jueves, 29 de agosto de 2013

Un testimonio del campo de trabajo para la Virgen



   Mi vida estaba hundida, nada tenía sentido para mí, sin trabajo, sin dinero, con un hijo. 
   Me pasaba las horas en casa jugando a videojuegos y fumando drogas y mis compañías no eran las más adecuadas. 
  Todo cambió cuando asistí al campo de trabajo. Empecé a relacionarme con chicos de todas partes y a trabajar en equipo. Asistíamos a charlas espirituales y me encontré con el Señor, algo que llevaba buscando desde hacía mucho tiempo.
  En ese preciso momento toda mi vida anterior dejó de atormentarme, los errores del pasado ya no tenían importancia, toda la oscuridad de mi alrededor se volvió luz. 
Por fin conseguí la felicidad que tanto anhelaba y la mujer que tanto había deseado y que perdí por culpa de mi inmadurez y mi orgullo. 
  Antes siempre iba serio y decaído, con tristeza y sin motivación. Ahora salgo cada día con una sonrisa en la cara y dando las gracias a todo lo que me rodea.
  Gracias a la ayuda de las hermanas CPCR, de los chicos del campo de trabajo y al padre Hernán, mi vida ha recuperado toda la motivación y la fuerza para seguir adelante. 
  Veo a mi hijo cada día y veo la belleza de Dios en todas las cosas que ha creado cuando antes no veia más allá de mis narices. 
  He aprendido a amar con el corazón y no con los ojos.

  Dani, rezamos todos por ti, para que esta experiencia permanezca y te haga crecer aún mas en el amor a Dios

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