lunes, 29 de septiembre de 2014

El camino que Jesús nos enseña

  Ser cristianos significa ser «un poco necios», al menos según la lógica mundana. Y de ningún modo autorreferenciales, de modo que solos no se puede hacer nada y precisamente para no asustarnos viene en nuestra ayuda la gracia de Dios. 
 Jesús nos dio la «ley del amor: amar a Dios y amarnos como hermanos». El Señor,no dejó de explicarla «un poco más con las Bienaventuranzas» que resumen bien «la actitud del cristiano».
  Sin embargo en el Evangelio Jesús nos muestra el camino que debemos seguir, un camino de generosidad. Nos pide ante todo «amar». Y nosotros nos preguntamos «pero ¿a quién tengo que amar?», Él nos responde: «a vuestros enemigos». Así nosotros, sorprendidos, pedimos una confirmación: pero ¿precisamente a nuestros enemigos? «Sí», nos dice el Señor, precisamente «a nuestros enemigos».
  Pero el Señor nos pide además «hacer el bien». Y si le preguntamos «¿a quién?» Él nos responde inmediatamente «a los que nos odian». Y también esta vez volvemos a pedir al Señor la confirmación: «Pero, ¿tengo que hacer el bien al que me odia?». Y la respuesta del Señor es siempre «sí».
  Después nos pide también «bendecir a los que nos maldicen» y «orar» no sólo «por mi mamá, mi papá, mis hijos, la familia», sino «por aquellos que nos tratan mal». «Y no rechazar a quien te pide» algo. La «novedad del Evangelio», consiste en «darse a sí mismo, dar el corazón, precisamente a los que no nos quieren, a los que nos causan daño, a los enemigos». Pero Jesús nos recuerda que «también los pecadores —y cuando dice pecadores se refiere a los paganos— aman a los que les aman». Por eso, «¡no tiene mérito!».
  Prosigue todavía el pasaje evangélico: «Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo». De nuevo, dijo el Papa, se trata, afirmó el Pontífice, de un simple «intercambio: yo te hago el bien, tú me haces el bien». Y sigue todavía el Evangelio: «si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis?». Por lo demás, precisa el evangelista, «también los pecadores hacen préstamos a los pecadores para recibir lo mismo».
  Todo este razonamiento de Jesús, lleva a una fuerte conclusión: «amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada, sin intereses, y será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo».
  Es por ello evidente, prosiguió, que «el Evangelio es una novedad difícil de llevar adelante». En una palabra significa «ir detrás de Jesús». Seguirlo, imitarlo. Jesús no responde a su Padre «iré y diré cuatro cosas, haré un buen discurso, indicaré el camino y después regreso». No, la respuesta de Jesús al Padre es: «¡Hágase tu voluntad!». Y así, «da su vida no por sus amigos», sino «por sus enemigos».
  El camino del cristiano no es fácil, pero «es este». Así a los que dicen «yo no me siento capaz de obrar así» la respuesta es «si no te sientes capaz, es un problema tuyo, pero el camino cristiano es este. Este es el camino que Jesús nos enseña. Por eso hemos de «ir por el camino de Jesús, que es la misericordia: sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso». Porque «solamente con un corazón misericordioso podremos hacer todo lo que el Señor nos aconseja, hasta el final». Resulta por lo tanto evidente, que «la vida cristiana no es una vida autorreferencial» sino que «sale de sí misma para darse a los demás: es un don, es amor, y el amor no vuelve sobre sí mismo, no es egoísta: ¡se da!».
  Muchas veces parece que nosotros nos hemos proclamado jueces de los demás: criticando, hablando mal, juzgamos a todos. Pero Jesús nos dice: «No juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados». Por lo demás, «todos los días lo decimos en el Padrenuestro: perdónanos como nosotros perdonamos». En efecto, si yo, en primer lugar, «no perdono, ¿cómo puedo pedir al Padre que “me perdone?”».
  Hay además otra imagen muy bella en la página evangélica: «“dad y se os dará” y aquí se ve que el corazón de Jesús se dilata y hace esta promesa que quizá es una imagen del cielo». La vida cristiana, así como la presenta Jesús, parece de verdad «una necedad». Por lo demás, san Pablo mismo habla de la «necedad de la cruz de Cristo que no tiene nada que ver con la sabiduría del mundo». Por ello, «ser cristiano es convertirse en un necio, en cierto sentido». Y «renunciar a esa astucia del mundo para hacer todo lo que Jesús nos pide». Pero «el camino de Jesús» es «la magnanimidad, la generosidad, el darse a sí mismo sin medida». Él «vino al mundo» para salvar y darse a sí mismo, «perdonó, no habló mal de nadie, no juzgó».
  Así, hay una oración, que se debe hacer todos los días: «Señor, dame la gracia de llegar a ser un buen cristiano, una buena cristiana, porque yo no puedo».
  Una primera lectura» del capítulo sexto del Evangelio de san Lucas «asusta». Pero, sugirió, «si tomamos el Evangelio y hacemos una segunda, una tercera, una cuarta lectura», podemos después pedir «al Señor la gracia de entender qué es ser cristiano». Y «también la gracia de que Él nos haga, cristianos. Porque nosotros no podemos hacerlo solos».
Papa Francisco

domingo, 28 de septiembre de 2014

Buena noticia para la familia


  El próximo domingo, 5 de octubre, comenzará, Dios mediante, el Sínodo extraordinario sobre la familia, que se completará con una asamblea sinodal ordinaria en el otoño del 2015. El reto no es pequeño, aunque el tema no es nuevo. Pero estamos ante una especial novedad: el tema se plantea dentro de lo que podríamos llamar el “fenómeno Francisco”. El papa Francisco manifiesta un especial realismo en el planteamiento de la vida cristiana en la actualidad. Y su rica experiencia como pastor del “gran Buenos Aires” la está llevando también a su servicio pastoral y doctrinal ahora que ocupa la sede de Pedro.
  Bajo la orientación del Papa –y por los textos publicados hasta hora-  parece que se puede hacer esta constatación: El Sínodo de 2014 se propone hacer creíble y asequible el Evangelio para la familia. El documento de trabajo de la asamblea titula su primer capítulo así: “Comunicar el Evangelio de la familia hoy”. La Iglesia está convencida de que posee una “buena noticia” –este es precisamente el sentido etimológico de la palabra “evangelio”- para el amor humano y para la familia.
  El problema radica en encontrar un lenguaje que exprese el sentido positivo de este “Evangelio para la familia”. Para muchos, la enseñanza de la Iglesia se reduce a prohibiciones; noes y más noes que se reciben como malas noticias para las decisiones de parejas, a pesar de que creemos que la Iglesia tiene buenas noticias para las mujeres y hombres creyentes.
  Podemos esperar mucho de estos dos Sínodos sobre la familia. Amplias capas de nuestra sociedad –en especial entre los jóvenes- cuestionan en la práctica las enseñanzas de la Iglesia sobre el matrimonio, la moral sexual y la familia. Lo ha escrito una profesora experta en temas de familia: que el Sínodo “diga sí al amor. Que defienda la fidelidad, la indisolubilidad y la fecundad de la pareja que son consecuencia del amor y no solamente porque son normas. Y que proponga a las parejas creyentes caminos para vivir el amor que es fiel, indisoluble y fecundo. Pero antes habrá que hacer parejas creyentes” (cf. “Esperando una ‘buena noticia’ para la vida de pareja y de familia”. (Doctora Isabel Corpas de Posada, en Vida Nueva del 5-11/09/2014).
  “Antes habrá que hacer parejas creyentes”; este es, me parece, el nudo de la cuestión. ¿Cómo van a entender el sentido positivo de la visión cristiana de la sexualidad, del matrimonio y de la familia quienes no han sido introducidos en la vivencia y en el mensaje de la fe cristiana? Nuestros tiempos nos piden una tarea de evangelización que es difícil, pero también apasionante. Estamos llamados a centrarnos en lo esencial cristiano. Se hace necesario superar visiones parciales, desviadas o sólo negativas de lo que nos propone Jesucristo y su Evangelio sobre la experiencia del amor humano y en especial sobre la maternidad y de la paternidad y sobre la vida de familia. ¡No es verdad que el mensaje de la Iglesia se reduzca a un catálogo de prohibiciones!
  “¡Tenemos las mejores soluciones!”, decía el papa Benedicto XVI. Seamos valientes en hacer las adaptaciones necesarias para que el carácter positivo de las orientaciones cristianas aparezca a la conciencia de los cristianos y cristianas de hoy, en especial entre los jóvenes. A veces me pregunto: ¿por qué estos jóvenes, que no siempre frecuentan nuestras parroquias, retornan entusiasmados de la Jornada Mundial de la Juventud, o de una peregrinación a Lourdes, o de Taizè, o después recorrer un buen trecho del Camino de Santiago? Quizá en estas experiencias se halle la respuesta a muchas de nuestras preguntas. Antes habrá que hacer parejas creyentes. “Esta es la cuestión”. La cuestión previa y fundamental.
Monseñor Josep Angel Saiz Meneses, Obispo de Terrassa

miércoles, 24 de septiembre de 2014

¿Dónde puedes dejar trabajar a Dios?

   Cuentan de un jesuita que solía subir solo a la montaña para escuchar el silencio. Pero de vez en cuando le gustaba hacer cima con algún compañero. Y cuando llegaba arriba, miraba al horizonte. Hacía un momento de silencio, cogía aire y, con lágrimas en los ojos, le pasaba suavemente la mano por encima del hombro. Con un hilo de voz se le escuchaba decir: “Y todo esto Dios lo ha creado por ti”.
  Pues sí. Hay gente que tiene una sensibilidad especial para escuchar las entrañas de la creación y ver en ellas la mano tierna de Dios. Ese Dios que, para Ignacio, “trabaja y labora por mí en todas cosas criadas sobre la haz de la tierra […], así como en los cielos, elementos, plantas, fructos, ganados, etc.” (Ejercicios Espirituales, 236).
  Y en ti, ¿dónde puedes dejar trabajar a Dios?

martes, 23 de septiembre de 2014

APOSTANDO POR EL MATRIMONIO

  Hace unos días escuché en un programa de radio, en relación a unas estadísticas sobre separaciones matrimoniales, como se hablaba de la separación a la ligera. Algo que personalmente me dolió,  y es que no hay mayor dolor, cuando se habla de personas que además se han visto unidas por un vínculo al que un día se comprometieron libremente, que decidan separarse. Cuando se habla de la separación, una gran parte de  nuestra sociedad y todo lo que la rodea, trata de que temas tan importantes se banalicen, y acaben por ver la separación como una liberación, olvidando que tras cada separación habría que hacer un duelo por la pérdida afectiva que esta conlleva.
  Además, cuando hablamos de separación, una idea de base que nos persigue es que, cuando algo nos va mal en la pareja, es solo culpa y responsabilidad de uno de los dos. Esto es debido a un pensamiento lineal, olvidando un punto de vista relacional mucho más amplio y multicausal. No quiere decir que quizá haya una patología en uno de los cónyuges,  pero habrá que ver cómo está siendo tratada esta y cómo afecta a la relación.  Por lo que directamente,  una patología no lleva a la separación.
  Por lo anteriormente comentado, surge lo que en terapia de pareja se denomina como movimiento de rotación. Un miembro de la pareja se queda “quieto” esperando que el otro le haga feliz. Cuando de todos es sabido que la colaboración en la pareja es piedra fundamental para que esta vaya adelante.   Es importante pues, que ambos miembros de la pareja tengan su propia identidad. Al igual que la relación de pareja también tiene que tenerla. Hay que favorecer sus límites internos, como por ejemplo: cuidar los momentos de comunicación con la pareja, compartir tareas, etc; y cuidar sus límites externos, por ejemplo: no criticar a mi pareja en público, manejar el tema del tiempo personal de cada uno, etc.
   Aunque también es cierto, que si se tienen que separar, tienen que definir por qué tienen que hacerlo, para así actuar desde la realidad y no desde los propios pensamientos que rondan por nuestra cabeza, y que si no los contrastamos, quizás podamos meter la pata en nuestras decisiones más personales, como es el caso de decidir si quiero separarme. Actuar así es lo que nos aleja de la fantasía de separación: “Las cosas irán mejor”. Y es que a veces nuestro mismo discurso nos engaña, metiéndonos en una espiral negativa, en donde nos podemos pasar la vida diciéndonos que no somos felices por culpa de los demás. Sin embargo, en el matrimonio ambos son los que se comprometieron y por las causas que fueren, han dejado de cuidar ese compromiso. Una vez más se cruza la fina línea divisoria entre lo que es bueno para mí y lo que es bueno para el otro; y las prioridades a veces derivan hacia un camino individualista en donde el proyecto del nosotros queda totalmente cerrado.
  Es cierto que todo matrimonio a lo largo de su vida afronta situaciones límite, y crisis. En estás, es fácil caer en actitudes y comportamientos que hacen que la relación entre ambos sea conflictiva, en donde no hay espacio para la sensibilidad, para la empatía, y así se va creando entre ambos un abismo de rencor e indiferencia. Esto es lo que sucede en el guión  de la película Prueba de fuego. Que desde estas líneas recomiendo a todo matrimonio. Es una película realizada y llevada a nuestras pantallas por personas que creen que, a pesar de los comportamientos y actitudes de signo negativo entre los cónyuges, hay que confiar en las personas; comprobando que el dolor y la desesperanza que puede vivir una pareja con conflictos conyugales pueden superarlos y redescubrir de nuevo el tesoro de su vida matrimonial. Apostar por el otro es promocionar nuestro producto estrella, es la mejor campaña de marketing para obtener los mejores resultados, la estabilidad y la renovación del compromiso matrimonial.
                . del Carmen González Rivas

lunes, 22 de septiembre de 2014

¡Jesucristo es el centro del cosmos!

 
El astrofísico Stephen Hawking ha concedido una entrevista en la que afirma:

«En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos 'la mente de Dios' era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia».
 
¿Puede la ciencia dar una explicación al sufrimiento? ¿Puede dar una explicación al porqué de la existencia? Hawking, con toda su ciencia y toda su sabiduría no ha comprendido aún que "el Redentor del hombre, Jesucristo, es el centro del cosmos y de la historia" (Encíclica Redemptor hominis).

Dice Stephen Hawking que, en lo que se refiere a la creación del universo, la ciencia ofrece una explicación más convincente. Me sorprende esta afirmación por parte de un científico que sabe que toda explicación acerca de la creación del universo es, al final, una mera hipótesis. Hawking afirma que la religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia. Y es que cuando sólo se acepta como fuente del conocimiento la experiencia sensible, toda realidad trascendente queda excluida.

Hay una excesiva totalidad en las certezas de los científicos, pero también un gran vacío, un auténtico agujero negro en sus interrogantes. Las cuestiones sin resolver se van agrandando hasta el infinito en una búsqueda de la verdad que sólo puede hallarse en la Verdad misma. San Agustín, tras años de búsqueda decía al Señor: "Tú estabas dentro de mí. Y yo estaba afuera". 

Ante el oscurecimiento de la fe de Stephen Hawking sólo cabe decir: ¡Jesucristo es el centro del cosmos!
Elige la vida

domingo, 21 de septiembre de 2014

Alegría de vivir

  La alegría profunda del corazón
hunde sus raíces
en el Dios Amor,
que nos invita a vivir
enternecido el corazón
y con la meta permanente
de una entrega sin límites
a los más necesitados.

sábado, 20 de septiembre de 2014

La aventura Alpha


Un garaje convertido en salón comedor.
Un familia en anfitriona de una fiesta misteriosa.
Un equipo fantástico en espectación de la respuesta de montón de gente que habían invitado: ¿faltará sitio? decían unos. ¿Interesará esto a alguien? se cuestionaban los otros.... Todo una espectación
Semana de reuniones, preparativos, coordinación de unos y otros.
Y sin embargo aunque todo parecía listo nos sentíamos tan pequeños.
 "Si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles"
 
Se desplegó toda una cadena de oración sin la cual esto hubiera sido uuna locura: mendigando oraciones a conventos, niños, enfermos, Horas Santas en varios puntos...
 Y llegó el gran día que preparábamos desde el mes de abril.
Todo el equipo como de gala, sin olvidar lo inolvidable, el atuendo de la alegría y caridad propia de los discípulos de Cristo.
Los asientos se iban rellenando. Parecía que una mesa quedaría sin nadie pero hubo un goteo constante hasta completar el último lugar. 55 asientos
Ambiente distendido, agradable, familiar, entrañable... 
Nuestro amigo Pau Tarruell con gran maestría, con su talante musical, su don de gentes y su profundidad de pensamiento expuso el tema de presentación : "El cristianismo ¿falso?, ¿aburrido?, ¿irrelevante?"

Nuestro gran amigo y asesor de primera, Fernando, veterano en Cursos Alpha vino con un matrimonio que dió un buen testimonio de cómo este curso le había cambiado la vida. Gracias, ¡son gestos que nos marcaron mucho!
Y, los niños, lejos de aburrirse tuvieron no tanto un banquete como un mago, sí, a Truquichán, que les deleitó con sus números durante gran parte de la velada.
Gracias a todos sin excepción, temería olvidar a alguien queriendo nombrar a todos, por tanta disponibiidad y docilidad a lo que el Espíritu ha ido disponiendo.
Terminamos compartiendo el testimonio recibido esta mañana por uno de los que generosamente han querido colaborar en esta aventura apostólica.

"El Espíritu Santo sopla "donde quiere" y no rechaza nunca el anhelo de quien lo espera, lo llama y lo acoge. Observando las fotos y rememorando la experiencia de ayer -la vivencia de la oración ante el Santísimo en un pequeño Tabor con una decena de personas invocando al Espíritu para que derramase su gracia sobre los presentes en la cena y escuchando luego la alegría de los amigos que recibieron a este "dulce huésped del alma"- solo se puede exclamar con fuerza: gracias Señor por tus bendiciones. ¡Que el Espíritu siga muy presente en este curso y bendice con tu gracia a las hermanas, a los organizadores, a los conferenciantes, a los líderes de mesa y, sobre todo, a aquellos que ayer noche dijeron "sí" a tu llamada! Felicidades a todos"
 Seguimos contando con vuestro apoyo oracional sin el cual no llegamos lejos.

Actitudes maternales


jueves, 18 de septiembre de 2014

lo que más me maravilla es verte a ti

   El monje le dijo al ciervo: - "¿que es lo que más te maravilla de la creación, tu que andas libre por las montañas?". 
   Y, el ciervo le contesto: lo que más me maravilla es verte a ti! 
   ¿Por qué?, le replico asombrado el anciano monje 
    Porque al verte a ti, ¡veo el rostro de mi creador!
   "Y Dios nos creo a su imagen y semejanza"...

miércoles, 17 de septiembre de 2014

la oveja número cien

 
  Aquella oveja rebelde se escapó de tu redil y buscó pastos peligrosos fuera de Ti. Tú la habías llevado por pastos seguros y en medio de la oscuridad había aprendido a dejarse guiar por Ti, Buen Pastor.
¿Porqué se escapó de Ti?... ¿Porqué buscó otros prados?... El deseo de aventura fuera de Ti turbó su corazón y marchó en medio de la noche de su corazón.
 Cuando no podía caminar más, vio que llegabas Tú, Buen Pastor, silbando por el camino y tejiendo el amanecer. Y pusiste la ternura de tus brazos para cargarla sobre Ti. Y con ella a todas las ovejas perdidas de la humanidad… A la oveja “número cien”…
Monseñor Francisco Cerro

martes, 16 de septiembre de 2014

te cambia la vida

      Conocer a Jesús te cambia la vida. Es una persona viva. Es verdad lo que dice Benedicto XVI: sólo se comienza a ser cristiano cuando uno tiene un encuentro personal con Jesús, como Pablo, Francisco de Asís, Carlos de Foucauld, Edith Stein. Con Jesús, nunca se ha visto una cosa igual. Lo que nos ofrece la sociedad, el mundo actual, es tan poco original que se sigue repitiendo, como la cebolla, a lo largo de los tiempos. El dinero, el poder, el placer, no hace más que ser lo de siempre, un poco adaptado a nuestra vida y descubrirnos todo esto hoy, corregido y aumentado.
Jesús cree en el amor de su Padre. Cree y ama a cada persona; podemos decir que Jesús cree más en nosotros que nosotros en Él. Lo que escandalizaba a aquellos hombres y mujeres de su tiempo es que les perdonase los pecados, y con tanta facilidad. Es demasiado bueno. Si, además, sólo Dios puede perdonar, ¿cómo perdona Jesús de Nazaret? Es una confesión también de su divinidad y de su profunda humanidad misericordiosa. Si sólo Dios puede perdonar y Jesús perdona, la conclusión no puede ser más sencilla. Expresa, en su profunda humanidad, la Misericordia divina que siempre perdona.
Me impresiona, sobre todo, la fe de aquellos que llevan al paralítico. No se rinden ante ninguna dificultad. Levantan el techo, con tal de verle y alcanzarle. ¡Cuántas gracias tenemos que dar a Jesús por las personas que nos han ayudado a escucharle! Por los que han hecho el ridículo, con tal de que nos presentemos delante de Jesús con nuestras parálisis. Sólo el Amor, sólo la fuerza del perdón, sólo el gozo y la alegría de sentirnos bien amados nos puede hacer felices. En el fondo, el gozo de sentirnos amados es la alegría de su perdón que nos sana. Tenemos que acercarnos a Él con la fe de los que llevaron a Jesús, con su esperanza, capaz de mover montañas. sobre todo de hacer realidad el milagro de su Amor.
+ Francisco Cerro Chaves
Obispo de Coria-Cáceres

domingo, 14 de septiembre de 2014

Nueva oportunidad a tu alcance

"Nosotros olvidamos frecuentemente esto, que Jesús reza por nosotros. Ésta es nuestra fuerza. Decir al Padre: ‘Pero si Tú, Padre, no nos miras, mira a tu Hijo que reza por nosotros’. Desde el primer momento Jesús reza: ha rezado cuando estaba en la tierra y sigue rezando ahora por cada uno de nosotros, por toda la Iglesia”
Papa Francisco

viernes, 12 de septiembre de 2014

Sin to oración, no podemos nada


La Biblia te dice cómo amar a tu esposa


Piensa en lo solo que estarías sin ella. Adán estuvo solo y no fue bueno para él, así que Dios le dio una esposa. Tienes una compañera para toda la vida, ¡qué bendición! Agradécele a Dios y reza por ella a diario.

Los esposos tienen la responsabilidad de amar y honrar a sus esposas. ¿Te gustaría ser un esposo que ama a su esposa así como Cristo amó a la Iglesia?, entonces sigue estos consejos:

1. “Ama a tu esposa así como Cristo amó a la Iglesia”. (Efesios 5:25)

El amor de Cristo por la Iglesia es ilimitado, nada lo detiene; Él dio su vida por la Iglesia. Bajo la autoridad de Dios, ama a tu esposa como si le dieras tu vida a Dios.

2. “Ama a tu esposa de la misma forma en que amas tu vida.” (Efesios 5:28-33).

Cuida las necesidades y el bienestar de tu esposa. Siente su dolor y enfermedad, y regocíjate en su salud como si fuera tu propia vida. Sus necesidades espirituales, físicas, emocionales o económicas deben merecer tu esfuerzo absoluto. Sólo de esta manera puedes amarla y proveerla, así como lo haces con tu propia persona.

3. “Sé considerado, comprensivo..." (I Pedro 3:7a)

Para ser considerado, debes renunciar a ti mismo. Cuando ella necesite levantar cosas pesadas, ¡hazlo tú! Si necesita tiempo ¡dáselo! Ayuda a tu esposa con toda tu energía, muéstrale tu amor con toda consideración. Reza y pide a Dios la gracia para ver en qué ocasiones actúas desconsideradamente, y corrige tu comportamiento.

4. “No seas cruel con tu esposa.” (Colosenses 3:19)

Cuando una esposa es sensible, las respuestas crueles, tu enojo, los tonos de voz de irritación e impaciencia la afectarán profundamente. Actúa y dirígete siempre a ella con amabilidad y respeto. Recuerda que tu esposa es un regalo precioso que Dios te ha dado.

5. “Honra tu matrimonio; mantenlo puro siendo honesto en todas las formas.” (Hebreos 13:4)

Jesús dice: “las miradas lujuriosas son adulterio.”(Mateo 5:28). Mantén tu matrimonio puro entrenando a tu corazón y ojos para que sean fieles a tu esposa. ¡Tu matrimonio cosechará grandes beneficios si lo haces! Agradécele al Señor por la belleza y apréciala, pero mantén tus ojos, alegría, mente y corazón en tu esposa.

6 . “No te dejes seducir por otras mujeres.” (Proverbios 5:20)

Encontrar atractivas a otras mujeres y mirarlas, deteriorará la visión que tienes de tu esposa. Estarás menos satisfecho con ella, y ella se sentirá menos especial para ti. Ningún hombre puede crear el hábito de mirar a otras mujeres sin que su mujer lo note. Cuando le pides a Dios la gracia de mirar atractiva solamente a tu mujer, ella también lo notará y se sentirá como la reina del mundo y tú te enamorarás más de tu mujer.

7.  "Llama a tu esposa ‘bendita’ y elógiala." (Proverbios 31:28-29)

Dile que es especial y que es mejor que cualquier otra mujer en la tierra. No menciones sólo su belleza física, sino cuánto la valoras como persona. Mira cómo se goza tu esposa mientras le llenas los oídos de elogios. ¡Ella anhela esas palabras y quiere oírlas de ti!

8. “Sé agradecido por tu esposa y date cuenta del favor que has recibido de Dios.” (Proverbios 18:22)

Piensa en lo solo que estarías sin ella. Adán estuvo solo y no fue bueno para él, así que Dios le dio una esposa. Tienes una compañera para toda la vida, ¡qué bendición! Agradécele a Dios y reza por ella a diario.

9 .“Sé una sola carne con tu esposa en todos los sentidos.” (Mateo 19:5)

Disfruta la vida con ella. Apresúrate para llegar a casa con ella cuando sales del trabajo. Piensa en ella durante el día, llámala a diario. Aprendan a llegar a acuerdos como pareja. Inviertan su tiempo en platicar y compartir los eventos del día. Muestra un interés genuino, escuchando atentamente, prestando una total atención y mirándose a los ojos. Sean como si fueran uno solo.

10. Honra a tu esposa “como coheredera de la gracia... para que sus oraciones no encuentren obstáculo” (1Pe 3, 7b)

En el Sacramento del Matrimonio, tú y tu esposa recibieron la misma gracia; cultívala: ora con ella, asistan juntos a Misa y a visitar el Santísimo Sacramento, recen el Rosario; edifiquen su Matrimonio cimentados en Jesús y de la mano de María.

Artículo originalmente publicado por  SIAME

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Vivirlo TODO CONTIGO

Muchos acontecimiento de mi vida
han dejado heridas
que solo, poco a poco,
van cicatrizando.
Y se curan mejor mirándote
que hurgando en la herida.
Siempre me ha cambiado la vida
el vivirlo TODO contigo.
Amén.

martes, 9 de septiembre de 2014

La opción por el tiempo, no por el momento


   Cuando leemos el libro del Génesis existe el peligro de pensar que Dios fue un mago” que hacía las cosas “con una varita mágica”. Pero no fue así, porque Dios ha hecho las cosas y las ha dejado funcionar con leyes internas, interiores que Él ha dado a cada una, para que se desarrollasen, para que llegasen a la plenitud. El Señor ha dado autonomía a las cosas del universo, pero no independencia.

   Porque Dios no es un mago, ¡es un creador! Pero cuando al sexto día, de ese relato, llega la creación del hombre, le da otra autonomía, un poco distinta, pero no independiente: una autonomía que es la libertad. Y le dice al hombre que vaya adelante en la historia, lo hace responsable de la creación, para que dominase lo creado, para que lo llevase adelante y así llegase a la plenitud de los tiempos.

  ¿Y cuál era la plenitud de los tiempos? Lo que Él tenía en el corazón: la llegada de su Hijo. Porque Dios, hemos escuchado a Pablo, nos ha predestinado, a todos, a ser conforme a la imagen del Hijo”.
   Y esto, es el camino de la humanidad, es el camino del hombre. Dios quería que nosotros fuésemos como su Hijo y que su Hijo fuese como nosotros. 
   En la lista que narra la genealogía de Jesús hay santos y pecadores, pero la historia sigue porque Dios ha querido que los hombres fuesen libres. Y si es verdad que cuando el hombre ha usado mal su libertad, Dios lo expulsó del Paraíso, también le ha hecho una promesa y el hombre salió del Paraíso con esperanza. ¡Pecador, pero con esperanza!.
   Su camino no lo hicieron solos: Dios caminaba con ellos. Porque Dios hizo una opción: hizo una opción por el tiempo, no por el momento. Es el Dios del tiempo, es el Dios de la historia, es el Dios que camina con sus hijos. Y esto hasta llegar a la plenitud de los tiempos cuando su Hijo se hace hombre. Dios camina con los justos y con los pecadores. Camina con todos, para llegar al encuentro, al encuentro definitivo del hombre con Él.
   El Evangelio termina esta historia de siglos en una cosa pequeña, en un pequeño pueblo, con José y María. El Dios de la gran historia, reveló, es también el Dios de la pequeña historia, allí, porque quiere caminar con todos. Santo Tomás afirma: “no os asustéis de las cosas grandes, pero cuando os dais cuenta de las cosas pequeñas, esto es divino”. Y así es Dios está en las cosas grandes, pero también en las pequeñas.

   Y el Señor que camina con nosotros es también el Señor de la paciencia. La paciencia de Dios. La paciencia que ha tenido con todas estas generaciones. Con todas estas personas que han vivido sus historias de gracia y de pecado, Dios es paciente. 
    Dios camina con nosotros, porque Él quiere que todos lleguemos a ser imagen de Su Hijo. Y desde el momento que nos ha dado la libertad en la creación, no la independencia, hasta hoy, continua caminando con nosotros. 
Papa Francisco, 8 diciembre 2014

domingo, 7 de septiembre de 2014

Una propuesta



 
 Jesús hoy nos hace una propuesta, nos propone unos pasos a seguir cuando encontremos hermanos que van errados. Y esta propuesta que Jesús nos hace la hemos de confrontar con nuestra vida, con aquello que estamos haciendo o dejando de hacer. Y ver si hay o no desajuste.

“Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. No dice, “critícalo con los familiares y amigos”, ni dice “ves esparciendo porquería de él”, hasta no nos dice ni que lo juzguemos internamente. ¿Cuántas veces esto es lo que hacemos?

Pues, Jesús no nos propone nada de todo esto: “repréndelo a solas, acércate a él, y a solas mira de hablarle, de iluminarle, de hacerle entender su error.

¿Qué encontramos en el trasfondo de este modo de hacer? Caridad. Corriges porque amas. San Pablo nos ha dicho hoy en la segunda lectura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. ¿Te gustaría que si estuvieras errado te ayudaran, te iluminaran? Sí. Pues, haz tú lo mismo hacia los demás. Corregimos porque amamos.
Me decía el viernes, una madre de la parroquia que me encontré en una tienda... El otro día a mi hija le dije que no a una cosa y ella me contestó “no me quieres”. Y yo le dije: “porque te amo te digo que no”.

Es el amor lo que nos lleva a corregir, si lo que nos  lleva es el deseo de desahogarnos, de poner los puntos sobre las “íes”, de hacer reproches por un mal comportamiento, entonces, más vale no decir nada.
 Como dice San Pablo: “El amor es paciente, es servicial,..., no procede con bajeza, no se irrita,..., todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Es el amor lo que nos lleva a corregir.

Corregir es una manera muy bonita de amar. Cuesta, es difícil, pero amar lleva a corregir... cuando alguien nos corrige con caridad es porque nos ama... ¿Es este  nuestro obrar?

Continúa diciendo Jesús: “Si no te hace caso, llama a uno o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado  por boca de dos o tres testigos. No dice, “si no te hace caso móntale un “pollo””, “grítale”, “amenázalo”, “humíllalo”. ¿Cuántas veces hemos hecho todo esto?
Pues, Jesús no nos propone nada de todo esto, sino que pidas ayuda a otros, que dos o tres te ayuden a ver si descubre su error. ¿Es este nuestro obrar?

¿Qué encontramos en el trasfondo de esta manera de hacer? Diversas cosas:
.    No resignarnos ante el fracaso.
.    El mal debe dolernos, debemos luchas contra él. ¡No nos resignemos!
.    Dios quiere que nos ayudemos mutuamente a avanzar en el camino de la vida cristiana.

Continúa diciendo Jesús: “Si no les hace caso, díselo a la comunidad.” La comunidad, la familia del espíritu, también tiene su papel. Formamos parte de una comunidad, y hace falta que entre nosotros haya unas relaciones que nos enriquezcan y nos hagan avanzar. Tenemos poco sentido comunitario, hemos de avanzar en este camino.

Vale la pena destacar que después de todo el proceso seguido no hay una condena. “Considéralo como un gentil o un publicano. Entiendo yo que es decir, considéralo como alguien que se ha de convertir, que ha de cambiar de vida. No es una condena.

No dice “niégale la palabra”, “no le hables”, “hazle la vida imposible”, “amárgale la existencia”, “habla mal de él siempre que puedas”.

Más bien, parece que con las palabras finales haga una exhortación a rezar por aquella persona: “Os aseguro,... que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
 Parece que esté diciendo: “Si la acción de los hombres no ha podido, déjalo todo en las manos de Dios, que Él si lo pides, acaba tocando el corazón de los hombres”.


¡¡Las palabras de Jesús son una exhortación a la oración comunitaria muy bonita!! Que nos tendrían que llenar de esperanza. Es la Palabra de Jesús, es la Palabra de Dios. ¡¡Confiemos en su palabra!!

¡Cuánta sabiduría que hay en el Evangelio! ¡Cuántas indicaciones de vida que nos ayudan! ¡¡Esto que hemos visto y hemos oído no nos lo podemos callar!! 
Mossén Francesc Jordana



viernes, 5 de septiembre de 2014

Renovarse continuamente

Es necesario renovarse continuamente nutriéndose de la linfa del Evangelio. 
¿Y cómo se puede hacer esto en la práctica? -se preguntó-. 
Sobre todo leyendo y meditando el Evangelio todos los días, así la Palabra de Jesús estará siempre presente en nuestra vida; 
además participando en la Misa dominical, donde encontramos al Señor en la comunidad, escuchando su Palabra y recibiendo la Eucaristía que nos une a Él y entre nosotros; 
y luego son muy importantes para la renovación espiritual las jornadas de retiro y de ejercicios espirituales.
Papa Francisco, 31 de agosto 2014

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Summer Event Barcelona 2014



Este año hemos tenido la suerte de poder vivir en Barcelona el “ Summer Event”.


    El “Summer Event” es un acontecimiento que hasta ahora sólo se había hecho en Italia y que consiste en un evento que reúne a muchos jóvenes para vivir unos días de formación, oración y evangelización por la calle.
Diócesis de Terrassa
   Todos estos jóvenes tienen en común que son chicos y chicas comprometidos con sus parroquias y diócesis y que en sus respectivas ciudades participan de la iniciativa de “Una Luz en la noche” de los “Centinelas de la mañana”. 
   Este año fuimos aproximadamente un centenar de jóvenes venidos de muchas diócesis de España (Barcelona, Terrassa, Madrid, Valladolid, Astorga, Santiago…) y también de algunas diócesis de Italia y Francia, juntamente con los sacerdotes de las respectivas parroquias que también participaron del evento.
   La tarde del jueves 28 de Agosto empezó la convivencia que se realizó en el Colegio de la Salle de Premià de Mar, en el que, después de una noche con una fiesta de bienvenida, al día siguiente empezaron las charlas de formación, a cargo de Don Andrea Brugnoli (el sacerdote italiano que tuvo la idea de la iniciativa de los Centinelas de la mañana) y Chiara Facci, que trataban sobre la visión evangelizadora que todo cristiano y especialmente los jóvenes debemos tener; puesto que como la fe es el regalo más grande que tenemos, es nuestra obligación intentar hacerla llegar a los que están alejados de Dios y la Iglesia.
   La culminación del primer día de formación llegó después de la cena, en la vigilia de oración destinada a preparar nuestros corazones para la evangelización en la calle del día siguiente. 

   Fue una vigilia preciosa en la cual hubo el Santísimo Sacramento expuesto durante todo el rato y en la que mientras el equipo de cantos tocaba canciones adecuadas para cada momento de la celebración, 

todos los presentes pudimos adorar al Señor, rezar los unos por los otros a través de la oración del hermano por el hermano y también rezar por la evangelización de nuestras respectivas ciudades. Hubo también confesiones durante toda la celebración y al acabar, con la bendición final y un canto invocando al Espíritu Santo, todo el mundo estuvo de acuerdo en que Dios había tocado nuestros corazones aquella noche.


El sábado llegó y con él el momento más “delicado” de todos: la evangelización por las calles de Barcelona.
   Después de una mañana de formación, esta vez más práctica de cara a la evangelización por la calle; después del almuerzo fuimos a la Villa Olímpica vestidos todos con la misma camiseta para realizar el envío desde la parroquia de Sant Félix e ir por parejas a invitar a la gente que estuviera en la playa o en el paseo marítimo al evento que tendría lugar esa noche en la iglesia de Sant Jaume. 
   Como siempre hubo reacciones de todo tipo por parte de la gente y se dieron charlas realmente interesantes y profundas donde gente desconocida abrió un poco de sus corazones mientras conversábamos con ellos sentados en la playa.

   Después de eso volvimos a Premià de Mar, donde después de una ducha y una cena rápida fuimos otra vez a Barcelona, esta vez a la Iglesia de Sant Jaume situada entre el ayuntamiento y las Ramblas para realizar la actividad de “Una Luz en la noche”.

   Como siempre, la Iglesia estaba cuidadosamente ambientada con el Señor expuesto en el altar y ambientado por un magnífico equipo de canto.

   Después del envío cada uno fue a la tarea que se le había asignado; algunos en parejas a evangelizar en la calle e invitar a la gente que entrara, otros a acoger la gente que entraba y llevarlos delante mismo de Jesús expuesto, otros a interceder por las parejas de la calle y evidentemente los sacerdotes dispuestos a confesar y hablar con todo aquel que lo pidiese.
   A mi me tocó en la acogida; y puedo decir que fue una de las mejores “Luz en la noche” que he vivido, ya que aunque éramos 20 acogedores, siempre había trabajo para todos acompañando a gente que entraba delante del Señor.

   Una de los pequeños milagros que pude ver fue acompañando a una chica que había salido de fiesta y al entrar en la Iglesia dijo que no sabía si creía en Dios y que no se creía que en el altar estaba verdaderamente Jesús. Al estar un rato delante del Santísimo dijo una oración que fue una de las más bonitas que he oído en mi vida, en la que termino diciéndole a Jesús: “ Te quiero”.
   En esa noche hubieron muchos otros pequeños milagros que al día siguiente, antes de la eucaristía final de envío, pudimos compartir todos los jóvenes para ver como Dios había tocado a muchos corazones en la noche de Barcelona.
                                                                                                             August Figueras