jueves, 9 de julio de 2015

La castidad


No mires. No toques. No sientas ni padezcas. 
Esta es la caricatura que hemos acabado haciendo de una de esas palabras que no está de moda: la castidad. 
En un mundo que muchas veces nos propone mirar, tocar y sentir por encima de todo, es fácil que no sepamos cómo situarnos ante esta palabra.
La castidad es una forma de vivir al estilo de Jesús. Todos podemos vivirla con unos u otros acentos, aunque algunas personas en particular están llamadas a hacerlo en forma de voto religioso.
Lo importante que nos hace descubrir es que no poseemos a los demás, y esto es bueno. 
Nos enseña a agradecer la presencia de la otra persona, y lo que recibimos de ella, sin querer apropiarnos, tenerlo siempre. Supone vivir con naturalidad la relación con los demás sin buscar espacios exclusivos, que nos permitan retenerlos. Nos hace así descubrirlos como misterio insondable, imagen de Dios.

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