martes, 14 de junio de 2011

TU ERES MI FORTALEZA

                 Esta entrada de hoy, este video clip os puede desconcertar con el estilo que habitualmente os ofrecemos.
              De cara a la JMJ os lo compartimos porque contiene mucha miga.
             Este grupo musical que tanta gloria da a Dios entre los jóvenes "La voz del desierto" está colaborando con múltiples conciertos y con la fuerza de las letras de sus canciones, en la preparación de la venida de Benedicto XVI el próximo mes de agosto a Madrid.
             El chico de verde es el querido sobrino de una de nuestras hermanas

            "Sí, sólo Tu Señor eres mi fotaleza, baluarte donde me refugio"
               Y por un tiempo nos vamos a descansar para rehacer fuerzas de cara al verano que será intenso. Así pues nuestro silencio de unas semanas no será olvido de nuestros seguidores, ni mucho menos. Os llevamos siempre en nuestra oración.


Algunas hermanas con la familia Guinart que nos facilita este tiempo de descanso


lunes, 13 de junio de 2011

RECUERDO DE UN AMIGO


   Jean Jacques Herault nuestro amigo, era un "vividor". "Vividor" en el muy buen sentido de la palabra. Soltero y sin compromiso, amaba la vida, y luchó por mantenar la suya y la de los demás con una ilusión y un empeño por gastarla en el amor a Dios y a los demás, alucinante.
   Fue un gran buscador y amante de la Verdad. Aún recuerdo cuando le conocimos. Habíamos entrado en contacto con un grupo de estudiantes de filosofía. No, no de aquellos que van a la Facultad. Sino de los que como en tiempos de Sócrates, Platón, Aristoteles seguían las clases de un maestro que les iba haciendo comprender la grandeza de la inteligencia humana capaz de captar la realidad: ¡eso es la verdad!. Y Jean Jacques la había buscado tanto tiempo en caminos no muy ortodoxos. Aquellos cursos del Sr. Henri Porte le habían hecho descubrir también que la existencia de Dios es algo razonable.
   "Teníamos convertida la inteligencia, pero faltaba que la conversión pasara al corazón" decía él al terminar aquellos Ejercicios Espirituales que realizó con otros jóvenes de su grupo a finales de 1997. Desde entonces creo que ni un sólo año se perdió esta experiencia que tanto bien producía en su vida.
    Desde hace unos años iba de recaída en recaída en su cancer de hígado. Tenía una gran confianza en el Señor; por periodos largos se sentía sanado por El. Se sentía con una misión.
   

     En sus últimos días escribía  esta oración  que se ha publicado en el reverso de su recordatorio. Quisiera compartirosla:

    "Señor, heme aquí: vengo con el corazón quebrantado,
con mi cuerpo y mi corazón paralizado, lleno de miedos,
y de toda la historia que conoces tan bien.
    Sé, y creo, que puedes sanarme,
deseo abrirte la puerta de mi corazón paralizado,
pero no sé cómo hacer.
    Señor, soy incapaz, mi fe es demasiado débil,
mis miedos demasiado grandes.
    Señor mira la fe de mi hermano y mi hermana
que hoy me llevan en mi camilla,
incapaz de echarme yo mismo a tus pies.
    Señor Jesús, abre la tumba de mi corazón
y expulsa las fobias que lo habitan.
Pues quiero vivir, quiero sanar, quiero conocer el amor.
Señor, Tú eres infinitamente más fuerte y grande
que mis resistencias.
Sé el vencedor de mis resistencias.
Así sea. FIAT."

domingo, 12 de junio de 2011

¡¡¡FUEGO!!!


    Sí, ¡fuego! ¡Fuego! ¡Fuego Divino!!! es lo que en el día de hoy celebramos.
     Fuego que caldea, que calienta.
     Fuego que ilumina.
     Fuego que purifica.
     No, no es día de sacar los extintores y las mangueras. ¡Cuidado! ¡¡¡No!!!
Es día de dejarse abrasar
    "He venido a traer fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya hubiera prendido!" decía Jesús hace 2000 años ya.


    ¿Por qué estamos tan tibios los cristianos?
    ¿Por qué no nos dejamos prender por este Fuego de Amor que une tan íntima y substancialmente al Padre y al Hijo y del cual todos recibimos la llama en el Bautismo, en la Confirmación?
    ¡¿Pero si para eso estamos hechos?! ¡Si justamente es eso lo que nos hará inmensamente felices!
      Seamos pirómanos y no apaga velas.
     Dejémonos abrasar cada día más por la incandescencia de este Espíritu de Jesús, Espíritu Consolador, el Defensor, nuestro Abogado ante el Padre, el Agua Viva que sacia nuestra sed insaciable...


     "Perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, y de María la madre de Jesús, y de sus hermanos".Hch 1, 14
     Nuestras casas, nuestras comunidades querrían ser los nuevos Cenáculos de nuestros tiempos, donde el Espíritu Santo sigue abrasando, purificando, encendiendo los corazónes del más puro Amor. Para perpetuar Pentecostés en nuestro mundo.
    
     Porque el Espíritu no descansa. Sólo le faltan personas que se pongan a tiro de su gracia. Y ya sabéis que los Ejercicios Espirituales son el medio privilegiado.
    
    En esta fiesta el grupo de la Unión Seglar aprovecha este Cenáculo que ofrecemos para hacer sus Ejercicios. Os las encomendamos.

viernes, 10 de junio de 2011

MARÍA Y PENTECOSTÉS


     No hay Iglesia sin Pentecostés. Y quiero añadir: no hay Pentecostés sin la Virgen María. Así fue al inicio, en el Cenáculo, donde los discípulos «perseveraban en la oración con un mismo espíritu, en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús, y de sus hermanos», como nos relata el libro de los Hechos de los Apóstoles (1, 14). Y así es siempre, en cada lugar y en cada época. en cualquier lugar donde los cristianos se reúnen en oración con María, el Señor dona su Espíritu.
     Queridos amigos, en esta fiesta de Pentecostés, también nosotros queremos estar espiritualmente unidos a la Madre de Cristo y de la Iglesia invocando con fe una renovada efusión del divino Paráclito. La invocamos por toda la Iglesia, a fin de que el mensaje de la salvación se anuncie a todas las naciones.
Benedicto XVI

jueves, 9 de junio de 2011

DESCANSO

          La única promesa del Corazón de Jesús revelada en el Evangelio es que Él será “nuestro descanso”. El texto que se lee en la Solemnidad del Sagrado Corazón dice así: “Venid a mí todo los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré; aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso” (Mt 11,28-29).
          El Señor es el descanso del que ama y confía. La vida nos agota y nos cansa, cuando no sabemos poner nuestra vida en sus manos. El Señor nos dice que vayamos con Él, a la oración, a la Eucaristía, y que descansemos. No es buena una vida espiritual que nos agota. Es verdad lo que decía san Juan de la Cruz, que “quien ama, ni cansa ni se cansa”. El descanso del alma es vivir en las entrañas de Jesús. Allí donde nuestra vida más necesita de alivio, porque son muchas las cosas que nos agobian.
           El no saber descansar es uno de los males más grandes de nuestro tiempo. Dime cómo descansas y cómo te cansas, y te diré cómo es tu vida. Sólo cuando “hemos conocido el Amor” nuestra vida se hace un descanso auténtico.
          Sin Amor no hay descanso. Sin descanso se hace insostenible el amor. Por eso las dos cosas las encontramos en el Corazón de Cristo. Allí el amor que nos hace libres. Allí un descanso que nos hace estallar en gozo y alegría. En su Corazón hemos encontrado el amor que nos hace descansar. Sólo tenemos que vivir amando, con la conciencia de que en esa medida nuestra vida se hace verdadero y continuo descanso.
Monseñor Francisco Cerro, obispo de Coria- Cáceres

miércoles, 8 de junio de 2011

LOS JÓVENES Y LA IGLESIA

   
    Me ha pareceido interesante compartiros esta artículo encontrado en la página de 'Religión Digital'. Creo que en los momentos sociales, culturales y también en preparación de las JMJ en las que muchos estamos implicados con tanta ilusión, nos hace bien escuchar la palabra de nuestros pastores.
    El obispo de Solsona, Xavier Novell, de 41 años, defiende una vida de exigencia frente al desencanto de la juventud, cuestiona la imposición de un proyecto social y moral a base de leyes.
    El obispo más joven de España, que lleva unos 20 años trabajando con niños y jóvenes, ha escrito una "Carta a los jóvenes" (Editorial Espasa), con la que busca atraer a los veinteañeros hacia la Iglesia católica y, como primer paso a la Jornada Mundial de la Juventud.
    Es una carta "para despertar su interés por la propuesta cristiana", que propone un camino "muy exigente, muy radical y muy atrayente, y esconder eso es fracasar en el proyecto evangelizador".
   Una carta que el obispo catalán quiere que sea de ida y vuelta, y para ello el libro finaliza con su dirección de email animando a los lectores a responderle. Novell i Gomá es consciente del alejamiento de buena parte de los jóvenes de la Iglesia católica, "por ignorancia, por prejuicio o por conocer la propuesta cristiana solo a través de los terribles titulares en los medios".
    Y considera que "esta juventud materialista, consumista y relativista, acabará cayendo en el desánimo y el vacío, y entonces volverá su vista a la Iglesia".    Por ello, dice, "tengo la teoría de que nos va a tocar mucha pastoral sanitaria, que es ir recogiendo a jóvenes tirados en la cuneta; que después de vivir 50 experiencias fracasadas están desanimados o deprimidos con la vida" y si entonces se abren a Cristo "descubrirán que la vida es maravillosa y que todo puede ser nuevo".


     "Quien esté buscando y cuestionando, va a descubrir en la JMJ que Dios está vivo y que los que van a las parroquias no son frikis y feos, que también son chicos guapos, simpáticos, que van al gimnasio, que estudian, bailan y visten como la gente normal, pero que eso no es su vida, que su vida es el Señor".
    Preguntado por cómo se justifican los gastos y la masiva ocupación del espacio público que va a suponer la JMJ, Novell plantea que "nadie pone en duda que se acapare el espacio público de Barcelona para celebrar la Champions del Barca".
    "Que vengan un millón de jóvenes de todo el mundo a Madrid en mitad de agosto, cuando está todo el mundo en la playa, me parece que no es desproporcionado, ni absurdo; me parece que es fantástico", argumenta.


    Preguntado por la otra juventud, la que protesta estos días en las plazas, considera que tienen "un móvil perfectamente comprensible y que se puede compartir" pero, advierte: "la democracia perfecta no existe. Lo fácil es criticar que todo esta mal y lo difícil es hacer algo constructivo".

lunes, 6 de junio de 2011

AYER VIVI UN DIA MARAVILLOSO JUNTO AL SEÑOR

Un grupo de participantes al final de la comida
     El comentario al post y el siguiente mensaje recibidos ayer nos invitan a compartiros lo vivido en el fin de semana.
    "AYER VIVI UN DIA MARAVILLOSO JUNTO AL SEÑOR !!!!! GRACIAS A TODAS Y MUCHISIMOS CARIÑOS !!!!!!" nos decía un escrito recibido ayer.
   No ha habido estruendos, ni cláxones por las calles (como cuando gana el Barça), pero nuestra casa ha servido para que varias personas se acerquen más íntimamente al Señor, saboreen más y mejor su Presencia vivificante, renovadora, serenadora, motivadora... Podría seguir añadiendo adjetivos pero creo que ya basta y comprendéis.

durante los testimonios de la merienda de clausura
    El sábado fueron un grupo de 28 mujeres que compartieron la jornada de Retiro espiritual. Algunas caras nuevas, otras habituales, otras conocidas pero que nunca habían venido y que dijeron al final: "Si huviéramos sabido lo que es esto huviéramos aceptado antes las invitaciones" ¡Lo que nos faltaba escuchar para perseverar en las convocatorias y difusión de estos días de gracia!.
    El tema central fue el centro del cristianismo: Cristo, y lo central de Cristo su Corazón Redentor. 
    Por la mañana tuvimos una meditación y un largo rato de adoración del Santísimo Sacramento. Las que querían podían aprovechar del Sacramento de la reconciliación gracias a la generosidad y disponibilidad a prueba de un amigo sacerdote en Sabadell.
    Por la tarde tras el Rosario tocamos un tema de máximo interés hoy: "el Cristianismo y la Nueva Era, frente a frente". Todo estaba tomado del interesante documento «Jesucristo, portador de agua viva. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era» publicado en 2003 por los Consejos Pontificios para la Cultura y para el Diálogo Interreligioso . Gran interés suscitó en todas y fuerte reacción de una participante que se sintió muy concernida por todo lo tratado y que os encomiendo a vuestra oración. En ella percibí una busqueda sincera de Cristo pero no quizás en el camino que El mismo nos ha trazado. Oremos, pues si el Señor nos la envió tendrá sus razones. 

    La santa Misa celebrada por el P. Cueto recién llegado de Francia, clausuró esta hermosa jornada tras la cual las prisas por marchar habían desaparecido y alargamos con una merienda durante la que compartimos testimonios unas y otras.
Retiro de hombres el domingo

    El domingo tuvimos la  función siguiente, esta vez para los hombres. "¡Pero si son 8 gatos!" me dijo el Padre cuando les fui a sacar una foto. Los que fueran pero buenos, motivados y felices de aprovechar esta oportunidad para acercarse más al Señor y rehacer las fuerzas en la oración, formación y sacramentos. El hecho de que las mujeres les habían triplicado en número creo que les picó y se propusieron de ser más para los próximos retiros.
    Una vez más damos gracias al Señor por su obra en las almas que tanto nos confunde. No hace ruido ese Espíritu del Señor que deseamos con ardor en esta novena de Pentecostés. Pero renueva y vivifica en profundidad.


"Ven Espíritu Santo,
Ven Padre de los pobres,
Ven dador de las gracias.
Ven lumbre de los corazónes"

domingo, 5 de junio de 2011

DIA FELIZ

     
    San Ignacio en sus Ejercicios Espirituales nos hace pedir la gracia en las meditaciones de la Cuarta semana, dedicada a la Resurrección de Cristo,  de "la alegría y gozo internos por tanto gozo y tanta gloria de la que goza Jesús resucitado". Es una gracia totalmente desinteresada, gratuita, centrada en Cristo, que pone muy de manifiesto el siguiente texto para la fiesta de hoy que nos ofrece Carlos de Foucauld, el hermano universal.  
   
    "Cuando estamos tristes o desanimados de nosotros mismos, de los demás, de las cosas, pensemos que Jesús está glorioso,  sentado a la derecha del Padre, bienaventurado para siempre y que si le amamos como se debe, la felicidad de la dicha del Ser Infinito debe vencer infinitamente en nuestras almas la tristeza proveniente de los males de los seres limitados.
    Por lo tanto ante la visión de la felicidad de nuestro Dios, nuestra alma debe entrar en el júbilo, y las penas que la ahogan deben desaparecer como las nubes ante el sol: nuestro Dios, nuestro todo es feliz.
    Alegrémonos sin fin, pues todos los males de las criaturas son un átomo junto a la felicidad del Creador.
   ¡Día bendito entre todos! ¡El más hermoso día de todos! No, el año no tiene una fiesta que sea más dulce a mi corazón.
    Navidad es un don que me haces al precio de qué porvenir doloroso para Ti. Pascua es la manifestación, a mis ojos, de la manifestación en la que entró Tu alma en la hora de su muerte y el comienzo de la gloria para tu Cuerpo. Hoy celebramos tu felicidad completa, total. Hoy recibes tu recompensa a la derecha del Padre.
   No tengo nada más que hacer que pedirte, mi Dios, Rabbuni, no tengo otra cosa que hacer sino agradecerte: “Te doy gracias Señor por tu inmensa Gloria”. No tengo más que decir: “Amén, amén, Alleluia”. No tengo más que hacer sino rezar por tu Iglesia, Tu Cuerpo Místico, por las almas, tus miembros místicos. Pero estoy satisfecho, feliz y no tengo más que decir ‘Amén, amén, por siempre amén’ y '¡gracias! ¡gracias! ¡por siempre gracias!' "
Beato Carlos de Foucauld

sábado, 4 de junio de 2011

NADA ES IMPOSIBLE A DIOS

  
   Queremos unir nuestras voces a la de María, en su mismo cántico de alabanza, con Ella queremos alabar al Señor por las maravillas que continúa haciendo en la vida de la Iglesia y de cada uno de nosotros.
   María ha creído de verdad que “nada es imposible para Dios” (v.37) y, firme en esta confianza, se ha dejado guiar por el Espíritu Santo en la obediencia cotidiana a sus planes. ¿Cómo no desear, para nuestra vida, el mismo abandono confiado? ¿Cómo nos podremos oponer a esta felicidad que nace de una profunda e íntima familiaridad con Jesús? Por esto dirigiéndonos hoy a la “llena de gracia”, le pedimos obtener para nosotros también, de la Providencia Divina, el poder pronunciar cada día nuestro “sí” a los planes de Dios con la misma fe humilde y sincera con la que Ella pronunció el suyo, también cuando en ellos se nos llama a abrazar la cruz.
    En este tiempo pascual, mientras invocamos del Resucitado, el don del Espíritu Santo, encomendamos a la maternal intercesión de la Virgen, la Iglesia y el mundo entero.
   María Santísima que en el Cenáculo invocó con los Apóstoles al Consolador, obtenga para todos los bautizados, la gracia de una vida iluminada por el misterio del Dios crucificado y resucitado, el don de saber acoger cada vez más en la propia existencia, la señoría de Aquel que con su Resurrección ha derrotado a la muerte.
Benedicto XVI, 31 de mayo 2011

viernes, 3 de junio de 2011

AMOR DE DIOS TRADUCIDO A LO HUMANO

     Mes de junio, mes del Corazón que ha amado apasionadamente, humana y divinamente. Nadie le ha ganado en amor.
     Esto es el Corazón de Jesús "El Amor de Dios traducido a lo humano" decía nuestro Fundador, el P. Vallet, quien nos infundió una gran y sólida devoción a este Corazón que es una misma cosa con el Corazón de Inmaculado de María .
     "Dentro del Corazón de Jesús, dentro, dentro del Corazón de Jesús, viviremos, seremos abrasados, modelados." Así nos quería él, que nos incitaba a instaurar el Reino del Corazón de Jesús en los hombres, en las familias, en la sociedad. Sabiendo que "el Corazón de Jesús no reinará en la tierra, hasta que o hayamos hecho reinar en ella el Purísimo Corazón de María, que es el único que puede prepararnos a aquel amor y alcanzarnos todas las gracias necesarias para eso"
      Es sobre ese “libro de texto (el Corazón de Jesús) que debemos estudiar a la luz de la fe, con aplicación, valerosamente… en qué consiste la verdadera caridad, el verdadero amor"
     "Los hombres tienen necesidad de conocer las profundidades, las delicadezas, la indulgencia magnánima de este Corazón paciente y misericordioso, y de imitarlas."    


    "El mundo actual no podrá levantarse sin un prodigio de la Misericordia del Corazón de Jesús, infundiéndole una prodigiosa esperanza y confianza para atraerlo a Cristo, y obtener que en fin, se arroje en el Corazón mismo de Dios y sea salvado."
     "¡Oh Jesús que sois todo Corazón! Confío en Vos por todos los que de Vos desconfían. Confío que me haréis santo, por todos los que uno tras otro van perdiendo esta confianza que tanto os honra.                               
     Confío que mis pecados no os apartaran de mí, por todos los que uno tras otro, al verse débiles acaban por desmayar y alejarse de Vos. Confío que a pesar de tanta tibieza mía, de tanta culpa, tanta distracción, tanta ingratitud, Vos no dejareis de asistirme siempre".
 

jueves, 2 de junio de 2011

CARA A CARA

     
     Leyendo el Antiguo Testamento, una figura destaca entre otras: la de Moisés, como hombre de oración.
    Moisés, el gran profeta y guía en el tiempo del Éxodo, ejerció su función de mediador entre Dios e Israel, haciéndose portador, hacia el pueblo, de las palabras y mandatos divinos, conduciéndolo hacia la libertad de la Tierra Prometida, enseñando a los israelitas a vivir en la obediencia y en la confianza hacia Dios, durante la larga estancia en el desierto, pero también, sobre todo, rezando.

  
Reza por el Faraón cuando Dios, con las plagas, intentaba convertir el corazón de los egipcios (cfr Ex 8–10); pide al Señor la curación de la hermana María, enferma de lepra (cfr Nm 12,9-13), intercede por el pueblo que se había rebelado, aterrorizado por el informe de los exploradores (cfr Nm 14,1-19), reza cuando el fuego estaba devorando el campamento (cfr Nm 11,1-2) y cuando serpientes venenosas estaban haciendo una masacre (cfr Nm 21,4-9); se dirige al Señor y reacciona protestando cuando el peso de su misión se hizo demasiado pesado (cfr Nm 11,10-15); ve a Dios y habla con Él “cara a cara, como uno habla con su amigo” (cfr Ex 24,9-17; 33,7-23; 34,1-10.28-35).
    
    También cuando el pueblo, en el Sinaí, pide a Aarón hacer un novillo de oro, Moisés reza, explicando de modo emblemático su propia función de intercesor. El episodio está narrado en el capítulo 32 del Libro del Éxodo. Es en este episodio donde quisiera detenerme en la catequesis de hoy, en particular en la oración de Moisés que encontramos en la narración del Éxodo.

   El pueblo se encontraba a los pies del Monte Sinaí, mientras Moisés, en la cima del monte, esperaba el don de las Tablas de la Ley, ayunando durante cuarenta días y cuarenta noches (cfr Ex 24,18; Dt 9,9). El número cuarenta tiene un valor simbólico y significa la totalidad de la experiencia, mientras que con el ayuno se indica que la vida viene de Dios, es Él el que la sostiene. El hecho de comer, de hecho, implica la asunción del alimento que nos sostiene; por esto ayunar, renunciando a la comida, adquiere, en este caso, un significado religioso: es un modo de indicar que no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca del Señor (cfr Dt 8,3). Ayunando, Moisés, indica que espera el don de la Ley divina como fuente de vida: esta desvela la voluntad de Dios y nutre el corazón del hombre, haciéndole entrar en una Alianza con el Altísimo, que es fuente de vida, es la vida misma.

   
 Pero, mientras el Señor, sobre el monte, da a Moisés, la Ley, a los pies del mismo el pueblo la desobedece. Incapaces de resistir en la espera y la ausencia del mediador, los israelitas piden a Aarón: Fabrícanos un Dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto”(Ex 32,1).  Cansado de un camino con un Dios invisible, ahora que Moisés, el mediador, ha desaparecido, el pueblo pide una presencia tangible, palpable, del Señor, y encuentra en el becerro de metal fundido hecho por Aarón, un dios que se hace accesible, manipulable, a la mano del hombre. Esta es una tentación constante en el camino de la fe: eludir el misterio divino construyendo un dios comprensible, que corresponda a los propios esquemas, a los propios proyectos. Todo lo que sucede en el Sinaí muestra toda la necedad y vanidad ilusoria de esta pretensión porque, como afirma irónicamente el Salmo 106, “así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto” (Sal 106,20).
     Por esto el Señor reacciona y ordena a Moisés que descienda del monte, revelándole lo que el pueblo está haciendo y terminando con estas palabras: “Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación” (Ex 32,10). Como con Abraham con respecto a Sodoma y Gomorra, también ahora Dios desvela a Moisés lo que pretende hacer, como si no quisiese actuar sin su consentimiento (cfr Am 3,7). Dice: “mi ira arderá contra ellos”. En realidad, este “mi ira arderá contra ellos” lo dice para que Moisés intervenga y le pida que no lo haga, revelando así que el deseo de Dios es siempre de salvación. Como para las dos ciudades en tiempos de Abraham, el castigo y la destrucción, con los que se expresa la ira de Dios como rechazo del mal, indican la gravedad del pecado cometido; al mismo tiempo, la petición del intercesor pretende manifestar la voluntad de perdón del Señor.
   


     Esta es la salvación de Dios, que implica misericordia, pero que siempre denuncia la verdad del pecado, del mal que existe, así el pecador, reconociendo y rechazando el propio mal, pueda dejarse perdonar y transformar por Dios. La oración de intercesión hace operativa de esta manera, dentro de la realidad corrupta del hombre pecador, la misericordia divina, que encuentra su voz en la súplica del que reza y se hace presente a través de él donde hay necesidad de salvación.
   
     La súplica de Moisés se centra en la fidelidad y la gracia del Señor. Este se refiere primero a la historia de redención que Dios ha comenzado con la salida de Israel, para después recordar la antigua promesa hecha a los Padres. El Señor ha logrado la salvación liberando a su pueblo de la esclavitud egipcia; ¿por qué entonces -pregunta Moisés-“tendrán que decir los Egipcios: 'El los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra?'” (Ex 32,12). La obra de salvación que se ha comenzado debe ser completada; si Dios hiciese perecer a su pueblo, esto podría ser interpretado como el signo de una incapacidad divina de llevar a cumplimiento el proyecto de salvación. Dios no puede permitir esto: Él es el Señor bueno que salva, el garante de la vida, es el Dios de misericordia y de perdón, de liberación del pecado que mata.


   Y así Moisés apela a Dios, a la vida interior de Dios contra la sentencia exterior. Pero entonces, argumenta Moisés con el Señor, si sus elegidos perecen, aunque si son culpables. Él podría parecer como incapaz de vencer al pecado. Y esto no se puede aceptar. Moisés ha tenido una experiencia concreta del Dios de salvación, y ha sido enviado como mediador de la liberación divina y reza con su oración, se hace intérprete de una doble inquietud, preocupado por la suerte de su pueblo, pero además está también preocupado por el honor que se debe al Señor, por la verdad de su nombre. El intercesor quiere, de hecho, que el pueblo de Israel se salve, porque es el rebaño que se le ha confiado, pero también para que en esa salvación se manifieste la verdadera realidad de Dios. Amor por los hermanos pero también por Dios que se complementan en la oración de intercesión, son inseparables. Moisés, el intercesor, es el hombre dividido entre dos amores, que en la oración se unen en un único deseo de bien.
    Después, Moisés apela a la fidelidad de Dios, haciéndole recordar sus promesas: “Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: 'Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia'” (Ex 32,13). Moisés hace memoria de la historia fundadora de los orígenes, de los Padres del pueblo y de su elección, totalmente gratuita, en la que sólo Dios había tenido la iniciativa. No por sus méritos, ellos recibieron la promesa, pero por la libre elección de Dios y de su amor (cfr Dt 10,15).
     Y ahora, Moisés pide que el Señor continúe fiel a su historia de elección y de salvación perdonando a su pueblo. La intercesión no excusa el pecado de su gente, no enumera presuntos méritos ni del pueblo ni suyos, pero si apela a la gratuidad de Dios: un Dios libre, totalmente amor, que no cesa de buscar al que se aleja, que permanece siempre fiel a sí mismo y que ofrece al pecador la posibilidad de volver a Él y convertirse, con el perdón, en justo y capaz de ser fiel.



    Moisés pide a Dios que se muestre más fuerte que el pecado y que la muerte, y con su oración provoca esta revelación divina. Mediador de vida, el intercesor se solidariza con el pueblo; deseoso sólo de la salvación que Dios mismo desea, el renuncia a la perspectiva de convertirse en un nuevo pueblo agradecido al Señor. La frase que Dios le había dirigido, “de ti, en cambio, suscitaré una gran nación”, no es, ni siquiera, tomada en consideración por el “amigo” de Dios, que sin embargo está preparado para asumir, no sólo, la culpa de su gente, también todas sus consecuencias.
    Cuando, después de la destrucción del becerro de oro, vuelva al monte de nuevo, a pedirle la salvación de Israel, dirá al Señor: “¡Si tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto...! Y si no, bórrame por favor del Libro que tú has escrito” (v.32). Con la oración, deseando el deseo de Dios, el intercesor entra siempre más profundamente en el conocimiento del Señor y de su misericordia y se hace capaz de un amor que llega hasta el don total de sí mismo. En Moisés, que está en la cima del monte cara a cara con Dios y que se hace intercesor por su pueblo, se ofrece a sí mismo - “bórrame”-, los Padres de la Iglesia han visto una prefiguración de Cristo, que en la alta cima de la cruz realmente esta delante de Dios, no sólo como amigo sino como Hijo. Y no sólo se ofrece - “bórrame”-, sino que con su corazón traspasado se hace “borrar”, se convierte, como dice el mismo san Pablo, en pecado, lleva consigo nuestros pecados para salvarnos a nosotros: su intercesión no es sólo solidaridad, sino que se identifica con nosotros: nos lleva a todos en su cuerpo. Y así toda la existencia de hombre y de Hijo es el grito al corazón de Dios, es perdón, pero un perdón que transforma y renueva.
    

   Creo que debemos meditar esta realidad. Cristo está delante del rostro de Dios y reza por mí. Su oración en la Cruz es contemporánea a todos los hombres, contemporánea a mí: Él reza por mí, ha sufrido y sufre por mí, se ha identificado conmigo tomando nuestro cuerpo y el alma humana. Y nos invita a entrar en su identidad, haciéndonos un cuerpo, un espíritu con Él, porque desde la alta cima de la Cruz, Él no ha traído nuevas leyes, tablas de piedra, sino que se ha traído a sí mismo, su cuerpo y su sangre, como nueva alianza. Así nos hace consanguíneos a Él, un cuerpo con Él, identificado con Él. Nos invita a entrar en esta identificación, a estar unidos a Él en nuestro deseo de ser un cuerpo, un espíritu con Él.
    Oremos al Señor para que esta identificación nos transforme, nos renueve, porque el perdón es renovación y transformación.
     Querría terminar esta catequesis con las palabras del apóstol Pablo a los cristianos de Roma: “¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica.¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? [...]ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados [...] ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor” (Rm 8,33-35.38.39)

miércoles, 1 de junio de 2011

INTENCIONES DEL SANTO PADRE PARA EL MES DE JUNIO

Padres CPCR y ejercitantes diáconos
 con Monseñor Centène, obispo de Vannes (FR)
Intención General
Para que los sacerdotes, unidos al Corazón de Cristo, sean siempre verdaderos testimonios del amor cuidadoso y misericordioso de Dios.

     Un año después de la clausura del año sacerdotal, período en el que la Iglesia se unió de manera particular en oración por sus sacerdotes en medio de escándalos de una pequeñísima parte de ellos, el Papa nos recuerda de nuevo la necesidad de orar por nuestros pastores.
    Los escándalos reales hechos públicos han acarreado un grave perjuicio en la percepción de su vocación por parte de la opinión pública. Es verdad, no son santos consumados, la unción sacerdotal no suprime en ellos fragilidades, carácteres más o menos compatibles con los nuestros, errores...
    Pero son los canales por donde Cristo ha querido pasar. Cristo se fia de ellos para llegar a nosotros.
    Tengamos confianza en lo que Dios puede en ellos con su gracia, con nuestra oración y con nuestro cariño, comprensión y colaboración. Nos necesitan.



    Intención Misionera
Para que el Espíritu Santo haga surgir de nuestras comunidades numerosas vocaciones misioneras, dispuestas a consagrarse plenamente a la difusión del Reino de Dios.


    Si el Espíritu del Señor puede sacar de las piedras hijos de Abraham, ¿qué no podrá sacar de nuestro mundo?
    Si los chinos pueden encontrar en la crisis actual un trampolín para seguir creciendo económicamente, ¿qué no haremos nosotros los cristianos en este tiempo de crisis de valores, porque crisis de fe, de esperanza y de caridad, para colaborar en la extensión del Reino?
    Sí, unamos nuestra oración a toda la Iglesia para que saliendo de la mediocridad en la que vivimos los cristianos colaboremos con el Espíritu Santo en el nacimiento de las vocaciones misioneras que necesitamos

    Comenzamos el mes de junio, mes que la Iglesia dedica tradicionalmente al Sagrado Corazón de Jesús. Pongamos en El toda nuestra confianza y no seremos defraudados