domingo, 25 de agosto de 2013

Campo de trabajo para jóvenes


La última foto de grupo
   Sí. Ya sé que os dejamos colgados en las noticias de nuestro campo de trabajo.
  No sé qué os han parecido las fotos que hemos publicado, que algo dicen de lo que hemos estado viviendo, pero poco de lo que realmente aquí ha pasado.
  Las sorpresas se han ido sucediendo con el paso de los días. Imposible contar todo lo que nuestros ojos han visto, nuestros oídos oyeron y lo que los corazones experimentaron acerca de la Palabra hecha vida entre nosotros.  (Cf. Juan 1)

Ultima formación con Mossén Xavier Blanco
  Porqué hablar de sorpresa. Simplemente porque aquí todo es inesperado, curioso… por no decir increíble… es decir fruto de la poca fe y de que el Señor es capaz de seguir haciendo lo que parecía irrealizable.,
   Y, ¿donde está lo que no éramos capaces de ver? Pues simplemente en la juventud que nos ha llegado, variopinta, más o menos labrada según los casos, en todo caso, más dispuesta, disponible y generosa de lo pensable. 
  Lo primero, de esta obra de Dios, es que los que optaron por el proyecto presentado por Carlos y Alex, los jóvenes arquitectos, pensaron en el bello manto diseñado para la ermita de la virgen, pero el Señor pensó en sus autores, dos jóvenes, dinámicos, simpáticos y trabajadores, que como el primero cogieron pico y pala para ponerse a la obra animando a los demás.
 Uno, no tan joven, australiano, con una vida y una historia de película, candidato a ejercitante de la primera tanda de Chabeuil, pero cuyo francés no iba mucho más allá de decir “Bon Jour!” entró en el proyecto con alma y vida: tuvo que venirse conmigo a hacer la tanda en castellano que di entre las otras dos tandas francesas. El caso es que resultó ser nacido en Barcelona, feliz por vivir cerca de su ciudad natal aunque partido para Australia de muy pequeño. ¡Qué cosas tiene Dios! Pues este hombre es un puntal porque ¡sabe trabajar! Para otros menos acostumbrados a ello y que serían “más de pico que de pala” cuando se trata de hablar y no hacer, nuestro querido Dany, es de los que está en la avanzada. 

Procesión rezando el Rosario
   Bueno, de cada uno de los otros se podría construir una novela porque cada uno, con sus dones, sus características, sus virtudes y limitaciones, se han puesto a vivir en comunidad en estos días. Si alguien podía pensar que algunos tenían corazón de piedra, resultó clarísimo que era de carne. Para empezar tuvimos profetas, con nombre y todo: dos se llaman Daniel, uno se llama Jeremías. Otros con nombre de santos como Regis (por S. François Regis), y muchos más como nada menos que Jordi, que aquí en Cataluña es signo de ser hijo de esta tierra. Y la lista podría seguir, los reconoceréis en las fotos.

 
Velada junto a la Virgen tras la procesión
  Este hecho de ver a este grupo viviendo en comunidad puede ser lo más entrañable de la pequeña experiencia; nos hemos dado cuenta que el manto de la Virgen que están construyendo es todo un símbolo de lo que María está haciendo en ellos, todos juntos, bajo su protección. Como si la Virgen Santísima estuviera bendiciéndolos por lo que le están haciendo y ella en respuesta, lo hace a su vez para con ellos. ¡Qué distintos son unos y otros y qué bien y armónicamente lo están viviendo! Incluso en las enseñanzas que tienen lugar todas las tardes: el hombre, la libertad y el pecado y sobre todo la persona de Jesucristo. También en el compartir los Cine-forum, la película “Los Miserables” que vimos en tres episodios de casi una hora cada uno, por las noches, los valores y desvalores que afloraron en sus juicios, no siempre concordes, pero sí en actitud de apertura… y sobre todo en la participación de las Eucaristías que quisimos fueran vivencias para ellos, siempre se dio esa apertura y en algunos hambre por conocer al Señor. 
  ¡Y qué decir del equipo discreto pero fundamental como es el grupo femenino, que entre bastidores, rezó y nos hizo la vida agradable: la Madre María Lea y sus dos dispículas: Cécile y Myriam. Además las dos hermanas una de ellas también Myriam y Karine, venidas de Crest, en Francia. Y, por supuesto, la comunidad de la casa. Total, las comidas riquísimas y abundantes, las tartas de cumpleaños y otras sorpresivas, los picnics completos y delicados además de pensados para todos los grupos, sin faltar las crepes el queso y la mostaza para los franceses, el jamón para los españoles, el vino y la mayonesa para todos y ni qué decir del Champagne – Cava para alegrar los corazones en fiestas reales o inventadas con el fondo sonoro de las risas de la Hna. Lourdes, que dice ser simplemente la expresión de su felicidad.    
Consagración a María en la Misa de clausura
  En todo caso, motivos para que María Lourdes pueda sentirse feliz, ¡sobrados! Para sentirse sorprendida por esta obra que ella llevó en sus manos, ¡abundantísimos! Agradecida por saberse instrumento del Señor en todo su ser, ¡hasta poder decir basta ya, Señor de mi vida! 
Consagración a Jesús por María
Y Dani encontró a su hijito del alma, Angel
   Y todos los demás, esperando el “continuará” porque, Señoras y Señores, ¡este cuento no ha acabado!
P. Hernán Pereda, cpcr

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