jueves, 31 de julio de 2014

San Ignacio de Loyola


Hoy celebramos con mucho cariño a San Ignacio autor de los Ejercicios Espirituales, a quien amamos con nuestro Padre Fundador, como a nuestro Padre y modelo.
Encomendamos mucho a todos aquellos que viven de su espiritualidad y a todos, no pocos que han pasado por su escuela de los Ejercicios, para que sean apóstoles según el corazón de Cristo para "en todo amar y servir"
San Ignacio en los Ejercicios Espirituales nos anima a que nuestro corazón esté orientado a Dios nuestro criador. Muchas veces nuestro corazón se encuentra dividido entre nuestros deseos y nuestras distracciones que impiden caminar por donde nos llevan los deseos.

Siendo conocedor de esta dicotomía nos anima, al menos, a tener “deseos de deseos”, es decir, que al menos queramos que sean nuestros deseos los que nos muevan. Y en el fondo, cuando nos dejamos encontrar por Dios, desearíamos echar a volar y sobre volar nuestras limitaciones…pero eso sería falso, porque Dios nos quiere con todo lo que somos. También con nuestros deseos…
San Ignacio de Loyola comienza los ejercicios espirituales invitando al que hace ejercicios al "magis", al más amarle y seguirle, al MÁS; pero después del proceso completo la invitación desborda a cualquiera y solo puede decir "Tomad Señor y recibir...TODO".

De este TODO mucho nos enseñan los Ejercicios y muchos santos, porque "la diferencia entre darlo TODO o casi todo es infinita".

En manos de cada uno está el vivir con unos fondos reservados, como mucho estados, para "por si acaso..." o vivir desde el TODO que sólo tiene a Dios como Camino, Verdad y Vida.

miércoles, 30 de julio de 2014

Gracias Señor por nuestras vacaciones!!!!

 Clausuramos hoy un tiempo de descanso que el Señor nos regala cada año.
¡Qué confusión cuando sabemos de tantos que no tienen esa suerte!
De ahí nuestra obligación de incesante oración por tantas y tan graves necesidades, durante esos días de fraternidad, y esparcimiento de los que hemos gozado.
Os compartimos un botón de muestra de lo que esta experiencia ha podido ser. Esperamos os guste
Y no os olvidéis que os esperamos en nuestra próximas tandas de Ejercicios en agosto
 

martes, 29 de julio de 2014

Decálogo para ser feliz

Consejos que da el santo padre Francisco en su decálogo para ser feliz publicado por Pablo Calvo en su entrevista para la revista argentina 'Viva'.
1. Viví y dejá vivir:  
“Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: 'Anda adelante y deja que la gente vaya adelante'. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad”.
2. Darse a los demás:  
“Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”.
3. Moverse remansadamente
 “En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro”.
4. Jugar con los chicos
“El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: '¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?' Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo”.
5. Compartir los domingos con la familia
 “El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia”.
6. Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo: 
 “Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el pan a casa”.
7. Cuidar la naturaleza: 
“Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos”.
8. Olvidarse rápido de lo negativo: 
“La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano”.
9. Respetar al que piensa distinto: 
“Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: 'Yo dialogo contigo para convencerte', no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo”.
10. Buscar activamente la paz: 
 “Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En África parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa”.

domingo, 27 de julio de 2014

Como anillo al dedo

Compartimos las pinceladas reflexivas del blog de Francesc Martínez tras sus últimos Ejercicios

1-   Compartir en silencio el silencio interior, por fin, con otro ejercitante de ejercicios espirituales en sesión programada y anunciada de 5 días de retiro.
2-   Atender la vida, las palabras y los amores de Madre Teresa de Calcuta en lecturas monacales de refectorio en desayunos, comidas y cenas.
3-   Escuchar el canto de los pajaritos paseando por un cuidado jardín entre flores y árboles en breves y suficientes tiempos de descanso.
4-   No disiparme en meditaciones, contemplaciones y oración personal tanto en la habitación como en la capilla.
5-   Guardar silencio y despachando diariamente con mi guía espiritual.
6-   Centrarme, una vez más en mi vida, en el legado del peregrino Íñigo.
7-   Seguirlo según lo que estableció, al inicio de los años veinte del siglo XX para los laicos a lo largo y ancho de Catalunya, el jesuita catalán Francesc de Paula Vallet y Arnau.

Todo ello es una gozada celestial

Este religioso dejó su cargo efímero, nada más empezar, de director de la Casa de Ejercicios de la Santa Cueva de Manresa para dedicarse a crear L’Obra i ses Lligues parroquials de perseverança de ejercitantes. Su fundación de la Congregación de Religiosos inicialmente de Jesús Rey, canónicamente Cooperadores Parroquiales de Cristo Rey  (siglas CPCR) en Francia vino más tarde. En Catalunya ningún prelado se mojó por él ni antes ni después de volver de Uruguay. Si en España se avecinaba una guerra civil, en Francia la segunda mundial.

Vivir los ejercicios espirituales –los míos- como inicio del período estival 2014 es una gran oportunidad de conversión y revisión de vida, en este caso las mías. Como siempre digo, la mejor sesión o tanda de ejercicios es la última. Sin duda ésta lo es. O sea la mejor será la próxima. Hasta entonces es ésta.

No me conteste Vd. a mí. Es sólo una interpelación mía a su fuero interno. Tal vez piense que eso de los exercicios spirituales para vencer a sí mismo y ordenar su vida sin determinarse por affección alguna que desordenada sea es una cosa rara propia de otro tiempo. En concreto de los inicios de los años veinte del siglo XVI.

Tal vez haya recibido invitaciones a “sucedáneos” con el mismo epígrafe que orillan, declinan y no siguen la actualidad del texto al pie de la letra. O algo incluso también pernicioso que puede provocar traumas existenciales personales y subjetivos: “arrastres” digamos bienintencionados al margen de su elección personal a practicarlos. ¡Arrastres píos de grupo eclesial también se dan! Existen alternativas, complementarias o no si uno quiere, que hacen bien al alma distintas del librito del peregrino Íñigo. Aunque éste último tenga un sello papal recomendatorio. ¡Y no un solo Papa!

Esta vez antes de partir una hija me pregunta: ¿Sabes quién acudirá? ¿Sabes quién te guiará? Mi respuesta aclaratoria fue sólo una: “No tengo ni idea”

Empiezo a redactar a bolígrafo ahora después de comer primer viernes de julio. Todavía no he terminado. Repaso hoy primer domingo de julio una vez en mi hogar. Hoy lunes redacto en ordenador y publico.

Meditar, Contemplar y sumirse en Oración silenciosa permite tener muy presente a mi prójimo. A Vd. también querido lector y lectora que atiende mis escritos. Con éste me despido de Vd. hasta el próximo curso. Estaré ocupado en atender a mi esposa y en mi estudio personal de dos obras capitales del siglo IV denominadas De Civitate Dei y De Trinitate. Con el diccionario latino español a mano se capta mejor a San Agustín de Hipona.

PD ¿Una foto? Sí claro. La que me hicieron y obsequiaron. La misma que vio mi esposa y algunas hijas mías antes que yo la mostrase en mi hogar a mi regreso el sábado al atardecer. No pude darles la sorpresa. ¡Son cosas del facebook! Con la particularidad que soy el webmaster de mi blog para digitalizarla y colgarla para todos Vds. Para más aclaraciones, en positivo siempre,  www.cpcr.org. Les recomiendo esta web.

viernes, 25 de julio de 2014

¡Aquí estoy, Señor!

 
Sin más fuerza
que mi debilidad
y con el corazón
hecho jirones,
me presento cada día ante ti
con el gozo inmenso
de decirte,
una y otra vez:
¡Aquí estoy, Señor!
 Monseñor Francisco Cerro

jueves, 24 de julio de 2014

Gozo del encuentro

A veces nos parece que Jesús está muy lejos de nuestra vida. Que se marchó hace tiempo de vacaciones. Sin embargo, no es así. Él sale a nuestro encuentro. De forma constante nos acecha con su ternura y su misericordia. Podemos descubrirle cuando somos capaces de mirar la vida con ojos limpios, con los ojos de la fe.
Hace unos días me encontré con un joven que me decía que estaba buscando no sabía qué, pero que en el fondo no era feliz. Que le ocurría como a nuestra crisis, que todo el mundo habla de ella, pero qué pocas soluciones aportamos. De pronto, me habló de que estaba buscando y buscando; sin embargo, todo le parecía decepcionante. En un momento de nuestra conversación, me espetó: «¿Tú conoces a Jesús?» Porque no es fácil conocer en profundidad a una persona. La verdad es que me encontré con una pregunta que jamás creí que nadie pudiera hacerme. Ello supuso que me estuviera dando vueltas en la cabeza durante bastante tiempo. Este pasaje de los apóstoles, primeros seguidores de Jesús, me hizo comprender: «Ven y lo verás». Nunca hemos acabado de conocer y seguir en realidad a Jesús. Como mucho, sabemos que ha sido Él quien nos ha encontrado a nosotros. Es su Amor el que nos captura día a día. Es inmensa la ternura de su Corazón. ¡Qué gozada el encuentro con Él! Aunque sea verdad lo que dice Pablo, de correr para alcanzarlo, con la conciencia de que nos ha alcanzado Él primero y nos ha seducido: Has sido más fuerte que yo y me pudiste.
Nunca sabemos demasiado de las personas que amamos. Posiblemente, siempre nos falta saber lo más importante. El encuentro con Cristo, como aquellos primeros seguidores, me cambió la vida. Creo que hoy no podría vivir de otra manera y, sin embargo, creo que cada vez conozco menos todo el Amor que Él me tiene. Es como si con Jesús la vida se viviese a color. Y sin Él, todo es en blanco y negro. Siempre me cuestiona una frase del Rey Balduino de Bélgica: «El Señor me ha dado la gracia de que, después de conocerle, todas las cosas del mundo no añaden ni un gramo de felicidad a mi corazón». Me siento muy identificado con él, desde que el Señor salió a mi encuentro.
Vivo con la conciencia de que el encuentro con la persona viva de Jesús es lo más importante de la vida. Nada se le puede comparar. Es una auténtica bomba de relojería. Y, sin embargo, aquel joven acertó. ¿Es tan poco lo que conocemos de Jesús? Y tanto lo que Él me conoce, y mucho más lo que me ama. Y, siempre con Él, he sido inmensamente feliz. Os lo aseguro.

miércoles, 23 de julio de 2014

Forma de amar de un esposo

Estoy orgulloso de decir que estoy casado desde hace cuatro años y medio. Eso me hace un especie de experto en mujeres y matrimonio, ¿verdad? (Dejaré que mi querida esposa conteste eso).

Siempre estoy aprendiendo y en constante desafío y, por supuesto, intentando mejorar en las cosas que debería hacer. Estas ideas las he tomado o de otras personas o de mi experiencia.

También, algunas ponen en contexto de dónde vengo: trabajo en casa, y mi trabajo es nuestra única fuente de ingresos. Mi esposa se ocupa de nuestros dos niños pequeños, hace la mayoría de las compras y el trabajo de casa.

La situación de cada uno es diferente, y está bien; no pretendo decir que todos los matrimonios deben tener nuestro tipo de acuerdo. Pero menciono esto porque es un acuerdo que conozco bien, y algunas ideas que ofrezco abajo tienen que ver específicamente con nuestra situación.

Y ahora, sin ningún orden en particular, seis sencillas maneras con las que pienso que hoy un esposo puede comenzar a amar mejor a su esposa.

1. Pregúntale sobre su día antes de hablar del tuyo.
?Ambos habéis trabajado duro. Ambos estáis cansados. Ambos tendréis cosas que compartir. Pero pregúntale primero sobre su día. Siempre.

Muestra que valoras lo que hace y piensa, eso demuestra que la valoras. Lo recomiendo incluso si tienes grandes noticias. A menos que sea algo urgente, pregúntale sobre su día y luego, cuando compartas las grandes noticias, demostrarás aún más lo mucho que ella te importa.

2. Explícitamente agradécele cada día por el trabajo que dedica a la familia
Tu esposa trabaja duro y probablemente no recibe otro tipo de reconocimientos por su trabajo (dinero, elogios públicos, etc). Debes dejar claro que reconoces el trabajo que está haciendo y que lo aprecias.

Y mientras cada uno tiene un lenguaje amoroso diferente, pensar que tú le agradeces no es uno de ellos. Debes comunicárselo de alguna manera cada día. Dile, déjale una nota, dale un regalo: haz algo.

3. Siempre sé agradecido por lo que ella hace por ti, incluso si no está hecho perfectamente.
Es tu amada esposa, no una empleada o sirvienta. Si hace algo por ti, deberías ser agradecido. Incluso si hay errores, dile gracias y señálale lo que sí te gustó de aquello que hizo.

Por ejemplo, ¿la cena no estuvo muy buena? Cómetela y agradécele de todas maneras. No hagas críticas.

4. Si algo tiene que hacerse, y ambos estáis cansados, sé tú el que lo haga.
Es el final de un largo día para ambos, estáis relajándoos, y a tu tesoro hay que cambiarle el pañal (o lavar los platos, o algo se tiene que limpiar, etc.). Ambos hacéis una pausa, esperando que la otra persona lo haga.

Deberías levantarte y hacerte cargo. Como esposo, deberías ser la cabeza de la familia. Guía haciendo el trabajo que ninguno de los dos quiere hacer.

5. Halágala regularmente y sin necesidad de que haya una ocasión especial.
Si es tu esposa, es hermosa y maravillosa. Y si ves otras cualidades que admiras, díselas.

6. Asegúrate de pasar tiempo de calidad con tus hijos por las tardes.
En esto todos ganáis. Te diviertes con tus hijos, tus hijos se divierten contigo, y es una forma de amar a tu esposa, por dos razones. Primera, ella disfrutará de ver a su esposo entablar buenas relaciones con sus hijos. Segunda, si ella ha estado con los niños todo el día, que tú estés con ellos le da una pausa a ella para hacer otras cosas.

Sencillo, ¿no? Ahora, ve y ama a tu esposa.

Ahora, quiero oír de mis lectores, hombres y mujeres. ¿Estáis en desacuerdo con algo? Y ¿qué me faltó? 

                                                                                 Brantly Millegan  Aleteia

martes, 22 de julio de 2014

Nunca he sido tan feliz

Nunca he sido más feliz
que cuando he abierto el corazón
a tu Presencia que “recrea y enamora”
y cuando he compartido la vida
con los sencillos y humildes de la tierra
Monseñor Francisco Cerro

lunes, 21 de julio de 2014

Para ajustar la ira


9 claves sencillas para ajustar la ira
Con ella puedo herir, sin ella me pueden pisotear: una emoción que bien integrada puede convertirse en expresión de amor
Cuando la ira nos abruma puede dañar, ¿cómo dirigirla en la buena dirección?
 1. Detectar los diversos colores de la ira
 No sólo es alzar a otro la voz; también hay rencores silenciosos, murmuraciones interiores contra una institución, hay molestias con uno mismo, autocastigos,…
 2. Preguntarse si la ira es proporcionada o no
 Mira al exterior y pregúntate: Si una reacción justa es de 10, ¿cómo evaluar este comportamiento? Si respondes 14 o incluso 25, también sabrás en qué proporción hay que reducirla. Si te falta distancia, ejercítate mirando a los demás. Después, aplícate el ejercicio a ti mismo.
 3. Toma distancia
 Si tienes dudas fundamentadas de la respuesta apasionada que te quema los labios, mejor abstente, reflexiona y habla una vez te hayas tranquilizado.
“Aléjate lo máximo posible, en el mismo instante, del objeto que excita tu ira. Mantén un profundo silencio también todo el tiempo que dure el ataque”, aconseja el Cura de Ars.

 4. Practica la virtud contraria a la violencia: la dulzura
 Y empieza lo antes posible, tal y como lo aconseja un padre del desierto: “Si es posible, hay que evitar que la ira penetre en el corazón; si ya lo está, actúa de manera que no se manifieste en el rostro; si se muestra, guarda la lengua para intentar preservarte de ella; si ya está en los labios, impide que pase a los actos y vela por eliminarla lo antes posible de tu corazón”.
 5. Ejerce la humildad (que no es la modestia)
 El orgullo es a menudo la raíz de la ira.
 6. Déjate ayudar
 Si, a pesar de tus esfuerzos, tus arrebatos siguen siendo incontrolables, frecuentes y duraderos, la causa actual (la pareja, un superior, un niño,…) muy probablemente no sea más que el revelador de antiguos traumas. Que hayas vivido periodos de calma no quiere decir que el problema esté resuelto, sino sólo que el desencadenante está lejos.
 7. Cuida tu cuerpo
 Cuando te acalores: respira profundamente y practica la coherencia cardiaca. A largo plazo, si tu carácter te lleva a la ira: evita los excitantes y practica regularmente un deporte.
 8. Entra en un camino de perdón
 Los estallidos repetidos, y con mayor razón el resentimiento, están a menudo ligados a injusticias (verdaderas o percibidas) no digeridas.
 9. ¡Saber montar en cólera…!
 
…por una causa justa y de manera controlada. La dulzura es un equilibrio justo entre dureza y blandura. “Yo nunca oí a mis padres levantar la voz –dice un hombre de 52 años-. El otro día, por primera vez en mi vida, me enfadé con un vecino que me trataba injustamente de mentiroso. Esta ira, medida, me da confianza en mí mismo”.
 
Por Pascal Ide, sacerdote, médico, doctor en filosofía y en teología, y autor de numerosas obras de espiritualidad y desarrollo personal. Actualmente trabaja en la Congregación vaticana para la educación católica.

Artículo publicado originalmente en el mensual L’Invisible

domingo, 20 de julio de 2014


 Una sonrisa auténtica necesita siempre estar precedida de buenas dosis de silencio.
 Para que haya risa y sonrisa de verdad, hace falta hondura y profundidad de alma. Para que haya fuente es necesario un pozo hondo, profundo, cargado de agua. La fuente toma el agua del pozo.
 Para que haya árboles, hacen falta raíces que busquen agua en el interior de la tierra. Raíces firmes,  fuertes.
 Pienso que la sonrisa es sólo el exterior de un rico mundo interior, de una paz profunda. Por eso, una risa fingida, irónica, burlesca, es reflejo de poca hondura.
 Una risa cínica, crítica, que se ríe del mal de los otros, que se burla de los defectos y caídas de los demás, es una risa sin fondo, vana, superficial. Por otra parte, una risa sincera y verdadera, inocente y pura, tiene que ver con la profundidad del alma.
 ¡Qué importante es tener silencio en el corazón! Al mismo tiempo, ¡qué difícil! No es fácil convivir con el silencio. A veces la soledad nos aturde. No es fácil estar a solas con nuestros temores y dudas.
 El uso de los móviles ha acentuado la llamada «fronemofobia» o miedo a pensar. Un estudio realizado muestra que bastan entre 6 y 15 minutos sin cosas que hacer, para que la mayoría de la gente se sienta incómoda.
 Hay una necesidad muy fuerte en el hombre de tener algo entre manos, ocupar la mente, no perder el tiempo, aprovechar cada segundo. Cuesta tanto desconectar esta cabeza nuestra siempre en ebullición...
 Nos gusta estar ocupados y el móvil suele llenar ese vacío que sentimos. El silencio, la tranquilidad tan deseada, en el fondo, no es tan deseada. Vivir en una casa rodeada de vecinos parece más apetecible que vivir solo en mitad de la montaña, sin nadie a nuestro alrededor, sin niños.
 La soledad asusta, nos enfrenta con nosotros mismos, con nuestros pensamientos más ocultos, con nuestros miedos y deseos inconfesables. Queremos oír ruidos, gente, niños, estar ocupados, tener cosas del exterior que nos den qué pensar, para no pensar en nada más.
 Un silencio absoluto nos desconcierta e incomoda porque nos confronta con nuestra verdad. La soledad excesiva nos crea un problema. Estar solos con nosotros mismos, cuando no nos conocemos del todo, cuando hay preguntas por responder y temas por resolver, nos inquieta.
 Un poema de John Milton dice: «La mente es tu propio lugar y en sí misma puede hacer un cielo del infierno y un infierno del cielo». En nuestra cabeza está la capacidad de vivir con paz o en guerra. Tranquilos o nerviosos.
 Estar a solas con nuestros pensamientos nos confronta con nuestros límites e incapacidades, con nuestra pobreza y nuestras pasiones, con los pecados que tantas veces nos aturden y nos cuesta confesar.
 Anhelamos la soledad, tener tiempo libre para nosotros, hacer cosas por nuestra cuenta, solos, sin nadie. Pero luego esa misma soledad anhelada nos resulta difícil de soportar.
 Dios quiere hablarnos en el silencio. Decía san Francisco de Sales: «Uno se recoge en Dios para elevar suspiros hacia Él, y suspira hacia Él para recogerse en Él. El anhelo de Dios y la soledad espiritual se sostienen mutuamente».
 A veces Dios se sirve, es verdad, de sucesos, de personas, de conversaciones. Muchas de esas veces vemos a Dios hablando en las cosas que vemos y oímos. Pero a Dios le gusta el silencio para estar ahí con nosotros. Viene a nuestra vida en ese espacio vacío, en ese tiempo sin ruidos, en que su voz resuena con mayor nitidez, con fuerza. 
P. Carlos Padilla

viernes, 18 de julio de 2014

Cultivar la interioridad en la era digital

  Llamadas, mensajes, tweets, alertas... teléfonos y ordenadores han cambiado nuestro acceso a la realidad. ¿Cómo lograr que sean una ayuda para nuestra vida ordinaria al servicio de Dios y de los demás? 
   Las nuevas tecnologías han aumentado el volumen de información que recibimos en cada instante, y quizás hoy ya no nos sorprenda que nos lleguen en tiempo real las noticias de sitios lejanos. Estar enterado y tener datos de lo que sucede es progresivamente más fácil. Surgen, quizá, nuevos retos, y en particular este: ¿cómo gestionar los recursos informáticos? 
  El aumento de la información disponible impone a cada uno de nosotros la necesidad de cultivar una actitud reflexiva. Es decir, la capacidad de discernir los datos que son valiosos de los que no lo son. A veces es complicado, pues «la velocidad con la que se suceden las informaciones supera nuestra capacidad de reflexión y de juicio, y no permite una expresión mesurada y correcta de uno mismo». Si a lo anterior se suma que las tecnologías de comunicación nos ofrecen una gran cantidad de estímulos que reclaman nuestra atención (mensajes de texto, imágenes, música), es evidente el riesgo de acostumbrarse a responder a estos inmediatamente, sin tener en cuenta la actividad que estábamos realizando en ese momento. 
  El silencio forma parte del proceso comunicativo, al abrir momentos de reflexión que permitirán asimilar lo que se percibe y dar una respuesta adecuada al interlocutor: «Escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos». 
En la vida cristiana, el silencio juega un papel importantísimo, pues es condición para cultivar una interioridad que permite oír la voz del Espíritu Santo y secundar sus mociones. San Josemaría relacionaba al silencio, la fecundidad y la eficacia, y el Papa Francisco ha pedido oraciones «para que los hombres y mujeres de nuestro tiempo, a menudo abrumados por el bullicio, redescubran el valor del silencio y sepan escuchar a Dios y a los hermanos». ¿Cómo conseguir esta interioridad, en un ambiente marcado por las nuevas tecnologías? 
La virtud de la templanza, una aliada 
San Josemaría Escrivá señala una experiencia con la que es fácil identificarse: "Me bullen en la cabeza los asuntos en los momentos más inoportunos...", dices. Por eso te he recomendado que trates de lograr unos tiempos de silencio interior,... y la guarda de los sentidos externos e internosPara alcanzar un recogimiento que lleve a meter las potencias en la tarea que realizamos, y así poder santificarla, es preciso ejercitarse en la guarda de los sentidos. Y esto se aplica de modo especial al uso de los recursos informáticos, que ‒como todos los bienes materiales‒ se deben emplear con moderación. 
 La virtud de la templanza es una aliada para conservar la libertad interior al moverse por los ambientes digitales. Templanza es señorío, porque ordena nuestras inclinaciones hacia el bien en el uso de los instrumentos con los que contamos. Lleva a obrar de manera que se empleen rectamente las cosas, porque se les da su justo valor, de acuerdo con la dignidad de hijos de Dios. 
Si queremos acertar en la elección de aparatos electrónicos, la contratación de servicios, o incluso al usar un recurso informático gratuito, resulta lógico que consideremos su atractivo o utilidad, pero también si aquello corresponde con un estilo templado de vivir: ¿Esto me llevará a aprovechar más el tiempo, o me procurará distracciones inoportunas? ¿las funcionalidades adicionales justifican una nueva compra, o es posible seguir utilizando el aparato que ya tengo? 
El ideal de la santidad implica ir más allá de lo que es meramente lícito ‒si se puede…‒, para preguntarse: esto, ¿me acercará más a Dios? Da mucha luz aquella respuesta de san Pablo a los de Corinto:«Todo me es lícito». Pero no todo conviene. «Todo me es lícito». Pero no me dejaré dominar por nada[7]. Esta afirmación de autodominio del Apóstol cobra nueva actualidad, cuando consideramos algunos productos o servicios informáticos que, al procurar una recompensa inmediata o relativamente rápida, estimulan la repetición. Saber poner un límite a su uso evitará fenómenos como la ansiedad o, en casos extremos, una especie de dependencia. Nos puede servir en este campo aquel breve consejo: Acostúmbrate a decir que no, detrás del cual se encuentra una llamada a luchar con sentido positivo, como el mismo san Josemaría explicaba: Porque de esta victoria interna sale la paz para nuestro corazón, y la paz que llevamos a nuestros hogares –cada uno, al vuestro–, y la paz que llevamos a la sociedad y al mundo entero. 
 El uso de las nuevas tecnologías dependerá de las circunstancias y necesidades propias. Por eso, en este ámbito cada uno ‒ayudado por el consejo de los demás‒ debe encontrar su medida. Cabe siempre preguntarse si el uso es templado. Los mensajes, por ejemplo, pueden ser útiles para manifestar cercanía a un amigo, pero si fueran tan numerosos que acarrearan interrupciones continuas en el trabajo o el estudio, probablemente estaríamos cayendo en la banalidad y la pérdida de tiempo. En este caso, el autodominio nos ayudará a vencer la impaciencia y a dejar la respuesta para más tarde, de modo que podamos emplearnos en una actividad que exigía concentración, o simplemente prestar atención a una persona con la que estábamos conversando. 
Ciertas actitudes ayudan a vivir la templanza en este ámbito. Por ejemplo, conectar el acceso a las redes a partir de una hora determinada, fijar un número de veces al día para mirar la cuenta de una red social o para comprobar el correo electrónico, desconectar los dispositivos por la noche, evitar su uso durante las comidas y en los momentos de mayor recogimiento, como son los días dedicados a un retiro espiritual. Internet se puede consultar en momentos y lugares apropiados, de modo que uno no se ponga en una situación de navegar por la web sin un objetivo concreto, con el riesgo de toparse con contenidos que contradicen un planteamiento cristiano de la vida, o al menos perder el tiempo con trivialidades. 
El convencimiento de que nuestras aspiraciones más altas están más allá de las satisfacciones rápidas que nos podría dar un click, da sentido al esfuerzo por vivir la templanza. A través de esta virtud, se forja una personalidad sólida y la vida recobra entonces los matices que la destemplanza difumina; se está en condiciones de preocuparse de los demás, de compartir lo propio con todos, de dedicarse a tareas grandes 
Proteger los tiempos de silencio 
  La templanza allana el camino hacia la santidad, pues construye un orden interior que permite emplear la inteligencia y la voluntad en lo que se trae entre manos: ¿Quieres de verdad ser santo? –Cumple el pequeño deber de cada momento: haz lo que debes y está en lo que haces. Para recibir la gracia divina, para crecer en santidad, el cristiano ha de meterse en la actividad que es su materia de santificación. 
¿Las nuevas tecnologías favorecen la superficialidad? Dependerá, sin duda, del modo en que se utilicen. Sin embargo, hay que estar prevenidos contra la disipación: –Dejas que se abreven tus sentidos y potencias en cualquier charca. –Así andas tú luego: sin fijeza, esparcida la atención, dormida la voluntad y despierta la concupiscencia. 
Evidentemente, cuando se cede a la disipación por un empleo desordenado del teléfono o de internet, la vida de oración encuentra obstáculos para su desarrollo. No obstante, el espíritu cristiano lleva a conservar la calma mientras uno se mueve con soltura en las diversas circunstancias de la vida moderna: Los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor. 
El silencio es como el portero de la vida interior: los fieles que viven en medio del mundo han de tener momentos de mayor recogimiento, compatibles con un trabajo intenso. Especial importancia daba a la preparación de la Santa Misa. En un ambiente permeado por las nuevas tecnologías, los cristianos saben encontrar tiempos para el trato con Dios, donde se recogen los sentidos, la imaginación, la inteligencia, la voluntad. Como el profeta Elías, descubrimos al Señor no en el ruido de los elementos y el ambiente, sino en un susurro de brisa suave. 
El recogimiento que abre espacio al coloquio con Jesucristo exige dejar en un segundo plano otras actividades que reclaman nuestra atención. La oración pide desconectarse de lo que nos pueda distraer, y con frecuencia será oportuno que la desconexión sea física: desactivando las notificaciones de un dispositivo, cerrando los programas en ejecución o, eventualmente, apagándolo. Es el momento de dirigir la mirada al Señor, y dejar en sus manos el resto. 
Por otro lado, el silencio lleva a ser atento con los demás y refuerza la fraternidad, para descubrir personas que necesitan ayuda, caridad y cariño. En una época donde contamos con recursos tecnológicos que parecen empujarnos a llenar todo nuestro día de iniciativas, de actividades, de ruido, es bueno hacer silencio fuera y dentro de nosotros. En este sentido, al reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación en la cultura actual, el Papa Francisco ha invitado a «recuperar un cierto sentido de lentitud y de calma. Esto requiere tiempo y capacidad de guardar silencio para escuchar. (…) Si tenemos el genuino deseo de escuchar a los otros, entonces aprenderemos a mirar el mundo con ojos distintos y a apreciar la experiencia humana tal y como se manifiesta en las distintas culturas y tradiciones». El esfuerzo por formar una actitud personal de escucha, y la promoción de espacios de silencio, nos abre a los demás, y de modo especial, a la acción de Dios en nuestras almas y en el mundo.
En la cumbre

jueves, 17 de julio de 2014

Retiros espirituales contra el bullying

La muerte en Tamaulipas del menor Héctor Alejandro Méndez Ramírez, víctima de bullying por parte de sus compañeros de escuela, ha hecho que las autoridades del país pongan toda su atención en este problema que en los últimos años se ha incrementado hasta ubicar a México en primer lugar de bullying a nivel mundial, según organismos internacionales.

Un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos refleja que esta problemática afecta a 18 millones 781.875 alumnos de nivel básico y medio, tanto de escuelas públicas como privadas, mientras que investigaciones del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México reflejan que alrededor del 60 y 70% de los estudiantes de preescolar, primaria y secundaria sufren algún tipo de acoso.

Preocupada por esta situación, desde hace varios años la Iglesia católica ofrece a las familias algunas herramientas para enfrentar, con la ayuda de la fe, este degradante fenómeno, haciendo conscientes a los niños y jóvenes –que sufren estas prácticas– de su dignidad como hijos de Dios, pero sobre todo, rompiendo la cadena de agresiones que el bullying provoca al erradicar el resentimiento que alimenta la venganza.

En este sentido, un arma muy eficaz han sido los retiros espirituales, de lo cual da testimonio “Gustavo”, quien cursa actualmente el segundo año de secundaria. Este joven comparte con Desde la fe el infierno que vive a causa de la agresión de sus compañeros y cómo un retiro espiritual ha comenzado a devolverle la paz.

Recuerda: “Todo comenzó un día después del recreo: me había comido mi torta y no me di cuenta que se me había quedado un frijol en el diente. Cuando mis compañeros se dieron cuenta, se burlaron mucho de mí y desde entonces me apodaron el frijol. También se burlaban de mi aspecto físico y de mi color porque soy moreno, me tiraban mi mochila en la basura y me avientan mis cuadernos.
Hay días en los que no me daban ganas ni de levantarme para ir a la escuela, no solamente por mis compañeros que me hacían bullying, sino también por algunos de mis profesores que me decían que soy un burro, que no sé nada. Y es que, la verdad, sí había bajado mucho mis calificaciones.

Cuando llegaba a mi casa no quería saber nada de la escuela, porque además de apodarme “frijol”, me decían que era un inútil, que no podía y pues… a veces me lo creía. Todo esto hizo que no hablara en la escuela y que me fuera apartando de todos, cosa que utilizaban para irse todos contra mí.

Cuando llegaba a mi casa quería sentir un apoyo, pero no lo tenía, mi hermano también se burlaba de mí, e incluso hasta nos peleamos a golpes porque ya estaba harto de que todos me molestaran.

Un día, mí tía me invitó a un encuentro del grupo juvenil de la iglesia; me daban ganas de ir, pero tenía miedo de que también me hicieran bullying. Finalmente me decidí y fui a vivir el retiro. Ahí me hicieron consciente de lo importante que soy para Dios; me recordaron que cuando todos me insultan, Él está ahí conmigo; que cuando lloro y creo que estoy solo, en realidad Él me acompaña.
Cuando terminó el retiro, comencé a ir a las reuniones del grupo en la iglesia. Al principio me daba pena, pero ellos me hacían hablar, me tomaban en cuenta, cosa que ni en mi casa hacían. Hoy, poco a poco me he abierto más a los demás, me siento más seguro porque ahí hay personas que me hacen sentir especial, pues ellos han pasado por las mismas cosas, como Óscar, quien me da consejos. Cuando me siento mal, él me da ánimos, hasta me ha ayudado a mejorar mi ortografía.

Hace poco mi mamá se encontró con Dios en un retiro igual al mío, y ahora nos entendemos más; en la escuela las cosas no han cambiando mucho, pues aún me siguen haciendo bullying, y a veces eso hace que me sienta mal, pero recuerdo que si Dios está conmigo nadie podrá estar contra mí; sé que Dios está actuando en mi vida, y poco a poco me he comenzado a sentir más feliz y seguro de mí mismo”.
 
Por Rosaura Albarrán
Artículo publicado por SIAME

martes, 15 de julio de 2014

Características del nuevo evangelizador

Ahora se hace necesario que todos y cada uno de nosotros, sacerdotes y laicos, jóvenes y viejos, respondamos al llamado de Jesús de ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a todos los hombres.

El mundo necesita apóstoles de la nueva evangelización de todas las edades, razas, nacionalidades y oficios, que promulguen con su propia vida, en todos los ambientes, que el cristianismo es el camino a la salvación y que puede vivirse plenamente en todas las realidades terrenas.

Un apóstol de la nueva evangelización debe poseer ciertas características:

Militante. La tarea de transformar al hombre no es una labor fácil ni hay fórmulas mágicas para lograrlo. El apóstol de la nueva evangelización concibe su vida como una lucha constante contra las fuerzas del mal.

Magnánimo. El apóstol sabe que ha sido elegido para cosas grandes y que no tiene tiempo de detenerse en pequeñeces o lamentaciones. Tiene un corazón grande en el que cabe todo el mundo, pues a todo el mundo está enviado a predicar. En su corazón caben todas las necesidades, miserias, dolores y alegrías de los hombres. Siente la Iglesia y el mundo como tierra fecunda de su trabajo. Sus aspiraciones son grandes, así como grandes son sus deseos de lucha, su capacidad de amar y de entregarse.

Tenaz, fuerte y perseverante. La lucha será continua. La victoria no se logra en un día, ni en una semana, ni en un año: habrá que luchar toda la vida. Por ello, se necesitan apóstoles convencidos para que no desistan, para que combatan sin desmayo, para que no se dejen vencer por la pereza, la cobardía, la falsa prudencia o la lamentación.
Realista. El apóstol debe construir sobre roca, conocerse a sí mismo con todas sus cualidades y limitaciones, y conocer el campo donde tiene que evangelizar y las dificultades a las que se va a enfrentar. De esta manera podrá hacer planes y programas que vayan directamente a la raíz de los problemas. El apóstol no puede vivir de sueños, debe luchar en la realidad.

Eficaz en su labor. El apóstol de la nueva evangelización pone todo lo que está de su parte en la tarea de evangelizar. No se detiene ante costos ni sacrificios. Busca siempre nuevos caminos para lograr lo que se le ha encomendado.

Organizado. Trabaja de manera sistemática, de acuerdo con un programa que él mismo ha trazado. Sabe que sin orden no puede haber eficacia. Reflexiona antes de actuar, traza objetivos, analiza dificultades, planea estrategias, propone soluciones, las pone en acción y evalúa los resultados.

Atento a las oportunidades. Sabe que a todas horas se presentan oportunidades de evangelizar.
Sobrenatural en sus aspiraciones. Sus criterios no son los de este mundo. Por eso, es capaz de emprender obras de envergadura con la confianza de que Dios suplirá sus limitaciones y le concederá la gracia para llevarla a buen término. Sabe que el protagonista de la misión es Dios y él es sólo un instrumento dócil en las manos de Dios.

Fragmento de un artículo de Tiempos Nuevos publicado por Catholic.net

lunes, 14 de julio de 2014

UNA LISTA DE LIBROS PARA EL VERANO

El verano es un tiempo para poder desconectar unas neuronas... y activar otras a otro ritmo, como sucede con un buen libro. El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha difundido en una nota diocesana "un listado con los títulos que, a su entender, más nos pueden aportar en este tiempo de estío".

"Un poco de todo, sin olvidar a los pequeños de la casa, hasta completar un listado de 36 libros, para todos los gustos y necesidades. Y para vivir, también las vacaciones, en presencia del Señor", afirma el comunicado.

La selección es bastante más amplia que el verano pasado, cuando ofreció una lista de sólo 25 títulos. Este año, como el anterior, incluye un libro del difunto cardenal vietnamita Van Thuan, que destiló su espiritualidad en las cárceles del Vietnam comunista durante muchos años.

En cambio, esta vez no incluye libros de Joseph Pearce (quien ha publicado recientemente una interesantísima autobiografía-testimonio) mientras que el año pasado incluyó dos: un libro sobre Shakespeare y un libro sobre El Hobbit.

Sí incluye dos libros de José Ramón Ayllón, un autor español que destaca por su estilo ágil y divulgativo, en este caso aplicado a "Los pilares de Europa" y la evolución de las especies.

En la sección "Arte cristiano" recomienda tres libros sobre el arquitecto Antonio Gaudí.

Además de ensayos sobre la situación social y religiosa como "La sociedad desvinculada" de Josep Miró, "Aborto Cero" (análisis de varios autores sobre el aborto en España) y "¿Democracia sin religión?" (sobre el acoso los cristianos en Occidente), Munilla también recupera una reedición de la novela clásica de ciencia-ficción teológica de Robert Hugh Benson "Amo del Mundo" (o "Señor del Mundo", según la edición), que citó el Papa Francisco hace unos meses en sus homilías de Santa Marta.
Munilla se atreve además con una novedad que el lobby gay ha querido censurar en España, "Hijos gays, padres heterosexuales", de Richard Cohen, que ayuda a las familias que afrontan la experiencia de la atracción por el mismo sexo (AMS).

Y en un contraste curioso recomienda también  "Los libros de autoayuda ¡Vaya timo!", de Eparquio Delgado.

(Éste último está publicado en la colección "Vaya Timo" de Editorial Laetoli, una colección de "pensamiento crítico" que incluye otros títulos como "La teología, ¡vaya timo!" y "La inmortalidad, ¡vaya timo!").

Esta es la lista de libros recomendada para este verano, clasificada por géneros.

Literatura, ensayo y pensamiento
- BENSON, R., "Señor del mundo" (Cristiandad, Madrid 2013). 400 págs. 19,50 €

- PARDO FERNÁNDEZ, R., "Newman y la crisis actual frente a frente" (San Pablo, Madrid 2014). 137 págs. 11,00 €

- SPAEMANN, R., "Sobre Dios y el mundo" (Palabra, Madrid 2014). 400 págs. 19,90 €

- MIRÓ, J., "La sociedad desvinculada" (Stella Maris, Barcelona 2014) 189 págs. 17,90 €

- COREN, M., "Herejía. Diez errores sobre el cristianismo" (Rialp, Madrid 2013) 219 págs. 20,00 €.

- AA VV "¿Democracia sin religión? El derecho de los cristianos a influir en la sociedad" (Stella Maris, Barcelona 2014) 253 págs. 17,50 €

- AYLLON, J.R., "Los pilares de Europa" (Eunsa, Pamplona 2013). 152 págs. 10,00 €

Ciencia y Fe
- AYLLON, J.R., "Comprender la evolución" (EUNSA, Pamplona 2014). 120 págs. 10,00 €

- BANCEWICZ, R., "La FE a examen. Itinerarios espirituales con científicos del siglo XXI". (FLIEDNER Ediciones, Madrid 2014). 161 págs. 15,00 €

Biografías y Vidas de Santos
- AGASSO, SR., D. - AGASSO, JR., D., "El papa Juan XXIII. Con la versión original del "Discurso a la luna" (San Pablo, Madrid 2014). 176 págs. 15,50 €

- CACHO, I., "Íñigo de loyola, líder y maestro" (Mensajero, Bilbao 2014). 370 págs. 17,50 €

- CZACZKOWSKA, E. K., "La mensajera de la Divina Misericordia" (Palabra, Madrid 2014). 480 págs. 22,50 €

- GRYGIEL, L. Y E., "Esposos y Santos. Diez caminos de santidad conyugal" (Monte Carmelo, Burgos 2014). 224 págs. 19,00 €

- REDZIOCH (ED.), WLODZIMIER, "Junto a Juan Pablo II. Sus amigos y colaboradores nos hablan de él" (BAC, Madrid 2014). 240 págs. 17,00 €

- RUBIO, A., "50 santos para llevar en el bolsillo" (Ed. Rialp, Madrid 2014) 283 págs. 17,00 €
Cristianismo, hoy

- FRANCISCO, "La fe de la Iglesia" (Ciudad Nueva, Madrid 2014). 152 págs. 13,00 €

- SPADARO, A., "Ciberteología. Pensar el cristianismo en tiempos de la red" (Herder, Barcelona 2014). 192 págs. 17,80 €
Sociedad - Debate ético
- AA. VV. "Aborto Cero" (Stella maris, Barcelona 2014). 378 págs. 22,00 €

- COHEN, R., "Hijos gays, padres heterosexuales", (Libros Libres, Madrid 2014). 238 págs. 18,00 €

- LEN, G., "NEW AGE. El desafío" . (Ed. Stella Maris, Barcelona 2014) 222 págs. 9,90 €

- DELGADO, E., "Los libros de autoayuda ¡Vaya timo!" ( Ed. Laetoli, Pamplona 2014) 162 págs. 17,00 €

Espiritualidad y oración
- GUARDINI, R., "La sabiduría de los Salmos" (Desclée, Bilbao 2014). 176 págs. 15,00 €

- MENDIZÁBAL, L. M., "Con María. Meditaciones de Ejercicios Espirituales" (BAC, Madrid 2014). 320 págs. 15,00 €

- NGUYÉN VAN THUAN, F.-X., "La alegría de vivir la fe" (Ciudad Nueva, Madrid 2014). 144 págs. 11,50 €

- SCHÖNBORN, Ch., "La escuela de vida de Jesús. Estímulos para ser sus discípulos" (Herder, Barcelona 2014). 168 págs. 14,95 €

- ARTZE, J. "Bizitzaren atea dukegu heriotza" (Elkar, Donostia 2013). 256 orr. 23,25 €

- ARTZE, J., "Heriotzaren ataria dugu bizitza" (Elkar, Donostia 2013) 232 orr. 23,25 €

Infantil
- COLOMA, L., "Ratoncito Pérez y otros cuentos para niños..." (Mensajero, Bilbao 2003). 166 págs. 8,60 €

- ARGENTA, F., "Pequeña historia de la Música (Espasa-Calpe, Madrid 32014). 288 págs. 19,90 €

- INDURÁIN, J., "Mi primer Larousse de la Biblia" (Larousse, Barcelona 2013). 159 págs. 19,95 €

Liturgia y Mariología
- COGHE, M., "Oh Noche realmente gloriosa" (Edibesa, Madrid 2014). 168 págs. 19,00 €

- SEBASTIÁN, F. M., "Madre de Jesús y Madre nuestra" (Sígueme, Salamanca 2013). 224 págs. 17,00 €

- ŠPIDLÍK, T., "La Madre de Dios" (Ciudad Nueva, Madrid 2014). 112 págs. 9,00 €

Arte cristiano
- HERNÁNDEZ, J.-P., " Antoni Gaudí: la palabra en la piedra. Los símbolos y el espíritu de la Sagrada Familia" (Mensajero, Bilbao 2014). 112 págs. 12,00 €

- MARTÍNEZ, J.A., "Antonio Gaudí y la belleza. La Sagrada Familia, un Proyecto Vivo" (Edicep, Valencia 2013). 184 págs. 23,00 €

- MARTÍNEZ SISTACH, Ll., "Gaudí. El hombre, el artista, el cristiano" (Ciudad Nueva, Madrid 2014) 141 págs. 11,00 €
Religion en libertad

domingo, 13 de julio de 2014

Cásate y da la vida por ella

El semanario Alfa y Omega (www.alfayomega.es) realizó una entrevista conjunta a Costanza Miriano (autora del famoso libro Cásate y sé sumisa) y a su marido, Guido, del que siempre habla en sus textos, presentándolo, con humor, como una especie de extraterrestre imposible de entender, como cualquier hombre... excepto si se asumen ciertas verdades básicas, que describe de forma divertida en sus libros.
Más allá del humor, Costanza y Guido no sólo se aman sino que proponen el matrimonio como el camino a la felicidad y el antídoto a una sociedad enferma. En los libros Costanza habla de él, pero en ellos no hay textos ni declaraciones de Guido. Para conocerlo, la entrevista de Alfa y Omega es un primer paso... aunque si bien Costanza es un rostro conocido de la televisión italiana, Guido prefiere que no circulen imágenes de él.
Aquí empieza la entrevista Alfa y Omega.
-Su primer libro lo escribió para mujeres sin miedo. ¿De qué tienen miedo hoy las mujeres?
-(Constanza) Sobre todo, las mujeres de hoy tienen miedo de depender de alguien. Pero olvidan que cada uno de nosotros nos definimos en relación con otra persona. El amor es relación. Las mujeres, a veces, con tal de emanciparse, están dispuestas a tolerar casi cualquier fatiga y esfuerzo sin sentido, incluso trabajar en una fábrica ocho horas al día, y así poder pensar que no dependen de nadie. Por supuesto, es un riesgo darnos al otro, pero una relación es lo más hermoso que nos puede suceder, es nuestra verdad profunda. Además, lo que me da paz es saber que no me he dado a mi marido -al que, por supuesto, amo y elijo cada día-, sino que, a través de él, me doy a Dios. Por este motivo, no tengo miedo de depender y de confiar, ya que -como dice san Pablo- sé en Quien he puesto mi esperanza.
-Algunos no han entendido bien lo de Sé sumisa. ¿Cómo explicar bien esta expresión?
-(Guido) No sé, ¡nunca he conocido a ninguna esposa sumisa...! Bromas aparte, lo que en nuestra relación me causa más problemas es cuando percibo que mi esposa me quiere cambiar, cuando trata de mejorarme desde su punto de vista. Pero cuando me permite ser como soy, sin querer cambiarme, entonces precisamente quiero ser como ella quiere, pero en libertad. En esos momentos me doy cuenta de que ella está realmente debajo (en italiano, sotto messa, su-misa, que se pone debajo), no como alguien inferior, sino como la base y fundamento sobre el que se construye nuestra familia. Con su dulzura desactiva mi peor cara, y pone en movimiento mis mejores recursos.
-¿Cómo es un hombre de verdad?
-(Guido) Un hombre de verdad, como en todas las épocas de la Historia, debe ser generoso y capaz de no satisfacer su propio egoísmo. Ha de ser capaz de desgastarse, de desprenderse, de hacerse cargo de las personas que dependen de él. Hoy más que nunca, debe ser capaz de no dejarse influir por las presiones culturales que quieren que sea, cada vez más, igual que una mujer, que subrayan la sensibilidad femenina en lugar de la virilidad, la estabilidad y la solidez. Debe tener el coraje de, en ocasiones, parecer impopular ante sus hijos, y mantener su posición con un poco de energía cuando haga falta. La madre querría siempre complacer a los hijos; el padre tiene otra función.
-Los libros de Costanza comienzan por Cásate... ¿Por qué recomiendan ustedes el matrimonio?
-(Guido) En realidad, es mi mujer la que aconseja el matrimonio. ¡Yo no he dicho nada!
-(Constanza) Mira que mi marido está fingiendo; en realidad, es incluso simpático. ¡En verdad, él está feliz de haberse casado conmigo!
-(Guido) Digamos que estoy convencido de que, en esta era de la emoción y la espontaneidad, el matrimonio custodia nuestro corazón misterioso y nuestra voluntad inestable.
-(Constanza) Pues sí, en verdad hay un poco de locura: ¿quién de nosotros puede apostar por una cosa que dura para siempre ?
-(Guido) El hecho es que la cosa no dura por sí misma. Necesita un trabajo. El matrimonio es un laboratorio. Es algo que hay que custodiar y, a la vez, en lo que hay que invertir.
-¿Cómo se puede dar la vida por el otro? ¿Cómo lo hacen ustedes?
-(Constanza) Yo no tengo que dar la vida; ¡es él quien se ve obligado a hacerlo, de acuerdo con san Pablo! Sin embargo, el punto es que los hombres y las mujeres no son dos seres que, en determinado momento, deciden por sí mismos hacer una parte del camino juntos, sino dos pobrezas que se entregan una a la otra. Morir por el otro significa que cada uno busca convertirse, pidiendo la gracia de ver sus propios pecados para así matar al hombre viejo, como diría mi amigo san Pablo.
»En cuanto a mí, mi mayor esfuerzo es tratar de no imponer siempre mi estilo, mis proyectos, mi manera de ver las cosas. Trato de escuchar lealmente a mi esposo, y confiar en él. ¿En la práctica ? Bien, nuestra mayor diferencia es que yo invitaría a gente a comer y a cenar todos los días; mi marido, posiblemente nunca, ni siquiera en Navidad. Soy sumisa al reducir el número de invitados; y él muere por mí aceptándolo y ayudándome.
-(Guido) Te voy a dar una exclusiva, una primicia. Mi esposa está convencida de que me gusta el bricolage, pero en realidad lo odio. Pero muero por ella llevando el mantenimiento de toda la casa, porque ella tiene un sentido práctico poco desarrollado. Cuando se acerca a algo, ten por seguro que se rompe casi inmediatamente. Y me corresponde a mí arreglarlo.
-Tener hijos hoy es algo completamente contracultural. ¿Por qué se han decidido ustedes a tener cuatro? ¿Es verdad que los hijos unen mucho al matrimonio?
-(Constanza) Tener hijos es la más maravillosa aventura que le puede suceder a una persona. Es una suerte maravillosa. De hecho, pensamos que los hijos son un don, no un derecho; y que son los niños, la parte más débil, quienes tienen derecho a una familia, y no al revés.
-(Guido) Sin embargo, no nos decidimos a tener cuatro. Simplemente, nos hemos mostrado disponibles a acogerlos. Oímos un golpe, y abrimos la puerta. Toda nueva vida tiene el derecho de ser acogida.
-(Constanza) Si partimos de la base de que tenemos un problema que resolver, nuestro egoísmo, entonces los niños son nuestra mayor esperanza para curarnos. Los niños te obligan a salir de tu pequeño rincón, y a cruzar el mar abierto de la vida sin querer defender tu comodidad.
-(Guido) Es cierto que los hijos unen a la pareja. Es estúpido eso que se oye de vez en cuando: que los hijos pueden vivir bien la separación de los padres, si se maneja bien. Los niños resultan heridos y arrancados por una separación, y de esta herida son responsables los padres.
Los temas de "Cásate y da la vida por ella"
-El amor en la vida cotidiana,
-La autoridad paterna,
-La verdadera virilidad,
-Vale la pena casarse,
-El amor no es sólo una emoción,
-Estar de buen humor,
-Lo primero el amor...
Esos son algunos de los temas que aborda el segundo libro de Costanza Miriano, Cásate y da la vida por ella. Hombres de verdad para mujeres sin miedo (ed. Nuevo Inicio).
Algunas frases:
-"Nuestra llamada pasa simplemente por esa pequeña realidad: amar a la persona que tienes al lado y a los hijos, aprender a amarlos como ellos quieren ser amados, ayudarlos a ser felices aquí y a salvarse para la eternidad"
- "Si no gastas tu vida por nadie, no estás contento de verdad, y tú lo sabes"
-"No hay bálsamo más medicinal para los hijos que ver a sus padres que se aman, que uno tiene atenciones con la otra e, incluso, se gustan"

sábado, 12 de julio de 2014

La verdadera devoción a María

La devoción se refiere directamente a Dios y sólo indirectamente a los santos, por lo que ellos tienen de Dios. Nuestra Señora ocupa un lugar intermediario entre Dios y los santos, lo que da origen a un culto propio, por tanto único, y especial: muy inferior al de Dios, pero muy superior al de los santos.

El culto de hiperdulía es reservado a Nuestra Señora por su singular dignidad de Madre de Dios. Es muy inferior al de Dios porque difiere específicamente al culto de latría (debido solo a Dios).

Nosotros veneramos a Nuestra Señora pero no la adoramos; hay por tanto, un abismo infinito entre las dos especies de culto.

Es muy superior al culto de dulía (debido a los santos) porque difiere de este específicamente por el motivo de la dignidad de la maternidad divina, esta dignidad coloca a Nuestra Señora en un orden aparte, que está mil veces por encima, y es también específicamente distinto de la orden de la gracia y de la gloria en que se encuentran todos los Santos.

La verdadera devoción a María tiene que ser interior, tierna, santa, constante y desinteresada:

Devoción interior: Esto es, nace del espíritu y del corazón y proviene de la estima que se tiene de la Santísima Virgen, de la alta idea que se forma respecto a la grandeza de ella y del amor que se le profesa.

Devoción tierna: Esto quiere decir que es llena de confianza en Nuestra Señora, como un niño tiene en su cariñosa madre.

La devoción tierna hace que el alma recurra a María en todas sus necesidades de cuerpo y de espíritu, con mucha simplicidad, confianza y ternura.

Devoción santa: Es santa porque hace que el alma evite el pecado e imite las virtudes de la Santísima Virgen; sobre todo de un modo más particular su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración continua, su mortificación total, su pureza divina, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina, que son las diez principales virtudes de la Santísima Virgen.

Devoción constante: Quiere decir que consolida el alma en el bien y hace que no abandone fácilmente sus prácticas de devoción, le da ánimo para que se oponga al mundo en sus modas y en sus máximas; a la carne, en sus tedios y embates de sus pasiones, y al demonio en sus tentaciones.

Esto no quiere decir que no caiga ni experimente algún cambio en lo que se refiere a la sensibilidad de su devoción; sino que, si cae, se vuelve a levantar estirando la mano a su bondadosa Madre, y, si carece de gusto y de devoción sensible, no se desanima por eso; porque el justo y devoto fiel de María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos del cuerpo.

Devoción desinteresada: Finalmente, es desinteresada porque inspira al alma que no se busque a sí misma, sino solamente a Dios en su Santísima Madre.

El verdadero devoto de María no sirve a esta augusta Reina por espíritu de lucro o de interés, ni por su bien, aunque temporal o eterno, de cuerpo o de alma, sino únicamente porque Ella merece ser servida, y Dios en Ella.

Si ama a María, no es por los favores que esta le concede o por los que de Ella espera recibir, sino únicamente porque Ella merece ser amada. He aquí el porqué la ama y la sirve con la misma fidelidad en sus contratiempos y arideces que en sus dulzuras y fervores sensibles; e igual amor le profesa en el Calvario y en las bodas de Caná.

¡Ah, cuán agradable y precioso a los ojos de Dios y de su Santísima Madre es el devoto de María que no se busca a sí mismo en ninguno de los servicios que le presta! ¡Pero, cuán raro es hoy en día encontrar un devoto así!

Por el P. Hernán Luis Cosp Bareiro, EP