sábado, 29 de noviembre de 2014

¿Qué querrá decir velar, no dormirnos?

  Una experiencia común a todos nosotros, o a la mayoría, es que nos cuesta despertarnos. ¡Cuesta!, pero una vez te has despertado y te has duchado estás contento,  alegre y motivado por haberte despertado a la primera.
 Hoy Jesús nos dice: “Mirad, vigilad”. “...velad entonces...”. “No sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos”. “...lo digo a todos: ¡Velad!”. Jesús sólo nos propone cosas buenas, sólo nos propone cosas que nos hagan bien. Por tanto, este velar, este estar despiertos es bueno, nos motiva, nos da alegría, nos da vida. ¿Qué querrá decir este “velar”?

  Otra experiencia común es que hay circunstancias en las que por mucho sueño que tengamos, no podemos dormirnos, como por ejemplo, cuando estamos conduciendo. Si nos viene el sueño al volante, abrimos la ventana, ponemos la radio a tope, nos ponemos a cantar, lo que sea para no ceder al sueño, nos va la vida.

  Después de escuchar a Jesús hoy también nos ha de quedar claro: no podemos dormirnos, prohibido dormirse, es peligrosísimo, nos va la vida. ¿Qué querrá decir este “velar”?

  ¿Qué querrá decir velar, no dormirnos? El tiempo litúrgico nos da un contexto para ayudarnos a responder a la pregunta. Los tiempos litúrgicos son una luz para poder interpretar los evangelios.

 ¿Qué querrá decir velar, no dormirnos? ¿Por qué Jesús le da tanta importancia? ¡¡Porque Jesús viene y nos puede pasar desapercibido!! Y viene de tres maneras muy diferentes. Tres venidas a las que hemos de estar atentos:

•    La venida histórica de Jesús (celebramos el 25 de diciembre). ¡Nunca destacaremos bastante la sorpresa de un Dios hecho hombre! De esta  hablaremos más adelante. Comprender toda la grandeza e implicaciones de este acontecimiento es estar velando, es estar despiertos.

•    La segunda venida de Jesús, la Parusía. El fin de la historia tal y como la conocemos. Y empezará un cielo nuevo y una tierra nueva. Seguramente, ninguno de nosotros, viviremos esta Parusía, pero sí que viviremos nuestra Parusía personal, que es  nuestra muerte, nuestro encuentro definitivo con Cristo. Moriremos. ¡Moriremos todos! Caminamos hacia la muerte. No podemos tener miedo a la muerte. Y es bueno pensar en la muerte. Nos hace bien pensar en este encuentro definitivo con Jesucristo. No sabemos cuándo volverá el amo de casa... que no nos encuentre durmiendo. Que nos encuentre despiertos, dispuestos a abrazar con dulzura a nuestra hermana muerte, como decía San Francisco de Asís.
 •    La venida intermedia, que es la que sucede cada día cuando rezamos, cuando hacemos el bien, cuando participamos de la eucaristía, cuando tenemos un problema, cuando las cosas nos van bien. Hay un continuo advenimiento de Cristo a nuestra vida. ¡Estar velando, despierto, se refiere a descubrirlo cada día, a cada paso, a cada momento! La vida es fuente de santificación, las cosas ordinarias, no sólo los actos piadosos. Él nos espera en los lugares y los acontecimientos más inverosímiles. ¡Porque Dios es adviento!

  ¡¡Velar!! “Mirad, vigilad”. “...velad entonces...”. “No sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos”. “...lo digo a todos:¡Velad!”.

  Muy bien. Ahora ya sabemos qué quiere decir velar, pero ¿cuál es el camino para velar, para estar despiertos?, que hemos visto que es tan importante. ¿Qué hará que podamos tener esta actitud? Lo explico a partir de la primera lectura: “Nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano”. Hemos de  desear ser arcilla en sus manos, tener bastante docilidad para que Él nos pueda trabajar. A mí me parece que todos somos arcilla un poco seca. Al Señor le cuesta mucho trabajarnos.


  En parte, es fruto del momento cultural que vivimos. He participado durante tres jueves en unas conferencies de Xavi Morlans en Barcelona. Muy buenas. En la primera, nos hablaba de la apoteosis del yo, del tsunami del yo: del deseo desbocado de afirmación. Nada no me puede atar si no me apetece. Ningún vínculo que pueda impedir mi autorrealización. Hago lo que a mí me parece y como a mí me parece. Nadie puede decirme qué he de hacer.

  Me decía el Cardenal Jubany, que media hora después de morir nosotros, moriría nuestro amor propio. Lo decía para hacer notar la fuerza que tiene en nosotros. Nos hemos de revisar de amor propio, de deseo de hacer lo que me parece. Nos hemos de revisar de creer que somos los más listos. Nos hemos de revisar de creer que ya lo hacemos todo bien. Todo esto ante una palabra que nos dice: yo soy el alfarero y vosotros la arcilla.  Yo soy el alfarero y...

  Dejémonos hacer, modelar. Aunque...., dejémonos hacer. Él es el mejor escultor del mundo. Docilidad... y un camino que la Iglesia nos indica cada vez con más insistencia para lograr esta docilidad es la proximidad, el trato, con la palabra de Dios.

  San Jerónimo: “Ignorar las escrituras es ignorar a Cristo.
Francesc Jordana

Dejarse conducir


viernes, 28 de noviembre de 2014

Lo que separa a la masonería del cristianismo

  El testimonio de Maurice Caillet plasmado en el libro Yo fui Masón, ha dado la vuelta al mundo en diez idiomas.
  Médico agnóstico, se inició en el círculo masón Gran Oriente de Francia disfrutando de las mieles de la fraternidad y ayuda mutua entre sus miembros; hasta que comprobó que esa “fraternidad” estaba por encima de la justicia (según denuncia en su libro) y empezó a ser incómodo para la sociedad secreta. Al final del camino, dice, le esperaba la Santísima Virgen en Lourdes.
  El año 2013 un escándalo asoló a los fieles católicos en Francia cuando Pascal Vesin, entonces párroco de Megève (diócesis de Annecy, en la Alta Saboya, cerca de Suiza) declaró su pertenecia a la masonería, por lo que sería posteriormente excomulgado tras negarse a dejar esa organización.
  Comentando el hecho y estableciendo confusión en algunos, José Gulino, masón, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, atribuyéndose hablar en nombre del excomulgado señaló que la decisión de la Iglesia era "un retorno al oscurantismo que ya no tiene razón de ser en la República": "Deseo que la Iglesia evolucione. Se puede ser sacerdote y masón. No comprender esto supone volver a la Edad Media".
  Para aclarar las cosas y poner luz, mostrando el abismo entre masonería y cristianismo, habla en entrevista concedida a Religión en Libertad el ex masón Caillet. Nada más iniciar el diálogo con el periodista Carmelo López-Arias puntualiza:  "Como antiguo francmasón del Gran Oriente de Francia durante quince años y convertido repentinamente en Lourdes, estoy sorprendido e indignado de que un sacerdote católico haya podido adherirse a la misma obediencia que yo".
  ¿Por qué esa indignación?
  Es una prueba de desobediencia, porque él no podía ignorar la decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe de noviembre de 1983 que priva de la Santa Comunión a los católicos que se adhieran a a masonería
  ¿Se trata sólo de una cuestión disciplinar?
  Es su fuero interno, es absurdo y filosóficamente contradictorio conciliar la fe católica y la filosofía masónica
  ¿Qué las separa?
  El cristianismo anuncia la verdad, Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios, muerto y resucitado por nuestros pecados. La masonería especulativa fundada en 1717 a instancias del hereje Newton reposa sobre mitos y fábulas como el de Hiram, niega todo fenómeno sobrenatural y predica el relativismo.
  Pero no se presenta así...
  Sus doctrinas son secretas y reservadas a los iniciados, que se sitúan orgullosamente por encima de los profanos. Pretenden revelar a los iniciados una sedicente "Tradición Primordial" anterior al cristianismo, para llevarles "la Luz". Es, por tanto, una organización elitista, mientras que Jesús se dirige a todos, pero sobre todo a los humildes y a los pequeños.
  ¿Creen en Dios los masones?
  Algunos masones de algunas obediencias admiten la existencia de un Gran Arquitecto del Universo, creador impersonal del cosmos, pero no reconocen a Jesús como Dios.
  ¿Y en el más allá?
  Los masones creen que después de la muerte pasan al Oriente Eterno, pero no tienen esperanza alguna en el Paraíso. Ni tienen en cuenta la gracia de Dios ni esperan nada de Dios.
  ¿Por qué combaten a la Iglesia?
 Oficialmente exhiben una tolerancia hacia todas las religiones, pero en realidad persiguen la destrucción del Papado y la abolición de los principios de la moral judeocristiana. En todas esas batallas actuales se les ve en la posición antitética a la católica...
  Predican el hedonismo, es decir, la satisfacción de todos los deseos y todos los placeres. Por esto están en el origen de leyes sobre la anticoncepción, el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, la eutanasia, la despenalización de las drogas llamadas "blandas"...
  ¿Y su lema: libertad, igualdad, fraternidad?
  Todos sus principios son desviados en verdad: es la libertad sin límite, la desigualdad entre iniciados y profanos y entre los treinta y tres grados bien diferenciados, y la fraternidad... pero entre masones, ¡incluso con riesgo para su vida!
  ¿Hay culto demoniaco?
  En los grados altos se rinde culto a Lucifer. Pero desde los primeros grados un católico, y con mayor razón un sacerdote, debería reconocer las parodias de la religión y la práctica de ritos animistas.
  ¿Cómo explicar entonces el caso de Pascal Vesin u otros?
  Sólo la candidez o la ambición pueden cegar a quienes entran en el círculo cerrado de los iniciados. El único beneficio es la ayuda incondicional entre "hermanos" y tener a tu disposición una buena agenda de direcciones. Pero a cambio... ¡se pierde el alma!
  Al finalizar, Maurice Caillet pide que recemos por Pascal Vesin y todos los que como él podrían perder el rumbo. Para alentar la esperanza cierra diciendo… "Un sacerdote es tan falible como un fiel, pero... nada es imposible para Dios. ¡Yo soy la prueba!".
                                                                                                           PildorasdeFe.net

jueves, 27 de noviembre de 2014

Centralidad de la persona humana,

  El discurso del Santo Padre al Parlamento europeo pasará a la Historia. Numerosos medios lo transmites en su integridad. Os ofrecemos estos framentos que nos han parecido de lo más significativo. 

Uno de los más célebres frescos de Rafael que se encuentra en el Vaticano representa la Escuela de Atenas. En el centro están Platón y Aristóteles. El primero con el dedo apunta hacia lo alto, hacia el mundo de las ideas, podríamos decir hacia el cielo; el segundo tiende la mano hacia delante, hacia el observador, hacia la tierra, la realidad concreta. Me parece una imagen que describe bien a Europa en su historia, hecha de un permanente encuentro entre el cielo y la tierra, donde el cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado desde siempre al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad práctica y concreta de afrontar las situaciones y los problemas.
El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos. Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y también aquel «espíritu humanista» que, sin embargo, ama y defiende.
Precisamente a partir  de la necesidad de una apertura a la trascendencia, deseo afirmar la centralidad de la persona humana, que de otro modo estaría en manos de las modas y poderes del momento. 
En este sentido, considero fundamental no sólo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. Dicha contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento. Nos lo indican los ideales que la han formado desde el principio, como son: la paz, la subsidiariedad, la solidaridad recíproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona. 
  A ustedes, legisladores, les corresponde la tarea de custodiar y hacer crecer la identidad europea, de modo que los ciudadanos encuentren de nuevo la confianza en las instituciones de la Unión y en el proyecto de paz y de amistad en el que se fundamentan. Sabiendo que «cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia es su responsabilidad individual y colectiva». Les exhorto, pues, a trabajar para que Europa redescubra su alma buena.
  Un autor anónimo del s. II escribió que «los cristianos representan en el mundo lo que el alma al cuerpo». La función del alma es la de sostener el cuerpo, ser su conciencia y la memoria histórica. Y dos mil años de historia unen a Europa y al cristianismo. Una historia en la que no han faltado conflictos y errores, también pecados, pero siempre animada por el deseo de construir para el bien. Lo vemos en la belleza de nuestras ciudades, y más aún, en la de múltiples obras de caridad y de edificación humana común que constelan el Continente.  
  Esta historia, en gran parte, debe ser todavía escrita. Es nuestro presente y también nuestro futuro. Es nuestra identidad. Europa tiene una gran necesidad de redescubrir su rostro para crecer, según el espíritu de sus Padres fundadores, en la paz y en la concordia, porque ella misma no está todavía libre de conflictos.

  Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente.
  Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe.
  La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira y defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad.
Gracias. 
   Que la Virgen Madre que no deja de acompañar al Santo Padre en su pastoreo, haga fructificar sus palabras para el bien de los hombres

miércoles, 26 de noviembre de 2014

"Experiencia de conversión profunda después de tocar fondo"



   Donald Calloway pasó su juventud entre drogas, sexo promiscuo, alcohol y prisiones. Estuvo varias veces en la cárcel, hasta que leyó un libro sobre la Virgen de Medjugorje. Hoy le ha entregado como sacerdote su vida a Dios. Con 31 años es asistente del rector en el Santuario Nacional de la Divina Misericordia en Stockbridge, Massachusetts y de aquellos años sólo queda la práctica esporádica del surf, si lo permite el tiempo que dedica a dar conferencias en todo el mundo.
  “En 1992 mi vida cambió drásticamente, tuve una experiencia de conversión profunda después de tocar fondo. Yo pasé por todo lo que un niño podría hacer hasta la edad de veinte años. Mi madre se había casado tres veces y no teníamos religión. Mi familia era muy hedonista y viví una espiral descendente en mi vida.
   Todo comenzó en Virginia Beach -donde residíamos porque mi padrastro pertenecía al ejército- y continuó cuando la familia se mudó a California. Drogas, sexo, fumar y beber, todo desde la edad de 11 años. Fue una escalada hasta el punto de perder todo control. Nos mudamos cerca de Los Ángeles y después a Japón. Esto sacudió mi mundo.”

  Desarraigado en forma continua de sus amigos y entorno, el joven Donald decidió dar una lección a sus padres. Tan pronto como llegaron a Japón, se convirtió en un “infierno” para ellos. Se relacionó con gente equivocada y empezó a usar “increíbles” cantidades de drogas – el opio, la heroína, el alcohol todos los días, incluso la inhalación de los vapores de la gasolina.
  De ello se enteraron en la base militar, así que huyó a un país extranjero, cometiendo delitos – robo de “enormes cantidades” de dinero, coches, ciclomotores. Incluso se involucró haciendo recados para los japoneses de la “mafia” (Yakuza).

 “No tenía ninguna preocupación por nada ni por nadie”, dice el Padre Calloway. Su madre sufrió una crisis, llegó a consultar a un sacerdote, y se convirtió al catolicismo, pero Donald no sabía nada de esa conversión. Finalmente le obligaron a regresar a los EE.UU. La policía tuvo que interceptar incluso los teléfonos de la base militar para tratar de dar con al joven, hasta que finalmente lo aprehendieron. Cuando lo hicieron, Calloway escupió en la cara de uno de los policías militares. Tenía apenas 15 años, con el pelo largo y una boca “muy sucia”; tan salvaje era que tuvieron que esposarle para deportarlo.
  Expulsado fuera de Japón, Calloway regresó a los Estados Unidos, donde le dijo a su madre que él la odiaba, pero accedió a entrar en un centro de rehabilitación. Al poco tiempo se escapó de allí y volvió a las drogas en una escala aún más grande. La heroína, crack, LSD, estimulantes, tranquilizantes, eran su cada día. Y entonces las chicas, el sexo, el placer de la carne. “Llegó un punto en el que inicié la Gran Muerte y que viví en lugares como el tronco de un árbol”, recuerda el sacerdote. “En Louisiana, terminé en la cárcel. Fue un caos absoluto”.
   Estaba abandonado, con el pelo hasta la cintura, tatuado el cuerpo. Se trataba de “un ciclo de vida hacia la muerte”. Hubo otro intento de rehabilitación, pero que no alcanzó a finalizar exitosamente. De hecho, tras esa experiencia, el consumo de drogas se hizo aún más pesado nuevamente.
  “Entonces, una noche en 1992 sin poder explicar el por qué, supe que mi vida cambiaría por causa de un cambio radical. Sabía que algo iba a suceder. Algo me iba a suceder.”
Fue esta súbita y peculiar intuición tan poderosa, que rechazó las llamadas de amigos para salir de fiesta como lo hacía todas las noches. Todavía tiene problemas para explicar exactamente lo que sucedió ¿Habrán sido las oraciones de su madre?
  Durante un tiempo Calloway se mantuvo en su cuarto, en espera de este desconocido “algo” que debía llegar; luego fue a la sala en busca de una revista o un libro para leer mientras esperaba, guiado por un sentimiento interior…
  “Quería ver una especie de revista con fotos mientras estaba esperando, algo así como National Geographic. Di algunas vueltas por la sala, hasta que un libro que desconozco el por qué estaba allí, captó mi total atención. Tenía escrito: La Reina de la Paz, Visitas a Medjugorje. Era un texto sobre el lugar de las apariciones en Bosnia-Herzegovina escrito por el padre Joseph A. Pelletier.”
  Pero Calloway, dada su escasa cultura cristiana, no lograba comprender lo que significaban aquellas palabras. En las fotos vio a seis niños mirando a la nada. A pesar de su ignorancia recuerda que se preguntó si serían videntes en el instante de tener una aparición. Luego leyó el pie de la foto donde se mencionaba a la “Virgen María”. Pero estaba tan poco familiarizado con la religión, que no tenía idea de quién era la Virgen. 
   Creía incluso que Jesús era una especie de Santa Claus, yo era una pizarra en blanco”, recuerda. Siguió mirando más imágenes, y vio otras palabras, como “Rosario”, “la comunión” y “Eucaristía”, sobre los cuales tenía una idea muy vaga.
Esos términos católicos, desconocidos para él, lo atraparon y sin poder evitarlo comenzó a leer con avidez…
  “Leí el libro entero antes de las 3:30 o 4 de la mañana. Me comí ese libro como si en ello me jugara la vida. Lo consumí. Y me dije: ‘¡Esto es verdad!’; ‘Todo en este libro es cierto’. La Virgen decía que Jesús era Dios, y pensé, ‘lo que dice es verdad’. Todo me parecía tan hermoso y perfecto que en ese instante la Virgen cautivó mi corazón. Sin dudarlo un segundo me dije: Yo me entrego totalmente a esta mujer.”
  A la mañana siguiente Donald se dirigió donde su madre y le dijo que quería ver a un sacerdote. Ella se sorprendió. Conocía a un capellán de la base, y ahí es donde terminó yendo saltando de alegría como un niño pequeño, con su pelo largo que aún conservaba.
Cuando Calloway se encontró con el capellán de la Armada, el sacerdote le dijo que fuera a la iglesia y se sentara mientras él oficiaba la misa, y que luego hablarían. Donald hizo lo que se le dijo, quedándose a la espera junto a un pequeño grupo de mujeres filipinas que recitaban una oración repetitiva… que por supuesto, era el Santo Rosario. Luego observó que el sacerdote se cambiaba de ropa (se revestía con el alba, casulla, estola) y luego comenzó algo que imaginó sería algún tipo de rito, pero no tenía idea de lo que estaba pasando. “Me sorprendió. Todas estas mujeres se arrodillaban y ponían de pie al mismo tiempo.”
  Pero de repente, este joven -adicto a las drogas, fuera de control – tuvo un “click” interior y supo lo que allí estaba pasando…

 “Se paró el tiempo. Me vi en el Calvario en la contemplación de los fieles del sacrificio del cordero, sentí a Cristo de tal forma que todo lo que sabía era que yo estaba locamente enamorado de Él que es Dios y nuestro Salvador.”
  La vida buena desbordaba el corazón del joven. Después de la Misa se fue a casa, tomó algunas bolsas de basura, entró en su habitación y se deshizo de sus posters, casi todo lo que allí había. Entonces, en las paredes desnudas colgó una foto del Papa y otra del Sagrado Corazón de Jesús, que el sacerdote le había regalado junto con un crucifijo.
  “No recordaba haber dicho una oración en mi vida. Y estando allí en mi habitación miré el libro de la noche anterior, los seis niños, que estaban de rodillas con sus manos juntas e hice lo mismo. No tenía idea de cómo funcionaba, ni sabía lo que iba a ocurrir a continuación. Pero mis ojos se centraron en la imagen del Sagrado Corazón. Mientras miraba esa imagen sabía que alguien estaba dentro de mí… era el Dios-hombre colgado en la Cruz y supe que todo lo que la Santísima Virgen María dijo era para gente como yo. Lloré profusamente. Podría haber llenado un balde. ¡Estaba tan arrepentido de las cosas que había hecho!. Todo vino a mi memoria de golpe. Sentía como si todos los líquidos de mi cuerpo salieran por mis ojos. Sin embargo, al mismo tiempo, estaba lleno esperanza, y yo estaba llorando lágrimas de alegría. Casi reía. Sabía que este Jesús murió por mí y me amaba.
  Después de mucho tiempo me recosté en la cama y por primera vez en años me sentí libre. Una paz increíble se apoderó de mí. Luego sucedió aquello que no sé cómo explicarlo. Cuando estaba a punto de dormirme, algo vino por detrás y tiró de mi cuerpo. Mi alma o espíritu o lo que fuese, salía de mi cuerpo. No podía decir nada, no me podía mover, espiritualmente lloré, me aterroricé de miedo. La única persona que conocía era a María, entonces grité con toda mi alma “¡María!” y de repente me empujaron de nuevo en mi cuerpo con la fuerza del universo sobre mí. Oí entonces la voz femenina más hermosa que he escuchado y haya oído, diciéndome: Donnie, estoy tan feliz. Nadie que no fuere mi madre me había llamado Donnie, fue increíble.”
  Desde ese instante, señala Donald, lo abandonaron los deseos que le esclavizaban. Las adicciones, la lujuria, todo lo insano que le habitaba…
   “Dios simplemente me cambió, y fue increíble. Cristo me abrumó con su amor. Después de esta experiencia, vivía prácticamente en la iglesia, recitando las estaciones del Viacrucis hasta que la misa comenzara, incluso dormía allí, en los bancas. Empecé a recitar el Rosario, llevaba un escapulario, leía todo lo que podía de los santos”.
  Él dice que experimentó en su ser una sobrenatural “infusión de conocimiento” sobre la fe católica y se convirtió en un plazo de nueve meses.
   Poco después discernió su vocación sacerdotal en una congregación religiosa especialmente centrada en Nuestra Señora, los Marianos de la Inmaculada Concepción, fundados por el escolapio polaco Estanislao Papczynski en 1673. La congregación, duramente perseguida por los zares en la época en que dominaban Polonia, estuvo a punto de extinguirse en 1908, cuando quedó un único miembro, el futuro obispo lituano Jorge Matualitis-Matulewicz, quien a su muerte en 1927 había conseguido reflotarla, contando entonces con trescientos miembros. Hoy está extendida por todo el mundo, con fuerte presencia en Estados Unidos. Y allí fue donde se recibió como sacerdote a Donald Calloway, tras cursar estudios de filosofía y teología con franciscanos y dominicos.

  Después de terminar el seminario en un mes de septiembre, finalmente llegó a Medjugorje donde pronunció la homilía con cuarenta sacerdotes que se unieron a él en el altar. “Me encantó cada minuto en Medjugorje. Es como estar en el borde del cielo, es maravilloso.”
  En el seminario, dice, la mayoría de sus compañeros han estado también allí…
“Nuestra Señora es la constructora de este ejército, esta nueva generación, capa por capa. Paso a paso están saliendo de los seminarios a tomar sus lugares. Hay toda una generación de sacerdotes que viene, y son igual que yo. Tiene sentido. Siempre le digo a la gente, prepárense, porque hay una parroquia cerca de ti. Hemos sido formados por la Virgen María y sus apariciones.”

lunes, 24 de noviembre de 2014

Un gran día

 Precioso y maravilloso día.

 Doy gracias a Dios por estos amigos. 
Es una gozada el ambiente de fe y alegría que se vive en esta casa siempre.
 Se nota que el Señor acompaña y está en la  casa de las hermanas.
 El día ha arrancado de una manera orante, festiva y a la vez catequetica con Bufanuvols: el Pau y la Carmina,  artistas,  geniales ,no se como lo hacen pero se superan a sí mismos... y con que alegría !!!


 La Eucaristía concelebrada muy bonita,cantos,monaguillos,la capilla hasta la bandera!!
 
El P. Gaspar Lorda, carmelita presidía la celebración y los Padres cpcr José mª Fdez-Cueto y Rafael concelebraron
Renovación de los votos de l@s CPCR presentes

 La comida riquísima!!

 Los testimonios muy jugosos de dos seminaristas ejercitantes
 Los participantes al curso Alpha
y el Josep Mª Queró hablándonos de la evolución del manto de la Virgen
 Luego la exposición sobre el Sínodo de los obispos sobre la familia con la Delegación de Pastoral Familiar de Terrassa.
 Finalmente el Rosario ,con Cor Nou... Entrañable!!
 
En fin,¡¡¡demos gracias a Dios!!!
Gracias a todos!!

Luis Guinart

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Acompañamiento espiritual

  Todos en algún momento de la vida pasamos por  momentos de tristeza, de soledad, donde no encontramos cómo seguir adelante. Sobretodo en esos tiempos es  fundamental abrirse a otro que nos pueda acompañar y ayudar a encontrar una salida. Definir quién es la persona también es muy importante, y siempre hay que asegurarse que sea alguien con experiencia de Dios y con formación. Sino puede darse el dicho de que “un ciego conduce a otro ciego”.

   El acompañamiento espiritual ayuda a poder ver la presencia de Dios en la vida de uno. Dios no nos abandona, nos da la explicación de lo que va pasando en nuestra vida,  pero no al tiempo y a la forma que nosotros queremos.

  Además invitó a preguntarle al Señor ¿ Para qué, que querés de mi ? y no encerrarnos en el por qué. De esta forma empezamos a abrir el corazón para que nuestro Padre del Cielo nos hable y nosotros escuchemos lo que Él nos quiere decir. Para esto utiliza la personas que tiene a nuestro lado para acompañarnos.

  Muchas veces confundimos acompañamiento espiritual con una confesión. Son dos espacios distintos que en algunos casos pueden ir de la mano pero no necesariamente. Con la gracia del Orden Sagrado, el sacerdote tienen una preparación especial para poder guiarnos.  
  El sacerdote ayuda a la persona a poder ver la voluntad de Dios de acuerdo a lo que la persona le comparte, cómo vive y qué le esta sucediendo. Esto es un proceso, no un suceso, es un camino. El camino puede ser largo o corto, depende de la persona o la situación de vida que esta transitando. El poder acompañar no está únicamente reducido a las personas consagradas, sino que un laico preparado y con experiencia de ser acompañado también puede hacer este servicio.

¿Qué es el discernimiento?

  En el discernimiento necesitamos de alguien de afuera que nos acompañe a ver que lo que tenemos dentro. No hablamos de “dirección” porque no nos dirige, sino que nos sirve de espejo, nos ayuda a ver y conocer lo que hay en nuestro interior, los dones que Dios me regaló. De esta manera elegimos, discernimos qué hacer de acuerdo a lo que nos muestra y ayuda a descubrir quien nos acompaña, para luego elegir seguir igual o cambiar.

  Para poder dejarnos guiar y ayudar, debemos abrir el corazón a la persona que nos esta acompañando para que nos pueda ayudar a descubrir por dónde viene pasado Dios y a qué nos invita. Sabiendo que si escuchamos lo que Dios nos dice, vamos directo al camino de nuestra felicidad.

martes, 18 de noviembre de 2014

Los tres lingotes

   En cierta ocasión un rey, que tenía grandes poderes mágicos, poseía un lingote de hierro, otro de acero y otro más de oro.
   Acercándose una mañana a cada uno de ellos, queriendo comprobar la nobleza de los tres metales, les dijo:
   -Por vuestra nobleza os voy a recompensar con creces. ¡Pedid algo que deséis y os lo concederé!
  El primero de ellos (el hierro) con severidad le sugirió: conviérteme en mil lingotes de hierro para que, así, pueda servir más tu reino y yo pueda ser más fuerte que nadie. Así lo hizo el rey y el hierro se multiplicó por mil.
  Llegándose hasta el acero, le respondió: yo quisiera que me dieras la gracia de ser más poderoso que el hierro: quiero multiplicarme por 10.000 lingotes para, de esa manera, ser más fuerte que el hierro. Así lo hizo el rey.
  Pero, llegado hasta el lingote de oro, éste le contestó: mi rey y señor, soy feliz con lo que tengo y con lo que brilo. Servirte a tí es lo más grande. Conviérteme en un pequeño diamante para que, donde tú quieras, pueda acompañarte.
  El rey, sobrecogido por la sinceridad del oro, dirigiéndose al hierro le dijo: desde ahora con tu metal serás herraduras de todos mis caballos y te arrastrarás hasta desgastarte día y noche. A tí (acercándose al acero) serás fundido en miles de espadas que, manchadas con sangre, no te harán más poderoso sino sentirte triste por tanta muerte en el mundo.
  Y tú, lingote de oro, que pudiéndo ser infinitamente más rico, prefieres estar junto a mí, te convertirás en una pequeña piedra preciosa que todo el mundo admirará en el centro de mi corona real.
  Nunca, el hierro y el acero, lloraron tanto por estar uno en el suelo y, el otro, testigo de la sangre del mundo. Nunca hubo tanta felicidad en el oro que, podría haber sido tesoro, y prefirió quedarse cerca de su rey.
  Así nos puede ocurrir a muchos de nosotros: nos multiplicamos pensando que así seremos más felices y, a veces, olvidamos que DIOS lo que quiere y desea es que seamos ORO MOLIDO.
  ¿Qué quieres ser? ¿Hierro o acero? ¿Cómo es tu corazón y tu alma? ¿Hierro indómito y acero frío?
  Porque queremos estar junto a la corona que no se marchita, la del Gran Rey que es Dios, intentemos ser esas pequeñas piedras preciosas que se cultivan con amor, perdón, alegría, fe, eucaristía, contemplación, evangelio y mirando hacia el cielo. ¡ORO MOLIDO!

                                                                                                                         Javier Leoz.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Bodas de oro

 Nuestra Hna. Mª San Juan Berchmans celebra el viernes 21 sus Bodas de oro de profesión religiosa.
 50 años de Fidelidad divina, 50 años de respuesta humana del tejido cotidiano.

 Ayer domingo la hermana pudo celebrar este acontecimiento con sus familiares más cercanos reunidos en la Casa Cristo Rey de Pozuelode Alarcón. 
 Compartimos algunas imágenes de esa familiar celebración en la que nuestra hermana estuvo rodeada también de toda la comunidad de Cooperadores entre los que se encuentra su hermano, nuestro Hno. Pedro cpcr.
  A ellos y a toda la querida familia Herrero Cabellos nuestro más cordial agradecimiento

sábado, 15 de noviembre de 2014

La devoción a María al cielo nos guía

 
Así decía Miguel Conesa nada más llegar como párroco a Bullas en unas palabras que escucharlas ahora sobrecogen: “el amar mucho a la Virgen es una fuente de bendición porque eso nos ayudará a amar más a Dios y a amar a los hermanos”.
Fue en una entrevista en la Radio local de Bullas y nadie podría pensar el significado que tienen hoy esas palabras. Miguel Conesa, falleció el pasado fin de semana, junto a otros 13 feligreses. La parroquia había organizado el viaje de peregrinación al Cerro de los Ángeles para visitar a Santa Madre Maravillas. Un trágico accidente de autobús se llevó sus vidas.
“En mi vida todo se lo debo a la Virgen, he sentido como la Virgen alentaba y cuidaba mi vocación sacerdotal”, explicaba Miguel Conesa. Había pasado por las parroquias de San Miguel ( Murcia ), San Pedro y Nuestra Señora de Monserrat, en las pedanías de Las Palas y La Pinilla, respectivamente, en Fuente Álamo, y San Antonio de Padua, de la diputación de Tallante, en Cartagena. Fue coadjutor de la iglesia de San Bartolomé-Santa María, de Murcia , y de ese último año al actual, párroco de la de Nuestra Señora de la Esperanza, de Cartagena. Ahora llegaba a Bullas: “Es una bendición que un pueblo de Dios (Bullas) tenga a su Madre como patrona”, decía en referencia a Nuestra Señora del Rosario.
 Terminaba su entrevista con una petición a todo el pueblo de Bullas, una petición que meses después suena a epitafio: “Invocarla con confianza en las necesidades y darle gracias por las bendiciones que nos da e imitarla. Me gustaría que cada corazón de cada hijo de Bullas fuera ese altar donde reina la Virgen, porque intentemos imitarla. Si todos tuviéramos el corazón de la Virgen como cambiaría la sociedad”.
  El, de alguna manera ya hizo de “Madre” y consiguió salvar la vida de unos de estos hijos de Bullas. En un último acto de bondad, el párroco pudo salvarle la vida a David, uno de los jóvenes, que se encontraba sentado a su lado. No dudó en ponerle el cinturón de seguridad, lo que le salvó la vida y podría haber salvado la suya. A él no le dio tiempo a ponerse el suyo.
  Seguramente Miguel Conesa y los 13 feligreses de Bullas ya estarán en brazo de María y Nuestra Señora del Rosario es quien ahora puede dar fuerza y recobrar el ánimo a los “desesperados” habitantes de esta pequeña localidad murciana.
 Aleteia