover... Hace unos días después de una misa de diario, una persona decía: “hemos de hacer alguna cosa”... Es verdad, “hemos de hacer alguna cosa”... La caridad es nuestra bandera, nuestro estandarte… ¿qué haremos? …
Francesc Jordana

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